sábado, 10 de mayo de 2008

LOMOS DE ESCÓRPORA A LA PLANCHA, CON PIMIENTOS ITALIANOS RELLENOS DE NÍSPEROS.

La escórpora es el pescado con aire mas prehistórico del Mediterráneo, al que en Heliópolis llamamos escorpa y que, según el tamaño de los ejemplares –casi todo cabeza y espinas—se usa para caldo o, si tienes la fortuna de encontrar un ejemplar que supere el kilo y medio, tiene otros aprovechamientos.


En este caso, he encontrado un ejemplar de un kilo setecientos gramos, y he encargado al pescadero la peligrosa tarea, para los no profesionales, de librarse de su aguijón venenoso, dejar dos lomos limpios, con su piel, y empaquetar por separado la cabeza y las espinas para hacer un arross a banda mañana, con el caldo que obtendré de esos despojos, aunque esa es otra historia.


Después, he comprado cuatro pimientos italianos, unos pocos champiñones recién cortados, y un cuarto de nísperos, grandes y maduros.


A los pimientos, les he dado un corte longitudinal, después de cortar los rabos y lavarlos. Dspellejados y deshuesados los nísperos, los he cortado en cuartos, y los he introducido en los pimientos abiertos, cerrándolos con un palillo. He pelado los champis, porque me gusta la blancura luminosa que ofrecen cuando les quitas la piel sucia de tierra.


Una vez caliente la plancha, he puesto los lomos de escorpa, después de salados; los pimientos rellenos y los champis. Retirado el pescado y los champis, despues de gotearlos un poco con aceite de oliva virgen y salpicarlos de perejil, he dejado un poco mas los pimientos, para que el relleno de nísperos sude un poco el azúcar, y voilá, ya está.


Tengo debilidad por el Blanch Pescador cuando como pescado a la plancha, pero si no queda en

el botellero, no pasa nada, un blanco manchego de cosecha, tampoco está mal, no conozco, en este momento, en España, ninguna bodega que haga vinos malos, y a unos precios que son la envidia de Europa.


Mientras hacía los preparativos, me he comido el hígado asado, una delicatessen de una finura extrema, con una copa de blanco, y se me hace la boca agua al pensar en el arroz que va a salir mañana con el caldo de la cabeza y las espinas.


En fin. Lomos de escórpora a la plancha, con pimientos italianos rellenos de nísperos.


De nada.


Lohengrin. 11-05-08.



LA HORDA

Los jinetes del Apocalípsis no son cuatro, sino una horda muy numerosa, que cabalga oscureciendo el horizonte, con el tasajo bajo la silla, para hacer su trabajo personalmente, porque la muerte es personal e indelegable y para cada muerto se necesita un jinete.


Tony ha cerrado el Maravillas, porque su prima se muere de un cáncer de mama con metástasis, desde hace ocho años. Hoy ha pasado el jinete a recoger sus despojos y esa es la gran putada para la que nadie tiene solución.


En la antigua Birmania, una sección de ese ejército incansable ha destacado cien mil soldados para que hagan su trabajo inapelable entre los mas indefensos, mientras los tipos que mandan allí están mas ocupados en controlar las aduanas, para que no se les escape el chollo del mercado negro, que en atender las necesidades urgentes de sus nacionales, y desde Beirut, Maruja Torres manda una crónica que es un testimonio de sus afectos por esa ciudad y sus gentes, además del reconocimiento objetivo, periodístico, de la situación de guerra civil que allí se vive.


Es curioso, ayer fui a ver Caramel, la película sobre Beirut, en la que cuentan mas los sobreentendidos de los gestos sutiles de las mujeres que pueblan la pantalla, y el escenario beirutí con la letra descolgada del salón de peluquería, que parece una metáfora de la precariedad en que vive la ciudad después de perder el brillo de sus pasados esplendores, que las menudas historias que cuenta.


Al verla, evoqué a Maruja Torres y el actual clima de guerra civil que se vive allí. En sus artículos, Maruja ha dejado entrever, alguna vez, los afectos que le unen a esa ciudad y sus gentes, su gusto por su gastronomía y su música, por el carácter de sus gentes, que tan bien describe la película, y la imaginé entristecida por la nueva galopada de los jinetes de la muerte sobre esa ciudad castigada por la guerra y la incertidumbre, pero no sabía que estuviera allí, al pie del cañón, como confirma su crónica de hoy en la página dos de Internacional de El País.


La solapa de un libro leído hace mucho tiempo, La Dama del Alba, obra teatral de Alejandro Casona, decía que era “la mas bella teatralización del misterio de la muerte...” Hoy, la verdad, leyendo y escuchando las noticias de muerte que habitan los periódicos, y las que, directamente, afectan a los amigos, no me parece que la muerte sea bella o misteriosa, aunque tampoco me siento inclinado a calificarla de trágica, sino mas bien de cotidiana.


La muerte es tan natural y cotidiana como la vida, son dos caras de la misma moneda, y no se puede entender una sin la comprensión cabal de la otra. Otra cosa es que, cuando ese trabajo cotidiano de la horda de jinetes que recorre el mundo se ceba en la población mas débil, como en el caso de Myanmar, ante la indiferencia culpable de sus dirigentes, o afila sus garras para dar un nuevo zarpazo a las gentes de Beirut, por la incapacidad de las facciones políticas que allí medran para alcanzar una convivencia duradera, un inevitable sentimiento de indignación por la maldad de los hombres, se oponga el reconocimiento racional de un hecho que, en si mismo, es tan natural como la vida.


Una cosa es que esa horda de jinetes se comporte como un grupo numeroso de campesinos que recoge su cosecha natural entre las gentes que han cumplido su ciclo vital y entre aquellas otras a quienes arrebata la enfermedad o el azar accidental, y otra que se ponga al servicio de los poderosos para llenar el granero con millones de inocentes, casi siempre en los países mas desfavorecidos, que suelen ser el escenario de tragedias colectivas, infinitamente mas dolorosas, menos bellas y misteriosas que las que salen de la pluma de dramaturgos, novelistas y poetas.


Es esa cruda realidad la que nos conmueve, porque nos enfrenta a la verdadera naturaleza de lo humano, capaz de lo cruel y lo sublime, de favorecer la vida y de hacer de la muerte un negocio mercantilista en favor de unos pocos poderosos, y no es ningún consuelo para este sentimiento de piedad compartida pensar que así ha sido desde el comienzo del mundo.


En primer lugar, porque nadie puede estar seguro de que fuera así realmente, también porque en la naturaleza humana subyace el impulso de decantarse en favor de la vida y abandonar la destructividad, ese otro impulso que está en el origen de las cabalgadas de la horda que cosecha mas vidas de las necesarias, en el afán irracional de aumentar, para satisfacer la codicia de unos pocos, los muertos almacenados en su granero.


Lohengrin. 10-05-08.



jueves, 8 de mayo de 2008

FABRA Y LA VERGÜENZA TORERA

Es una lamentable pérdida para la afición taurina, y para él mismo, que Fabra no se hiciera torero. Con su chulería, habría levantado de sus asientos al público enfervorizado del universo taurófilo, en todas las plazas de aquí y de América.


Para quien no lo sepa, Fabra es el señor de la alianza del norte, un territorio afgano por las peculiares relaciones de poder que allí operan, mas conocido como Castellón. Fabra selló un pacto filial con Camps, Emperador de Heliópolis, quien va poco por el parlamento y no contesta a los periodistas, porque se pasa todo el tiempo en la fábrica de moneda, supervisando la emisión seriada de su perfil en bronce que debe conmemorar su condición de barón del partido, y no gusta de delegar tarea tan delicada.


Desde entonces, gracias a ese pacto y a los votos afganos de su territorio caciquil, Fabra se ha convertido en un intocable, no en el sentido de paria que se da en la India a quienes malviven con ese estigma de casta, sino en su acepción mafiosa de persona muy influyente, con la que no se atreven a enfrentarse ni los jueces.


Cualquiera que haya visto a Fabra salir del palacio presidencial de Heliópolis a las diez de la noche, oculto tras sus gafas oscuras, subiendo a su coche con lunas tintadas, adivinará enseguida cual es su condición, por que las cosas, en contra de lo que se dice, si son lo que parecen, además de que la función crea el órgano y la evidencia del aspecto de una persona es un lenguaje mudo, capaz de dar mucha información a quien sabe mirar.


Pasé por esa experiencia, un poco intimidado, lo confieso, y aunque en esa primera impresión no tuve dudas de que había visto a un mafioso, una reflexión posterior me permite ampliar el abanico de esa suposición, con otras pinceladas. Pensándolo mas, aquel caballero fotófobo, como Pinochet y otros personajes acostumbrados a la ocultación, el sigilo y el engaño, que van de la mano de la fobia a la luz, pudo haber sido torero o actor con dedicación plena, en lugar de mafioso que usa la política con fines poco transparentes.


Me he preguntado si esa decantación fue una elección personal, o un determinismo, lo que llamamos destino. Es indudable que el peso de la familia, como en el caso de Michael Corleone, el sucesor de El Padrino, estaría presente en su elección, porque Fabra, conviene aclararlo, tambien es el continuador de una saga familiar, pero mi punto de vista es que el determinismo no anula la voluntad personal, que todos somos responsables, por encima de otras consideraciones, de lo que somos, y por lo tanto, Fabra es responsable de ser Fabra, porque igual podría haber elegido hacerse futbolista, torero o actor, en lugar de mafioso, y no lo hizo.


La condición de mafioso no la adquiere cualquiera. Se requiere una larga lista de requsitos que solo están al alcance de las minorías. También, alguna renuncia. Hay que renunciar, entre otras cosas, a sentir verguënza de los propios actos. Mi viejo Espasa, la primera acepción de vergüenza la explica así, Turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante...


Fabra, en virtud de su pacto con el Emperador y gracias a sus votos afganos, adquirió la condición de intocable, que algo tendrá que ver con el hecho de que los procedimientos judiciales que se han seguido contra el por sus presuntas faltas o acciones deshonrosas, hayan chocado contra un lodazal de papeles que nunca llegan a su destino y haya contribuido a crear el mayor censo de jueces y juezas que han pedido el traslado en la reciente historia judicial española.


Ni siquiera la intocabilidad es permanente. Bastará que un leve desconchado en los estucos del congreso de los diputados caiga en el ojo de un personaje con mas poder que Fabra, para que todo el tinglado de intocabilidad, de impunidad mafiosa, se venga abajo. Tal vez entonces, le sucederá a Fabra como a Capone, que no pudiendo probar otros delitos, el fiscal lo empapeló por delito fiscal. Eso sucederá, inexorablemente, alguna vez. Cuando suceda, no me permitiré hacer leña del árbol caído. En lugar de eso, redactaré un elogio melancólico evocando el gran torero que pudo ser Fabra, y eligió no ser.


Lohengrin. 8-05-08.

miércoles, 7 de mayo de 2008

JUECES Y POLÍTICOS

Montesquieu, quien, al parecer, desconfiaba de los hombres, defendió la separación de poderes como un medio de librar al ciudadano del absolutismo del anciano régimen. Desde entonces, unos hombres aprueban las leyes, el congreso, otros gobiernan, el ejecutivo, y los jueces se ocupan, aplicando su criterio independiente, de juzgar los conflictos que surgen por su inobservancia y derivados de otras conductas antisociales. Lo que tenemos ahora es, sin duda alguna, mejor que el absolutismo, pero al separar los poderes, surgen nuevas necesidades, como son las de coordinar las actuaciones del legislativo, el ejecutivo y el judicial.


En su editorial televisado de ayer, Gabilondo hizo una declaración escandalizada por el estado de la justicia en España, pero no responsabilizó de esa situación solo al aparato judicial sino a los políticos, sobre todo a los gobiernos que durante treinta años de democracia no han sabido o querido poner los medios para que la columna vertebral de la democracia no se resquebrajara hasta el punto en que ahora es evidente que lo ha hecho.


Y es que no se puede legislar proponiendo un ámbito cada vez mas amplio del derecho penal en cuestiones como el tráfico o el maltrato de género, sin reforzar al mismo tiempo de modo suficiente los recursos de la justicia para que den respuesta a las nuevas exigencias legales, como no se puede mandar a mas gente a la cárcel, si las instituciones de internamiento penitenciario no se amplían.


En este país tenemos la mala costumbre de suponer que los conflictos sociales se arreglan con nuevas leyes, sin dotar presupuestariamente los órganos encargados de vigilar su
incumplimiento. Y así seguimos desde hace treinta años, cada vez son mas las leyes represoras que exigen la aplicación del código penal, pero la organización del sistema judicial está tan en mantillas que ni siquiera dispone de un banco de datos unificado que registre la situación procesal de cada justiciado.


Así, hemos tenido que asistir a la caducidad vergonzante de un delito de guante blanco de los Albertos, por falta de diligencia del aparato judicial, por no mencionar el tan desgraciado crimen de la niña Mari Luz, y si, como parece, se acercan a las 270.000 las sentencias pendientes de cumplimiento, es difícil sustraerse a la sospecha de que esa situación pueda generar turbias maniobras para dilatar aún mas algunos procedimientos, por medio del soborno, o para lo contrario, para acelerarlos, cuando haya intereses dinerarios de por medio. Kafkiano.


Puesto que el Consejo del Poder Judicial, el órgano de gobierno de los jueces, se ha mostrado incapaz de organizar su propia casa, exigiendo los medios necesarios para ello, habrá que pensar ya en algún órgano de coordinación, donde estén representados quienes hacen las leyes, quienes deben poner los medios presupuestarios y quienes deben juzgar su incumplimiento, para que esta situación aberrante comience a cambiar, aunque un mal secular no es fácil que pueda erradicarse en una sola legislatura.


Como dijo la gitana, “En pleitos te veas y los ganes”. Para aquellos que tengan la desgracia de esperar el cumplimiento de un fallo judicial, sea para restituirles derechos, o para fijar la fecha en que deben cumplir sus obligaciones penales, esta situación de la justicia en España los situa en una posición de ciudadanos de segunda, como si la salida del absolutismo hubiera quedado atrancada en el maremágnum de papeles que desbordan las dependencias judiciales, y todas las bellas palabras de la cultura ilustrada sobre los derechos de las personas constituyeran un bonito volúmen lírico en un mundo ideal, que no tienen aplicación práctica en este país nuestro tan surrealista, que muchos habíamos llegado a creer que había dejado de serlo.


Los ejecutivos suelen distinguir entre lo urgente y lo importante, para escoger las prioridades de sus objetivos. Este es urgente e importante, y al gobierno de turno le va a tocar cargar con el muerto, no solo de lo que no hizo en la pasada legislatura, sino de lo que otros no hicieron antes. No quisiera estar en la piel del ministro de justicia.


Lohengrin. 7-05-08.


lunes, 5 de mayo de 2008

PASEO POR EL CAMPO

Floto en el aire traslúcido de mayo, mientras desciendo por la abrupta vereda, rota por el antiguo ir y venir de las ovejas y en los márgenes del camino revientan los colores de la primavera. Amarillos brillantes de los arbustos en flor, azules violáceos y rojos escarlata de las todavía escasas amapolas que salpican los ribazos.


Ma acompaña un amigo a quien llamaré lector veloz, porque lo ha leído todo, sin enterarse de nada. Mientras descendemos por la vereda en busca de la carretera por la que acceder al camino que sube al santuario –una ascensión de hora y media por un ancho camino de tierra trazado evitando las pendientes excesivas-- me habla del último libro que ha leído, trescientas páginas, y de lo poco que le ha durado. Hablamos del Ulises de Joyce, y de Musil y su Hombre sin atributos, tres mil páginas con las que aún no se ha atrevido.


Mientras lector veloz sigue con su compulsiva actividad discursiva, miro las amapolas junto al camino y recuerdo que, hace diez años, hice una infusión de amapolas que al beberla no me produjo efecto alguno, por ser de una variedad distinta de las que cultivan en Afganistan los señores de la guerra, tan ricas en principios activos opiáceos que sus productores suministran mas de la mitad de la demanda de los mercados del narcotráfico. Es probable que los soldados de Bush allí destacados estén pringados con ese tráfico y consumo, como lo estuvieron en Vietnam, pienso, mientras dejamos atrás los sembrados y salimos a la carretera.


La aldea silenciosa emerge suavemente iluminada por el sol tibio de las diez de la mañana. La dejamos a nuestra derecha y tomamos el corto tramo asfaltado para buscar el desvío que conduce al santuario. No circula ningún vehículo, salvo algún tractor que se dirige a las parcelas cercanas para labrar las viñas, donde afloran los primeros retoños.


Tomamos el camino del santuario y me sorprende que el número de viñas emparradas supera ya a las que aún se cultivan por el método tradicional. Las vides de estas últimas duran hasta setenta y cinco años, mientras que las emparradas no suelen superar los veinte, aunque dan una producción anual mayor durante su mas corta vida, con la ayuda del riego por goteo. Tambien aquí se impone el corto plazo, el enriquecimiento rápido, que es la consigna que domina ya cualquier actividad económica, pero aquí se ha puesto de moda el emparrado cuando en otros lugares lo están abandonando, porque es menos sostenible, y a la larga menos rentable.


El paisaje por el que se adentra el camino es de un puntillismo geométrico y por todas partes dominan las plantas alineadas junto a estacas metálicas, sobre la tierra arcillosa. Una combinación cromática, la del verde de las hojas y la tierra rojiza, presente en toda la comarca, que es tierra de vinos y de buenos embutidos.


Hemos de superar, lector veloz y yo, un desnivel de unos doscientos metros y cuando se acaban los sembrados y las rectilíneas viñas, el paisaje cambia, y el camino se interna entre bosques de pinos y arbustos que, con intervalos variables, ofrecen su sombra al caminante, para que se detenga y se recupere de la fatiga de la ascensión.


Al llegar al último tramo del camino, el que tiene mas pendiente, acelero el ritmo de mis pasos. Siempre me ocurre. Ante la mayor dificultad en el ascenso, mis piernas se disparan, en un impulso involuntario con el que trato de abreviar lo abrupto del camino. Sin querer, dejo atrás a lector veloz quien, cuando luego me alcanza, se sorprende de mi actitud al acelerar el paso en los repechos.


Superados dos tercios del recorrido, a lo lejos se adivina una casa entre los árboles que se utiliza como retén de los bomberos forestales, mientras que por la derecha hemos dejado atrás el monte en cuya cumbre se ven las antenas de un centro de comunicaciones.


Seguimos el sinuoso trazado del camino entre árboles viejos y a cinco minutos de alcanzar el santuario, que no podemos divisar a pesar de su cercanía, porque los bosques de pinos y el lugar en el que está situado lo ocultan a nuestra vista, un automóvil pasa junto a nosotros, levantando un reguero de polvo. A través de los cristales de las ventanillas del coche, que no están tintados, vislumbramos que está ocupado por dos mujeres, que se besan con una pasión urgente, mientras las vemos alejarse.


Cinco minutos después, en la zona de recreo del santuario, ocupamos una mesa de madera y tomamos unas cervezas frescas, que nos saben a gloria, en nuestros paladares resecos por la caminata, mientras las dos mujeres del coche que están al lado y tienen unas figuras esbeltas, rostros atractivos –las dos son morenas-- y una piel suave, descubierta a la altura del ombligo, se tocan impacientes por debajo de la mesa, cuando el campanario da las once y media.


Lohengrin. 4-05-08.

UN DIA EN HELIÓPOLIS

En este jueves luminoso de Mayo descendemos del autobús número seis y entramos en los Jardines de Viveros, donde están instaladas las casetas de la Feria del Libro. El pasillo que discurre entre las precarias librerías está lleno de gente y se camina con dificultad. La megafonía anuncia la presencia de los escritores que firman sus libros hoy. Reconozco a Ferrán Torrent, el de Sedaví, que tiene un gran éxito de lectores con su valenciano fácil. Laura Gallegos firma sus ejemplares aquí cerca. Hay muchos escritores y escritoras que escriben en catalán, pero no llegan al gran público. Están aquí, pero no los conozco. Los libros de Zafón y de Ken Follet son los mas visibles. También La Catedral del Mar, que se sigue vendiendo y los últimos premios literarios, el Alfaguara, de Millás, y el Planeta. Además de montones de otros libros que no llegan con facilidad a manos de los lectores, porque las editoriales solo se gastan en promoción con determinados títulos.


Nos detenemos en una caseta. Mi mujer compra un manual que instruye sobre lo que hay que hacer en caso de insomnio infantil. Hojeo un ejemplar de Cocina para Vagos, editado en 2.007, con ilustraciones de Guillermo Summers. Me hacen gracia las ilustraciones y la receta del bocadillo de atún. Lo compro.


Después de un par de vueltas bajo un sol abrasador, tomamos una cerveza fría en un chiringuito y nos retiramos a un lugar umbrío, junto al estanque. Allí, sentados en un banco, hojeamos los libros recién adquiridos. Recuperados del calor del paseo libresco, abandonamos el parque en dirección a la cercana Feria de las Naciones, en el viejo cauce del río.


Los stands de un gran número de países exponen su artesanía, sus manufacturas y su gastronomía. En el de México, una gran pila en forma de cubo de cacao puro molido, el alimento sagrado de los Aztecas, está a disposición de quien quiera probar una muestra. La India exhibe sus muebles y coloristas tejidos, y los precarios tenderetes que hacen de restaurantes improvisados, ofrecen sus aromas exóticos. Tacos mexicanos. Carne de avestruz y de búfalo en el chiringuito de los australianos. Brasil no ofrece churrasco, solo pinchos. En la tetería marroquí, sentados sobre taburetes, algunos curiosos toman té y dulces árabes.


El sol inclemente atraviesa las ligeras cubiertas de los chiringuitos y nos empuja a buscar un sitio mas confortable para comer. El autobús B-5, que tomamos en una parada cercana, nos acerca al barrio del Cármen y nos deja en la calle de Caballeros. Hay muchos guiris.


Probamos en un restaurante italiano, en la subida del Toledano. Imposible. Todo completo. Nos alejamos hacia la calle del Mar. Un cartel en el restaurante que buscamos indica, Hoy completo.

Seguimos por los alrededores de Marqués de Dos Aguas. Cerrado. En la calle de Moratín, las mesas de todas las terrazas están ocupadas. Probamos frente al Almudí, no nos convence. Decidimos, después de un paseo prolongado y fallido, volver a Caballeros. Desde la entrada de la calle se ve un rótulo luminoso, en el primer chaflán, Restaurante. Esperanzados, y algo fatigados por la búsqueda, entramos. Media hora de espera. Está a rebosar, no nos apetece comer con semejante algarabía. Mientras yo espero, mi mujer busca en la calle vecina. Gregal. Por fin, hemos encontrado un sitio agradable. Podría parecer, por lo poco frecuentado, que no merece la pena. No es así. Está un poco escondido y hace poco que funciona, pero tiene buena pinta.


Ya lo creo que tiene buena pinta. Mi mujer toma un revuelto de salmón ahumado con espárragos trigueros y una carrillera de ternera mas que correcta. Yo, una ensalada de perdíz y un bacalao confitado exquisito. Un sorbete aromatizado con jengibre y, para no pasarnos con la factura hemos pedido un Lambrusco frío. Total, cincuenta pavos. Gregal, la prmera a la derecha entrando por Caballeros. Recomendable.


Después de comer en Gregal, en un clima de absoluta tranquilidad y relajación, hemos ido al Café del Negrito.


--Un café de esos con espuma y canela.....¿como se llama?


--Capuchino


--Sí


--No tenemos.


--Pues un Irlandés...


--No servimos cafés especiales


--Vale. Dos cortados.


Mientras tomamos los cortados, no paran de pasar guiris en todas direcciones. Miran y se van.


Luego nos acercamos al Teatro Talía –festival de Danza-- pero hoy no hay función. Los otros teatros empiezan mas tarde, así que decidimos ir al cine.


“Lars y una chica de verdad”. Una historia curiosa, aunque no original, de incomunicación y solidaridad, en la que Lars, un joven danés aquejado de soledad que vive en un pueblo no muy grande, se compra una muñeca hinchable para hablar con ella. Al principio, el hermano y la cuñada de Lars no saben como reaccionar ante su extravagancia. Interviene una psicóloga y consigue que los hermanos de Lars y el resto de la pequeña comunidad, acepten a la muñeca como una mas del pueblo. Lars la lleva a la bolera y a las fiestas y la gente le habla a la muñeca con entera naturalidad –aunque, claro, ella no contesta-- hasta que, una vez integrados Lars y su extraña pareja, el percibe que su compañera enferma, da por sentado que se ha muerto, y la entierran con todos los rituales en el cementerio del pueblo, incluído un parlamento en el que el cura reconoce la ternura y el cariño que ese ser inanimado ha despertado entre los habitantes del pueblo, curando, a la vez, la soledad de Lars y preparándolo para abordar su relación con las personas. Interesante.


Al salir del Cine Lys observamos que hay muchos guiris.Nos dirigimos a Valor con la idea de tomar una porción de tarta y una taza de chocolate, pero un cartel nos indica que hoy cierran antes.

Nos vamos a El Siglo y tomamos horchata en vaso grande, muy grande, y media docena de fartons, rodeados de guiris.

Realmente, hoy, en Heliópolis, hay muchos guiris.


En fin. Un día en Heliópolis. Recomendable. Sobre todo para aquellos que han pasado medio día en los atascos de las carreteras, por el puente festivo. Si además, se disfruta de buena compañía, se puede redondear el día al llegar a casa.


De nada.


Lohengrin. 1-05-08.

jueves, 1 de mayo de 2008

ESTALVIS

Los partidos políticos, hace ya tiempo, en una operación de secuestro, semejante a la que practican los piratas cerca de las costas de Somalía, abordando los pesqueros con fines puramente dinerarios, desembarcaron en los consejos de administración de las entidades financieras de ahorro en Heliópolis, pero así como los corsarios cogen el dinero y se van, los filibusteros de la política local, además de coger el dinero, se quedaron, no sin antes defenestrar, sable en ristre, a las tripulaciones profesionales que dirigían el rumbo del barco con criterios de racionalidad financiera, ajenos a los avatares de la política.


La prensa local de Heliópolis trae hoy una noticia, en una pequeña columna en las páginas muy interiores que, seguramente, ha pasado desapercibida y, por eso mismo, merece ser ampliada aquí, en el Blog. Una firma que, periódicamente, comunica su calificación sobre los niveles de solvencia y el estado de la salud de las entidades financieras de ahorro, precisa en su listado, en el que aparecen dos de ellas de aquí, que han merecido calificaciones negativas.


Hubo un tiempo en que las Cajas de Ahorros eran gestionadas por profesionales financieros, con criterios de racionalidad y como carecían de accionariado, quienes tenían sus depósitos allí asistían a las asambleas en los actos anuales que se correspondían con las Juntas Generales de Accionistas de las otras entidades con estructura accionarial, para el ritual anual de la aprobación de las cuentas de estas entidades no lucrativas, cuyos excedentes se destinaban a fines sociales.


Es cierto que la gran dispersión de los titulares de depósitos en estas entidades, tenía como consecuencia que su función de control quedara desdibujada en favor de los grupos y personas que estaban cerca del día a día de la gestión, pero, en todo caso, los partidos políticos estaban entonces excluídos de los órganos de decisión.


Esta noticia de hoy, en la profundidad de las páginas interiores, requiere de una reflexión previa para entender mejor el origen del empeoramiento de la salud financiera de las Cajas en Helióplis, y no caer en el error de atribuirlo únicamente a razones de coyuntura y a crisis exógenas importadas.


Hay que remontarse al asalto de los partidos políticos a los órganos de decisiones de las Cajas, a la presencia de sus representantes en los Consejos y al uso torticero que desde entonces se hizo de sus recursos para financiar el proyecto megalómano de turno, o para negar la financiación a los proyectos no afines, es decir, a la politización de la gestión, abandonando los criterios de pura racionalidad profesional, para entender el progresivo deterioro de los equilibrios internos de estas entidades que ahora, acentuados por la crisis del sistema financiero y por la brutal caída de la actividad inmobiliaria, afloran en las calificaciones de las entidades encargadas de valorarlas.


Es justamente ahora, cuando Zaplana abandona la política, como las ratas el barco en peligro de hundimiento, cuando comienzan a aflorar los resultados de sus desmanes, Terra Mítica y otros asuntos, pues ningún otro político en la historia de esas entidades financieras se apropió de un modo tan tajante del uso de sus recursos para aventuras megalómanas y para el engrase adecuado de aquellos mecanismos que convenían a su interés político, partidista y privado.


Esa actitud depredadora de los recursos de las Cajas, ahora quedará maquillada con las razones de la crisis económica, inmobiliaria y financiera, y nadie le pedirá cuentas al cartagenero, --aunque no solo a el-- por eso es conveniente y saludable que, los que puedan, desenmascaren esta impudicia, que no quede todo en un análisis parcial que atribuya únicamente a factores coyunturales, exógenos, lo que ha sido, además, un estricto acto de piratería, de filibusterismo, sin que quepa disculparlo por el hecho de que todos los partidos contribuyeron a hacerlo posible.


La resistencia a la fusión entre Bancaja y la Cam de Alicante hay que situarla en el contexto del intento de mantener la independencia financiera de cada entidad, y es posible que, ahora mismo,

si, como parece, la Cam está mas tocada que Bancaja por los excesos de las decisiones impulsadas por conveniencias políticas ajenas a los criterios de una gestión racional de los recursos, esa resistencia tenga un resultado saludable, positivo, pero no sería extraño que vuelvan a aparecer ahora presiones y campañas en favor de esa fusión, para tapar los excesos cometidos en la entidad alicantina.


Entre tanto, ¿Que pasa con los ahorradores, con los depositantes que han confiado sus depósitos a esas entidades? Se les despojó, en su momento, de su participación, mas o menos activa, en la gestión de esas entidades, cuando los partidos políticos asaltaron sus consejos de administración. La pregunta es, ¿Esa reforma de las estructuras del gobierno de las Cajas de Ahorro, ha supuesto un mejor uso de sus recursos, o por el contrario quienes aún confían en ellas deben salir corriendo y buscar otro refugio para sus ahorros?


Por favor, que alguien lo aclare, porque la noticia de la mala calificación de estas entidades financieras afecta a muchos ahorradores, y estos merecen, cuando menos, una explicación.


Lohengrin. 1-05-08.

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