martes, 12 de abril de 2011

AH, PERO, ¿HAY UN SUELO PROTEGIDO?

He bajado al Maravillas y no había periódico, después al regresar a casa, una llamada telefónica de una inmobiliaria anulando una cita que me obligaba a salir esta mañana, me ha permitido bajar a por el periódico para buscar algún titular con el que alimentar la voracidad cotidiana del Blog.

El sol me daba en la cara y no se si he leído bien el gran titular de la primera de 'Levante', "El Consell permitirá construir edificios singulares en todo tipo de suelo excepto el protegido". La primera parte del titular no me ha causado ninguna sorpresa. Al parecer el Consell está para permitir o prohibir cosas con la arbitrariedad que lo caracteriza, lo mismo permite que los beneficiarios de una sucesión hereditaria no paguen impuesto alguno, que reduce el número de empleos destinados a la educación, tomen nota quienes se sientan concernidos, pero lo del suelo protegido, la verdad, no lo sospechaba.

Sobrevuelas en un ultraligero --no es un facha corriendo, como me comentó un amigo algo facha, que se reía de si mismo, con esos se puede hablar-- la costa de nuestra surrealista aglomeración comunitaria, desde Vinaroz hasta Torrevieja y compruebas que todo el suelo costero, absolutamente todo, está invadido por apartamentos que, tal vez, con el inexorable paso del tiempo y la mayor frecuencia de los maremotos y otros enfados naturales, terminará por ser una desolación medio cubierta por las aguas y desprovista de presencia humana.

Ocupé una parcela en un camping paradisíaco del término de Sagunto durante varios años, que abandoné después para ubicar mi tiempo de relajo en una aldea perdida en la sierra de Utiel. Solo un par de años después de esa mudanza volví a visitar el camping, en compañía de unos amigos, para comer un arross a banda en el Restaurante Sol y Mar, --el marisco lo sirven aparte-- y me encontré con que los kilómetros de playa virgen entre aquel lugar y Almenara habían sido ocupados, sin dejar un metro libre, por unas hileras de apartamentos que la ruptura de la burbuja inmobiliaria había pillado sin llegar a estar del todo habitados.

Ambas experiencias, la primera virtual, la segunda real, son la prueba evidente de que tal cosa, suelo protegido, no parece haber en Heliópolis. Luego lees la letra pequeña de la noticia y te enteras de que se trata de un decreto ley para facilitar la aprobación de proyectos estratégicos, hoteles, bodegas singulares, 'centros de talento'?, cosas así.
(...)

El decreto lo ultima la Consellería de Medio Ambiente.Ya es un sarcasmo que nuestro Medio Ambiente esté en manos de un tipo como Cotino, pero que se puedan construir estos proyectos singulares 'en cualquier tipo de suelo, al margen de los planes generales o en primera linea del litoral', pasa del sarcasmo a la arbitrariedad, de la arbitrariedad a la amenaza.

La noticia añade que los suelos protegidos continuarán siendo intocables, como los incluidos en la Infraestructura Verde, que no se lo que es, ¿serán las vías verdes, esas?. No sé. Oiga, ¿Pero, es que queda algún metro libre en nuestras costas?, no lo sabía. Lo de la línea de costa, a estas alturas, me preocupa menos porque, sinceramente, creo que no hay, pero ese decreto va a permitir que el suelo público destinado, yo que se, a colegios públicos, o parques, sea cambiado arbitrariamente de uso para alguno de esos 'centros de talento'--talento, lo que se dice talento en el Consell para gestionar, no ya el suelo, sino la sanidad o la educación, yo creo que no hay-- es para echarse a temblar.

Darle el urbanismo a Cotino, a través del Medio Ambiente, quien ya tuvo mucho bienestar personal y familiar cuando le dieron el Bienestar Social, es como acercar la oveja al lobo, para que se ponga ciego a costa del rebaño. En realidad, la protección del suelo, siendo necesaria, es menos imperiosa que la protección de la ciudadanía de sus depredadores.

Hasta que mis paisanos no tomen conciencia del grado de peligrosidad social de este Consell elegido por mayoría democrática y reduzcan esa mayoría de modo que pueda haber un control parlamentario efectivo que limite sus arbitrariedades, los abusos legales de todo tipo que perpetran impunemente desde tiempo casi inmemorial, a salvo de la higiénica renovación y alternancia en el poder que se ha demostrado que es el único cauce democrático que puede atenuar los excesos de las mayorías absolutas, de cualquier signo, ni nuestro suelo, protegido o no, ni la calidad de las atenciones y prestaciones sociales propias de una sociedad moderna y eficiente, estarán a salvo.

Pronto habrán elecciones municipales y autonómicas, marcadas por el signo de la crisis y la sombra de la gestión del gobierno central. Veremos si somos capaces de atenuar la presión de los depredadores sobre el rebaño, o volveremos a ser presas de las falacias, de las falsas promesas de la demagogia, y del eterno endoso a la cabra sacrificial de nuestras limitaciones y errores, que son de nuestra exclusiva responsabilidad.

Como ven, no he usado una sola vez la palabra corrupción, tan gastada, de puro repetida.

En fin. ...Suelo Protegido.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 12-04-11.

lunes, 11 de abril de 2011

AUTORIDAD Y RESPETO

Cada día, las voces mas conservadoras de ciertas profesiones relacionadas con la medicina, la educación, el orden público, o los servicios de transporte colectivo, reclaman con mayor insistencia que se reconozca el carácter de 'autoridad' de aquellos que las ejercen.

Vas al consultorio de salud y encuentras en la pared de la consulta un panfleto del colegio de médicos que te recuerda el carácter de 'autoridad' del profesional que te atiende; en los debates de prensa sobre la calidad de la educación no son pocos los que quieren abordar esa paciente y sacrificada tarea con el reglazo y tente tieso.

En algún foro de Internet, al parecer, algún funcionario a quien pagamos para que nos proteja, se declara partidario de pagar el para que los revoltosos detenidos permanezcan setenta y dos horas en el calabozo, en lugar de que se liberen de el mediante el importe de una mínima sanción. Son ejemplos variados de la tendencia recurrente en todas las sociedades a organizar la vida social, no desde el respeto y la tolerancia, sino desde una sacralización del principio de autoridad.

La observación de esas peligrosas tendencias emergentes me ha estimulado para buscar en mi viejo Espasa esos dos conceptos, autoridad y respeto, del primero he encontrado un mundo variado de acepciones y significados, del segundo, apenas nada, lo que parece indicar que, históricamente, el uso de la fuerza, que es una de las herramientas para imponer la autoridad en su vertiente mas chusca, ha sido mas frecuente que el ejercicio del respeto y la tolerancia.

(...)
'Autorictas', la expresión latina de la autoridad, se refiere al carácter o representación de una persona por su empleo, mérito o nacimiento. Me permitirán que prefiera la referencia al mérito, que indica un esfuerzo personal, que la del empleo, a veces una simple transacción para pagar favores políticos,o el nacimiento, un azar biológico en principio completamente desligado de los méritos, hasta que llega el momento de demostrarlos.

'Poder que ejerce una persona sobre otra que le está subordinada ..' es otra acepción de la autoridad que a mi, personalmente, me repugna, porque la idea de subordinación es contraria a la de la libertad y la dignidad personal, y está mas relacionada con la obediencia ciega de la milicia, o con la jerarquía criminal de las dictaduras, que con los valores de la convivencia social.

'Crédito que, por su mérito y fama, se da a una persona (..) en determinada materia'
Esta definición de autoridad, a diferencia de las otras, indica que el sujeto al que se le concede carácter de autoridad ha hecho un esfuerzo previo para merecerla, y por eso se le reconoce.

Percibo que hay demasiadas voces en este país que reclaman la aplicación del principio de autoridad solo por su condición de titulares de alguna profesión relacionada con el trato con el público, sean médicos, profesores o policías, sin que perciba, al mismo tiempo, que sus corporaciones profesionales realizan un esfuerzo formativo para que aprendan a ganarse esa autoridad ejerciendo su profesión acompañada del respeto, la tolerancia y la persuasión en el siempre difícil trato con el público.

La autoridad debe ser una cosa ganada, merecida, nunca un estatus vinculado a un uniforme o profesión, por el mero hecho de su ejercicio. Quienes reclaman mas autoridad para la defensa de su posición, intentando convertir en subordinada la posición del usuario de sus servicios, tal vez sin saberlo, nos aproximan a una peligrosa deriva hacia las sociedades autoritarias, que históricamente han recibido
unas denominaciones muy concretas, afortunadamente, ya obsoletas.

Los restos de esa deriva hacia el autoritarismo todavía permanecen en los sistemas políticos, sobre todo los latinos, en forma de partidos residuales, minoritarios, que no representan a las actuales mayorías sociales. Caer en la trampa de preferir el principio de autoridad para la solución de los conflictos sociales, en lugar de la negociación y la tolerancia, es hacer un favor a esas organizaciones residuales
cuyos miembros vociferantes prefieren el palo a la libertad.

El otro lado de la autoridad es el respeto. Naturalmente para que una autoridad sea respetada se requieren, al menos, dos condiciones, una que la persona revestida de autoridad, la merezca, la otra que el ciudadano que se relaciona con esa persona haya sido educado en el respeto al otro, no tanto a la persona investida de autoridad, sino, en general, a un trato respetuoso, no ofensivo, a los demás.

Es posible que la excesiva demanda de autoridad por parte de algunos servidores públicos sea el reflejo de un fracaso de la educación para la convivencia, pero, si ello fuera así, la solución adecuada no parece ser mas palo, mas autoridad, sino mas educación cívica, en ambos sujetos, quien reclama mas autoridad y quienes, con una conducta inadecuada, le presionan a hacerlo.

En fin. Autoridad y respeto.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 11-04-11.

EL BANCO DE ESPAÑA

En España hay muchos Bancos, pero entre todos me llama la atención uno, el banco de bancos que es llamado, muy propiamente, Banco de España, y que ahora está super de moda, sale todos los días en los periódicos porque, entre sus atribuciones, está la de vigilar e intervenir en la salud del sistema financiero.

El Banco de España es al país, lo que el médico de familia para cualquier unidad familiar compuesta de varios miembros. De la Medicina uno espera una vigilancia preventiva, capaz de evitar el trauma de la enfermedad. Los chinos, que fueron muy sabios, antes de caer en las redes del capitalismo de Estado, solo pagaban a sus médicos mientras los mantenían sanos, la aparición de la enfermedad iba acompañada del castigo al médico que dejaba de cobrar hasta que restablecía la salud del enfermo.

Esta sabiduría oriental no fue asimilada, ni practicada, por el máximo responsable de nuestra 'banca clínica', a pesar de lo cual, cuando una parte de nuestro sistema financiero, enfermo de una crisis que se ha llamado 'sistémica', que es un término de resonancias médicas, es objeto de cirugía invasiva, en ausencia de una política preventiva que velara por su salud, el cirujano jefe, Fernández Ordóñez, que estuvo mas preocupado por bajar los salarios que por controlar la especulación desaforada, sigue cobrando como si tal cosa. Como si no fuera chino. Igual, no es chino.

(....)

¿Donde estaba, que hacía, Fernández Ordoñez, cuando las
Cajas de Ahorros se metían en disparatadas aventuras inmobiliarias, en absurdas inversiones de parques temáticos, y se concedían hipotecas, en las Cajas y en los Bancos, en base a valores inflados de los inmuebles? Estaba, sí, dirigiendo el Banco de España. Sentado en su sillón, pero sin hacer viajar a sus inspectores lo suficiente.

¿Que coño hace todavía allí? Los responsables de los organismos financieros de carácter internacional han abandonado sus sillones, aunque no están en la cárcel como deberían, pero el chino, que no es chino, sigue en su poltrona como si no hubiera pasado nada.

La impunidad generalizada entre los altos responsables de las finanzas y la economía internacional durante la etapa de la especulación desaforada, desde Greenspan a Fernández Ordóñez, es la prueba evidente de que nada se ha hecho para evitar una repetición futura de una situación como la que atravesamos ahora. Al menos, el gobierno que lo nombró, podía haber destituído a Fernández Ordóñez y mandarlo a presidir una patronal, donde sus múltiples recomendaciones sobre políticas neoliberales habrían sido bien recibidas.

El Banco de España dejó de tener la capacidad de emitir moneda cuando el país se sumó a la comunidad monetaria del Euro. La capacidad de intervenir en la política monetaria reside en el Banco Central Europeo. Esa pérdida de funciones tendrá algo que ver con el aspecto de mausoleo que tienen los patios de operaciones de las sucursales del Banco de España en la actualidad, pero la función de supervisar el sistema financiero, cada una de sus entidades, continuó siendo responsabilidad de Fernández Ordóñez, y es del ejercicio de esa responsabilidad, del modo en que la ha practicado, del que hay que pedirle cuentas.

No es congruente que Mafo contemplara, impávido, como los bancos concedían hipotecas sobre inmuebles que se sabían sobre valorados, y ahora se impida la dación en pago para cancelar esas deudas, con el argumento de que el sistema financiero no podría soportar esa carga.

La obligación de Fernández Ordóñez, que no cumplió, era exigir a los bancos que constituyeran provisiones suficientes para prever lo que se avecinaba, en lugar de repartir alegremente dividendos. Esas provisiones se establecieron, sí, pero nunca llegaron a alcanzar la cuantía proporcional al embolado en el que estamos metidos.

Está bien que uno se ocupe de la salud del sistema financiero pero, cuando sobreviene la enfermedad, como en la antigua China, el facultativo ha de dejar de cobrar sus honorarios, hasta que el enfermo se restablezca.

En fin. El Banco de España.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 11-04-11.

PÁGINA DE SUCESOS

He bajado al Maravillas pisando por el camino el asfalto de las calles aún mojadas. Toni me ha dicho que se ha desatado una tormenta a las tres de la mañana, con gran aparato eléctrico, de la que yo no he sido consciente porque a esa hora suelo estar dormido, mientras los jóvenes andan de copas por ahí.

Ir de copas, cuando te pasas un poco y los del bar llaman a los maderos, por tu comportamiento algo revoltoso inducido por la euforia alcohólica, puede dar con tus huesos en un zulo, acompañado de algún inmigrante denunciado por malos tratos, un presunto chorizo y otros colegas de infortunio.

Te pueden esposar, darte un bofetón, quitarte todos tus enseres personales, incluido el móvil y mantenerte incomunicado y privado de libertad durante setenta y dos horas, sin ninguna ayuda exterior, como si fueras un terrorista peligroso, pues la ley que permite esas actuaciones policiales no distingue la gradualidad de la falta o el presunto delito y aplica a todos por igual la detención incomunicada.

Con suerte, la presencia de un abogado de oficio y una vista oral pueden evitar que pases la noche en el zulo y devolverte la libertad solo unas horas después de que te hayan trincado con el débil argumento de que te has 'resistido a la autoridad' . Esa rápida liberación puede ser la evidencia de que se ha producido una detención ilegal, de la desproporción entre la medida de la detención y la ausencia de delito que la justifique.

Historias como esta se pueden leer en las páginas de sucesos al término de cualquier fin de semana, pero los verdaderos relatos criminales no hay que buscarlos en esa sección del periódico.
(...)

La Policía y los jueces son instrumentos del Estado para garantizar la seguridad de los ciudadanos, pero su actividad se centra sobre todo en el orden público, reprimir conductas inadecuadas en manifestaciones, disturbios y molestias ocasionados por la ingesta de bebidas alcohólicas, intervenir en pequeños hurtos o en la venta de productos no autorizados. Estas faltas menores y comportamientos inadecuados ocupan los recursos policiales en mayor medida que otras actividades criminales mas espectaculares que suelen habitar los titulares.

En particular, hay actividades criminales de carácter económico que, al no estar tipificadas como delito por las leyes, no las puedes encontrar en las páginas de sucesos. En un periódico atrasado del sábado he encontrado algunas de ellas que los redactores insisten en colocar en las páginas de Economía.

Alfredo Sainz, ejecutivo del Santander, cobró 9'1 millones de euros en 2010 y el fondo de pensiones que garantiza su jubilación se eleva a 86,6 millones.

Botín, por su parte, se dispone a pedir protección ante futuras pérdidas para el caso de que decida adquirir la CAM. El instrumento de esa protección podría ser un EPA, un esquema de protección de activos. Lo llaman esquema, o sea, cuatro rayas, no Ley de Protección de Activos, lo que evidencia la enorme flexibilidad que debe tener ese sistema de apropiación de caudales públicos, pues escapa de la rigidez de la ley, con lo que el robo debe de ser mas fácil.

Me asombra lo conspicuo de la defensa que hacen estos tipos del capitalismo liberal, su aversión por el Estado que se inmiscuye en la actividad privada, y su desvergüenza para saquearlo de mil maneras cuando lo que tendrían que hacer, consecuentes con su pensamiento declarado, es asumir los riesgos del mercado.

En la dura competencia entre entidades bancarias, Botin nunca ha hecho ascos a rozar el delito fiscal o monetario, bien pagando intereses en negro, o por medio de las primas únicas, pero aquel asunto nunca lo vi publicado en las páginas de sucesos, y la represión de esos presuntos delitos, que yo sepa, nunca ha dado con los huesos de Botín en un zulo, esposado e incomunicado durante setenta y dos horas, hasta que los jueces decidieran que hacer con el.

Quiere esto decir que si, la policía y los jueces son un instrumento del Estado que garantiza la seguridad de los ciudadanos pero,ay, de unos mas que de otros.

Soy de la opinión, discutible, como siempre, de que tanto la corrupción política, como la financiera, debe desaparecer de las páginas de Política y Economía, para formar parte de los relatos criminales de las páginas de Sucesos.

Puesto que muchos se lamentan de la poca sensibilidad ciudadana hacia el fenómeno de la corrupción, tratar en las noticias a sus protagonistas como delincuentes, junto a los revoltosos etílicos del fin de semana, podría ser un primer paso para que los lectores tomen conciencia de la naturaleza criminal de ciertas actividades políticas y económicas.

Las fotos de Fabra, la de Sainz o la de Botín, yo no las pondría donde se acostumbra, sino acompañando la crónica de los tribunales de justicia, que es donde merecen estar.

En fin. Página de Sucesos.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 11-04-11.

sábado, 9 de abril de 2011

COMEDIA, TRAGEDIA.

Anoche escuché en una tertulia de la Sexta que me había propuesto no frecuentar, la opinión de un periodista digital que no me cae especialmente bien, en la que se refería al alto contenido teatral de la política. Este mensaje, sumado a la extendida opinión de que la política es algo irrelevante, mentiroso, alejado de la realidad, cuando no algo peor, si lo piensas, es algo muy nocivo para la democracia.

La actitud cada vez mas extendida de pasar de la política tiene algunos inconvenientes que buena parte de los ciudadanos, tal vez afectados por un hartazgo de ese sesgo teatral que el contertulio atribuyó a la tarea de representación parlamentaria, hemos dejado de percibir.

No es el menor de esos inconvenientes el hecho de que tu puedas pasar de la política, pero la política no pasa de ti.

(...)
Pensaba en esta evidencia mientras fumaba un cigarrillo en la calle, cerca de la puerta del Maravillas, y reconocía que ese hecho banal, cotidiano, fumar en la calle, es un ejemplo de una conducta motivada por una decisión política que alguien ajeno ha tomado en mi nombre.

Vivimos en una realidad --a veces se nos olvida-- conformada en gran parte por la política, no solo la actual, sino la formulada en tiempos históricos. Existe la jubilación, y la sanidad pública, por poner dos ejemplos que afectan a la totalidad de la población, porque en otro tiempo se tomaron las decisiones políticas para crear unos sistemas de atención social que antes de ese momento histórico ni siquiera existían.

Los mismos mecanismos políticos que operaron para crear esas redes de bienestar social, están funcionando ahora para, en cierta medida, si no desmantelarlos, si limitar los beneficios que proporcionan a la población. ¿Se puede pasar de la política cuando es algo que afecta tan sustancialmente a nuestra vida cotidiana?.

Esos mecanismos de atención social no surgieron espontáneamente, porque la política, que es real, además de teatral, opera en una realidad social. Sin las demandas de la población expresadas mediante huelgas, luchas y protestas a finales del siglo diecinueve y en las primeras décadas del veinte, que se expresaban en un contexto de discusión política en la que había dos grandes tendencias en juego, la socializante y la capitalista liberal, sin esa dinámica de fuerzas en competencia, los sistemas de protección social no habrían progresado hasta los niveles que ahora todos los políticos occidentales, sin excepción, tratan de revisar a toda prisa porque, dicen, la situación de crisis económica, no permite mantenerlos.

Si será importante la política que sus decisiones están comenzando a afectar a nuestras expectativas de jubilación, a nuestras posibilidades de obtener un empleo, a nuestro grado de satisfacción, o insatisfacción, al hacer uso de la sanidad pública, o de un transporte público, a la posibilidad de acceder, o conservar, un empleo público. A veces se nos olvida. Se nos ha olvidado que ya no está vigente el servicio militar obligatorio en este país, por una decisión política.

¿Como se puede lanzar el mensaje de que la política es teatro, es decir, ficción, algo fuera de la realidad, cuando está presente, de un modo tan envolvente, en nuestras vidas?.

Seguramente, el contertulio quiso referirse al 'modo de comunicarse de los políticos con los ciudadanos', a esos cortes estudiados de sus declaraciones que aparecen en las televisiones, o a sus intervenciones parlamentarias filmadas. Bien. En este caso, podríamos asumir que estamos en el dominio de la comedia, pero en cuanto al carácter efectivo de las decisiones parlamentarias convertidas en leyes y aplicadas a la ciudadanía, no hay duda de que la comedia fingida se convierte en drama real para muchas de las personas cuyos derechos sociales se ven recortados por esas decisiones.

Enfatizar el carácter teatral de la política, animar, de algún modo, a que la gente descrea cada vez mas de ella, se inhiba de interesarse por las decisiones políticas y, en última instancia, renuncie a ejercer su voto por que no le gusta la interpretación de los comediantes, contribuye a un suicidio cívico, deja la iniciativa política en manos de aquellos que quieren debilitar las históricas conquistas sociales de las democracias occidentales, para que prevalezca el capitalismo liberal mas duro y decimonónico, como quisieran algunos de los representantes mas conspicuos de esa corriente, como por ejemplo, Durán i Lleida, tan buen actor en la comedia parlamentaria que es el número uno en las encuestas sobre nuestros políticos mas apreciados, y hace compatible esa buena imagen con su preferencia por la tarima y el babero en la enseñanza pública, como en la mas oscura posguerra.

No podemos pasar de la política. Bueno, podemos, si, pero si lo hacemos, hemos de ser conscientes de que con esa actitud perdemos el derecho a criticar, influir con nuestro voto, o participar, cada uno en la medida de sus posibilidades, en la vida colectiva del país.

Algo tan evidente, no merecería ser dicho, pero, mientras haya tertulianos, periodistas digitales de dudosas convicciones democráticas que inducen a la indiferencia ciudadana por algo que nos incumbe profundamente, no está de mas repetirlo.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 9-04-11.

viernes, 8 de abril de 2011

VIDA LABORAL

He bajado al Maravillas en esta mañana luminosa, pero no había periódico. Una clienta pedía ayuda a alguien para saber lo que debía hacer para obtener su Vida Laboral. Una vez informada de que solo debía llamar por teléfono y marcar luego un dígito para obtener lo que necesitaba, se marchó. Así pues, la Vida Laboral, con mayúscula, es un papel, expedido tras solicitarlo a una máquina.

La vida laboral, con minúsculas, es otra cosa. Es una experiencia personal que en ocasiones alcanza casi un tercio de la vida biológica, pero que en el caso de muchos jóvenes preparados en espera de incorporarse al mundo productivo, es igual a cero. Ayer vi por televisión una manifestación en Madrid que reunió a cuatro mil jóvenes en protesta por su exclusión del mercado laboral y por la precariedad de la mayoría de los que lo alcanzan. En concreto, parece que habían hecho sus cuentas y visto que su vida laboral no les va a alcanzar para una jubilación con viajes del Imserso.

(...)

En mi caso personal, la vida laboral es una etapa felizmente superada, además de una extensa experiencia que ha tenido de todo, trayectorias en alza y en declive, interrupciones y periodos accidentados, tiempos muertos y etapas muy activas. No me he aburrido, pero prefiero la sensación de libertad que da la vida a secas, sin adjetivos.

El principio de mi vida laboral ha quedado en mi recuerdo asociado a un intenso perfume de violetas y al aroma del tabaco en rama. Comenzó como meritorio en una consultoría fiscal, antes de cumplir los trece años. Mi puesto de trabajo estaba junto a una mesa instalada en el vestíbulo de aquellas oficinas. Sobre la mesa había instalada una maquina Victoria de liar cigarrillos, provista de una tolva donde se colocaba el tabaco y mi tarea consistía en elaborar cigarrillos para el patrón, en los tiempos muertos cuando no había afluencia de clientes, a los que recibía vestido de calle, sin uniforme de botones.

Un día sonó el timbre de la puerta, la abrí, y ante mis asombrados sentidos adolescentes apareció una mujer de un físico rotundo y voz delicada, de cuyo cuerpo voluptuoso emanaba una envolvente nube de perfume de violetas. Cuando la acompañé al despacho del gestor que debía atenderla, la hice pasar, y al retirarme, escuché el chasquido del cerrojo que ponía a buen recaudo aquella aparición, dejé para siempre el territorio de la infancia e ingresé en la conflictiva adolescencia.

Permanecí en aquel trabajo hasta los veinte años y en esa etapa pasé por toda la escala jerárquica posible en aquella dependencia profesional. Primero, dos años de puerta, después, dos mas en las calles de la ciudad entera --me aprendí todos los nombres-- repartiendo en el domicilio de los clientes las liquidaciones de los pagos fiscales que se realizaban por su cuenta, y saldando las pequeñas diferencias entre sus provisiones de fondos y los pagos realizados en su nombre.

Al quinto año, accedí a un puesto de mayor prestigio. Se me confió una cartera y la obligación de aparecer todos los días en la Delegación de Hacienda, para formalizar los trámites solicitados por los clientes. Mi autoestima creció enormemente al juntarme a almorzar en un bar, 'Casa Batiste', con un grupo numeroso de agentes y gestores, todos con mayor experiencia que la mía, en un ambiente distendido y adulto
en el que permanecí otro par de años.

La norma de la casa establecía que, una vez cumplida esa etapa, ya podías acceder a tareas de contabilidad y, cuando decidí abandonar la empresa --creo recordar que yo era un poco trepa, y deseaba conocer el mundo de la empresa real, mas que el de los servicios a las empresas-- tenía a mi cargo la responsabilidad de la contabilidad de seis decenas de empresas clientes.

Terminado aquel aprendizaje, que duró siete años, comenzó una larga y variada trayectoria en empresas privadas, primero una dedicada a instalaciones industriales,
luego otra gasística donde, a los veintisiete años, ejercía la dirección financiera.

La empresa suspendió pagos, en parte, por su deficiente dirección financiera, supongo, y entonces, mientras me buscaba la vida en otra parte, me matriculé en la universidad donde me licencié en Económicas, consciente de que había llegado a la dirección financiera demasiado pronto, sin formación suficiente. Algo así como lo que les ocurre ahora a Belén Esteban y compañía, que ganan una pasta en la tele, sin tener ni puta idea de nada. Estoy seguro de lo que digo porque recuerdo perfectamente
que en aquella época, cuando hacía el presupuesto, escribía superhábit, en vez de superávit.

Mi paso por la universidad, mientras trabajaba en una empresa vinatera, pulió un poco mis insuficiencias ortográficas y conceptuales y cuando dejé la empresa, quince años mas tarde, era un profesional mas sólido, pero, un poco mayor ya. Recuerdo que cuando dejé aquella compañía --la primera en exportación en su sector-- tenía una cosa clara. Nunca mas pensaba volver.

Tal como está la situación ahora puede parecer un poco insólito, lo cierto es que
con 47 años fui contratado por un grupo madrileño como director financiero de una empresa del grupo radicada en un polígono de Heliópolis, dedicada a electrónica industrial y señalítica.

El contrato fue por cuatro años y, efectivamente, al cuarto año fue rescindido. Recuerdo que llamé yo mismo al jefe de personal de Madrid, para reclamar la rescisión y la oportuna indemnización, porque estaba deseando realizar un placentero viaje a Lisboa con la tela que me debían. Los tíos de Madrid reaccionaron con desconfianza ante mi insistencia en ser despedido y mandaron unos auditores porque pensaban que yo había trincado pasta de la empresa y me quería fugar. Cuando comprobaron que su desconfianza era infundada, se quedaron tranquilos, y yo me largué a Lisboa en un Rover prestado de unos amigos.

El último tramo de mi larga y variada vida laboral fue el mas accidentado, pues solo me contrataban empresa en crisis, con dificultades financieras, donde la permanencia indefinida no era probable. Promotoras del sector de la Construcción, Fábricas de Joyerías, Manufacturas de mármol, son las que recuerdo ahora. Entre contrato y contrato había meses de inactividad. Ese último tramo se podría calificar de precario, pero con un concepto de precariedad distinto del que manejan ahora los jóvenes disconformes que han protestado en Madrid.

Para esos jóvenes manifestantes, precariedad significa inseguridad en la etapa inicial de su vida laboral, lo que implica la imposibilidad de obtener estabilidad,
formar una pareja, comprar una casa, obtener una hipoteca. Mi casa la compré, sin hipoteca, cuando trabajaba en la empresa gasística. Nunca he tenido una hipoteca, si he recurrido al crédito personal. Mi segunda vivienda, una modesta casa rural,
la pagué al contado porque me costó cuatro cuartos.

Mi precariedad ha sido diferente. Ha sido una precariedad tardía, con una situación familiar ya estable, los hijos emancipados, y yo la he sentido como una sucesión de espacios de libertad insertados entre periodos de obligaciones laborales que coartaban mi sentido de la libertad.

Transcurridos mas de cuarenta años de aquella primera sensación del perfume de violetas, cuando inicié mi vida laboral, decidí no esperar a los sesenta y cinco años para darla por concluida, pues no viendo posibilidades de ser contratado, calculé que me interesaba mas jubilarme a los sesenta y uno, aun renunciando a una parte de la prestación, que dejar que se deterioraran mis bases de cotización, con lo que no ganaba nada con la espera.

Hoy, no parece que sea posible jubilarse a los sesenta y uno, aunque no estoy seguro de cuales son los mecanismos de la entrada en vigor de las leyes que marcan el nuevo límite de los 67 años para hacerlo.

Toda esta historia tan poco interesante, espero que sirva, al menos, para dar cuenta de como los trabajadores de mi generación marcamos el final de una época. La que se aproxima, de momento, no parece mas venturosa.

Los jóvenes que han protestado en las calles de Madrid, porque no ven nada claro su futuro, su Vida Laboral, merecen todo el apoyo de la sociedad entera. Ellos son, sin duda, las víctimas de la situación, sin haber empezado apenas a vivir, es decir sin ser responsables de los excesos y errores del sistema que la ha provocado.

En fin. Vida Laboral.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 8-04-11.

jueves, 7 de abril de 2011

MALLORCA 7

El tiempo es lujo y va muy lento. Estas palabras de Jorge Guillén vienen al pelo para la crónica que evoca la estancia de un día en Mallorca que ha durado una semana. La repetición de horarios, gestos y protocolos propia de un viaje colectivo hace que la estancia de una semana se me antoje de un día, pero la lentitud guilleniana del transcurrir de las horas junto al mar en calma induce la sensación contraria. Es en esa dialéctica entre la percepción dilatada del lujo de la lentitud y la medida de un tiempo convencional a la que renuncié hace tiempo, en la que he habitado en este largo día mallorquín que ha durado una semana. Lo voy a contar sin referencias temporales.

(...) La metáfora mas cercana del lujo y la lentitud que tengo a mano en el archivo visual de mis neuronas --no he hecho ni una sola foto, ni siquiera con el móvil-- es el desplazamiento majestuoso sobre las aguas de un gran crucero con casco blanco, chimenea amarilla y ocho plantas superpuestas repletas de viajeros, saliendo de la bocana del puerto de Palma, mientras en los amarres permanece inmóvil la mayor concentración de yates que se puede ver en cualquier lugar de nuestras costas.

Por encima de los cascos de los demás barcos asoma el yate de un jeque árabe que tiene su nombre inscrito en letras de oro, cuyo dueño tal vez participa ahora en alguna conferencia de la satrapía preocupada por las revueltas callejeras, fastidiado porque las urgencias revolucionarias le impiden dedicarse al ocio oriental
rodeado de jefes de la banca occidental, mujeres que nunca aparecen en las revistas y un ejército de camareros, instructores, marinos y personal de tropa a su real servicio.

Ocupar los asientos de cola del vuelo 4008 de Air Europa que nos trajo a Mallorca tuvo el inconveniente de que la violenta vibración del casco del Boeing 737 me dejó tocados los oídos. Hemos de agradecer al amable personal de la compañía que nos dejara embarcar con equipaje, pues llegamos una vez cerrada la facturación, por una confusión nuestra con el horario del vuelo, embarcamos los últimos y la maleta viajó con las de la tripulación.

Mas tarde, cuando bajamos al salón del hotel, el taconazo de los flamencos diseñados al gusto de un público anglo ahora ausente, aumentado de decibelios por unos altavoces inmisericordes, terminó de dejar hecho polvo mi oído derecho, con una extraña reverberación que, horas después, seguía reproduciendo el horrible sonido de la música del Amor Brujo cuando ya había desaparecido de la realidad exterior.

Mallorca fue una colonia británica, y aunque los súbditos de su majestad que la visitaban con mayor presencia que ahora, desaparecieron después de que al despertar una mañana encontraran la libra esterlina devaluada un veinte por ciento, por la tozudez isleña de su gobierno en no formar parte de la comunidad monetaria del Euro, la oferta turística de una parte significativa de la isla sigue dedicada a ellos, aunque el único rastro de su presencia son ahora algunos jóvenes rezagados que retozan en sus calas.

Magalluf es una de ellas. Tiene un aire algo decadente, con la mayoría de sus chiringos repletos de carteles con las tradicionales ofertas, deshabitados. Que palabra, no? deshabitados. Iba a escribir cerrados pero, no se porqué, mi estancia en Mallorca me inclina ahora al dramatismo y la hipérbole. Será la Tramontana, que sopló un solo día, pero de cojones. En fin.

Decía que Magalluf estaba medio chapado, pero subsiste abierto un sitio muy singular
donde se aprecia un esfuerzo, algo esnob, por marcar la diferencia entre una cierta vulgaridad del turismo de medio pelo, y este lugar que, consciente de su singularidad, se hace llamar 'El Ultimo Paraíso', y se describe como 'Restaurante, Terraza y Cocktail Bar'. Nosotros tomamos un simple cortado, pero, efectivamente, nos costó como si fuera una cocktail. La registradora estaba estropeada y claro, no se podía marcar el precio exacto. Se puede pagar un poco mas por disfrutar de la mejor vista de Magalluf.

Es una sensación placentera tomar un café en la terraza de este lugar de privilegio de la playa de Magalluf mientras escuchas la música de la banda sonora de 'Anónimo Veneciano', una balada de Elvis o el sonido característico de la música instrumental pensada para no agredir los oídos ya medio tocados por el estruendo de la música racial y contemplar la mejor versión del paisaje del lugar, parcialmente esquilmado por los atracadores urbanísticos.

Lo bueno de 'El Último paraíso' es que está ubicado justo debajo de un entrante, una colina llena de edificios que doblan en altura la cota del monte donde se apoyan. La habilidad cinematográfica de los del paraíso les ha llevado a elegir una localización desde la que no se ve el lado de Magalluf saturado por la fealdad urbanística y en cambio tienes frente a tus ojos la otra colina, no estropeada por los saqueadores.

Disfrutas de ese placer contemplativo, mientras una gaviota espabilada le disputa el cebo a un pescador asomado al embarcadero, que retira la caña con precipitación para evitar que el bicho le coma la media sardina que cuelga del anzuelo. Esto parece indicar que la numerosa colonia de gaviotas que ronda por aquí se alimenta de pescado, no como algunos políticos de Heliópolis que parecen vivir de la basura de los vertederos.

Al término de nuestro paseo por la playa de Magalluf, nos acercamos a Katmandú. Se trata de una casa vuelta del revés, con los tejados apoyados en el suelo y la cimentación mirando al cielo color azul pastel, una atracción turística que forma parte de un parque junto a un hotel, donde cobran nueve pavos por visitar el mundo al revés. Eso ya lo hacemos todos los días, gratis, así que renunciamos a conocer su interior.

Horas mas tarde, en el hotel pudimos comprobar el grado de sutileza que emplean los de la patronal hotelera para aplicar un clásico de la gestión empresarial, la 'Reducción de Costes'. Los clásicos manteles de tela que antes cubrían las mesas del comedor, han sido sustituidos por estrechas tiras textiles de una anchura medida para soportar platos y cubiertos. El coste del ajuar y de la lavandería se reduce así a un tercio. Las manzanas asadas del servicio de comedor son ahora medias manzanas, medio asadas. El coste de la fruta y el tiempo de horno se reducen así a la mitad. La generosa provisión de jabones, geles, y champús, en los baños de las habitaciones, han pasado a la historia, solo queda una humilde y delgada pastilla de jabón. Las piscinas del hotel están vacías. Para que luego digan que no hay crisis.
Será que la temporada no ha comenzado del todo.

Todos estos signos de austeridad son un reflejo del paisaje de establecimientos cerrados a la espera de mejores tiempos, por la ausencia de turistas que en otro tiempo llenaban los alojamientos de la isla durante seis meses, mientras que ahora su presencia masiva se reduce a julio y agosto. Para el turista ocasional, esto es sin duda una ventaja. Por lo demás, los servicios básicos del hotel Marina Torrenova se siguen prestando,salvo pequeños detalles,con un buen nivel de calidad y atención.

Para nosotros, el hotel solo es un lugar donde comer y dormir de modo aceptable, nuestro interés se centra en las visitas a la ciudad de Mallorca y en el tercer día de nuestra estancia en la isla vamos a visitar la Catedral, sus barrios históricos, su barrio portuario, el mercado del Olivar, esas cosas.

Encontré el Mercado del Olivar con un aspecto excelente, recientemente renovado, con sus instalaciones y puestos magníficamente presentados. Una maravilla de colores los puestos de fruta, una pescadería espectacular, con gran variedad de especies de roca, salmonetes, escórporas, que aquí llaman cap roig, magníficos y abundantes rapes, muy bien de precio, morralla para caldo, gamba, bacalaos frescos, lubinas, sardinas, unos excelentes calamares, que me parecieron caros, 27 E. kilo, pero imposibles de encontrar, tan frescos y sabrosos, en otros lugares.

En las charcuterías abundaban los productos de porc negre, las clásicas sobrasadas,
y los puestos de la carne me parecieron dedicados, sobre todo, al buey. En fin, un magnífico mercado que recomiendo visitar, cuando pasas por allí, al regreso de la Catedral, cerca de la plaza mayor.

Lo de la Catedral es, claro, mas espiritual. No tanto por lo de Barceló, que no era lo que esperaba. No se porqué creía que iba a ver un panel horizontal, y lo que hay es la decoración mural de una capilla, pero la influencia de Gaudí es mas evidente en todo el edificio, sobre todo en la espectacular decoración del altar mayor, tanto en los relieves cerámicos de los muros como en la grandiosa lámpara que llena todo el espacio. Impresiona. Si.

El gran número de vidrieras que dejan pasar la luz al interior del edificio convierte a la Catedral de Mallorca en un espacio único en su género por la importancia que se ha dado a la iluminación natural al concebir el edificio.

Cerca de la Plaza del Olivar, hay un par de edificios modernistas, uno de ellos de Antonio Gaudí. Vale la pena detenerse un rato para disfrutar de sus detalles decorativos.

Después, puedes cruzar al otro lado del Paseo del Borne, internarte por los vericuetos de las estrechas calles y la judería, y en la plaza de les Drassanes, tomar un café en el bar Coto, amablemente servido por un camarero anglo, que tiene unos precios mas razonables que los de las terrazas de los puertos deportivos.

Visitamos el puerto deportivo de Andraix, después de una odisea de transporte público combinado, tomando dos autobuses, con sus esperas y sus peculiares rutas.
En la estación intermodal habíamos escuchado decir a un chófer,--Yo nunca voy por la misma ruta, porque me aburro. Esa debe ser la causa de las largas esperas y la poca
puntualidad en los horarios, lo que, unido a los elevados precios de los billetes, convierte en mas recomendable alquilar un coche que recurrir al bus, pero no nos apetecía conducir, así que, asumimos las molestias, por las ventajas de no movernos en coche por un lugar no bien conocido.

El Puerto de Andraix tiene un genuino aroma, y supongo que un sabor, pescador. Además de los barcos deportivos amarra allí una flota pesquera, lo que garantiza la cercanía y el origen de la materia prima que surte a sus restaurantes que tienen una clásica disposición junto al canal del puerto, pero que no pudimos probar porque nuestro plan consistía en una visita rápida, debido a las limitaciones de horario que nos imponía el uso del transporte público. Yo me hubiera quedado allí a comerme una lubina salvaje, pero mi mujer, optó por la raya en salsa del menú del hotel, que tampoco estuvo mal.

La tarde que se desató la Tramontana nos pilló en Palmanova, y al menos seis surfistas, de esos que se desplazan con ayuda de un parapente, se pasaron la tarde disfrutando con sus evoluciones, con una velocidad sorprendente recorrían la cala de un extremo al otro, algunos cubrían una línea mas alejada de la costa, otros, mas cercanos a la orilla, componían una figura multicolor con sus velas empujadas por el viento, que tiraban de sus planchas con una fuerza que ellos controlaban desde los tirantes para cambiar el sentido de su marcha o dar saltos acrobáticos para cambiar de dirección. Un espectáculo. Si.

En este largo día que ha durado una semana, casi todo han sido playas y hoteles, hoteles y playas, un par de visitas a Palma, muchos kilómetros andados por los alrededores, ningún día de lluvia, un solo día ventoso, y estancos, multitud de estancos. Esto ha resultado ser el paraíso de los estancos y de las bebidas alcohólicas, ofrecidas en las tiendas, amontonadas en pilas, pero también el del lujo
de las tiendas del Paseo del Borne, donde Zara ocupa ahora un palacio entero, las casas señoriales de los dos barrios antiguos que se extienden a ambos lados del paseo, la presencia espectacular de los yates en el puerto deportivo, pero también, la lentitud.

El tiempo es lujo y va muy lento. Lo dijo Jorge Guillén, cuando ya tenía noventa años.
Pues eso.

Volvimos a Heliópolis ayer con el cansancio acumulado, no solo de los muchos kilómetros andados, sino de los años vividos, y el telediario, mas que noticias, parece que da sobresaltos, lo de Portugal, la subida del tipo de interés, las malas previsiones del desempleo. Encuentro en el periódico de hoy una buena noticia. La delincuencia urbana ha descendido a la mitad.

La persona que asistía en el hotel mallorquín a los viajeros insistió mucho en que se evitara llevar la cartera en el bolsillo de atrás, no por la malicia de los interesados en apropiárselas, sino por su curiosidad, querían conocer lo que había dentro. Una pulsión infantil, digamos.

Ahora entiendo esa insistencia, esa mitad de carteristas que ya no están aquí, han debido irse a Mallorca, de vacaciones. Que lo pasen bien. Carteras no les van a faltar, no hay tantas como en plena temporada, pero aún hay suficientes.

En fin. Mallorca 7.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 7-04-11.

Comentarios