lunes, 7 de diciembre de 2009

GRATUIDAD

“No había caído en la cuenta de que cuando mi hijo menor reivindica la gratuidad de las comunicaciones telefónicas, argumentando que entre el coste operativo de las compañías y los precios finales que aplican hay un margen tan desorbitado que lo permitiría, en realidad se está refiriendo a la extensión al pueblo llano de unas ventajas de las que ya disfrutan algunos colectivos elitistas.

La primera de 'Levante' de hoy abre con una 'tira' que afirma que los diputados de las cortes de Heliópolis, que se sientan en sus escaños porque alguien los ha puesto ahí por el procedimiento de las listas cerradas, que es la democracia que tenemos, de la que alguien dijo en la transición que es como joder con bragas, 'disparan el gasto de móvil –sus móviles subvencionados-- 42.350 Euros más de lo previsto'.

Si a esto añadimos lo que cuesta mantener el restaurante de Las Cortes, que cobra comidas sin haberlas servido a sus señorías, porque al parecer así se estipuló en el oportuno contrato, la percepción del ciudadano es que la vida de nuestros políticos autonómicos es gratis, casi total.

Como la gratuidad, en el fondo, no existe, cualquier servicio que se presta, bien a quien lo merece porque su situación de penuria necesita ser paliada, bien a quien no lo merece del todo porque su salario le permite alimentarse y llamar por teléfono, sin ser subvencionado, se financia vía impuestos, o vía deuda cuando las administraciones se entrampan, por lo que la gratuidad deviene en mito y queda en un mecanismo de redistribución, unas veces justo, y otras no.

Esto de los gastos pagados de sus señorías, sobre todo de algunas mas que otras, me recuerda el lema que estableció el director general de una gran compañía del sector de bebidas con el que trabajé. Decía ese ejecutivo, actuario de seguros y miope, gran profesional, a sus comerciales, cuando se refería al uso que debían hacer de esas subvenciones: 'Gastos pagados. Putas y whiskies no.'. Como la empresa estaba radicada en el País Vasco, cuando caía en sus manos una lista negra elaborada por los violentos, se quitaba las gafas, se ponía el papel pegado a los ojos y comentaba, 'Todo tiene solución, menos la muerte', pero eso no viene al caso.

He oído comentar a Bono, presidente del Congreso de los Diputados, su deseo de que una reforma de la ley electoral acerque mas los políticos a los ciudadanos, se refiere, supongo, a las listas abiertas. A esa modificación legislativa se podría acompañar el complemento de que cada candidato a diputado muestre a los votantes sus cuentas de gastos, para que estos puedan entender la relación entre lo que gasta y el valor de los servicios que presta a la ciudadanía. Sería un elemento mas para que cada uno pueda decidir su voto de un modo mas informado.”

Ya está. Lo he vuelto a hacer. He dejado suelto mi impulso crítico, sin una reflexión previa sobre la ponderación y la ecuanimidad que exige cualquier actitud que pretenda evaluar la conducta ajena. La prensa del domingo, contenía las aportaciones de firmas muy consolidadas que aludían a estas actitudes hiper críticas, a veces, poco matizadas.

Maruja Torres, en su artículo 'Los 'Tontos Sabios' del magazine de 'El País', destacaba la carga de prejuicios, egoísmo y vanidad, de los supuestos sabios que vuelcan su sabiduría en la información pública, sin ser del todo conscientes de que va acompañada de esa carga negativa, aunque Torres se refiere, en particular, al artículo 'Revanchismo de género' del sociólogo Enrique Lynch, y a los argumentos que opone a las críticas que ha desencadenado.

En la página siguiente de la misma publicación, Ray Loriga se extiende sobre la vieja y arraigada costumbre de quienes tendemos a criticar aspectos de la realidad que no nos gustan, de 'ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio', aunque, con buen criterio literario ha titulado el artículo 'Lo ajeno y lo propio' para huir del tópico de la frase hecha. Después de precisar que 'Carecer de opinión frente a los asuntos no es sensato, pero elevar una opinión por encima de nuestras capacidades tampoco lo es', Loriga propone, 'En asuntos de moral (…) pasar por el 'antidoping' de nuestra propia fortaleza moral' y concluye que 'el bufón se mofa del rey porque no quiere ser rey, y porque sabe que no puede serlo'.

No son las únicas aportaciones recientes orientadas a estimular la auto crítica de los críticos. Javier Sampedro, en el suplemento Domingo de 'El País' , aunque en otro contexto, alude al gozo que encuentran los nihilistas cuando aparece el apetitoso bocado de una recesión económica, o las 'fluctuaciones cuánticas' en la Bolsa.

Por su parte, M. Vicent, mas alejado de estos enfoques, hace notar que todos somos marionetas. 'La humanidad contemplada de forma unitaria consiste en una cantidad de miles de millones de muñecos colgados de esa red (una supuesta red a la que están conectados todos los cerebros humanos) que bailan al mismo son sin salirse del pentagrama. (Supongo que se refiere a nuestras limitaciones biológicas.)

Creo recordar haber leído alguna cosa mas estos días, que incide en la necesidad de la autocrítica entre los transmisores de opinión, aunque no puedo precisar donde, pero tanta unanimidad debe tener alguna causa común. Quizá la razón está en los excesos cometidos con el joven residente en Canarias (creo que ha salido huyendo de allí) condenado por periódicos de prestigio, emisoras de televisión, opinantes y ciudadanos de a pie, hasta que los resultados de una autopsia han dejado en trágica evidencia a todas esas opiniones.

De todo lo que he leído, me quedo con parte de lo dicho por Lóriga. 'Carecer de opinión frente a los asuntos, no es sensato, pero elevar una opinión por encima de nuestras capacidades tampoco lo es'. Tampoco hecho en saco roto su cita de que 'el bufón se mofa del rey porque no quiere ser rey, y porque sabe que no puede serlo'

He aquí una disyuntiva interesante, quienes escribimos diariamente, en la red, o en algún medio tradicional, encontramos a menudo conductas políticas susceptibles de ser criticadas. Sin embargo, no somos políticos. Debemos elegir, pues, entre dos actitudes no del todo sensatas, carecer de opinión, o dar nuestra opinión, nunca del todo capacitada, puesto que no somos políticos y vamos a opinar de un mundo que no conocemos suficientemente.

La mayoría de la gente, opta por no dar su opinión, porque está ocupada en otras cosas y contribuir al juego de las opiniones no está entre sus prioridades, aunque seguramente la tiene, mas o menos fundada.

Quienes escribimos, y damos nuestra opinión sobre alguna conducta o circunstancia concreta, ¿estamos suficientemente capacitados para hacerlo? No lo sé. Lo que tengo claro es que al dar esa opinión, la que fuere, quedamos expuestos a la opinión crítica de otros, y si lo que decimos son tonterías, o cosas no fundadas, seguramente nos ganaremos el ridículo y la repulsa de quienes nos leen.

Esa exposición de nuestras opiniones, con las que, sin darnos cuenta, viajan nuestros prejuicios, nuestras limitaciones, nuestras filias y fobias, son susceptibles de ser juzgadas, valoradas, rechazadas, del mismo modo que nosotros, a veces sin hacerlo de manera consciente, juzgamos conductas públicas ajenas y, en ese sentido, tenemos, creo yo, todo el derecho a equivocarnos y, porqué no, a hacer el ridículo públicamente.

Dar una opinión, susceptible de ser criticada, parece mejor para que el público esté informado que el silencio cómplice, aunque si como dice Vicent, somos marionetas, tanto a los opinantes, como a los silenciosos, nos mueven los mismos hilos.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 7-12-09.

sábado, 5 de diciembre de 2009

REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA

El revuelo que se ha armado estos días alrededor de Internet es tan considerable, que casi todos los que se han sentido afectados de uno u otro modo por ese conflicto han dado su opinión en la red, en la prensa y la televisión estos días. Editores, periodistas, directores de cine, músicos, internautas, abogados y políticos se han esforzado en hacer entender sus puntos de vista sobre el tema.

Parece que tal abundancia de opiniones informadas hace innecesario cualquier añadido, sin embargo, hay un par de cosas que no he visto ni oído que pueden ser de interés general.

Comencemos por desmontar el mito de la gratuidad de los contenidos de la red, contra la que han arremetido no pocos opinantes. En la red no hay nada gratuito, lo que pasa es que la pasta de los internautas se la llevan los grupos de telecomunicaciones que han establecido las autopistas que permiten la circulación de 25 millones de internautas, (El País) solo en España, cuyos costes de mantenimiento no justifican, en absoluto, las astronómicas cantidades que cobran mensualmente a los usuarios.

Para mi es un misterio porqué nadie ha pensado en detraer de esos márgenes desaforados las retribuciones por sus contenidos que reclaman, con toda legitimidad, desde su punto de vista, los diversos grupos que se sienten agredidos en sus intereses, aunque hay mucha gente joven que no entiende que una obra creativa lleve aparejada una renta vitalicia.

Los internautas ya pagan, y mucho, por su acceso a la red. No creo que ninguno se oponga a que, de los astronómicos beneficios de las compañías de telefonía, se destine una parte a satisfacer las reivindicaciones de los creadores, sin que eso suponga un aumento de las tarifas, sino que salga de los beneficios extraordinarios que esas compañías obtienen, porque los gobiernos han destinado miles de millones, con los impuestos de todos, a crear las infraestructuras que permiten a esos grupos su facturación actual.

No voy tan lejos como mi hijo menor, que reclama la gratuidad de las comunicaciones telefónicas, en general, porque la tecnología automatizada con la que operan hace que la brecha entre costes y precios que aplican se traduzca en unos márgenes exagerados.

Por lo demás, el asunto es tan amplio, afecta a tantos colectivos de la industria de la cultura, que es obligado ensayar un enfoque particular, para luego intentar una visión algo mas general. Por consiguiente, me voy a centrar, ahora, en las relaciones, los conflictos y las sinergias entre Internet y periodismo escrito.

Internet nació como una red de comunicación exclusiva entre los estados mayores de los ejércitos, blindada contra el acceso de los no iniciados. Entre ese origen restringido y la generalización planetaria de su uso hay un salto tecnológico que recuerda una de las fuerzas a que aludía Sampedro en su libro 'Las fuerzas económicas de nuestro tiempo', que cayó en mis manos allá por los años setenta, la 'aceleración técnica' , que es el antecedente de la revolución tecnológica que ahora está presente en toda su dimensión, y que enmarca los conflictos de los que hablamos.

La prensa escrita es mucho mas antigua. Quienes arremeten contra la 'gratuidad' de contenidos en Internet, conviene que recuerden algunas singularidades de su producto. Los contenidos de la prensa escrita comenzaron a divulgarse en las plazas de los mercados, entre una población mayoritariamente analfabeta, a la que un lector trasladaba las noticias del día.

Ahora mismo, en los mostradores de los bares, en las consultas médicas, en las bibliotecas, hay ejemplares de diversos periódicos que muchos clientes ojean, con mas o menos interés, porque alguien, que no son ellos, ha comprado esos periódicos. Los periodistas, y los editores, saben bien que una cosa es la tirada material de los periódicos, y otra los impactos que esos periódicos producen entre los lectores, mas numerosos que los compradores del producto de sus ediciones.

La publicidad, cada vez mas, retribuye ese número de impactos, que se pueden medir con procedimientos fiables. En la página 'Democracia, Prensa, Internet' de marzo de este año, defendía el enorme potencial de las sinergias entre los medios de comunicación tradicionales y la red, como un medio de amortiguar el impacto en sus cuentas de resultados de la revolución tecnológica.

Desde entonces, observo que algunas empresas de comunicación, la 4, en particular, han incorporado a su negocio esas sinergias, y la presencia de Internet en los telediarios, como la de la versión digital de sus noticias en la red, aumenta progresivamente. Ese es un camino para hacer frente a los cambios tecnológicos.

Aquella página surgió como un intento de sumar argumentos mas positivos, a las recurrentes quejas y protestas de periodistas y creadores culturales contra el fenómeno de Internet. Ahora, con ocasión del conflicto surgido por el proyecto de Ley que incluye medidas de control sobre los contenidos bajados de la red, otra vez vuelvo a leer en la prensa escrita los mismos argumentos.

Coincido con Emili Piera en que, mientras haya periodistas, habrá periódicos, y que sin periodistas y periódicos no habrá democracia. El asunto es como afrontan las empresas periodísticas un cambio tecnológico tan fuerte, sin riesgo de desaparecer. No comparto otras opiniones que he leído, centradas exclusivamente en la gratuidad.

Las revoluciones tecnológicas históricas, nunca han podido ser detenidas. El vapor sucedió a la energía animal, el petróleo al vapor, y las renovables acabarán con el petróleo, así es la cosa. La cuestión es que posición, que medidas estratégicas adoptar para adaptarse a los cambios tecnológicos, y como hacerlo de forma que no desaparezcan los periodistas, ni los periódicos, con los que tenemos una deuda histórica por su defensa de la democracia y su denuncia de los comportamientos abusivos que perjudican a los ciudadanos.

Un camino es el de las sinergias, el del aprovechamiento de las cosas positivas de ambos mundos, el de la prensa escrita y el de la red, de modo que se potencien mutuamente. Si la publicidad es el renglón mas importante de los ingresos de las empresas periodísticas, ampliar el número de sus lectores mediante el soporte de la red, debería ser el acceso a una fuente de mayores ingresos, aunque al parecer, por el momento, no se ha consolidado.

Una campaña agresiva para conseguir mayores ventas por medio de suscripciones, podría ayudar. Seguro que hay un número de lectores fieles que responderían a la llamada. En fin, no soy un especialista en gestión de periódicos. De hecho, nunca he dirigido ninguno, pero percibo en las opiniones que leo y escucho una reacción algo irracional ante un fenómeno puramente técnico. Hay un cambio tecnológico y hay que adaptar las empresas a la nueva realidad. No me parece que los lamentos y quejas contribuyan, en nada, a la solución de ese problema.

Del mismo modo que los periódicos, la producción musical, los cineastas, los editores, se enfrentan al hecho de que unos contenidos que antes tenían un solo soporte de consumo cultural, ahora pueden ser consumidos desde múltiples soportes y con distintos procedimientos. Si yo fuera un marciano, y me dijeran eso, respondería, ¡Eureka!, están ustedes en una senda de progreso. Como no lo soy, escucho y leo a unos y otros, creo que para que ese progreso se materialice, primero hay que pasar por un proceso de ajuste, en el que los intereses de unos y otros encuentren una vía de conciliación, pero que no me digan que Internet es gratis, porque no lo es.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 5-12-09.

viernes, 4 de diciembre de 2009

LARGA VIDA

El aumento de la longevidad y la tardía incorporación de los jóvenes al mercado de trabajo, de la que se habla menos, son las dos fuerzas de la tenaza que presiona los sistemas de pensiones, de los que se dice que pueden perder su suficiencia financiera a largo plazo, digamos dentro de quince o veinte años.

Una mayor longevidad de los beneficiarios del sistema conlleva la necesidad de mas recursos financieros para atender las prestaciones, mientras que el retraso, respecto a generaciones anteriores, en la incorporación de los jóvenes al mercado laboral, supone menores cotizaciones.

La acción combinada de ambos factores permite la elaboración de proyecciones cuyos resultados indican, en ausencia de otras variables de corrección de esas tendencias, que la estructura actual de los sistemas de pensiones no se puede mantener de manera indefinida.

Dejando de lado la demografía, los cálculos actuariales y las proyecciones estadísticas, mi propia experiencia personal creo que ilustra muy bien los cambios de toda índole experimentados en los últimos decenios, en la población, en la longevidad y en los mercados laborales.

Comencé a trabajar, por cuenta ajena, antes de los trece años. La edad mínima legal para trabajar entonces estaba fijada en catorce años, por lo que hubo de pasar año y medio para que empezara a cotizar en la seguridad social. Se comprende con este ejemplo la diferencia radical entre los retos que afrontaban los sistemas de protección de entonces y los actuales.

Una vida laboral tan larga, da para mucho. A mi me dio, mientras trabajaba, para licenciarme en Económicas después de los veinticinco años, obtener un master en Auditoría Financiera en la Universidad de Valencia, y dar muchos tumbos después en algo mas de media docena de empresas privadas. Un currículo del que no me siento particularmente orgulloso. Es el que me tocó.

Quiere esto decir, que las nuevas necesidades que se derivan de los tremendos cambios sociológicos, demográficos, educacionales y laborales de las últimas décadas, es lógico que pongan en cuestión los sistemas de protección social que tienen unas estructuras que vienen del pasado.

A mi no me parece mal que nuestros políticos comiencen a pensar, por fin, en términos de largo plazo. Los hemos criticado hasta la saciedad porque sus miras solo alcanzaban hasta la próxima cita electoral. Sin desconocer las críticas de la oposición, que afirma de modo insistente que el gobierno pone el punto de vista en el futuro, para escapar de la desolación del presente, creo que hay dos temas, los sistemas de pensiones y el cambio climático, que requieren esa altura de miras, el abandono de la miopía de la inmediatez, para proyectar las acciones de gobierno actuales de acuerdo con las tendencias que parecen marcar el futuro.

Un futuro que ya no nos pertenece a quienes venimos de realidades y sistemas anteriores, pertenece a esos jóvenes que se están incorporando tarde al mercado de trabajo y, probablemente, abandonarán la vida laboral activa mas tarde que los de mi generación.

Ese futuro, es bastante previsible en los aspectos mencionados, pero mucho mas aleatorio y complicado en lo que se refiere al medio ambiente en el que vivirán esos jóvenes en el año 2.020. Les deseo una larga vida a todos ellos, y celebro que los políticos actuales comiencen a pensar en términos de futuro, en los diez o veinte años venideros.

'Levante' lleva hoy en la portada el dato de que Heliópolis ha vivido el noviembre más caluroso de su historia. 'Noviembre ha sido también el mas cálido en los últimos cuarenta años en el conjunto de la C. Valenciana, mientras la sequía hace estragos en el Júcar.....'.

Estamos hablando de datos, no de sensacionalismo. Estos días se han dado a la publicidad correos electrónicos pirateados de algún científico dedicado a la investigación del cambio climático, al parecer no muy cuidadoso en el manejo de los datos con los que apoyaba sus hipótesis.

Seguro que hay gente que intenta vender el cambio climático con motivaciones no altruistas, pero eso no es motivo suficiente para desautorizar al resto de la comunidad científica que trabaja con el rigor requerido para mostrarnos los riesgos de ese acontecimiento.

Es todavía mas seguro que hay muchos mas interesados, por razones no altruistas, en negar lo que las evidencias científicas anuncian, para que todo siga igual. El saldo entre proyecciones rigurosas de los futuros efectos del cambio climático si no se hace nada para controlarlo, y el negacionismo conservador que se opone al cambio de modelo productivo por la defensa de determinados intereses que están a favor del inmovilismo, es, en mi opinión, claramente contrario a los negacionistas.

Por eso, me parece esperanzador que la comunidad internacional, a través de sus representantes, se ocupe, ahora, de poner en marcha las medidas necesarias para que los jóvenes actuales, que seguramente van a tener una larga vida, aunque se jubilen mas tarde que las generaciones anteriores, puedan vivir en un entorno habitable, y que, por fin, nuestros políticos, se ocupen de las cuestiones que exigen una visión de largo plazo, no solo de las que afectan a la próxima convocatoria electoral, sin que ello signifique que dejen de atender los requerimientos del complicado presente.

En fin. Larga vida a los jóvenes. La mía camina hacia la natural decadencia añosa.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 4-12-09.

jueves, 3 de diciembre de 2009

EL MANIFIESTO

Salgo del nicho privado del Blog para sumarme a las mas de doscientas mil adhesiones que, hasta ayer por la tarde, había recibido el manifiesto de la comunidad internauta que hace frente , en favor de la libertad de expresión, a la medida legislativa colada con alevosía en la Ley de Economía Sostenible que se pretende aprobar y que, al parecer, autoriza el bloqueo del acceso a Internet por la vía administrativa, sin autorización judicial. Para proteger no se que supuestos derechos particulares, se intenta vulnerar un derecho universal recogido en la constitución.

Coincide esa propuesta legislativa con las maniobras de Rupert Murdoch para que Googel acepte sus propuestas de cobrar por sus contenidos en la Red. Por mi, que cobre lo que quiera, no pienso visitar sus sitios, pero que saque sus sucias manos de la Red.

El poder no asimila bien la crítica libre. Se empieza por restringir el acceso a la Red con la excusa de defender unos intereses que se dicen legítimos, pero no sabemos, si dejamos abrir esa puerta sin resistencia, hasta donde conducirá el intento de controlar las voces que se expresan libremente.

Si se cometen excesos, para eso están los tribunales, pero no es admisible que los políticos se inmiscuyan, por vía administrativa, en el ejercicio de derechos amparados en la constitución.

Por cierto, la ministra de cultura, que no parece ajena a este intento solapado de agresión a las libertades de la comunidad cibernauta, Angeles González-Sinde, debería dimitir ya.

Vi una manifestación de artistas, partidarios de la política de la SGAE para la protección de sus derechos, aludir a la muerte de la música –de las discográficas- a causa de Internet. He preguntado a algunas personas jóvenes. Me dicen que la música está mas viva que nunca, que hay un numero considerable de buenos grupos musicales y que, en su opinión, lo que está caduco es el soporte del disco como vehículo único para su comunicación.

Entiendo que una parte de quienes hacen música confiando todavía en ese único soporte, se sientan en crisis. Es, sobre todo, una crisis tecnológica, que debe encontrar su salida. No comparto la solución de que para defender los derechos, legítimos, de una minoría, se intente vulnerar los derechos de la mayoría. Busquen otra solución. Seguro que existe.

Lo dicho, me sumo al manifiesto. Cuantos mas lo hagamos, mas fuerte sonará nuestra voz.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 3-12-09.

LAS CUENTAS DEL EMIR

He bajado al Maravillas y Toni servía cafés en la barra como si tal cosa, indiferente al fiasco financiero de la burbuja que ha reventado en el Emirato de Dubai. La vida cotidiana, por fortuna, es refractaria al alarmismo de los titulares de prensa.

Hace unos días, las bolsas de medio mundo han recibido una nueva sacudida porque al parecer, el Emir, el jefe de todo aquello, dice que se llama andana, que no es cosa suya que la corporación mercantil que manejaba todo el tinglado de 'el edificio mas alto del mundo' , las 'islas artificiales' y toda la parafernalia edificada y a medio edificar que contribuyó a hinchar esa burbuja, haya hecho un crack que ha conmocionado, otra vez, las expectativas de la banca internacional.

¿A quien no le gustaría ser, de mayor, como el Emir de Dubai?. Tener una fuente de petróleo en el jardín, una pandilla de cortesanos haciéndole la pelota y un selecto grupo de financieros poniendo la pasta para financiar sus sueños megalómanos, al parecer con la sola garantía del prestigio del Emirato.

El prestigio es una sustancia volátil, mas ligera que el aire, que puede elevarse hasta el paraíso, pero pertenece a esa clase de gases que, por su composición, no pueden transformarse cuando hace falta en papel moneda.

Usted, o yo, vamos a una entidad financiera a pedir un crédito personal y, si no somos emires, por cada pela que nos dan, nos exigen tres en garantías reales, inmuebles y esas cosas. Llamaba por teléfono el emir para pedir unos miles de millones para esa corporación de la que ahora se habla en la prensa financiera y los banqueros perdían el culo para formar parte del sindicato que atendía sus peticiones sin que, al parecer, el emir firmara nada.

Hace un año y medio, una compañera de mi hijo mayor le contaba que el Aeropuerto de Dubai estaba lleno de coches de lujo que sus dueños, ejecutivos que ya no podían trabajar en el Emirato, abandonaban sin mas, porque huían en masa a causa del nivel astronómico de los alquileres que la burbuja inmobiliaria había desatado, y que ya no podían pagar.

Recibí esa información sin darle mayor importancia. Ya la había olvidado, cuando me ha sorprendido la noticia del crack financiero de los negocios con Dubai, así que no puedo reprochar que los analistas no se hayan enterado de nada hasta que la cosa ha reventado.

Recuerdo haber visto en la prensa local de Heliópolis, imágenes de supuestos proyectos para instalar una de sus plataformas flotantes en nuestro litoral. Menos mal que la megalomanía de nuestros gobernantes autonómicos y municipales se detuvo a tiempo, porque de haber contratado con una de esas corporaciones, así como el Emir se inhibe de responsabilidades, aquí tal vez nos habrían caído encima de nuestras administraciones contratantes, las consecuencias financieras de ese crack.

Por otro lado, como la banca es hoy un entramado mundial, falta por saber cuales van a ser las consecuencias de ese crack en nuestro sistema financiero. No sabemos quienes han participado directamente en la financiación de esos proyectos, ni tampoco si a través de los sofisticados mecanismos de financiación internacional lo han hecho indirectamente.

Esperemos que quienes han participado en la financiación de esa burbuja, contribuyan a arreglar su estallido sin mayores daños, no vaya a ser que tengamos que contribuir a pagar, de algún modo, las cuentas del Emir, bien porque la banca española resulte perjudicada directamente, bien porque su morosidad y su liquidez se vean afectadas, aunque sea indirectamente, por el fiasco dubaití.

Cuando ya habíamos embalsamado y enterrado bajo siete llaves a Marx, lo habíamos declarado anticuado y obsoleto, ahora resulta que sus textos más técnicos, menos ideológicos, los que describían con detalle de orfebre los mecanismos que generaban las crisis del capitalismo, son de una actualidad sorprendente, como si hubieran sido escritos anteayer.

Lo que me sorprende de todo esto, mas que la propia crisis, es el hecho de que estando disponibles en las bibliotecas los textos que describen perfectamente el desenlace inevitable de los movimientos marcados por las olas especulativas, las llamadas burbujas, por no mencionar el comentario informal de la compañera de mi hijo cuando pasó, hace año y medio, por el Aeropuerto de Dubai, nadie haya hecho nada para detener a tiempo la locura especulativa mundial, en su momento, ni el reciente fiasco del Emirato, y los Estados solo se hayan sentido obligados a actuar ante la inminencia del derrumbe.

Tal vez esa sorpresa viene dada por el olvido de la historia. A Julio César le advirtieron sus augures, y su mujer, el día de su muerte, que no fuera al Senado. Tampoco hizo caso. La soberbia de los poderosos no tiene límites.

Ahora mismo, el sistema financiero y corporativo mundial está, básicamente, salvo contadas excepciones, en las manos de los mismos que han contribuido al estallido de la crisis. Eso si, nos dicen que van a hacer reformas. Esperemos que sean efectivas.

Por otro lado, hoy se han recuperado las bolsas muy rápidamente. También podría haber ocurrido que alguien haya extendido un rumor, para comprar barato. Cualquiera sabe. En todo caso, una cosa es evidente, estamos a merced de los poderosos.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 3-12-09.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

DARWIN

Ayer no salí en todo el día de casa. Una indisposición pasajera me tuvo en un sillón, abrigado con una manta. Los tíos, ya se sabe, cuando nos duele el dedo gordo del pié, pedimos que llamen a los bomberos, que venga el médico de urgencia, que llamen a una ambulancia. Una amiga dice que eso nos pasa porque no parimos y esa falta de entrenamiento para resistir los avatares de nuestra condición física nos lleva a magnificar cualquier vahído, desequilibrio en la tensión arterial o desarreglo hormonal o intestinal, como si fuera una catástrofe planetaria.

Lo cierto es que no hay mal que por bien no venga y esa inhibición voluntaria temporal de mis hábitos cotidianos, me permitió avanzar en la lectura de un interesante libro que había sacado de la biblioteca, 'El Reloj de Mr. Darwin', (Temas de hoy) una visión personal de Darwin y sus teorías, que firma Juan Luis Arsuaga, un paleontólogo del equipo de Atapuerca, que es el rostro público del numeroso grupo científico que participó en esas excavaciones y en la posterior explotación científica, divulgación y desarrollo de las investigaciones que se llevan a cabo a partir del valioso material paleontológico y antropológico allí encontrado.

Del contenido del libro me ha interesado, sobre todo, el relato del propio Darwin, (pag. 109 a 130) cuando abandonó el Beagle, el navío en el que viajaba, para recorrer a caballo durante doce jornadas de septiembre de 1833 las soledades de la pampa argentina. Este relato, por si solo, justifica la lectura del libro y tiene el sabor de la mejor literatura de aventuras, la de Jack London en las tierras del gran norte, aunque como vemos a lo largo del libro, las tierras extremas del sur guardan sus propias sorpresas.

La constancia de las cosas que pudo comer Darwin durante ese periplo, nos da una idea de lo remoto de los lugares que su curiosidad le incitó a conocer, en una época en la que viajar, tal como el lo hizo, era una empresa casi heroica, no exenta de riesgos. Ciervo, avestruz, guanaco, puma, huevos de avestruz, armadillos y perdices, además de algún bife de vaca, obsequio del teniente que mandaba una posta, y los restos de otros animales, abatidos por el pedrisco.

Además de ese relato, que se lee con una curiosidad absorbente y gran facilidad, hay una gran variedad de cosas interesantes, con independencia de la posición que uno adopte sobre la cuestión central del libro, la evolución, de la que Arsuaga destaca sobre todo, la teoría de la selección natural y la herencia con modificación.

La eterna discusión entre evolucionismo y creacionismo aparece en el libro, sobre todo, personalizada en la figura de unos cuantos científicos contemporáneos de Darwin, y en la diversa suerte que corrieron las hipótesis que cada uno defendía, y sus propias carreras científicas.

Aún hoy podemos escuchar la versión mas primaria del creacionismo, aquella de que un poder creador divino hizo el mundo en seis días, y el sarcasmo de quienes no se la creen y comentan con ironía, que el día séptimo paró, al darse cuenta de la chapuza que había hecho.

El neo creacionismo, mas inteligente, admite una parte de las evidencias científicas que se han ido encontrando para apoyar el pensamiento darwiniano, pero vuelve a colocar delante de ese proceso, aceptando una gradualidad que la geología evidencia, la figura de un poder sagrado que está en el origen de todas las cosas.

Entre lo simultáneo y lo gradual, cada cual elige lo que mejor le parece. Yo no creo, por ejemplo, que la invención social de la pareja tenga nada que ver con los dos protagonistas primigenios del relato bíblico. Me parece mas sensato suponer que, antes que la pareja, prevaleció el clan, el grupo, la tribu, y que fueron la selección natural y la herencia modificada las que condujeron a la pareja tal como hoy la conocemos, que, por cierto, no es la única estructura social de apareamiento sexual en la actualidad, aunque sea la que predomina. Incluso en la cultura occidental, persisten los mormones, y la poligamia no solo está presente en el Islam, sino en otras culturas, unas mas remotas que otras, no solo en algunas islas de Polinesia, también en algunas favelas de América del Sur.

Si aceptamos un cierto grado de evolución en la especia humana, y a la vez echamos una mirada crítica sobre algunos comportamientos de esa misma especie en la actualidad, nos encontramos con algunas conductas que tienen rasgos de involución, de vuelta a la institución primitiva del clan, del grupo,de la tribu.

Así, un acto asocial, una violación colectiva, en la época actual, evoca el tiempo en que el apareamiento sexual era una forma violenta, un aquí te pillo aquí te mato, en las sabanas donde prevalecía la horda, porque la pareja aún no se había inventado, el coito frontal aún no aparecía entre las costumbres de apareamiento y la especie humana se encontraba en el estadio del clan, del grupo, de la tribu, sin haber descubierto todavía el progreso en las relaciones humanas, ni reconocerse todavía como individuos.

La idea de evolución permite apreciar, en este caso, como la involución puede estar presente también en algunos rasgos de la especie humana contemporánea y ponernos en alerta para impedir la posibilidad de la regresión colectiva. Solo por eso, merece la pena conocer algo mas sobre ese pensamiento.

El libro que comento es mucho mas que un compendio de relatos y anecdotarios, es un análisis científico multidisciplinar del pensamiento de Darwin, que recurre a la geología, a la botánica, a la paleontología, a la zoología. A través de esas disciplinas se verifica la validez de aquellos de sus postulados que han sido confirmados por la evidencia.

Por la misma época en la que Darwin realizaba observaciones y reunía datos que al concluir el viaje mas famoso de la ciencia contemporánea le permitieron enunciar la teoría de la evolución, los representantes del creacionismo bíblico, en su versión misionera, tomaron contacto con los indios que habitaban las regiones mas remotas, próximas al polo sur.

Al parecer los indígenas que habitaban esas tierras, con un clima igual de frío que el Ártico, pero mucho mas húmedo, se vestían, a medias, con pieles, y cubrían con grasa las partes desnudas de su cuerpo. El empeño misionero de que se vistieran a la europea y abandonaran las pieles y la grasa, produjo una gran mortandad por neumonía entre los aborígenes, pues aquellos que adoptaron la moda europea, en un medio particularmente frío y húmedo, acabaron mortalmente enfermos al abandonar sus medios tradicionales de protección contra el clima de su entorno.

Este suceso, que el libro cita como cierto, no contradice las muchas acciones compasivas que sin duda han realizado las huestes evangelizadoras en todo el mundo. Solo es una muestra de que, a veces, la combinación de compasión e ignorancia puede ser bastante letal.

En conclusión, cualquier posición ante el misterio de la especie humana es respetable, aunque sería deseable que los que se dicen creacionistas lean a Darwin, y los darwinistas nos demos un paseo por la biblia, para después dar una opinión fundada. Uno de estos días, si vuelvo a recaer, igual la leo. La biblia.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 2-12-09.

martes, 1 de diciembre de 2009

LOS TEJADOS DE PARÍS

Desde la terraza, en la mañana gris, miro el paisaje de tejados que se eleva a mi alrededor, habitado por un bosque de viejas antenas de televisión que pronto quedarán inservibles. Entre esa maraña de tecnología obsoleta, a lo lejos, se elevan las muestras soberbias de la arquitectura de altura, orgullosas torres que rompen la variedad de tejados abuhardillados, fachadas tan próximas que los vecinos se pueden comunicar mediante cestas colgadas de cordeles, sobre áticos de los que asoman discretamente jardines colgantes, como los babilónicos, buganvillas, jazmines; enormes hojas de plátanos que asoman por las bardas de las terrazas, sin que puedas ver las pesadas macetas que los sostienen, plantas de marihuana invisibles, pero cuyo aroma se percibe por la cercanía del humo exhalado por quienes se solazan con el producto de su cultivo, y entre esa abigarrada ciudad aérea, país de gatos y de jóvenes mileuristas que han encontrado un alquiler soportable, una línea vacía, sin edificios, el cauce del viejo río que divide la ciudad sin dividirla, que la integra, por medio de sus puentes, alrededor de sus riberas.

No describo París, sino un paisaje contemplado desde la vivienda que habitan el menor de mis hijos, docente de formación no reglada y estudiante de arte, y su pareja, trabajadora del 112, servicio telefónico de atención de emergencias, y estudiante de danza contemporánea. Ambos viven en un piso alto, dotado de una terraza suficiente para cultivar un pequeño jardín desde el que se puede otear el paisaje aéreo de Heliópolis que, en un día como hoy, algo plomizo y gris, evoca los tejados de París.

Visité París en los años setenta. Me alojé en una viejo hotel, el Hotel D'Ánglaterre cerca de lo que hoy es el Centro Pompidou, que entonces era el mercado de Les Halles, cuyas calles estaban frecuentadas por los clochards que exponían su mercancía junto a la acera, sardinas podridas, zapatos de un pie, cosas así... Mucho tiempo después vi, en una exposición de arte contemporáneo, la película que un artista filmó de esa demolición, la del mercado, como un testimonio de la mutación que estaba sufriendo la ciudad, ese surgir de edificaciones nuevas, mas o menos vanguardistas, en medio de los viejos edificios de menor altura, y que ahora dan carácter a las ciudades europeas, se trate de Lisboa o de París, de Barcelona o de Heliópolis, todas marcadas por esos surgimientos urbanos que son mas evidentes vistos desde un tejado.

Les invito a que disfruten de esa sensación de la contemplación aérea. En Heliópolis hay un lugar ideal para practicarla. Si suben a las Torres de Quart, entre sus almenas podrán disfrutar de esa experiencia, ver la maraña de viejos tejados que se extiende por todo el barrio del Cármen, salpicada por las elevaciones de las torres de las iglesias próximas, Santa Catalina, la torre de la catedral, los Santos Juanes, San Martín. Es el mismo modelo urbanístico que se puede contemplar viendo los centros financieros de París, Barcelona o Lisboa, surgir como una expresión del poder económico entre los barrios achatados de esas urbes, solo que en el Cármen, es el antiguo poder eclesial el que destaca, porque el financiero está en otra parte.

Es previsible que, con la crisis económica, inmobiliaria y financiera extendida por medio mundo, con Dubai en situación de suspensión de pagos y sus obras mas emblemáticas y audaces paralizadas por falta de liquidez, el proceso de surgimiento de edificios singulares entre los barrios viejos de las ciudades sufra una cierta paralización.

No importa, siempre nos quedará Paris, o cualquier otro paisaje urbano semejante. Solo hay que subirse a una cierta altura para percibir el parecido entre los modelos urbanísticos de las diferentes ciudades, todos tienen semejanzas.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 1-12-09.

Comentarios