Los relatos de Julio Verne acompañaron mi adolescencia con la emoción del descubrimiento de mundos imaginarios, tan bien descritos por Verne, con tanta morosidad en el detalle, que parecían reales. Veinte mil leguas de viaje submarino, Viaje al centro de la tierra, La isla misteriosa, incluían un repertorio de monstruos terroríficos que contribuía a alimentar nuestras emociones adolescentes. Sin embargo, ningún viaje imaginario poblado de monstruos es comparable al pánico que puede producir aproximarse al territorio inexplorado de la propia mente.
En general,nuestro conocimiento de ese territorio se reduce a los paisajes mas trillados donde habita la normalidad, pero debajo de esos estratos existen zonas que pocos han hollado y quienes lo han hecho, han pagado su osadía con su autodestrucción, porque esos lugares son tabú y no pueden ser habitados impunemente, sin renunciar a la normalidad, incluso a la propia vida.
Malcolm Lowry –Bajo el volcán- intentó ese viaje a las profundidades ayudado por el metzcal y pereció en el intento. Márai, como un espeleólogo del alma humana, visitó las cavidades subterráneas mas ocultas de la desolación y después, optó por el suicidio. Hay mas ejemplos ilustres pero prefiero detenerme en los anónimos.
Cualquier persona corriente tiene en los estratos de su cerebro, de su pensamiento, de su personalidad, que operan de modo cotidiano en un entorno de normalidad, zonas ocultas con una capacidad terrorífica que puede rebelarse contra esa normalidad, activando sus deseos mas oscuros y ocultos.
Un monstruo mucho mas peligroso que los descritos por Verne, porque de estos puedes adivinar su forma por las ilustraciones, y pueden producirte un terror entrañable, reconocible, pero la invisibilidad, el desconocimiento de los misterios centrales de la propia mente, solo son reconocibles cuando se manifiestan a través de una conducta, con suerte, impropia, en el peor de los casos, punible.
He visto personas en la calle hablando con otras que no estaban presentes, salvo en su mente escindida. Conversaciones muy animadas con varios interlocutores invisibles. Monstruos sin forma reconocible que, sin embargo, podemos suponer que habitan ese territorio ignorado, inexplorado, plagado de misterios, que hubiera requerido hace tiempo un viaje de los científicos mas lúcidos al centro de la mente, viaje que comenzó en serio tan tarde, en el siglo veinte, que es todavía mas lo que se ignora de ese lugar ignoto, que lo que se conoce.
Es cierto que hay un mapa topográfico de ciertas zonas cerebrales relacionadas con estos o aquellos fenómenos conocidos, pero el núcleo mas misterioso, aquel que puede activar nuestros deseos mas oscuros y ocultos, a veces con un alto coste que significa, si se cede a la potencia de su impulso, abandonar la normalidad, la convivencia, incluso la vida, al parecer no tiene todavía una forma definida, ni se conoce el origen de los procesos que desencadenan a veces ciertas conductas extremas.
Si bien no hay herramientas de conocimiento que muestren con claridad el origen y los procesos que se desencadenan en los lugares mas ignorados de la mente humana, las conductas extremas derivadas de esos procesos pueden ser conducidas, hasta cierto punto, a niveles relativos de normalidad, por medio de los frutos de la investigación clínica y farmacológica.
En ausencia de esas muletas, el mundo estaría poblado por el peor de los terrores, una estampida de monstruos invisibles, procedentes del centro mas oculto de la mente humana, arrasaría las convenciones de la normalidad, haciendo imposible la convivencia. Este si que es, me parece a mi, un verdadero relato de terror.
A veces, los periódicos dan cuenta de hechos que nos horrorizan por su carácter extremo. No suelen ser numerosos, en términos estadísticos, pero cualquiera que haya intentado atisbar, solo asomarse, a los abismos ignorados de su propia mente, reconocerá el territorio donde se han originado.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 7-09-09.
lunes, 7 de septiembre de 2009
domingo, 6 de septiembre de 2009
COMUNICADORES
He bajado al bar de los locos, porque tiene un quiosco anexo que es el que primero abre, pero he madrugado tanto que me he adelantado al repartidor de prensa. Cuando por fin ha llegado, me ha sorprendido el enorme volumen de periódicos que ha acarreado hasta el mostrador del quiosco, hasta dejar a la dependienta oculta detrás de un auténtico muro informativo. Esta abundancia desmiente, sin duda, mi frívola afirmación del otro día de que las tiradas disminuyen. No solo no disminuyen, sino que la de “Levante”, en particular, contribuye a que todo el barrio renueve su vajilla, con las piezas que regala cada día.
He comprado “Levante” porque el titular de la primera página, una entrevista al Conseller Cotino, me ha llamado la atención, y le he dedicado la entrada El Inconsciente. En páginas interiores he encontrado dos artículos que me parecen ejemplos de excelentes estilos de comunicación, uno de opinión, otro algo más técnico, ambos, merecedores de ser citados y divulgados, porque no siempre
encuentras artículos subjetivos tan ponderados y equilibrados, ni tratamientos objetivos de la actualidad económica tan documentados y esclarecedores.
Julia Navarro, hace un análisis de la situación política y económica, en el que el fanatismo y el ensañamiento están totalmente ausentes. Su modo tranquilo, preciso y ameno de mirar la realidad traslada al lector una imagen de lo que acontece que, siendo subjetiva, cualquiera puede compartir, porque se percibe el carácter independiente de sus opiniones, sin la frialdad de la equidistancia.
Critica las improvisaciones del Gobierno central, pero reconoce su sensibilidad social al intentar ayudar a los mas tocados por la crisis. No hay el menor rastro de crueldad en su enfoque crítico, pero ponderado, que toma en cuenta siempre un balance de los distintos aspectos de las medidas o conductas que analiza.
Tendré que leerla mas a menudo, a ver si se me pega algo, porque su artículo de hoy me ha hecho tomar conciencia de que mi estilo crítico es el del cazador que solo atiende a abatir su presa, sin otras consideraciones. Mi sarcasmo depredador tal vez podría dulcificarse algo, y en lugar de usar siempre argumentos de una sola dirección, aprendería algo sobre el arte de lo sutil, el pluralismo y la equidad en el tratamiento de la información.
Pero hay algo que no podré adquirir con la lectura de sus artículos. Ella es mujer, y esa condición tiene mucho que ver con su tratamiento de la realidad. Yo soy un tipo hosco, y algo tosco, y me temo que, aunque lo intente, no podré desprenderme del todo de esa limitación de género.
En la página 43 -Economía- Adrià Girbés, Economista. DEA en Economía Aplicada, nos regala un artículo a tres columnas claro, didáctico y documentado, que encabeza con la pregunta ¿Cae el PIB valenciano un diez por ciento? Adriá emplea casi la página entera del periódico para construir, con la paciencia de un orfebre, una cadena de argumentos documentados, y concluye que 'es razonable pensar que el PIB valenciano (el producto interior bruto) caiga (en términos interanuales) un ocho o nueve por ciento' y que en términos de media, este año y el siguiente, 'la caída se sitúe en torno al diez por ciento'. Apoya su predicción, entre otros datos, en el hecho de que la población ocupada ya se ha encogido y dada la estrecha relación entre población ocupada y PIB, la congruencia de su aviso parece clara.
En términos modestos, sin alardes, este Economista recuerda, al final del artículo, que hace tres años y medio auguró una severa recesión considerando el peso que la construcción iba tomando en el PIB valenciano cuando cambiase la fase del ciclo económico. Teniendo en cuenta que acertó plenamente, tiene todo el crédito para suponer que va a volver a acertar. Para que luego digan que los economistas solo avisan de lo que va a ocurrir a toro pasado. Girbés no parece ser de esos.
Una caída de un diez por ciento en el PÎB valenciano puede sonar a fría cifra estadística, pero si finalmente se confirma, como parece, indicará que viajamos en el furgón de cola de la economía del país. No es una buena noticia, por mucho que, una vez mas, deje en evidencia a los partidarios del 'Elogio de la Mugre', sino mas bien un aviso para ponerse las pilas.
La cuestión no es si se avisó o no, tanto entonces como ahora, sino el caso que hacen de los avisos quienes tienen un relativo poder para influir en la realidad pública, no para evitar las catástrofes, si para crear las condiciones que las hagan menos devastadoras.
Hay una lección histórica, trasladada por el teatro clásico, sobre esas actitudes, muy elocuente y aleccionadora. Antes de que Julio César fuera brutalmente asesinado en las escalinatas del senado, su mujer mandó destripar una gallina y, con la información de la predicción oracular de esas vísceras en la mano, le dijo a su marido, --César, no vayas al senado hoy. Julio César, creyéndose el hombre mas poderoso de la tierra, no hizo caso del aviso. Fue al senado.
Anécdotas históricas aparte, el contenido de esta entrada solo busca recomendar a todo aquel que disponga de un ejemplar de 'Levante' de hoy domingo que, antes de tirarlo a la basura, disfrute de los artículos de Navarro y de Girbés, dos buenos comunicadores, en el mejor sentido de la palabra bueno.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 6-09-09.
He comprado “Levante” porque el titular de la primera página, una entrevista al Conseller Cotino, me ha llamado la atención, y le he dedicado la entrada El Inconsciente. En páginas interiores he encontrado dos artículos que me parecen ejemplos de excelentes estilos de comunicación, uno de opinión, otro algo más técnico, ambos, merecedores de ser citados y divulgados, porque no siempre
encuentras artículos subjetivos tan ponderados y equilibrados, ni tratamientos objetivos de la actualidad económica tan documentados y esclarecedores.
Julia Navarro, hace un análisis de la situación política y económica, en el que el fanatismo y el ensañamiento están totalmente ausentes. Su modo tranquilo, preciso y ameno de mirar la realidad traslada al lector una imagen de lo que acontece que, siendo subjetiva, cualquiera puede compartir, porque se percibe el carácter independiente de sus opiniones, sin la frialdad de la equidistancia.
Critica las improvisaciones del Gobierno central, pero reconoce su sensibilidad social al intentar ayudar a los mas tocados por la crisis. No hay el menor rastro de crueldad en su enfoque crítico, pero ponderado, que toma en cuenta siempre un balance de los distintos aspectos de las medidas o conductas que analiza.
Tendré que leerla mas a menudo, a ver si se me pega algo, porque su artículo de hoy me ha hecho tomar conciencia de que mi estilo crítico es el del cazador que solo atiende a abatir su presa, sin otras consideraciones. Mi sarcasmo depredador tal vez podría dulcificarse algo, y en lugar de usar siempre argumentos de una sola dirección, aprendería algo sobre el arte de lo sutil, el pluralismo y la equidad en el tratamiento de la información.
Pero hay algo que no podré adquirir con la lectura de sus artículos. Ella es mujer, y esa condición tiene mucho que ver con su tratamiento de la realidad. Yo soy un tipo hosco, y algo tosco, y me temo que, aunque lo intente, no podré desprenderme del todo de esa limitación de género.
En la página 43 -Economía- Adrià Girbés, Economista. DEA en Economía Aplicada, nos regala un artículo a tres columnas claro, didáctico y documentado, que encabeza con la pregunta ¿Cae el PIB valenciano un diez por ciento? Adriá emplea casi la página entera del periódico para construir, con la paciencia de un orfebre, una cadena de argumentos documentados, y concluye que 'es razonable pensar que el PIB valenciano (el producto interior bruto) caiga (en términos interanuales) un ocho o nueve por ciento' y que en términos de media, este año y el siguiente, 'la caída se sitúe en torno al diez por ciento'. Apoya su predicción, entre otros datos, en el hecho de que la población ocupada ya se ha encogido y dada la estrecha relación entre población ocupada y PIB, la congruencia de su aviso parece clara.
En términos modestos, sin alardes, este Economista recuerda, al final del artículo, que hace tres años y medio auguró una severa recesión considerando el peso que la construcción iba tomando en el PIB valenciano cuando cambiase la fase del ciclo económico. Teniendo en cuenta que acertó plenamente, tiene todo el crédito para suponer que va a volver a acertar. Para que luego digan que los economistas solo avisan de lo que va a ocurrir a toro pasado. Girbés no parece ser de esos.
Una caída de un diez por ciento en el PÎB valenciano puede sonar a fría cifra estadística, pero si finalmente se confirma, como parece, indicará que viajamos en el furgón de cola de la economía del país. No es una buena noticia, por mucho que, una vez mas, deje en evidencia a los partidarios del 'Elogio de la Mugre', sino mas bien un aviso para ponerse las pilas.
La cuestión no es si se avisó o no, tanto entonces como ahora, sino el caso que hacen de los avisos quienes tienen un relativo poder para influir en la realidad pública, no para evitar las catástrofes, si para crear las condiciones que las hagan menos devastadoras.
Hay una lección histórica, trasladada por el teatro clásico, sobre esas actitudes, muy elocuente y aleccionadora. Antes de que Julio César fuera brutalmente asesinado en las escalinatas del senado, su mujer mandó destripar una gallina y, con la información de la predicción oracular de esas vísceras en la mano, le dijo a su marido, --César, no vayas al senado hoy. Julio César, creyéndose el hombre mas poderoso de la tierra, no hizo caso del aviso. Fue al senado.
Anécdotas históricas aparte, el contenido de esta entrada solo busca recomendar a todo aquel que disponga de un ejemplar de 'Levante' de hoy domingo que, antes de tirarlo a la basura, disfrute de los artículos de Navarro y de Girbés, dos buenos comunicadores, en el mejor sentido de la palabra bueno.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 6-09-09.
EL INCONSCIENTE
Freud, From, Sacks, por ese orden, y muchos mas que también han hurgado en los complejos procesos de la mente humana, coinciden en la existencia del inconsciente que, al parecer, es una bodega oscura donde se guardan, embotellados por añadas, aunque un poco revueltos, sin orden en las estanterías, los recuerdos a los que no deseamos acceder, las experiencias que preferimos olvidar, los elementos mas profundos y desconocidos de nuestro carácter y las motivaciones mas ocultas de nuestras acciones. La existencia de esa bodega se reveló al observar ciertos rasgos de la conducta, lapsus aparentemente inocentes, distracciones, acciones automáticas que, no procediendo de los procesos mentales mas investigados, los estudiosos pensaron que procedían del subsuelo. De la bodega.
La abundancia de revistas o de magazines dominicales que gustan de incluir en sus páginas el inevitable artículo de divulgación, con mas imaginación que rigor, la mayoría de las veces con conclusiones absurdas, ha llevado a vulgarizar, o a poner en cuestión, según la orientación de los autores, la existencia del inconsciente. Sin embargo, una mirada atenta a la realidad cotidiana, parece confirmar las viejas hipótesis.
El titular de la primera de Levante de hoy muestra un claro ejemplo de lo que digo. Cotino:
“Nunca he sido consciente de beneficiar o perjudicar a nadie con mis decisiones políticas” Conviene aclarar, para los usuarios de latinoamérica, y para los demás que no residen habitualmente en Heliópolis, que el entrevistado ha sido Conseller de Bienestar Social aquí, --actualmente se ocupa de Agua y Urbanismo-- y que esa declaración suya contesta las críticas recibidas por su gestión y su vinculación familiar con empresas que se han beneficiado de la aplicación de las políticas de su departamento.
No interesa ahora si esas críticas son fundadas o no, si tal beneficio privado de las políticas públicas ha existido. Lo que llama la atención es que un político tan experimentado, que ha pasado por tantos cargos, aquí y en el gobierno central, haga una manifestación inconsciente tan clara, de su concepción de lo que debe ser la política.
Las decisiones políticas, por definición, en un estado o comunidad modernos, una de cuyas funciones esenciales es equilibrar las diferencias sociales económicas, de nivel de vida, de acceso a determinados bienes que se consideran esenciales, como la salud y la educación, casi siempre tenderán a beneficiar a unos, no a todos, y a quienes no alcanzan esos beneficios, se sientan o no perjudicados, se les trata de manera desigual, porque así debe ser, porque es esa discriminación positiva en favor de quienes gozan, de manera selectiva, de unos determinados beneficios que a otros no alcanzan, la única receta conocida para acercarse a un mayor equilibrio entre los distintos grupos sociales.
Que un ex conseller de Bienestar Social, aunque se refiere a otra cosa, declare que nunca ha querido beneficiar o perjudicar a nadie con sus decisiones políticas, revela, de manera inconsciente, cual es su concepción de la política. Una concepción alejada de cualquier preocupación social. La política así concebida sería una herramienta lo mas neutral posible, sin ningún impulso redistribuidor, sin ninguna motivación de equilibrio. En todo caso, una política para los fuertes económicamente, que no desean que las desigualdades sociales se atemperen con cargo a su bolsillo.
Neo conservadurismo, de la peor especie. Lo curioso es que, a nivel consciente, este político experimentado, ha hecho muchas declaraciones compasivas, congruentes con su vinculación al Opus Dei, pero solo hay que repasar las hemerotecas para constatar que su paso por el departamento de Bienestar Social ha producido el malestar social mas extendido que cualquier otro gobierno, conservador, o socialdemócrata, haya generado en Heliópolis, un territorio socio político que un amigo identifica con 'El Elogio de la Mugre', sobre todo después del homenaje que, en sede taurina, ha escenificado Rajoy a favor de Camps, un personaje político que ha mentido públicamente y que ha perdido el oremus, hasta el punto de decir, aquejado de la paranoya mas extrema, que se siente perseguido por un Estado de Terror, vaya burrada.
Así como parece que el inconsciente es algo real en los sujetos individuales, no creo en la existencia de un inconsciente colectivo. Que una comunidad de personas mayoritaria, con un espacio social y político común, se sienta a gusto compartiendo “El Elogio de la Mugre”, y lo manifieste así una y otra vez a través del voto, es algo que tendrán que explicar los especialistas en política, no los psicoanalistas.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 6-09-09.
La abundancia de revistas o de magazines dominicales que gustan de incluir en sus páginas el inevitable artículo de divulgación, con mas imaginación que rigor, la mayoría de las veces con conclusiones absurdas, ha llevado a vulgarizar, o a poner en cuestión, según la orientación de los autores, la existencia del inconsciente. Sin embargo, una mirada atenta a la realidad cotidiana, parece confirmar las viejas hipótesis.
El titular de la primera de Levante de hoy muestra un claro ejemplo de lo que digo. Cotino:
“Nunca he sido consciente de beneficiar o perjudicar a nadie con mis decisiones políticas” Conviene aclarar, para los usuarios de latinoamérica, y para los demás que no residen habitualmente en Heliópolis, que el entrevistado ha sido Conseller de Bienestar Social aquí, --actualmente se ocupa de Agua y Urbanismo-- y que esa declaración suya contesta las críticas recibidas por su gestión y su vinculación familiar con empresas que se han beneficiado de la aplicación de las políticas de su departamento.
No interesa ahora si esas críticas son fundadas o no, si tal beneficio privado de las políticas públicas ha existido. Lo que llama la atención es que un político tan experimentado, que ha pasado por tantos cargos, aquí y en el gobierno central, haga una manifestación inconsciente tan clara, de su concepción de lo que debe ser la política.
Las decisiones políticas, por definición, en un estado o comunidad modernos, una de cuyas funciones esenciales es equilibrar las diferencias sociales económicas, de nivel de vida, de acceso a determinados bienes que se consideran esenciales, como la salud y la educación, casi siempre tenderán a beneficiar a unos, no a todos, y a quienes no alcanzan esos beneficios, se sientan o no perjudicados, se les trata de manera desigual, porque así debe ser, porque es esa discriminación positiva en favor de quienes gozan, de manera selectiva, de unos determinados beneficios que a otros no alcanzan, la única receta conocida para acercarse a un mayor equilibrio entre los distintos grupos sociales.
Que un ex conseller de Bienestar Social, aunque se refiere a otra cosa, declare que nunca ha querido beneficiar o perjudicar a nadie con sus decisiones políticas, revela, de manera inconsciente, cual es su concepción de la política. Una concepción alejada de cualquier preocupación social. La política así concebida sería una herramienta lo mas neutral posible, sin ningún impulso redistribuidor, sin ninguna motivación de equilibrio. En todo caso, una política para los fuertes económicamente, que no desean que las desigualdades sociales se atemperen con cargo a su bolsillo.
Neo conservadurismo, de la peor especie. Lo curioso es que, a nivel consciente, este político experimentado, ha hecho muchas declaraciones compasivas, congruentes con su vinculación al Opus Dei, pero solo hay que repasar las hemerotecas para constatar que su paso por el departamento de Bienestar Social ha producido el malestar social mas extendido que cualquier otro gobierno, conservador, o socialdemócrata, haya generado en Heliópolis, un territorio socio político que un amigo identifica con 'El Elogio de la Mugre', sobre todo después del homenaje que, en sede taurina, ha escenificado Rajoy a favor de Camps, un personaje político que ha mentido públicamente y que ha perdido el oremus, hasta el punto de decir, aquejado de la paranoya mas extrema, que se siente perseguido por un Estado de Terror, vaya burrada.
Así como parece que el inconsciente es algo real en los sujetos individuales, no creo en la existencia de un inconsciente colectivo. Que una comunidad de personas mayoritaria, con un espacio social y político común, se sienta a gusto compartiendo “El Elogio de la Mugre”, y lo manifieste así una y otra vez a través del voto, es algo que tendrán que explicar los especialistas en política, no los psicoanalistas.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 6-09-09.
sábado, 5 de septiembre de 2009
OTOÑO 09
He bajado al Maravillas, con manga larga, porque esta noche un viento huracanado que no era de Poniente ha golpeado las fallebas -–Como diría Millás, ¿Que coño quiere decir fallebas?-- de las ventanas de la habitación donde últimamente duermo bastante bien, sumando ese golpeteo intermitente al tic tac del reloj --hasta que lo he tirado por la ventana-- y al choque del estore contra el ventanal del cuarto de baño, todos ellos signos de un día otoñal.
Puede parecer que he dormido mal, debido a esa acumulación de actividad acústica nocturna. No es así. He dormido como un tronco. Lo que pasa es que, entre los escombros del sueño, he encontrado al despertar esta mañana esos restos sonoros que han puesto música de fondo a las imágenes soñadas, en las que me he visto en la nueva estación del Ave, aún no construida, despidiendo desde el andén el tren del estío, que parte hacia otras latitudes lleno de señoras con muslos morenos, ombligos con piercing, espaldas descubiertas hasta las nalgas, y otras desnudeces estacionales que nos abandonan junto al bochorno del que tanto hemos abominado.
Es lo que pasa cuando reniegas de algo, en este caso del bochorno, apenas te abandona ya lo estás echando de menos, y eso no tiene nada que ver con el bochorno, sino con nuestra condición de animales insatisfechos.
El otoño astronómico, que aún no ha comenzado, es la estación del año declinante, sobre todo, por el menor aporte de luz solar a las tardes cotidianas, que se acortan rápidamente como un tejido que encoge al lavarlo, también por el aspecto que toman las plantas, que sufren esa misma disminución en su dieta de luz.
Ese proceso por el que declina la vida vegetal produce en las vides una auténtica orgía de colores, cuando la planta, hastiada de ser útil, despojada del fruto que este año no se sabe quien va a comprar, deviene en una manifestación de belleza visual. Absolutamente inútil desde el punto de vista utilitario de quienes la cultivan, esa belleza es para algunos un sofisticado manjar visual que solo se puede disfrutar en la temporada, como los erizos de mar.
La vida salina, de aromas marinos y cremas solares se escurre gota a gota entre las celdillas del calendario y se acerca el tiempo de la jalea real , de los complejos vitaminados, las vacunas y otras muletas con las que muchos se preparan para los cambios estacionales.
Yo mismo voy a tomar dos cajas de jalea real vitaminada, porque el bodrio que escribí anoche, 'La vida de otro' no alcanza el mínimo exigible para su vuelco en el Blog, y permanecerá en los archivos de OpenOffice, en completa oscuridad, hasta que se pudra. No vuelvo a escribir de noche hasta que me haya tomado las dos cajas de jalea.
Otoño. Nos abandonan los muslos morenos, los ombligos con piercing, las espaldas desnudas hasta las nalgas, pero queda el código de colores. Ese lenguaje mudo con el que cada uno/una expresa su erotismo latente. Esos colores que actúan como semáforos, a veces con una elocuencia mayor que los tonos morenos de la piel.
He bajado al Maravillas con manga larga. Una prenda de punto, de un color rojo infierno, como un semáforo. Después de tomar un café con leche y un zumo de zanahorias con naranja, al regreso, mientras introducía la llave en la cerradura del portal, de espaldas a la acera, he notado la presencia de una mujer vestida de amarillo pálido que me miraba con una intensidad poco común.
El rojo y el amarillo, son complementarios. Como algunas personas. Como la vida misma. Son los colores básicos de las vides declinantes, y también son mensajes mudos de quienes sustituyen las desnudeces por los colores, como un modo de expresar su erotismo latente.
En fin. Otoño. Mucho mejor que 'La vida de otro', no hay color.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 5-09-09.
Puede parecer que he dormido mal, debido a esa acumulación de actividad acústica nocturna. No es así. He dormido como un tronco. Lo que pasa es que, entre los escombros del sueño, he encontrado al despertar esta mañana esos restos sonoros que han puesto música de fondo a las imágenes soñadas, en las que me he visto en la nueva estación del Ave, aún no construida, despidiendo desde el andén el tren del estío, que parte hacia otras latitudes lleno de señoras con muslos morenos, ombligos con piercing, espaldas descubiertas hasta las nalgas, y otras desnudeces estacionales que nos abandonan junto al bochorno del que tanto hemos abominado.
Es lo que pasa cuando reniegas de algo, en este caso del bochorno, apenas te abandona ya lo estás echando de menos, y eso no tiene nada que ver con el bochorno, sino con nuestra condición de animales insatisfechos.
El otoño astronómico, que aún no ha comenzado, es la estación del año declinante, sobre todo, por el menor aporte de luz solar a las tardes cotidianas, que se acortan rápidamente como un tejido que encoge al lavarlo, también por el aspecto que toman las plantas, que sufren esa misma disminución en su dieta de luz.
Ese proceso por el que declina la vida vegetal produce en las vides una auténtica orgía de colores, cuando la planta, hastiada de ser útil, despojada del fruto que este año no se sabe quien va a comprar, deviene en una manifestación de belleza visual. Absolutamente inútil desde el punto de vista utilitario de quienes la cultivan, esa belleza es para algunos un sofisticado manjar visual que solo se puede disfrutar en la temporada, como los erizos de mar.
La vida salina, de aromas marinos y cremas solares se escurre gota a gota entre las celdillas del calendario y se acerca el tiempo de la jalea real , de los complejos vitaminados, las vacunas y otras muletas con las que muchos se preparan para los cambios estacionales.
Yo mismo voy a tomar dos cajas de jalea real vitaminada, porque el bodrio que escribí anoche, 'La vida de otro' no alcanza el mínimo exigible para su vuelco en el Blog, y permanecerá en los archivos de OpenOffice, en completa oscuridad, hasta que se pudra. No vuelvo a escribir de noche hasta que me haya tomado las dos cajas de jalea.
Otoño. Nos abandonan los muslos morenos, los ombligos con piercing, las espaldas desnudas hasta las nalgas, pero queda el código de colores. Ese lenguaje mudo con el que cada uno/una expresa su erotismo latente. Esos colores que actúan como semáforos, a veces con una elocuencia mayor que los tonos morenos de la piel.
He bajado al Maravillas con manga larga. Una prenda de punto, de un color rojo infierno, como un semáforo. Después de tomar un café con leche y un zumo de zanahorias con naranja, al regreso, mientras introducía la llave en la cerradura del portal, de espaldas a la acera, he notado la presencia de una mujer vestida de amarillo pálido que me miraba con una intensidad poco común.
El rojo y el amarillo, son complementarios. Como algunas personas. Como la vida misma. Son los colores básicos de las vides declinantes, y también son mensajes mudos de quienes sustituyen las desnudeces por los colores, como un modo de expresar su erotismo latente.
En fin. Otoño. Mucho mejor que 'La vida de otro', no hay color.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 5-09-09.
viernes, 4 de septiembre de 2009
AUTOMATISMOS
Cuando empecé a escribir en el Blog, hace mas de dos años, mi asesor informático me recomendó que no insertara publicidad en mi libreta cibernauta, porque al tratarse de un nicho casi privado, el previsible escaso número de visitas, con independencia de su solvencia y el aprecio que me merecen todas ellas, desaconsejaba cualquier añadido mercantilista a su contenido. Ya se sabe que la eficacia de la publicidad se mide por el número de sus impactos, y así aplican sus tarifas los medios que la divulgan por cuenta de sus anunciantes.
De este modo, los usuarios del Blog habrán comprobado durante este tiempo, al acceder a sus páginas, que ningún anuncio publicitario ha interferido en su lectura, lo que no sucede en otros sitios donde los recuadritos de los anuncios de entidades financieras, de seguros, de viajes, de cualquier cosa, suben y bajan por la pantalla como en una noria.
La publicidad tiene su lado necesario. Además, estoy convencido de que las mejores realizaciones estéticas del mundo audiovisual corresponden a los spots publicitarios, aunque solo sea porque sus productores invierten grandes cantidades de talento y dinero en superproducciones de una duración mínima. Percibo ese talento, tanto visual como literario, concentrado en dosis enormes en algunos spots, y lo disfruto como un aficionado al arte en un museo contemporáneo.
Otra cosa es lo que sucede desde hace algún tiempo en el ciberespacio. Incluyes la palabra pelos en una entrada del Blog, y te aparece, como por arte de magia, un recuadrito con el anuncio de una firma de implantes capilares. Pones el título Adicciones a otra página, y un pelotón de expertos en combatir toda clase de adicciones aparecen en la pantalla para ilustrar esa entrada, que tu no has querido ilustrar, porque de querer hacerlo, habrías puesto fotos.
El colmo es cuando te decides, después de muchas vacilaciones, a consultar los videos porno de Internet, para aumentar tu cultura, o para lo que sea, y un mensaje te aclara que te son ofrecidos unos videos determinados, ¡de entre los mas de 40 millones que circulan por ahí!, porque son los que encajan con el perfil de tu página web.
A ver si lo entiendo, mientras el Mossad está pendiente de los barcos que navegan cargados con misiles con destino a Hammás, y los políticos madrileños del PP se espían unos a otros, los señores de Google han implantado un sistema de escuchas con tal grado de automatismo que tu escribes la palabra pelos y te sale, de modo inmediato, el anuncio del trasplante capilar. Tratas, de manera jocosa, el asunto de las adicciones, y un montón de automatismos, incapaces de percibir la ironía, llenan la pantalla con mensajes de los mas diversos chamanes y cuando visitas el rincón del sexo, alguien secretamente asocia tu perfil con el puterío mas maduro. Por cierto, ¿Como saben cual es mi perfil? Yo podría ser un marciano emboscado en la red, haciendo un trabajo temporal de antropología para mis jefes de la división de planetas tontos.
Lo absurdo de todo esto es que la eficacia de esos métodos de automatismos publicitarios es prácticamente cero. Porque, si se hubieran molestado en ver la foto que aparece en el Blog, habrían comprobado que no tengo problemas de alopecia, por lo que, por ínfima que sea la cantidad que ha pagado el reciclador de melenas por ese impacto publicitario, es tirar el dinero.
No basta asociar el anuncio a la palabra pelo, además se requiere que el destinatario del mensaje sea calvo, o esté en trance de serlo, y que esa característica, que a muchos/as les parece sexi, le moleste. Como la simple mención de la expresión puterío maduro no justifica que me llenen la pantalla, sin haberlo solicitado, de señoras cincuentonas de buen ver.
El problema no es la gratuidad, algo a lo que yo me he apuntado desde el principio, sino el uso que sus promotores hacen de los espacios gratuitos. Tampoco es el control de los contenidos. Nunca ha estado en mi ánimo controlar, ni que me controlen,. mis contenidos, que nunca he considerado míos, en el sentido que se da a la propiedad intelectual.
El problema es que quienes indexan, ordenan, expanden, reproducen y exponen los contenidos de la red, se están pasando tres pueblos al otear las preferencias de los usuarios, además con resultados absolutamente estúpidos, como el de que aparezca un anuncio comercial cuando escribes la palabra pelos, como si esa memez, esa tontería activada por los automatismos, tuviera alguna eficacia.
Conviene aclarar que esos automatismos publicitarios, solo aparecen en el proceso de escribir los textos que luego tienen como destino las páginas del Blog que ven los usuarios, pero tal como va la cosa, no me extrañaría que llegaran al propio usuario, si no lo están haciendo ya. Cuando quiera publicidad, ya lo diré. De momento, este es un espacio privado, puesto que no sale en la tele ni en los periódicos, y a uno le gustaría seguir así. Si es posible.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 4-09-09.
De este modo, los usuarios del Blog habrán comprobado durante este tiempo, al acceder a sus páginas, que ningún anuncio publicitario ha interferido en su lectura, lo que no sucede en otros sitios donde los recuadritos de los anuncios de entidades financieras, de seguros, de viajes, de cualquier cosa, suben y bajan por la pantalla como en una noria.
La publicidad tiene su lado necesario. Además, estoy convencido de que las mejores realizaciones estéticas del mundo audiovisual corresponden a los spots publicitarios, aunque solo sea porque sus productores invierten grandes cantidades de talento y dinero en superproducciones de una duración mínima. Percibo ese talento, tanto visual como literario, concentrado en dosis enormes en algunos spots, y lo disfruto como un aficionado al arte en un museo contemporáneo.
Otra cosa es lo que sucede desde hace algún tiempo en el ciberespacio. Incluyes la palabra pelos en una entrada del Blog, y te aparece, como por arte de magia, un recuadrito con el anuncio de una firma de implantes capilares. Pones el título Adicciones a otra página, y un pelotón de expertos en combatir toda clase de adicciones aparecen en la pantalla para ilustrar esa entrada, que tu no has querido ilustrar, porque de querer hacerlo, habrías puesto fotos.
El colmo es cuando te decides, después de muchas vacilaciones, a consultar los videos porno de Internet, para aumentar tu cultura, o para lo que sea, y un mensaje te aclara que te son ofrecidos unos videos determinados, ¡de entre los mas de 40 millones que circulan por ahí!, porque son los que encajan con el perfil de tu página web.
A ver si lo entiendo, mientras el Mossad está pendiente de los barcos que navegan cargados con misiles con destino a Hammás, y los políticos madrileños del PP se espían unos a otros, los señores de Google han implantado un sistema de escuchas con tal grado de automatismo que tu escribes la palabra pelos y te sale, de modo inmediato, el anuncio del trasplante capilar. Tratas, de manera jocosa, el asunto de las adicciones, y un montón de automatismos, incapaces de percibir la ironía, llenan la pantalla con mensajes de los mas diversos chamanes y cuando visitas el rincón del sexo, alguien secretamente asocia tu perfil con el puterío mas maduro. Por cierto, ¿Como saben cual es mi perfil? Yo podría ser un marciano emboscado en la red, haciendo un trabajo temporal de antropología para mis jefes de la división de planetas tontos.
Lo absurdo de todo esto es que la eficacia de esos métodos de automatismos publicitarios es prácticamente cero. Porque, si se hubieran molestado en ver la foto que aparece en el Blog, habrían comprobado que no tengo problemas de alopecia, por lo que, por ínfima que sea la cantidad que ha pagado el reciclador de melenas por ese impacto publicitario, es tirar el dinero.
No basta asociar el anuncio a la palabra pelo, además se requiere que el destinatario del mensaje sea calvo, o esté en trance de serlo, y que esa característica, que a muchos/as les parece sexi, le moleste. Como la simple mención de la expresión puterío maduro no justifica que me llenen la pantalla, sin haberlo solicitado, de señoras cincuentonas de buen ver.
El problema no es la gratuidad, algo a lo que yo me he apuntado desde el principio, sino el uso que sus promotores hacen de los espacios gratuitos. Tampoco es el control de los contenidos. Nunca ha estado en mi ánimo controlar, ni que me controlen,. mis contenidos, que nunca he considerado míos, en el sentido que se da a la propiedad intelectual.
El problema es que quienes indexan, ordenan, expanden, reproducen y exponen los contenidos de la red, se están pasando tres pueblos al otear las preferencias de los usuarios, además con resultados absolutamente estúpidos, como el de que aparezca un anuncio comercial cuando escribes la palabra pelos, como si esa memez, esa tontería activada por los automatismos, tuviera alguna eficacia.
Conviene aclarar que esos automatismos publicitarios, solo aparecen en el proceso de escribir los textos que luego tienen como destino las páginas del Blog que ven los usuarios, pero tal como va la cosa, no me extrañaría que llegaran al propio usuario, si no lo están haciendo ya. Cuando quiera publicidad, ya lo diré. De momento, este es un espacio privado, puesto que no sale en la tele ni en los periódicos, y a uno le gustaría seguir así. Si es posible.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 4-09-09.
jueves, 3 de septiembre de 2009
EXPLOSIVOS
He bajado al Maravillas y mientras tomaba un café con leche y un zumo de zanahorias con naranja, --dos euros-- me lo han dicho. --Aquí no vuelvas con esa camisa de colorines de maricón neoliberal. La clientela se merece un respeto. --No es mía, es de mi mujer, que no plancha, por la caló. Como yo tampoco plancho, echamos mano de lo que queda en el armario, sin mirar pelo.
--Pues ponte a planchar, y déjate de mariconadas.
En el Maravillas no gusta la expresión homosexual, la consideran demasiado correcta y estirada. Ellos prefieren el viejo lenguaje canalla porque el bar es así, un poco canalla.
Después he ido a comprar el pan y la prensa local, y me ha sorprendido un titular de primera página,que insiste en la misma noticia del recuadro en la primera de ayer.
Al parecer, el gobierno de Heliópolis está decidido a dar formación a los menores de doce años en el manejo de explosivos. No entendía muy bien el significado de esa decisión política, hasta que lo he asociado con otra, la insistencia tozuda en que la asignatura de Educación para la ciudadanía, se imparta en inglés.
Ahora lo veo con entera lucidez. Vamos a invadir Estados Unidos. Esa combinación de explosivos y conocimiento del lenguaje del enemigo nos llevará sin duda a una victoria rápida, como la de Irak,y sembraremos ese país colonizado de parques temáticos, eventos deportivos, y otras manifestaciones de nuestra cultura autóctona. La señera ondeará en el Capitolio. Obama pasará a ser un subordinado nuestro, como ahora lo es Karzai de Estados Unidos, y se acabará con el paro en
Heliópolis.
Por fin un programa ambicioso, decidido, para acabar con la crisis, nada del Plan Confianza ni tonterías de esas. Políticamente, la operación es muy rentable. Se sustituye un chivo expiatorio nacional, algo desvencijado ya, por el enemigo yanqui. ¿Como no me he dado cuenta antes de las preclaras mentes que nos gobiernan aquí.? Chapó.
Solo tengo una duda. ¿Cómo debemos entender la expresión menores de doce años? ¿Se trata de niños de cero a doce años, de cuatro a doce años, de ocho a doce, o qué? Quizás el límite por abajo sea flexible, solo marcado por la capacidad física de cada menor. En esos cursos de formación se podría seleccionar a quienes, con independencia de su edad concreta, sean capaces de lanzar, con eficacia, un cartucho de dinamita contra las trincheras enemigas. Es un opción.
La oportunidad de ese plan geopolítico es evidente, al coincidir con la conmemoración de la invasión de Polonia y el comienzo de la última, por ahora, gran guerra europea y del Pacífico, mundial no, que hubo neutrales. Aún recuerdo con nostalgia la emoción que me produjo, cuando yo mismo era un menor de doce años, hacer estallar un artefacto cargado con pólvora y clorato potásico y ver elevarse el techo de la casa de juguete en cuyo interior lo hice explosionar, hasta el segundo piso de la casa de vecinos donde habitábamos.
Un sentimiento de ternura y una emoción sensible me invaden al saber que los niños de ahora, van a poder jugar, como los de mi generación, con dinamita, y el maricón neoliberal que algunos llevamos dentro, ve crecer su pulsión patriótica, su amor incondicional a la cultura autóctona, al soñar con que Rus, (el ruso), tal vez se siente pronto en el sillón que ocupó Dick Cheney, por no hablar del resurgimiento económico que supondría para nuestra depauperada economía, trincar los antiguos negocios de Hallyburton, o como quiera que se llame la empresa relacionada con la destrucción/reconstrucción de Iraq.
En fin. Explosivos. Ha quedado bastante ácido, no? Como no quedaba naranja sola, y la he tomado con zanahoria, me ha parecido oportuno añadir un poco de acidez al combinado de hoy. No se si lo he conseguido, por carecer de la percepción de la opinión ajena. Se ruega indicar en los comentarios la expresión, ácido, poco ácido, o infumable, según sea el parecer de los partidarios o detractores de la pólvora. No suelo hacer caso de las opiniones ajenas –y así me va-- pero, siempre puedo hacer una excepción.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 3-09-09.
--Pues ponte a planchar, y déjate de mariconadas.
En el Maravillas no gusta la expresión homosexual, la consideran demasiado correcta y estirada. Ellos prefieren el viejo lenguaje canalla porque el bar es así, un poco canalla.
Después he ido a comprar el pan y la prensa local, y me ha sorprendido un titular de primera página,que insiste en la misma noticia del recuadro en la primera de ayer.
Al parecer, el gobierno de Heliópolis está decidido a dar formación a los menores de doce años en el manejo de explosivos. No entendía muy bien el significado de esa decisión política, hasta que lo he asociado con otra, la insistencia tozuda en que la asignatura de Educación para la ciudadanía, se imparta en inglés.
Ahora lo veo con entera lucidez. Vamos a invadir Estados Unidos. Esa combinación de explosivos y conocimiento del lenguaje del enemigo nos llevará sin duda a una victoria rápida, como la de Irak,y sembraremos ese país colonizado de parques temáticos, eventos deportivos, y otras manifestaciones de nuestra cultura autóctona. La señera ondeará en el Capitolio. Obama pasará a ser un subordinado nuestro, como ahora lo es Karzai de Estados Unidos, y se acabará con el paro en
Heliópolis.
Por fin un programa ambicioso, decidido, para acabar con la crisis, nada del Plan Confianza ni tonterías de esas. Políticamente, la operación es muy rentable. Se sustituye un chivo expiatorio nacional, algo desvencijado ya, por el enemigo yanqui. ¿Como no me he dado cuenta antes de las preclaras mentes que nos gobiernan aquí.? Chapó.
Solo tengo una duda. ¿Cómo debemos entender la expresión menores de doce años? ¿Se trata de niños de cero a doce años, de cuatro a doce años, de ocho a doce, o qué? Quizás el límite por abajo sea flexible, solo marcado por la capacidad física de cada menor. En esos cursos de formación se podría seleccionar a quienes, con independencia de su edad concreta, sean capaces de lanzar, con eficacia, un cartucho de dinamita contra las trincheras enemigas. Es un opción.
La oportunidad de ese plan geopolítico es evidente, al coincidir con la conmemoración de la invasión de Polonia y el comienzo de la última, por ahora, gran guerra europea y del Pacífico, mundial no, que hubo neutrales. Aún recuerdo con nostalgia la emoción que me produjo, cuando yo mismo era un menor de doce años, hacer estallar un artefacto cargado con pólvora y clorato potásico y ver elevarse el techo de la casa de juguete en cuyo interior lo hice explosionar, hasta el segundo piso de la casa de vecinos donde habitábamos.
Un sentimiento de ternura y una emoción sensible me invaden al saber que los niños de ahora, van a poder jugar, como los de mi generación, con dinamita, y el maricón neoliberal que algunos llevamos dentro, ve crecer su pulsión patriótica, su amor incondicional a la cultura autóctona, al soñar con que Rus, (el ruso), tal vez se siente pronto en el sillón que ocupó Dick Cheney, por no hablar del resurgimiento económico que supondría para nuestra depauperada economía, trincar los antiguos negocios de Hallyburton, o como quiera que se llame la empresa relacionada con la destrucción/reconstrucción de Iraq.
En fin. Explosivos. Ha quedado bastante ácido, no? Como no quedaba naranja sola, y la he tomado con zanahoria, me ha parecido oportuno añadir un poco de acidez al combinado de hoy. No se si lo he conseguido, por carecer de la percepción de la opinión ajena. Se ruega indicar en los comentarios la expresión, ácido, poco ácido, o infumable, según sea el parecer de los partidarios o detractores de la pólvora. No suelo hacer caso de las opiniones ajenas –y así me va-- pero, siempre puedo hacer una excepción.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 3-09-09.
martes, 1 de septiembre de 2009
IMPUESTOS
Zapatero ha recogido el globo sonda que lanzó para pulsar la opinión sobre el espinoso tema de los impuestos, lleno de pintadas ciudadanas,--el globo-- porque, quién mas, quién menos, sabe que los ricos son también personas físicas, pero el ejercicio de su condición de ricos les ha dotado de una capacidad singular para convertirse en sustancia gaseosa, mas ligera que el aire, y habitar, cuando conviene, un limbo celestial adonde no llegan los globos ni los inspectores de finanzas del Estado.
Por eso, cuando oyen hablar de que los ricos van a pagar mas por el impuesto sobre la renta de las personas físicas, unos se carcajean, otros se cabrean, y los mas permanecen en una saludable indiferencia. Reflejada esa opinión en los oportunos barómetros de urgencia, los globeros hacen marcha atrás y se ponen a hablar de subir los impuestos al capital, en lugar de a las personas.
Craso error. Las mismas personas ricas que adoptan una naturaleza etérea, casi invisible, son las dueñas de esos capitales y cuando conviene, como ahora, que los índices de la bolsa han bajado de los dieciséis mil puntos a los diez mil , vuelven a adoptar forma corpórea, para poder deducir de sus impuestos la minusvalía, –que no es una ligera cojera, o un parche en el ojo-- la pérdida de valor de sus activos financieros, que venderán en la cuantía suficiente para seguir sin pagar impuestos.
Señor Zapatero, señor Blanco, señor la madre que lo parió, los capitales es oportuno gravarlos cuando los índices suben de 10.000 a 16.000, no cuando bajan en picado.
El método de la prueba y el error, está bien para los fontaneros, supongo, pero la política fiscal es demasiado árida y no soporta bien las improvisaciones, sobre todo porque, cualquier aficionado a los relatos de tinte negro, habrá adivinado ya cual va a ser el final de la historia.
El malo de la película no va a ser el mayordomo, sino los impuestos indirectos, esos que aportan mas de la mitad de los recursos públicos desde que se descubrió por parte de quienes los mandan recaudar, que su naturaleza está próxima a la invisibilidad, porque así como en el impuesto sobre la renta hay que hacer un cuadernillo, aplicar una tarifa y todo es relativamente transparente, salvo la opacidad de quienes no pagan, unas veces aprovechando resquicios legales, otras veces utilizando las imaginativas y variadas fórmulas de elusión fiscal, los impuestos indirectos, especiales o generales, gravan el consumo y de ese modo se le llevan a usted, a ojo, un tercio de su renta, sin que usted tenga que molestarse en hacer ningún papel. Cómodo, ¿no?
Cuando usted va al cine, carga gasolina, compra tabaco, va al supermercado, compra o vende un inmueble, se toma un café, la caja registradora del Estado hace ¡Clinc!, pero usted no lo oye, porque está muy bien montado gracias a los cambios de procedimiento en la recaudación.
Antiguamente, se mandaba varios jinetes armados, provistos de látigo, para que ejecutaran las exacciones de los tributos del Estado feudal, en forma de obligada aportación de una parte de la cosecha. Ahora, en la sociedad de consumo, es el propio acto de consumo el que genera la mayor parte de los recursos que utiliza el Estado, sin ninguna presencia aparente de violencia coactiva.
Los impuestos son necesarios. En algo tan general y difuso como esta afirmación, seguramente habrá acuerdo. La cuestión es, como se recaudan, si con el modelo escandinavo en el que los mas ricos pagan mas, o con el modelo latino, en el que los impuestos que gravan el consumo son los reyes del sistema. Y como se gastan, si para hacer y deshacer aceras, o para construir escuelas.
Como se puede apreciar, la política fiscal de un país y una coyuntura determinada, es algo demasiado delicado para confiarla a improvisaciones de fontanero. A ver si se aclaran de una puñetera vez, aunque me temo que terminarán con el socorrido recurso a los impuestos indirectos, porque ese, y no otro, es el modelo fiscal que rige aquí desde ni se sabe.
Para que no me acusen de negativo, además de lobo solitario, misántropo y casi ácrata, ofrezco una modesta alternativa, solo a nivel local. Que se implante de nuevo el Impuesto sobre Actividades Económicas, aquel que se cargó Aznar, por cierto, Inspector de Finanzas del Estado, en excedencia, supongo, privando de recursos a las Administraciones Locales y generando así la mayor locura especulativa de nuestra historia inmobiliaria, con el resultado de degradación del territorio y hundimiento del sector que todos conocemos.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 1-09-09.
Por eso, cuando oyen hablar de que los ricos van a pagar mas por el impuesto sobre la renta de las personas físicas, unos se carcajean, otros se cabrean, y los mas permanecen en una saludable indiferencia. Reflejada esa opinión en los oportunos barómetros de urgencia, los globeros hacen marcha atrás y se ponen a hablar de subir los impuestos al capital, en lugar de a las personas.
Craso error. Las mismas personas ricas que adoptan una naturaleza etérea, casi invisible, son las dueñas de esos capitales y cuando conviene, como ahora, que los índices de la bolsa han bajado de los dieciséis mil puntos a los diez mil , vuelven a adoptar forma corpórea, para poder deducir de sus impuestos la minusvalía, –que no es una ligera cojera, o un parche en el ojo-- la pérdida de valor de sus activos financieros, que venderán en la cuantía suficiente para seguir sin pagar impuestos.
Señor Zapatero, señor Blanco, señor la madre que lo parió, los capitales es oportuno gravarlos cuando los índices suben de 10.000 a 16.000, no cuando bajan en picado.
El método de la prueba y el error, está bien para los fontaneros, supongo, pero la política fiscal es demasiado árida y no soporta bien las improvisaciones, sobre todo porque, cualquier aficionado a los relatos de tinte negro, habrá adivinado ya cual va a ser el final de la historia.
El malo de la película no va a ser el mayordomo, sino los impuestos indirectos, esos que aportan mas de la mitad de los recursos públicos desde que se descubrió por parte de quienes los mandan recaudar, que su naturaleza está próxima a la invisibilidad, porque así como en el impuesto sobre la renta hay que hacer un cuadernillo, aplicar una tarifa y todo es relativamente transparente, salvo la opacidad de quienes no pagan, unas veces aprovechando resquicios legales, otras veces utilizando las imaginativas y variadas fórmulas de elusión fiscal, los impuestos indirectos, especiales o generales, gravan el consumo y de ese modo se le llevan a usted, a ojo, un tercio de su renta, sin que usted tenga que molestarse en hacer ningún papel. Cómodo, ¿no?
Cuando usted va al cine, carga gasolina, compra tabaco, va al supermercado, compra o vende un inmueble, se toma un café, la caja registradora del Estado hace ¡Clinc!, pero usted no lo oye, porque está muy bien montado gracias a los cambios de procedimiento en la recaudación.
Antiguamente, se mandaba varios jinetes armados, provistos de látigo, para que ejecutaran las exacciones de los tributos del Estado feudal, en forma de obligada aportación de una parte de la cosecha. Ahora, en la sociedad de consumo, es el propio acto de consumo el que genera la mayor parte de los recursos que utiliza el Estado, sin ninguna presencia aparente de violencia coactiva.
Los impuestos son necesarios. En algo tan general y difuso como esta afirmación, seguramente habrá acuerdo. La cuestión es, como se recaudan, si con el modelo escandinavo en el que los mas ricos pagan mas, o con el modelo latino, en el que los impuestos que gravan el consumo son los reyes del sistema. Y como se gastan, si para hacer y deshacer aceras, o para construir escuelas.
Como se puede apreciar, la política fiscal de un país y una coyuntura determinada, es algo demasiado delicado para confiarla a improvisaciones de fontanero. A ver si se aclaran de una puñetera vez, aunque me temo que terminarán con el socorrido recurso a los impuestos indirectos, porque ese, y no otro, es el modelo fiscal que rige aquí desde ni se sabe.
Para que no me acusen de negativo, además de lobo solitario, misántropo y casi ácrata, ofrezco una modesta alternativa, solo a nivel local. Que se implante de nuevo el Impuesto sobre Actividades Económicas, aquel que se cargó Aznar, por cierto, Inspector de Finanzas del Estado, en excedencia, supongo, privando de recursos a las Administraciones Locales y generando así la mayor locura especulativa de nuestra historia inmobiliaria, con el resultado de degradación del territorio y hundimiento del sector que todos conocemos.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 1-09-09.
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