He revisado la última entrada del Blog, País, y me ha dado un poco de repelús. Es cierto que aquí, cuando detectamos ciertas insuficiencias culturales, en lugar de invertir más en ciencia y educación, nos lanzamos a una campaña de promoción en la tele de la Marca España, justo antes de que nos echen a patadas del Mundial, como a Brasil,
pero como no quisiera parecerme demasiado a Larra, que se pegó un tiro, o a los noventayochistas, que dedicaron su vida
a lamentar la pérdida de Cuba y Filipinas, ayer me fui con mi mujer a la Filmoteca, a ver una película india.
.....
Una película dirigida por Satyajit Ray, ni puta idea, claro, proyectada en formato digital, que solo ocupaba media pantalla, eso sí, en versión original, subtitulada, con el agravante de que los diálogos aparecían fuera de la pantalla, en un estrecho formato que dificultaba su lectura.
No hubiera pasado nada si se hubiera tratado de una película mas de imágen que de diálogo, pero resultó ser lo contrario, porque en las imágenes no pasaba casi nada, todo se fiaba al relato escrito del guión, que trataba de reflejar el estado de ánimo, las razones, las debilidades y las necesidades de los personajes. Para eso, amigo Satyajit, podías haber escrito un libro.
La película, de 1965, forma parte de una historia en dos relatos, este, Kapurush, el cobarde, y Mahapurush, el santo.
Su duración, algo inferior a la de un metraje normal, no impidió que oyera a mi alrededor, cuando parecía que se acababa,
vaya rollo, etc.
A mi no me pareció tan mal. Solo que el artista, su director, estuvo mas preocupado en mostrar las debilidades y emociones de su personaje, que en construir un espectáculo de cine con ellas. Lo que los redactores del
programa de la Filmo llaman, una pequeña joya de complejidad chejoviana.
Total, que al tipo se le estropea el coche y se queda tirado en un pueblo casi incomunicado, le recoge un tio muy simpático y dicharachero, quien en un momento dado confiesa que el alcohol es lo único que le salva la vida.
Se lo lleva a su casa y allí el viajero varado descubre que la esposa del cultivador de té que lo acoge, es el amor de su vida.
Un amor por el que no tuvo pelotas para luchar, comprometíendose, cuando pudo hacerlo, y que ahora, cuando trata de recuperarlo, lo manda a hacer gárgaras, esta vez por pelotas de su pareja frustrada.
Total, una historia de cobardía. No vayan a pensar, si es que alguna vez ven esta pelicula, que lo dudo, que la historia la escriben los héroes, para nada. La historia fué, es y será siempre de los cobardes, simplemente porque somos más.
Al salir del cine, tuve la sensación de que salía de una cueva, por lo oscuro de la cinta y el formato de su proyección. Mi mujer dijo, vamos a Tapinería, hoy, a las ocho, hay actuaciones musicales por lo de la Fira.
Fuimos a Tapi, tomamos sendos cortados, que nos sentaron como un tiro, y alli no había nada.
Nos dirigíamos a la plaza de la Reina para tomar el autobús, cuando escuchamos la música. En los jardines próximos a la catedral había un escuadrón de gaiteros, todos con sus faldas escocesas, dándole a la gaita bajo las órdenes
de una machorra que dirigía el cotarro.
Encarna se acercó a verlos, yo permanecí en un banco de piedra, escuchando,
y en eso vi a uno de los organizadores, con una camiseta roja, que traía a la gente desde Tapinería.
Pero, esto no era en Tapinería...pregunté, ingénuo...Es que allí no caben, respondió..O sea, pensé yo, esto lo hacemos donde queremos, o donde podemos, no donde lo anunciamos. Pues, que bien.
Volví a casa relajado, pensando que la página País, no era tan descabalada.
En fin. La Peli india y Las Gaitas escocesas.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 9 07 14.
miércoles, 9 de julio de 2014
lunes, 7 de julio de 2014
PAÍS
No entiendo este país, solo aspiro a entender mi barrio. Sale la directora general de tráfico por la tele,
ruega que crucemos con cuidado por la raya, que los ciclistas rueden por su carril y que los automovilistas respeten a los ciclistas, y al mismo tiempo soltamos media docena de toros salvajes por una calle estrecha y dejamos que atropellen
a la gente, o un tipo con levita montado en un caballo desbocado alancea a un ama de casa en Ciutadella.
A ver, a cualquier experto en anomalías conductuales que le preguntemos, contestará, sin dudar, esquizofrenia. En cambio, si le preguntamos a un historiador, tal vez dirá que son resabios colectivos de cuando estábamos dispuestos a hacer una guerra para que gobernara aquel monarca, o su puto primo.
El barrio es otra cosa, las pequeñas rencillas, los apuñalamientos, los atropellos, la quema de casas a los mercheros con actividades dudosas, tienen una explicación cercana, personal, producto de las relaciones vecinales.
En caso de conflicto, todo el mundo conoce las causas, o bien, justifica los desenlaces, y no hacen falta sociólogos, terapeutas o historiadores, para explicar lo que está a la vista de todo el mundo.
La cercanía con los protagonistas del conflicto, cuando sucede, lo convierte en mero hecho, mientras que lo que sucede en el país siempre aparece como espectáculo.
....
Ahora lo que viene es un ruego al señor Moncada, uno de los sociólogos mas reputados que aparecen en la prensa. Por favor, explíquenos el país, que podamos entenderlo. Cómo podemos conciliar las bienintencionadas normas de tráfico, con las salvajadas colectivas que se dan con tanta frecuencia en las ciudades y pueblos de España, ese país que ahora que ha entrado el verano cae en un frenesí de cuerpos corneados, vacas ahogadas, toros alanceados, fiestas pueblerinas donde colocan un petardo debajo del toro para que salga volando, yo lo ví una vez, y tantas otras cosas, que ahora al parecer se han suavizado, he oído que ya no lanzan una cabra desde el campanario.
Expliquenos, Sr. Moncada, como podemos conciliar el gesto civilizado de depositar un voto en una urna, con uno de los catálogos festeros mas salvaje y primitivo de los países de nuestro entorno.
Y porqué pretendemos alcanzar una mayor cuota de bienestar, el PIB y todo eso, sin antes hacernos mirar nuestras anomalías culturales, por si ambas cosas tuvieran algo que ver.
En fin. País.
LOHENGRIN )CIBERLOLHENGRIN) 7 07 14.
A ver, a cualquier experto en anomalías conductuales que le preguntemos, contestará, sin dudar, esquizofrenia. En cambio, si le preguntamos a un historiador, tal vez dirá que son resabios colectivos de cuando estábamos dispuestos a hacer una guerra para que gobernara aquel monarca, o su puto primo.
El barrio es otra cosa, las pequeñas rencillas, los apuñalamientos, los atropellos, la quema de casas a los mercheros con actividades dudosas, tienen una explicación cercana, personal, producto de las relaciones vecinales.
En caso de conflicto, todo el mundo conoce las causas, o bien, justifica los desenlaces, y no hacen falta sociólogos, terapeutas o historiadores, para explicar lo que está a la vista de todo el mundo.
La cercanía con los protagonistas del conflicto, cuando sucede, lo convierte en mero hecho, mientras que lo que sucede en el país siempre aparece como espectáculo.
....
Ahora lo que viene es un ruego al señor Moncada, uno de los sociólogos mas reputados que aparecen en la prensa. Por favor, explíquenos el país, que podamos entenderlo. Cómo podemos conciliar las bienintencionadas normas de tráfico, con las salvajadas colectivas que se dan con tanta frecuencia en las ciudades y pueblos de España, ese país que ahora que ha entrado el verano cae en un frenesí de cuerpos corneados, vacas ahogadas, toros alanceados, fiestas pueblerinas donde colocan un petardo debajo del toro para que salga volando, yo lo ví una vez, y tantas otras cosas, que ahora al parecer se han suavizado, he oído que ya no lanzan una cabra desde el campanario.
Expliquenos, Sr. Moncada, como podemos conciliar el gesto civilizado de depositar un voto en una urna, con uno de los catálogos festeros mas salvaje y primitivo de los países de nuestro entorno.
Y porqué pretendemos alcanzar una mayor cuota de bienestar, el PIB y todo eso, sin antes hacernos mirar nuestras anomalías culturales, por si ambas cosas tuvieran algo que ver.
En fin. País.
LOHENGRIN )CIBERLOLHENGRIN) 7 07 14.
domingo, 6 de julio de 2014
CORROSIVO
He dado otra mirada a la página de ayer y me ha parecido algo ácida, corrosiva. Innecesariamente corrosiva para ser más preciso, pues destacar los aspectos negativos de algunos prohombres, delator, vendedor de grasas, arcipreste follador, cuando se trata de personajes ilustres que, algunos ya están muertos, otros morirán, como yo, que estaré muerto cuando me toque, y si todos vamos a estar muertos al final, que sentido tiene marear con lo que cada uno ha hecho, o no ha hecho, mientras estuvo en vida.
No es mejor tomar el bus 23, que te lleva hasta la playa, descalzarte y dejarte mojar las extremidades por el agua del Mediterráneo que ahora aún está un poco fresca, contemplar la variadísima muestra de tetas expuestas al sol, desde las mas caídas y arrugadas hasta las mas turgentes y operadas, mientras la leve brisa de Levante te acaricia el rostro con una delicadeza oriental, que quedarte en casa poniendo en el blog cosas que, aunque tengan un elevado grado de certeza, según tus fuentes, nadie te ha pedido que reveles.
Luego regresas a casa con el mismo bus, te lavas los pies, porque el levatorio de pies de la playa está rodeado por un círculo de cieno que consigue que salgas de allí peor que has entrado, te tomas una cerveza con un poco de queso de cabra y, después de cumplir con tu obligación autoimpuesta cotidiana de escribir un poco en el blog, te pones a hacer la comida.
Hoy toca ensalada de merluza hervida con patatas gallegas, aderezada con perejil fresco,eneldo y cubierta con mayonesa casera para darle un acabado mas uniforme. No le pega nada, pero la acompañaremos con una botella de Brut Cabré Sabaté, nos gusta, sí, sobre todo en verano.
Mientras hago la siesta, volveré a reflexionar sobre la condición corrosiva de mis comentarios en el blog, y veré que hacer en el futuro, aunque me temo que, como dijo el otro día ese cómico de Albacete, Joaquín Reyes, en la tele, no tengo filtro, o sea, que escribo lo primero que se me ocurre, sin mirar pelo.
Que le voy a hacer, escribo así.
En fin. Corrosivo.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 6 07 14.
No es mejor tomar el bus 23, que te lleva hasta la playa, descalzarte y dejarte mojar las extremidades por el agua del Mediterráneo que ahora aún está un poco fresca, contemplar la variadísima muestra de tetas expuestas al sol, desde las mas caídas y arrugadas hasta las mas turgentes y operadas, mientras la leve brisa de Levante te acaricia el rostro con una delicadeza oriental, que quedarte en casa poniendo en el blog cosas que, aunque tengan un elevado grado de certeza, según tus fuentes, nadie te ha pedido que reveles.
Luego regresas a casa con el mismo bus, te lavas los pies, porque el levatorio de pies de la playa está rodeado por un círculo de cieno que consigue que salgas de allí peor que has entrado, te tomas una cerveza con un poco de queso de cabra y, después de cumplir con tu obligación autoimpuesta cotidiana de escribir un poco en el blog, te pones a hacer la comida.
Hoy toca ensalada de merluza hervida con patatas gallegas, aderezada con perejil fresco,eneldo y cubierta con mayonesa casera para darle un acabado mas uniforme. No le pega nada, pero la acompañaremos con una botella de Brut Cabré Sabaté, nos gusta, sí, sobre todo en verano.
Mientras hago la siesta, volveré a reflexionar sobre la condición corrosiva de mis comentarios en el blog, y veré que hacer en el futuro, aunque me temo que, como dijo el otro día ese cómico de Albacete, Joaquín Reyes, en la tele, no tengo filtro, o sea, que escribo lo primero que se me ocurre, sin mirar pelo.
Que le voy a hacer, escribo así.
En fin. Corrosivo.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 6 07 14.
sábado, 5 de julio de 2014
INVENTARIO
He bajado al maravillas y mientras tomaba el segundo café, hoy he madrugado mas de lo acostumbrado, leo en Levante que parece que el ayuntamiento le va a dedicar una calle a Juan Roig, lo que me lleva a preguntarme porqué nuestras autoridades municipales no han editado aún una guía, un inventario, que recoja los nombres de los personajes mas o menos ilustres, que habitan el callejero de la ciudad, junto a una breve biografía de cada uno de ellos.
Bajo los efectos del tercer café del día, antes de bajar he tomado uno en casa, voy a tratar de especular con la posible respuesta.
....
En ese posible inventario no podría faltar el Rector Peset, que además de calle tiene un hospìtal con su nombre, pero, claro, tampoco debería estar ausente, por rigor histórico, su delator, Marco Merenciano, que lo denunció a las autoridades fascistas, no se sabe si para sentarse en su sillón de rector.
De aquella denuncia, no se dedujeron consecuencias graves, pero un segundo proceso acabó con la ejecución del reo. Me pregunto si son estos perfiles históricos contradictorios la causa de que nadie haya acometido esa publicación.
Veamos lo de Juan Roig. Su fortuna familiar tiene su origen en una industria cárnica que estuvo radicada en Tavernes Blanques, en plena posguerra. En aquella época la práctica totalidad de la población de amas de casa tomaba el tranvía y cruzaba la frontera. En el fielato instalado en los lugares fronterizos que separaban cada término municipal se cobraban tasas por las mercancías compradas en otros, y las mujeres que iban en busca de las salchichas de Roig procuraban camuflarlas bajo las faldas para no pagar las tasas.
Hay que suponer que las salchichas de Roig no eran como las de ahora. No estoy sugiriendo que incluyeran componentes raros, pero tal vez la mayor parte de su contenido eran grasas, lo que parece congruente con la aceptación social de una cierta gordura como elemento de la estética femenina de la época.
Hasta que aparece Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, la vimos ayer en la Filmoteca, y el guionista hace decir a un personaje, -no come nada... no se aprecia la aparición de la delgadez como un elemento estético novedoso, en oposición a la opulencia de las formas. Mientras duró ese paradigma, no hay que subestimar cómo se acumularon en las arcas de los Roig los dineros por la venta de grasa, a precio de carnes magras. Un inventario biográfico riguroso, no debe excluir estos aspectos.
Y que hacemos con las calles del Cabanyal...No podemos omitir al Arcipreste Gallart. Tan gallardo, como su apellido indica, que la mayor parte de los vecinos actuales, sometidos a un estudio antropológico, revelarían la ascendencia común del arcipreste.
Si tratáramos de incluir en ese inventario callejero a López Piñero, intelectual insigne, autor de la historia de la medicina, que tiene calle por aquí, como ejemplo de que nos interesa la cultura, no podríamos eludir, sin embargo, relatar que el fue testigo de como un conserje de la Facultad de Medicina, arrojó una docena de incunables a un pozo para cegarlo y evitar que salieran las ratas por allí, lo que también es una muestra de que nos interesa la cultura como elemento raticida.
Llegado a este punto, creo haber adivinado porqué nunca se ha editado un inventario de los personajes ilustres de nuestro callejero, y porqué nunca se editará.
Sin embargo, no comprendo porqué no se edita un inventario de nuestro patrimonio arbóreo. Esta mañana, cuando me dirigía al Maravillas, contemplaba los baobab, las higueras, las moreras, los mandarinos, los helechos arborescentes que motivaron un libro de Umbral, las acacias y los chopos negros, y tanta riqueza arbórea se me antoja que requiere una publicación que la divulgue.
Ya que los personajes ilustres pueden plantear serios problemas, dediquémonos a los árboles.
En fin. Inventario.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 5 07 14.
Bajo los efectos del tercer café del día, antes de bajar he tomado uno en casa, voy a tratar de especular con la posible respuesta.
....
En ese posible inventario no podría faltar el Rector Peset, que además de calle tiene un hospìtal con su nombre, pero, claro, tampoco debería estar ausente, por rigor histórico, su delator, Marco Merenciano, que lo denunció a las autoridades fascistas, no se sabe si para sentarse en su sillón de rector.
De aquella denuncia, no se dedujeron consecuencias graves, pero un segundo proceso acabó con la ejecución del reo. Me pregunto si son estos perfiles históricos contradictorios la causa de que nadie haya acometido esa publicación.
Veamos lo de Juan Roig. Su fortuna familiar tiene su origen en una industria cárnica que estuvo radicada en Tavernes Blanques, en plena posguerra. En aquella época la práctica totalidad de la población de amas de casa tomaba el tranvía y cruzaba la frontera. En el fielato instalado en los lugares fronterizos que separaban cada término municipal se cobraban tasas por las mercancías compradas en otros, y las mujeres que iban en busca de las salchichas de Roig procuraban camuflarlas bajo las faldas para no pagar las tasas.
Hay que suponer que las salchichas de Roig no eran como las de ahora. No estoy sugiriendo que incluyeran componentes raros, pero tal vez la mayor parte de su contenido eran grasas, lo que parece congruente con la aceptación social de una cierta gordura como elemento de la estética femenina de la época.
Hasta que aparece Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, la vimos ayer en la Filmoteca, y el guionista hace decir a un personaje, -no come nada... no se aprecia la aparición de la delgadez como un elemento estético novedoso, en oposición a la opulencia de las formas. Mientras duró ese paradigma, no hay que subestimar cómo se acumularon en las arcas de los Roig los dineros por la venta de grasa, a precio de carnes magras. Un inventario biográfico riguroso, no debe excluir estos aspectos.
Y que hacemos con las calles del Cabanyal...No podemos omitir al Arcipreste Gallart. Tan gallardo, como su apellido indica, que la mayor parte de los vecinos actuales, sometidos a un estudio antropológico, revelarían la ascendencia común del arcipreste.
Si tratáramos de incluir en ese inventario callejero a López Piñero, intelectual insigne, autor de la historia de la medicina, que tiene calle por aquí, como ejemplo de que nos interesa la cultura, no podríamos eludir, sin embargo, relatar que el fue testigo de como un conserje de la Facultad de Medicina, arrojó una docena de incunables a un pozo para cegarlo y evitar que salieran las ratas por allí, lo que también es una muestra de que nos interesa la cultura como elemento raticida.
Llegado a este punto, creo haber adivinado porqué nunca se ha editado un inventario de los personajes ilustres de nuestro callejero, y porqué nunca se editará.
Sin embargo, no comprendo porqué no se edita un inventario de nuestro patrimonio arbóreo. Esta mañana, cuando me dirigía al Maravillas, contemplaba los baobab, las higueras, las moreras, los mandarinos, los helechos arborescentes que motivaron un libro de Umbral, las acacias y los chopos negros, y tanta riqueza arbórea se me antoja que requiere una publicación que la divulgue.
Ya que los personajes ilustres pueden plantear serios problemas, dediquémonos a los árboles.
En fin. Inventario.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 5 07 14.
jueves, 3 de julio de 2014
BIENESTAR
Ustedes perdonen que me ponga reflexivo. Llueve y al salir del Maravillas he visto a una joven con una herida punzante en la pierna discutir con el maromo. Enseguida han aparecido varios coches de la policía nacional y los agentes han intervenido para averiguar lo sucedido.
Mientras abandonaba el lugar de los hechos, porque ha cesado de llover, pensaba que, tal vez, en esta parte del barrio el índice de desempleo es mucho mas abultado que la media, y el número de parroquianos que toman café con permiso carcelario mayor que en la parte del barrio que está al otro lado de la rotonda, reflexiones que me han llevado a una pregunta, que es eso del bienestar...
....
A menudo leo en la prensa la expresión Estado de Bienestar y me pregunto que significa. Todos somos el Estado...Existe algún tipo de Estado en el que todos estamos bien... Para empezar, en mi opinión bastante indocumentada, no todos somos el Estado.
El Estado es un aparato al servicio de su propia perpetuación, que algunos reivindican, con razón, que esté al servicio de los ciudadanos. Siendo, como su propio nombre indica, el Estado, un ente estático, parece que su función debería ser siempre la misma, inalterable, proporcionar servicios a los ciudadanos, pero según sea el gobierno en manos de quien está, el Estado, con una variabilidad sorprendente, se convierte en aliado o enemigo de la mayoría de los ciudadanos, por medio de las leyes que cada gobierno implanta para usar el Estado de un modo u otro.
En cuanto al bienestar, a mi parecer, este es un concepto absolutamente personal, de modo que el individuo se siente bien o mal, con independencia del uso que se haga del Estado porque, este, el Estado, es un concepto político, y el bienestar es, sobre todo, una percepción personal, psicológica, consecuencia de nuestro modo de estar en el mundo.
Quienes tenemos la fortuna de tener una condición narcisista, es decir, no solo egoísta, sino la que nos mueve a mirarnos en el espejo y estimar, oye que bien estoy a pesar del paso del tiempo, con independencia de lo que los demás puedan pensar de nosotros, nos sentimos bien, gozamos, de modo casi permanente, de un estado de bienestar.
Por el contrario, las personas altruístas, que se vuelcan en la consideración a los demás, sin pensar nunca en ellas mismas, llega un momento en que se hunden en la tristeza y la desesperación mas absolutas, caen en un estado de malestar, al constatar la falta de reciprocidad entre lo que ofrecen y lo que no reciben.
Buena parte de estas personas, cuando se dedican profesionalmente al altruismo, se libran de esta frustración, pues dedican sus esfuerzos a desconocidos y la retribución moral y afectiva que perciben las libra de la frustración.
Cuando ese altruismo, en cambio, se dirige a personas cercanas, con vinculos familiares, y no hay respuesta alguna a esa dedicación afectiva, puede llegar un momento en que la cuerda altruista se rompa y aparezca el desengaño.
He de advertir que no soy psicólogo, no tengo ni puta idea de relaciones interpersonales, que esto solo son opiniones sustentadas en la pura intuición, y que al parecer lo que ha salido es una apología del narcisismo. Eso que los profesionales llaman, para disimular, autoestima. O sea.
Eligan ustedes mismos, si pueden, instalarse en la condición altruista o narcisista, esa elección les aproximará mas al estado de bienestar o malestar, que el uso que haga el gobierno de turno del aparato del Estado. Es una opinión.
En fin. Bienestar.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 3 07 14.
Mientras abandonaba el lugar de los hechos, porque ha cesado de llover, pensaba que, tal vez, en esta parte del barrio el índice de desempleo es mucho mas abultado que la media, y el número de parroquianos que toman café con permiso carcelario mayor que en la parte del barrio que está al otro lado de la rotonda, reflexiones que me han llevado a una pregunta, que es eso del bienestar...
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A menudo leo en la prensa la expresión Estado de Bienestar y me pregunto que significa. Todos somos el Estado...Existe algún tipo de Estado en el que todos estamos bien... Para empezar, en mi opinión bastante indocumentada, no todos somos el Estado.
El Estado es un aparato al servicio de su propia perpetuación, que algunos reivindican, con razón, que esté al servicio de los ciudadanos. Siendo, como su propio nombre indica, el Estado, un ente estático, parece que su función debería ser siempre la misma, inalterable, proporcionar servicios a los ciudadanos, pero según sea el gobierno en manos de quien está, el Estado, con una variabilidad sorprendente, se convierte en aliado o enemigo de la mayoría de los ciudadanos, por medio de las leyes que cada gobierno implanta para usar el Estado de un modo u otro.
En cuanto al bienestar, a mi parecer, este es un concepto absolutamente personal, de modo que el individuo se siente bien o mal, con independencia del uso que se haga del Estado porque, este, el Estado, es un concepto político, y el bienestar es, sobre todo, una percepción personal, psicológica, consecuencia de nuestro modo de estar en el mundo.
Quienes tenemos la fortuna de tener una condición narcisista, es decir, no solo egoísta, sino la que nos mueve a mirarnos en el espejo y estimar, oye que bien estoy a pesar del paso del tiempo, con independencia de lo que los demás puedan pensar de nosotros, nos sentimos bien, gozamos, de modo casi permanente, de un estado de bienestar.
Por el contrario, las personas altruístas, que se vuelcan en la consideración a los demás, sin pensar nunca en ellas mismas, llega un momento en que se hunden en la tristeza y la desesperación mas absolutas, caen en un estado de malestar, al constatar la falta de reciprocidad entre lo que ofrecen y lo que no reciben.
Buena parte de estas personas, cuando se dedican profesionalmente al altruismo, se libran de esta frustración, pues dedican sus esfuerzos a desconocidos y la retribución moral y afectiva que perciben las libra de la frustración.
Cuando ese altruismo, en cambio, se dirige a personas cercanas, con vinculos familiares, y no hay respuesta alguna a esa dedicación afectiva, puede llegar un momento en que la cuerda altruista se rompa y aparezca el desengaño.
He de advertir que no soy psicólogo, no tengo ni puta idea de relaciones interpersonales, que esto solo son opiniones sustentadas en la pura intuición, y que al parecer lo que ha salido es una apología del narcisismo. Eso que los profesionales llaman, para disimular, autoestima. O sea.
Eligan ustedes mismos, si pueden, instalarse en la condición altruista o narcisista, esa elección les aproximará mas al estado de bienestar o malestar, que el uso que haga el gobierno de turno del aparato del Estado. Es una opinión.
En fin. Bienestar.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 3 07 14.
miércoles, 2 de julio de 2014
DEONTOLOGÍA
Ignoro porqué nunca, en la añosa historia del blog, me he referido a la Deontología y lo hago hoy, precisamente. La Deontología, lo digo de memoria, incluye el conjunto de códigos deontológicos que tratan de regular las conductas de los profesionales en las distintas profesiones.
Los códigos deontológicos son, básicamente, códigos éticos, y como tales, basados en la honestidad, en la honradez, pero se fijan en las actitudes y los comportamientos propios de cada profesión. Una especie de ética especializada que trata de regular el modo en que se producen los comportamientos de los componentes de una clase profesional, de modo que respondan a los parámetros aceptados colectivamente por todos sus miembros.
Algo así, perdonen el fárrago y las repeticiones. Por dar un ejemplo, algo bárbaro, un cirujano colegiado que se dedique a la extracción de órganos para su tráfico clandestino, además de incurrir en un delito penal, se habría saltado los códigos deontológicos de su profesión.
....
Ahora vuelvo al principio. Porqué escribo hoy de deontología. Será porque ayer escribí de Odontología y las disfunciones que aprecié en el servicio que visité me parecen ahora un ejemplo de deficiencias no solo operativas, sino deontológicas, de la dirección, de los responsables, o quizás me ha inspirado el artículo de Julio Monreal en la página 2 de Levante de hoy, que he leído en el Maravillas.
Denuncia Monreal en su artículo la destitución, por parte del Conseller de Sanidad, de la Directora de Atención Primaria del Hospìtal General de Elx, que se hartó de proclamar que no se resuelven las listas de espera,que faltan especialistas, que hay desidia...
Desde el punto de vista de la deontología, parece que la actitud de la directora destituida es irreprochable. Reconocer las deficiencias de su servicio, con la intención de que se subsanen.
La del Conseller, cuyo nombre no cita Monreal en su artículo, supongo que por la misma razón que yo no cité el del hospital que visité, no incomodar a los amigos, aunque yo, al menos lo expliqué, parece apuntarse a la clandestinidad, como el cirujano del ejemplo, es decir, mantener en secreto las debilidades e inconsistencias del sistema que dirije.
Al Conseller, Manuel Llombart, solo es un nombre, no podemos imputarle falta deontológica alguna porque, aunque ustedes no lo crean, la profesión de político carece de códigos deontológicos. Está regulada por una intrincada jungla de normas, reglamentos, leyes, pero ningún código que les exiga un comportamiento ético, por eso unos dimiten, pocos, y otros, la mayoría no, o presiden cortes además de controlar por personas interpuestas grupos empresariales que reciben favores de la administración, o pertenecen a organizaciones confesionales cuyos intereses directos defienden desde el escaño, que les voy a decir que no sepan.
Deontología. Todos los profesionales se pueden equivocar en el ejercicio de su profesión. Yo lo hice una vez, cuando era Auditor, y pusieron una nota vergonzante en Internet que seguro que aún circula por ahí.
El asunto no es equivocarse, o no, sino si al error lo acompaña alguna intencionalidad poco ética. En el primer caso, el error fortuito, los seguros lo cubren y no pasa nada. En el segundo, cuando hay una intencionalidad, de ocultación en este caso, estamos ante un caso flagrante de incumplimiento de las reglas deontológicas, es decir, falta de honestidad, pero claro, si se trata de un político, eso no se aplica.
En fin. Deontología.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 2 07 14.
Los códigos deontológicos son, básicamente, códigos éticos, y como tales, basados en la honestidad, en la honradez, pero se fijan en las actitudes y los comportamientos propios de cada profesión. Una especie de ética especializada que trata de regular el modo en que se producen los comportamientos de los componentes de una clase profesional, de modo que respondan a los parámetros aceptados colectivamente por todos sus miembros.
Algo así, perdonen el fárrago y las repeticiones. Por dar un ejemplo, algo bárbaro, un cirujano colegiado que se dedique a la extracción de órganos para su tráfico clandestino, además de incurrir en un delito penal, se habría saltado los códigos deontológicos de su profesión.
....
Ahora vuelvo al principio. Porqué escribo hoy de deontología. Será porque ayer escribí de Odontología y las disfunciones que aprecié en el servicio que visité me parecen ahora un ejemplo de deficiencias no solo operativas, sino deontológicas, de la dirección, de los responsables, o quizás me ha inspirado el artículo de Julio Monreal en la página 2 de Levante de hoy, que he leído en el Maravillas.
Denuncia Monreal en su artículo la destitución, por parte del Conseller de Sanidad, de la Directora de Atención Primaria del Hospìtal General de Elx, que se hartó de proclamar que no se resuelven las listas de espera,que faltan especialistas, que hay desidia...
Desde el punto de vista de la deontología, parece que la actitud de la directora destituida es irreprochable. Reconocer las deficiencias de su servicio, con la intención de que se subsanen.
La del Conseller, cuyo nombre no cita Monreal en su artículo, supongo que por la misma razón que yo no cité el del hospital que visité, no incomodar a los amigos, aunque yo, al menos lo expliqué, parece apuntarse a la clandestinidad, como el cirujano del ejemplo, es decir, mantener en secreto las debilidades e inconsistencias del sistema que dirije.
Al Conseller, Manuel Llombart, solo es un nombre, no podemos imputarle falta deontológica alguna porque, aunque ustedes no lo crean, la profesión de político carece de códigos deontológicos. Está regulada por una intrincada jungla de normas, reglamentos, leyes, pero ningún código que les exiga un comportamiento ético, por eso unos dimiten, pocos, y otros, la mayoría no, o presiden cortes además de controlar por personas interpuestas grupos empresariales que reciben favores de la administración, o pertenecen a organizaciones confesionales cuyos intereses directos defienden desde el escaño, que les voy a decir que no sepan.
Deontología. Todos los profesionales se pueden equivocar en el ejercicio de su profesión. Yo lo hice una vez, cuando era Auditor, y pusieron una nota vergonzante en Internet que seguro que aún circula por ahí.
El asunto no es equivocarse, o no, sino si al error lo acompaña alguna intencionalidad poco ética. En el primer caso, el error fortuito, los seguros lo cubren y no pasa nada. En el segundo, cuando hay una intencionalidad, de ocultación en este caso, estamos ante un caso flagrante de incumplimiento de las reglas deontológicas, es decir, falta de honestidad, pero claro, si se trata de un político, eso no se aplica.
En fin. Deontología.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 2 07 14.
martes, 1 de julio de 2014
ODONTOLOGÍA
He bajado al Maravillas, temprano, porque debía acudir a la cita telefónica en el servicio de Odontología, en un hospital cuyo nombre no pienso revelar ni bajo la coacción de la tortura, porque tengo amigos que trabajan allí en otros servicios y no quisiera salpicarlos con los efectos de la crónica de desastres disfuncionales que he podido observar en esa visita.
Yo no quería cumplir con el trámite de esa visita médica, porque se debía a un problema, ya caducado, en mi mandíbula derecha. Tuve un episodio de dolores al mover la mandíbula porque algún elemento de esa articulación se movió de su sitio, pero luego, sin saber porqué, volvió a su posición original, cesaron las molestias y los dolores ocasionales.
Se lo dije al doctor, en el ambulatorio. Es un milagro... No, hay ahí un disco que a veces se desplaza y luego vuelve a su sitio. De todas formas haremos una radiografía, tendrá que venir al hospital. Vale. Total, que a las nueve treinta estaba yo en el consultorio como un clavo.
Un cartel en la puerta del servicio, decía, entre y de cuenta de su presencia en el servicio. Entré. La enfermera preguntó mi nombre y puso un punteo con rotulador rojo, bien visible, en la lista de pacientes a atender. Luego dijo, espere fuera. Le llamaremos.
Esperé media hora. Normal. Esperé una hora. Normal, pero mi sistema nervioso se altera con las esperas largas. Una jovencísima odontóloga abrió la puerta del consultorio y su oportuna presencia rebajó la tensión de la espera. Enrique ...preguntó, dirigiéndose a mí. Yo enseguida pensé, que gesto de cordialidad, dirigirse a mi sin preguntar el apellido.. luego resultó que no había uno, sino tres Enriques,lo que motivó alguna confusión.
La joven me acomodó en la camilla odontológica, me examinó, me pidió que me quitara la prótesis, y se inclinó sobre mi con todas las herramientas propias de una extracción dental, que yo no había solicitado. Afortunadamente, tuvo la deferencia de preguntar, que muela le extraemos hoy...
Yo, algo alterado, no por la situación, sino por la tensión de la espera, le dije, ninguna, es que me vas a sacar la muela de otro Enrique....no te jode. Pero usted como se llama, ha traído el papel...Que papel, me han citado por teléfono, para un problema, caducado, de mandíbula, me llamo Enrique Arnal...Ah mandíbula, entonces es cosa de la fisio, espere fuera y le llamaremos.
Salí algo alterado de la consulta, pensando que lo que acababa de ocurrir no tenía que ver con los recortes, el servicio estaba lleno de profesionales, algunos tan jóvenes que parecían becarios. Concluí que lo sucedido, llamar a un paciente sin asegurarse de su identidad, disponerse a aplicarle un tratamiento sin documentación previa, confundirlo con otra persona, solo podía explicarse por el funcionamiento rutinario del cerebro, acostumbrado a la misma secuencia de tareas cada día.
Por otra parte, no sería la primera vez, en la historia clínica, que le extraen a un paciente el apéndice y a otro le sierran el tobillo,debiéndo hacerlo al revés, y solo lo advierten cuando el mal está hecho. Yo he tenido la suerte de no dejarme arrancar la muela.
De nuevo en la sala de espera, transcurrida otra media hora, me dejé dominar de nuevo por la tensión de la espera, entré a la consulta y le dije a la enfermera, -Tengo otra cita. Esto es una pérdida de tiempo. Estoy aquí por un problema caducado de mandíbula que se solucionó solo. Se lo dije al doctor, el insistió en hacer una radiografía por cuestión de protocolo, pero estoy hasta el gorro, llevo aquí hora y media y han intentado extraerme la muela de otro paciente. Por favor, busque en la lista, me llamo Enrique Arnal. No vuelvan a citarme. No vuelvan a citarme. Lo dije dos veces, mientras la enfermera, con una expresión boba en la cara, tiraba de rotulador.
Ufff..que a gusto me he quedado. Mientras tomaba una café con leche en Valiente, frente a la consulta, dudaba de si escribir o no esto, pero si, me he desahogado, ya no quedan rastros de la tensión de la espera, ni de la otra.
En fin. Odontología.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 1 07 14.
Yo no quería cumplir con el trámite de esa visita médica, porque se debía a un problema, ya caducado, en mi mandíbula derecha. Tuve un episodio de dolores al mover la mandíbula porque algún elemento de esa articulación se movió de su sitio, pero luego, sin saber porqué, volvió a su posición original, cesaron las molestias y los dolores ocasionales.
Se lo dije al doctor, en el ambulatorio. Es un milagro... No, hay ahí un disco que a veces se desplaza y luego vuelve a su sitio. De todas formas haremos una radiografía, tendrá que venir al hospital. Vale. Total, que a las nueve treinta estaba yo en el consultorio como un clavo.
Un cartel en la puerta del servicio, decía, entre y de cuenta de su presencia en el servicio. Entré. La enfermera preguntó mi nombre y puso un punteo con rotulador rojo, bien visible, en la lista de pacientes a atender. Luego dijo, espere fuera. Le llamaremos.
Esperé media hora. Normal. Esperé una hora. Normal, pero mi sistema nervioso se altera con las esperas largas. Una jovencísima odontóloga abrió la puerta del consultorio y su oportuna presencia rebajó la tensión de la espera. Enrique ...preguntó, dirigiéndose a mí. Yo enseguida pensé, que gesto de cordialidad, dirigirse a mi sin preguntar el apellido.. luego resultó que no había uno, sino tres Enriques,lo que motivó alguna confusión.
La joven me acomodó en la camilla odontológica, me examinó, me pidió que me quitara la prótesis, y se inclinó sobre mi con todas las herramientas propias de una extracción dental, que yo no había solicitado. Afortunadamente, tuvo la deferencia de preguntar, que muela le extraemos hoy...
Yo, algo alterado, no por la situación, sino por la tensión de la espera, le dije, ninguna, es que me vas a sacar la muela de otro Enrique....no te jode. Pero usted como se llama, ha traído el papel...Que papel, me han citado por teléfono, para un problema, caducado, de mandíbula, me llamo Enrique Arnal...Ah mandíbula, entonces es cosa de la fisio, espere fuera y le llamaremos.
Salí algo alterado de la consulta, pensando que lo que acababa de ocurrir no tenía que ver con los recortes, el servicio estaba lleno de profesionales, algunos tan jóvenes que parecían becarios. Concluí que lo sucedido, llamar a un paciente sin asegurarse de su identidad, disponerse a aplicarle un tratamiento sin documentación previa, confundirlo con otra persona, solo podía explicarse por el funcionamiento rutinario del cerebro, acostumbrado a la misma secuencia de tareas cada día.
Por otra parte, no sería la primera vez, en la historia clínica, que le extraen a un paciente el apéndice y a otro le sierran el tobillo,debiéndo hacerlo al revés, y solo lo advierten cuando el mal está hecho. Yo he tenido la suerte de no dejarme arrancar la muela.
De nuevo en la sala de espera, transcurrida otra media hora, me dejé dominar de nuevo por la tensión de la espera, entré a la consulta y le dije a la enfermera, -Tengo otra cita. Esto es una pérdida de tiempo. Estoy aquí por un problema caducado de mandíbula que se solucionó solo. Se lo dije al doctor, el insistió en hacer una radiografía por cuestión de protocolo, pero estoy hasta el gorro, llevo aquí hora y media y han intentado extraerme la muela de otro paciente. Por favor, busque en la lista, me llamo Enrique Arnal. No vuelvan a citarme. No vuelvan a citarme. Lo dije dos veces, mientras la enfermera, con una expresión boba en la cara, tiraba de rotulador.
Ufff..que a gusto me he quedado. Mientras tomaba una café con leche en Valiente, frente a la consulta, dudaba de si escribir o no esto, pero si, me he desahogado, ya no quedan rastros de la tensión de la espera, ni de la otra.
En fin. Odontología.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 1 07 14.
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