martes, 24 de octubre de 2017

CRÓNICA DE BENICASSIM 2017


"Mambo, bachata, rumba, pasodobles... nuestra primera noche en el hotel fue, realmente, fantástica. No habíamos leído en los carteles del hall que hubiera baile, sino esas tonterías que hacen para distraer a quienes no salen en todo el día de sus salones. Al entrar en el salón de baile, después de nuestra primera cena, tan buena como la última, luego hablaré de la fiesta del queso, nos sorprendió el extraordinario ambiente musical que encontramos.

 "Mambo, bachata, rumba, pàsodobles... en nuestras primeras experiencias de viajes colectivos estuvimos rodeados de una multitud de palurdos rurales que se movían en la pista de baile con un estilo de podencos averiados, sin embargo en nuestra experiencia de esta semana nos ha sorprendido gratamente el elevado nivel técnico de los danzantes que atiborraban la pista, no solo algunos de ellos dominaban a la perfección los movimientos del merengue, la bachata, incluso el fox trot, sino que todos ellos lucieron una habilidad envidiable en los bailes coreografiados, como el Venao, el Coyote, el Coyote Rock, para público francés, y, sobre todo, una novedad que no habíamos observado hasta este año, la Danza Gitana. Un éxito.

 "Mambo, bachata, rumba, pasodobles...No me acostumbro a los bailes coregrafiados, no participo en ellos, si lo hace mi mujer, y muy bien por cierto. Me quedé atascado en el baile agarrao hace sesenta años, cuando hice de emprendedor, junto a mis colegas del barrio, organizando los guateques dominicales en un local arrendado por nosotros en la Carrera de la Font de Sant Lluís, de València, al que llamamos el 29. Con una libreta y un boli cobraba a los asistentes varones, que acudían interesados por la presencia de las chicas, a las que no cobrábamos nada por asistir al evento festivo, que se celebraba con el tocadiscos y los discos alquilados al efecto en El Continental. Al terminar el baile festivo, los organizadores nos gastábamos alegremente los beneficios del negocio en Casa Moya, un bar del barrio, en cervezas y calamares a la romana. ¿Adivinan que música se ponía en aquellos guateques? Mambo, bachata, rumba, pasodobles...

Han sido seis noches deliciosas de baile de salón. La séptima, no. Apareció un animador musical que se explayaba tanto entre pieza y pieza, que parecía un orador político explicando la aplicación del Art. 155.

Mi mujer y yo optamos por huir de la pista y conformarnos con la tele de la habitación, en la que otra tarde vimos dos películas que me parecieron especiales, de las que luego hablaré.

La tarde que salió el Arco Iris, un semicírculo cromático casi perfecto, con uno de sus extremos apoyado en las estribaciones de la sierra, el otro sobre la mar, siempre recomenzada, en ese momento decorada de grises, mi mujer permaneció en un banco del marítimo de la playa llamada de Heliópolis en Benicassim, contemplando el espléndido espectáculo visual, pero yo hube de ir a buscar la farmacia más próxima.

 --Hemoal, por favor..

 --Aquí tiene, son ocho, con sesenta.

--Dígame, ¿esto es específico para las hemorroides benicassianas, o vale para cualquier denominación de orígen?

 --Vale para todo, aunque le diré que, aunque se haga el gracioso, no puede ocultar que tiene más de 70 años, así que aplíquese la dósis mínima, y nada de usar la cánula, no le vaya a gustar y se acostumbre..

Salí de la farmacia algo avergonzado, pero eso no fué todo, porque hoy he iniciado el viaje de vuelta con las bragas de mi mujer puestas, porque los calzoncillos que llevaba estaban perdidos de heces sangrantes.

En este viaje me han sucedido cosas extraordinarias, aparte de la hemorroide. La tarde que nos quedamos a ver cine en la habitación, yo no podía creer que fuera capaz de aguantar dos películas enteras, no solo aguantarlas, sino disfrutar con ellas.

Hace años que no tengo paciencia para visionar una película, cada cinco minutos me levanto y voy al ordenador, no tengo claro si es ansiedad o adicción, pero he descubierto que algo tiene que ver con el litio que tomo por prescripción médica desde hace cuarenta años.

Olvidé el litio fuera de la maleta y, después de días sin tomarlo, he recobrado mi interés por la vida, incluído el cine. Uno de estos días iré a ver a la psiquiatra del centro de salud, previa petición de hora, para solicitar su aprobación al abandono definitivo del litio. Sin el litio, se vive mejor, y total, a estas alturas, que puede pasar....

Mi mujer también tuvo un lápsus al hacer la maleta. Algunas mujeres son controladoras, la mía lo es, para mi bien, le gusta controlarlo todo, la maleta, la cocina, la selección de sus nueras. Tuvo un lápsus, no con lo de las nueras, con eso no, metió, sin querer, la bata de estar por casa en la maleta, y dejó fuera la radio, esa es la razón por la que no comento nada de política, me falta información.

Este déficit de atención a los asuntos políticos, junto con el olvido del litio, puede que hayan contribuído a mi disfrute del cine. La primera de las películas visionadas, La Séptima Esposa, es una deliciosa comedia multicultural.

Un médico de orígen musulman establece su consulta en un pequeño pueblo de Cornuelles. Allí se encuentra con una antigua novia y surge entre ellos el reenamoramiento, algo que entre mi mujer y yo, sucede casi cada día.

El enredo comienza a aparecer cuando se descubre que el médico tiene, entre otras, dos esposas por el rito musulman. La primera de ellas se casó con el médico al enviudar ella, por presiones familiares, para que el médico cuide de ella y de su hija, aunque no hacen vida marital. La segunda esposa, también busca amparo en el médico, mediante el matrimonio, para huir de las presiones de su familia por su condición de lesbiana.

El desenlace de la película es desternillante, un agente de inmigración amenaza con deportar a la primera esposa, iraní, y su hija, porque no reconoce el vínculo matrimonial con el médico, de nacionalidad inglesa, y en consecuencia la declara inmigrante ilegal, situación que se puede resolver si la primera esposa se casa de nuevo con el médico, esta vez por el rito cristiano.

Cuando está a punto de celebrarse la boda, que produce la ruptura entre el médico y su antigua novia, que habían reanudado sus relaciones sexuales, aparece el todopoderoso lord que manda en el pueblo, reclama para sí a la iraní, se casa con ella por el rito cristiano, impidiendo su expulsión, el médico y su ex novia vuelven a estar juntos, y la esposa lesbiana se divorcia del médico para juntarse con una mujer residente en el pueblo. Vaya lío, ¿no?, pues está tan bien contado, que se entiende perfectamente, en el cine, claro.

El segundo film, es uno de los más trágicos que he visto en mucho tiempo. La historia de un teniente de policía, un tal LaMarca, interpretado por Robert de Niro y por ese pedazo de actríz que hizo de Sheriff en Fargo.

Una historia generacional. Siendo él aún un niño, el padre de LaMarca es ejecutado en la silla eléctrica. Una situación de ruína financiera le impulsa a secuestrar a un niño rico, que muere, accidentalmente, en su coche. LaMarca sufre después el booling y el desprecio de sus amigos en el colegio, hasta que es adoptado por el policía que detuvo a su padre.

Ya convertido en un respetado oficial de policía, con una vida profesional satisfactoria, pero divorciado de su mujer, abandona a su hijo, lo priva de su presencia a causa de la separación y el niño acaba convertido en un yonky que, en una pelea, mata a un camello. El jefe de ese camello lo busca para vengarse y al final cae bajo las balas del hijo de LaMarca. Dos homicidios cometidos por el nieto del secuestrador ejecutado, hijo de La Marca, concluyen con una condena a prisión, lo que deja en el abandono, otra vez, al hijo de éste, a quien LaMarca, en un principio, confía a la custodia de un centro público, incapaz de hacerse cargo de él, lo que produce la ruptura con su pareja ocasional, vecina y amiga sexual, que lo abandona al descubrir la clase de tipo que es.

No me pareció creíble la escena en la que LaMarca, junto a su hijo, acosado por la policía en el edificio abandonado donde se esconde, duda entre disparar a los policías o a su padre, y al final éste le convence para que se entregue, como tampoco la secuencia final, en la que LaMarca aparece en la playa de Long Beach, en la que pasó su infancia, cuidando de su nieto, a quien ha sacado del hospicio, mientras su hijo permanece en prisión.

Me gustó más la interpretación de la actriz que da vida a la amiga eventual de LaMarca, que la del propio De Niro, sí. The End.

"Mambo, bachata, rumba, pasodobles...entre noche y noche de baile van transcurriendo los días de nuestra estancia en Benicassim. El primer día completo de nuestra estancia dimos un paseo de cuatro kilómetros por la plataforma de madera que circunda las tres playas entre Heliópolis y Benicassim. Un paseo de cuatro kilómetros, si lo haces cada día, no pasa nada, pero, si no lo haces con habitualidad, te deja hecho polvo. Luego, recuperamos fuerzas en el comedor del hotel, yo, con un arroz griego --he comido arroz seis días seguidos-- muy peculiar, el cocinero del hotel le añade a casi todos sus arroces un par de cucharadas de ajoaceite en el caldo, lo que los hace muy sabrosos. Uno de los días, yo, emulando al cocinero, le añadí a una paella mal hecha un par de cucharadas soperas del caldo de las almejas a la marinera que había disfrutado previamente. Un éxito.

Otro día fué lo de la Fiesta del Queso. No se trató, la fiesta del queso, de un evento gastronómico ofrecido por el hotel a los comensales. Simplemente, deposité en mi plato seis clases de queso, unas lonchitas de brié tierno, adobado con salsa de pesto, un poco de parmesano, Gorgonzola con mermelada de naranja amarga, Mozzarella con mermelada de manzana, un Gouda con un color anaranjado precioso y, para finalizar, la delicatessen de un par de cucharaditas de crema del Casar. Otro éxito.

No solo de queso y baile vive el hombre, así que, durante nuestra estancia en el gran hotel que nos ha acogido, nos desplazamos a un par de lugares turísticos relativamente próximos.

En la excursión a Peñíscola me dí el placer de conversar con la estatua de bronce del Papa Luna que se encuentra a las puertas del castillo. Tengo la foto, pero no la publico, en su lugar, cuando venga Jordi le pediré que publique la que me hice en la playa, y la de Encarna en Castellón. Será la primera vez que mi verdadera imágen aparece en el blog.

El Papa Luna puso una mano en mi hombro y me dijo:

 --Francamente, Enrique, estoy ya un poco harto de la zafiedad de los turistas que me visitan...

--No diga usted eso, Santidad, con lo bien que vive usted aquí, en este paraje tan hermoso, soleado y tranquilo..

 --Tú, no has visto nada. En verano me visitan los hooligans de Salou, y me ponen perdido con sus micciones nocturnas, una falta de respeto intolerable hacia mi persona, a mi, Pedro Martínez de Luna, el Papa rebelde más longevo, pues alcancé en vida los noventa y cinco años, no se me hace eso.

La otra excursión, a Vall de Uxó, fué un viaje por 17.000 años de evolución geológica. Un tranquilo paseo en barca, que estuvo a punto de zozobrar por el movimiento del enorme culo de una de las viajeras, por la superficie de un río subterráneo, el de las Cuevas de San José, más de mil metros de río navegable, que se prolonga por dos mil metros más, aún no explorados del todo, ni adaptados con dinamita para ser visitados, del que aún no se conoce su nacimiento, o el eventual río de superficie del que toma sus aguas.

El paseo en góndola, o así, por las distintas salas de la cueva, la visión de las curiosas, interesantes, a veces espectaculares, formaciones estalactíticas y estalagmíticas, --hace falta un siglo para que crezcan un centímetro, ya te digo-- transcurrió como una experiencia contemplativa única, pero los doscientos cincuenta metros de recorrido terrestre por los pasillos de la cueva, después, estuvieron habitados por la molestia de la falta de dinamita usada en su día para abrir sus accesos, con lo que te vas dando en el cráneo con alguna roca demasiado baja, en sus estrechos senderos.

Al final, nos ofrecieron la foto de recuerdo de la visita, trece pavos, ni hablar, renunciamos a ese testimonio gráfico, pongo aquí el escrito, que es más barato.

Concluído el viaje, vuelvo con la sensación de haber visitado la República Independiente de Castellón --a su lado, lo de Catalunya no me parece tan grave-- pues las tarifas de sus autobuses cambian según el día de la semana en el que te encuentras.

Lo descubrí el lunes, antes de emprender el regreso, cuando fuimos en el bus de Mediterráneo al mercado del Grao --bragas, no se cambian, Encarna se compró un vestido por cinco euros que está muy bien, aunque ella está mejor cuando se lo quita-- y yo tomé un té rojo en un chiringuito del mercado, mientras mi mujer hacía sus compras.

Despedida. Sentado en el único banco que existe fuera del hotel, en la cercana acera, fumando, se me acercó un francés, digo yo si sería francés, pues solo hablaba francés, los había a centenares en el hotel, algunos muy maleducados, como la señora con cuya silla, mal colocada, tropecé y estuve a punto de romperme la crisma, --se habrían ahorrado ustedes esta crónica, quizás demasiado larga-- el franchute no paraba de chapurrear, yo me limitaba a decir, oui, oui, pero solo alcancé a entender que no era de París, sino del Nordeste de la France, ahora muy visitado por las pateras, como nuestras costas más al Sur. Le pregunté si estaban aquí gracias a una especie de Imserso francés, pero no me entendió y me quedé sin saberlo.

Renuncio a una forma poética de despedida de esta crónica, por respeto a Charles Baudelaire, 'Las Flores del mal', quien, según wikipedia, 'creó una estética nueva donde la belleza y lo sublime surgen de la realidad más trivial'. De mayor, me gustaría parecerme, aunque sea remotamente, a Baudelaire."

Pues nada, aquí me tienen, de nuevo, dando la paliza.

En fin. Crónica de Benicassim 2017.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 23, 24-10-17.

domingo, 15 de octubre de 2017

BENICASSIM, PRÓXIMO

"Tal como adelanté en la página Octubre, nos vamos a Benicassim. Ocho días de contemplación de la sustancia de los caramelos que cuelga de los eucaliptus. Ocho días pateando el camino de madera que discurre junto a la costa benicassiana, tiene fisuras, sí, pero carece de trampas y agujeros.

Serán ocho días sin paseos por la memoria, sin ordenador, sin cocinar ni fregar, a mi me suele tocar solo un día a la semana. Ayer cocinó Encarna, tuvimos comida familiar, nueve comensales. Su arroz al horno de ayer alcanzó las cotas de lo sublime, pude escuchar los elogios que hizo una de las invitadaa. Se desató un debate sobre la influencia de la calidad de la cazuela en el resultado del arroz.

Encarna sostuvo que el mérito es de la cazuela, las que venden por ahí tienen un barro muy grueso y un fondo hundido, lo que se nota en la calidad del plato. Jordi sostuvo que, cualquiera que sea la cazuela, es la habilidad y experiencia del cocinero lo que marca la diferencia.

La picadita del principio contribuyó al éxito del evento, un par de platos con langostinos de Vinaroz, una fuente con las croquetas de la abuela, que mis dos nietos devoraron en un momento, una sensacional ensalada con brotes de no se qué, tomates de la huerta, queso de Burgos, morcilla del mismo sitio, aceitunas de lata y anchoas de esas, como las de ese señor tan plasta que preside Cantabria y le reclama al gobierno de Rajoy cien millones, mientras el se gasta unos cientos de miles en Cristiano Ronaldo, por unos twits para promocionar el turismo cántabro.

Lo dijo la Sexta, o el Hormiguero, no sé, no es cosa mía.

El hotelazo que nos espera en Benicassim tiene una dependencia ajardinada al aire libre, con una lujosa piscina. Ahora mismo, no sabemos si llevar el traje de baño o el paraguas. Aviso para quienes se dedican a desvalijar casas de internautas imprudentes que dicen en la Red que van a estar fuera.

Hemos llegado a un acuerdo con la vecina de la 14 para que habite la casa en nuestra ausencia, suba y baje las persionas y los toldos, además no hay ninguna colección de arte valiosa en su interior, solo algunos óleos pintados de manos familiares y amigas.

Durante esos ocho días, me voy a poner ciego de huevos fritos, café y jugos de frutas, o lo que sea, en los desayunos, luego dedicaré algún tiempo, en la terraza de la piscina, a conocer, aunque sea por la radio, lo que vaya sucediendo en este país, que dicen que está fracturado. No pasa nada.

No pasa nada. Yo superé una fractura de cráneo infantil. Años después, ya lo saben, me licencié en Economía, hice un master en Auditoría Financiera y ejercí algún tiempo como auditor. Lo que no he contado es que al final, hasta el REA me repudió, porque uno de mis clientes engañó al fisco y yo no me enteré

Eso es agua pasada, luego me jubilé, y no entiendo del todo como un Estado medio fracturado, medio quebrado, me ha pagado desde entonces más de 180.000 euros por no hacer nada. Se vé que lo hice tan mal, que les trae más cuenta que me quede en casa.

Ahora tengo dos casas, sin hipoteca, una cerca de la costa, otra en plena sierra, tres hijos, dos con hipoteca, uno sin casa pero con un trabajo a la japonesa por el número de horas que echa. Hasta ha tenido que conducir el coche de la empresa,cuando se ha pasado años con el carnet en el bolsillo, sin conducir, por su fobia al tráfico rodado.

Benicassim ya está próximo, solo faltan unas horas para nuestra partida.

Nos vamos con la confianza de que a nuestro regreso del mar de la tranquilidad, la supuesta fractura del país habrá recibido la atención de los traumatólogos y aunque, por supuesto, se requiera un tiempo para la rehabilitación, la cosa no pasará a mayores."

No pasa nada.

Aprovechen estos ocho días para revisitar, o no, las entradas antiguas, son las mejores. En particular, no se pìerdan 'Doña Elisa y sus siete faldas'. Nos encontraremos de nuevo en la crónica de Benicassim, versión 2017.

En fin. Benicassim, próximo.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 15 10 17.

sábado, 14 de octubre de 2017

AGUJEROS

"El otro día, mientras tomábamos el aperitivo, sin prisas, en la terraza de la tercera planta, en la casa de Antoni y Lola, en el Cabanyal --han instalado un elevador para que los amigos diez años mayores alcancemos esa altura con comodidad. Un éxito-- solté una frase, sin pensar, que había escrito previamente en el blog. "El paseo por la memoria discurre por un suelo lleno de fisuras, trampas y agujeros'.

Lola, se nos quedó mirando a Antoni y a mí. A Antoni, diplomado en enfermería, técnico de laboratorio y pintor, émulo de Sorolla pero adscrito al hiperrealismo, --conté el número de cantos rodados que aparecían en una de sus marinas y aluciné-- expone todos los años, desde que lo conozco, le hicieron un agujero en la cabeza para extraerle un tumor.

Yo, me fracturé el cráneo a los cuatro años y dudo si esa fué la causa de mi eventual singularidad.

Lola podía haber dicho, es cierto, los dos tenéis la cabeza agujereada, pero no.--Enrique, eres un filósofo, fué lo que dijo, lo que parece una evidencia de la superioridad de las mujeres en el aspecto relacional.

No soy filósofo, pero esta mañana, mientras tomaba un café cortado junto a una mesa de la terraza de La Fuente, me he introducido, otra vez, en el agujero de mi memoria.

Al principio, he sentido la sensación de que me aventuraba en la sima de Cantabria, la segunda más profunda del mundo, la estrechez del acceso dificultaba el paso fluído por allí, hasta que al llegar a un claro, iluminado por una fisura entre las neuronas, he alcanzado un lugar que frecuenté cuando aún no había cumplido los treinta, y era un estudiante talludito que iniciaba la aventura universitaria.

Estudié Ciencias Económicas, comencé en la universidad vieja de Valencia, con un Plan de Estudios que era una maravilla por su enfoque generalista. Salvador Giner, aquel sociólogo catalán que me enseñó, enseguida, que los hombres no son iguales, aunque sean acreedores de iguales derechos. Pierre Vilar, Historia de los Hechos Económicos Contemporáneos, un tocho que, si no lo has leído, no es posible entender nada de lo que pasa ahora. José Luís Sampedro, un catedrático de lujo, aunque nunca se personó en la cátedra, tuvimos acceso a su libro 'Las Fuerzas Económicas de nuestro tiempo', antes de que se decantara por la literatura, en el que se pronunciaba en favor de la convergencia de sistemas.

Matématica superior, con integrales y todo eso, Fuentes Quintana y su Reforma Fiscal, la única reforma seria que se ha hecho en este país, no las tontunas de Montoro.

Una serie variada de autores americanos, preocupados por los efectos externos de la economía en el Medio Ambiente, ya entonces, además de la Teoría Económica, el asunto más propiamente específico de la disciplina.

Claro, ese Plan de Estudios se lo cargaron enseguida, demasiado generalista, fuimos la última promoción que lo estudió. Más tarde, leyendo a Marcuse, 'El Hombre Unidimensional', entendí porqué.

A partir de entonces, se limitó la Economía a la Producción y el Consumo y se decapitó de un tajo cualquier resto de humanismo que pudiera habitar la formación universitaria en las llamadas Ciencias Económicas, que ahora sostengo que no son ciencia, por eso la insistencia en llamarlas así, por si cuela.

Cómo va a ser una ciencia algo centrado en el PIB, que desconoce la cualidad humana de sus actores. No pué ser.

Reanudo mi expedición por el agujero de la memoria pero, a partir de aquí, todo es oscuridad, sujeto a la cuerda que ha acompañado mi descenso, trepo por las estrechas paredes hacia la luz del exterior y me encuentro en la mesa del ordenador con la prensa del día a mi izquierda, el titular de 'Levante' dice 'El PIB valenciano sube 2 décimas con la llegada de firmas catalanas'.

A mi qué, no es la Economía, es la econosuya."

En fin. Agujeros.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 14 10 17.

viernes, 13 de octubre de 2017

LA LENTITUD

"He bajado a La Fuente con el propósito de practicar la lentitud como una forma de vida urbana, al estilo del movimiento de las 'ciudades lentas', cuyos responsables, en lugar de dedicarse a suspender la autonomía, se ocupan de suspender el tráfico rodado y los ruídos, dos elementos que contribuyen, y no poco, a acortarnos la vida.

Un éxito. Al tomar la taza de café entre los dedos, mi mano derecha apenas me temblaba, y no he derramado una sola gota en la camisa a cuadros de manga larga que me he puesto hoy para invocar la llegada del invierno.

Un invierno imaginario,como el de Gógol, con noches claras y estrelladas, una bruja saliendo montada en su escoba de una chimenea, y un silencio que permite escuchar el sonido de los pasos sobre la dura nieve.

Al entrar a pagar la cuenta del café cortado y el agua Lunares, 2,65, en el plasma un periodista con mejor criterio de lo que es habitual contaba su impresión de lo que había escuchado entre los corrillos de Moncloa.

Según su impresión, el gobierno de Rajoy está mas tranquilo, después de haber decretado una tregua de unos días, antes de tomar decisiones precipitadas. Al parecer, Rajoy no tiene ningún deseo de imponer el artículo 155 porque, al ser algo que no se ha hecho antes, de lo que no hay precedentes, la sola idea de esta incertidumbre le produce vértigo.

Lo que Rajoy desearia es que Puigdemont diera marcha atrás para evitarle un nuevo episodio de desazón. Desde esta lejana y escondida atalaya, pensando con lentitud, me viene una ocurrencia que sería buena para todos.

El paso atrás de Puigdemont podría consistir en limitar la aplicación de la independencia a la provincia de Girona, dejando el resto de Catalunya sin aplicar ese cambio. Así, Girona podría convertirse en un parque temático visitable por cualquier catalán independentista cuando quisiera, además de un paraíso fiscal, para evitar que nadie tuviera que recurrir a Andorra para la evasión de capitales.

De este modo, las entidades financieras y los grandes grupos empresariales que han trasladado sus sedes sociales a otros lugares, podrían volver, de inmediato, a Barcelona.

Sospecho que Macrón, un hombre del sistema que preside Francia, estimo que gracias a los méritos de su mujer, que es quien lo ha educado desde sus años mozos, no compartirá esta solución. ¿Porqué?. Apenas nadie, en los medios públicos, ha reparado en el hecho de que el Roselló, Catalunya Nord, está en el Sur de Francia, como el País Vasco Francés, y cualquier atisbo de independencia pondría en riesgo la integridad francesa de esos territorios. No es en Europa, en general, donde hay más riesgos, sino en Francia.

Reduciendo todo esto  a un asunto de banderas, ha sido un espectáculo la exhibición de todo tipo de banderas estos días, desde esa kilométrica que ha colgado un promotor inmobiliario en su edificio de Madrid, la que han mostrado las emisoras de televisión públicas en la esquina superior de la pantalla, las docenas de trapos rojigualdas que han colgado mis vecinos en sus balcones, las cuatribarradas, esteladas, o lo que sea, que han estado presentes, juntas, pero no revueltas, en todos los actos públicos del doce de octubre.

Al volver de La Fuente he comprado 'Levante', y un titular de la primera, a la derecha, 'El litoral de la C.Valenciana reduce a seis las playas con bandera negra', me ha hecho evocar otra bandera, de colores Rojo y Negro, la bandera libertaria, de la Anarquía. Simpatizo con la Anarquía, con su visión utópica y su objetivo esencial, 'Ausencia de Jerarquía', porque son las jerarquías las que crean los conflictos.

No simpatizo con el anarquismo histórico, de bombas, sabotajes y magnicidios, aún entendiendo que fué una respuesta, violenta, a la represión del Estado.

Así como a Puigdemont puede que lo parieran en una jofaina llena de caldo independentista, y no puede desprenderse de su ilusión infantil sin desnaturalizarse el mismo, yo nací en una familia obrera, con dos generaciones de anarquistas militantes, visité de niño, muchas veces, la cárcel donde estuvo confinado uno de ellos y sin embargo ahora, desde mi vetusta madurez, si he de identificarme con algún movimiento revolucionario, me declaro partidario de la lentitud.

Agradecería que alguien me dijera adonde puedo ir a apuntarme para formar parte de la iniciativa social de las 'ciudades lentas'."

Esta página podría haberse titulado 'Elogio de la Lentitud', pero en aras de la economía del lenguaje, la he dejado castrada.

En fin. La Lentitud.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 13 10 17.

jueves, 12 de octubre de 2017

LA PRISA

"He bajado a La Fuente y he permanecido en su terraza, tomando un café cortado y un agua Lunares, hasta ver pasar a lo lejos a Cármen, con quien no hablo hace meses, dirigiéndose a otro bar. Me fascina el modo de andar de Cármen, su elegancia tranquila, sin prisas, el modo en que su cuerpo, sus extremidades, adoptan un aire casi sinfónico, como flotando entre la realidad presurosa.

No compartimos la mesa del café desde hace tiempo, pero observar sus movimientos de gacela me reconcilia con el mundo. Cármen, su figura desplazándose entre los grises de las nubes bajas es lo más opuesto a las prisas de algunos que observo al leer la prensa.

Ahora resulta que son dos jóvenes ávidos de poder, Albert Rivera, Ciudadanos, y Pedro Sánchez, Psoe, o lo que sea, los que expresan una prisa fóbica porque Rajoy aplique, sin demora, el Artículo 155 (por el culo te la hinco) como única respuesta al conflicto nacionalista en Catalunya.

Se nota que estos dos no han leido a Lord Byron, 'La prisa es enemiga de la perfección'. Yo tampoco he leído a Byron, pero un colega de mi primer trabajo a los doce años, Miguel, muy leído, me trasladó esa sentencia que el asumía como un modo de vida.

No leí a Byron en su momento, pero ayer por la tarde, en una visita a la plaza del Pilar para asistir a la exhibición de jotas, anunciada en una web, que finalmente no se celebró, encontré un librito de Gógol abandonado en un banco, luego nos fuimos a tomar un Agua de Valencia junto a la iglesia de San Martín, a lo del jamón, en la plaza del Ayuntamiento, nunca había probado un jamón ibérico tan bien cortado, tan exquisito, y acabamos en casa, jugando una partida al Rummy con Antoni y Lola, que ganó Encarna.

Esta mañana he ojeado el cuento de Gógol, Nochebuena, he comprobado en su prólogo, que nació en Ucrania, y me ha interesado tanto, que, en atención a los muchos usuarios ucranianos que visitan el blog, a continuación reproduzco, sin permiso, el inicio de la historia:

"Era la víspera de Navidad, atardecía, y al fin llegó la noche, una noche de esas de invierno, clara, espléndida. Comenzaron a salir las estrellas, y la luna se mostró majestuosa, como si quisiese iluminar aún más que de ordinario a la Tierra, dando así más brillantez a las coliadky, que glorificaban a Jesucristo. Helaba más intensamente que durante el día y reinaba tal silencio que el crujido de la nieve bajo las pisadas podía oírse a distancia....
........

De pronto, de la chimenea de una de las cabañas salió una humareda que se extendió a modo de nubarrón en el firmamento, y por ella se vió subir a una bruja cabalgando en su escoba. Si en aquel momento hubiese acertado a pasar montado en su troika el juez de Sorochín..."

No me extiendo más con el texto de Gógol, porque hemos quedado con Antoni y Lola en la playa de la Malva-rosa, para ir luego a su casa a tomar el aperitivo.

Para aquellos que estén interesados en el texto íntegro del librito de Gógol, a continuación doy los datos de su edición, para facilitar su localización en las bibliotecas.

"Nikolái Gógol, Nochebuena, Punto de Lectura, Editorial Espasa-Calpe,S.A., Traducción, Tatiana Enco de Valera, esta edición que encontré abandonada en un banco es de Suma de Letras, S.L. de Madrid y lleva fecha de diciembre de 2002."

Aquí lo dejo, vamos a bajar, sin prisa, a por el bus de la playa, daremos un paseo, sin prisa, por el Marítimo. Ya saben, aunque parece que Rivera y Sánchez no se han enterado de que, la prisa, es enemiga de la perfección, lo dijo Byron, eso dicen.

En fin. La Prisa.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 12 10 17.

miércoles, 11 de octubre de 2017

ALBARRACIN 7,8,9 OCTUBRE ( 3 )

"Concluyo la crónica del viaje a la Sierra de Albarracín con la sensación de que los paseos por la memoria discurren por suelos llenos de fisuras, trampas y agujeros, aunque asumo el riesgo de combinar pasado y presente en el relato, como un émulo de Proust, 'En busca del tiempo perdido', quien se pasó media vida buscando el sabor de las magdalenas de su infancia.

 Así, la primera vez que estuvimos en el Algarbe, hace décadas, nos alojamos en una canadiense y al visitar el vecino pueblo de Moscardón observamos que no existía ningún bar allí, pero vimos una chapa de Coca-Cola en la fachada de una casa, entramos acompañados de los vascos que conocimos en la acampada, y la señora de la casa nos hizo pasar a su comedor, donde sus niños se distraían con la tele, y alrededor de esa estancia doméstica tomamos un helado de café y nata.

En el segundo viaje al mismo lugar, las cosas habían cambiado mucho. Nos alojábamos en nuestra caravana. En Moscardón, habían construído un ayuntamiento encima de un bar. Un par perfecto, mientras los concejales se abroncaban arriba entre eílos, el bar era un espacio de convivencia, con una diversidad sin broncas, expresada junto a una taza de café, o una cerveza, siempre que no fuera Amstel.

En este país hay entre uno y dos millones de bares, con lo que la paz ciudadana está garantizada siempre que los consistorios y los bares estén debidamente separados.

En nuestra reciente estancia en las tierras de Albarracín, al visitar Gea, no solo hemos descubierto que han puesto un pavimento enlosado que es una pasada de comodidad, sino que han reconvertido el convento en restaurante.

Allí tomé, en el antiguo refectorio de los monjes, el tercer día, y casi resucito, unos garbanzos muy bien cocinados,con trocitos de cerdo, carlota y otras fruslerías, seguidos de una perdiz escabechada y un exquisito flan de café, por once euros.

Además de un par de copas de vino tinto con gaseosa, que me produjo tal aceleración de la función renal que al llegar al wc el camal izquierdo del pantalón estaba todo mojado de orina. Menos mal que un cartel indicaba el acceso al gran patio del aljibe del convento, con ventanas de alabastro, donde se podía fumar y allí estuve simulando que fumaba, cuando en realidad buscaba el efecto del sol para disimular la guarrería del pantalón. Un éxito, nadie se percató de la meada.

Nuestro conocimiento de la geología actual de la sierra de Albarracín en nuestro paseo al mirador, nos descubrió, otro día, que el paisaje geológico, si cambia, lo hace muy lentamente, mientras que el paisaje humano lo hace con la celeridad que imprime cada generación sobrevenida, por eso, cuando visitas un lugar que estimas ya conocido, te llevas muchas sorpresas, como la del convento de Gea, o la iglesia de Frías, donde estuvimos otro día, sin que sea capaz de nombrar su estilo arquitectónico, pues nunca había visto nada parecido, así que, supongo, que se trata de un estilo serrano, al margen del gótico flamígero y esas cosas.

Hacer nuestro ligero equipaje, terminada la estancia en la casa reservada en Albarracin, sin que, afortunadamente, se nos haya llevado por delante ningún vehículo en la exigua acera, ha sido cosa poca.

Luego, hemos emprendido el regreso, y nos hemos detenido de nuevo en Barracas, para tratar, con la medicina de un café, la somnolencia propiciada por el ágape en el convento de Gea."

Esta mañana, al regreso de La Fuente donde he tomado café, tenía la mente en blanco, no se me ocurría nada para la tercera parte de la crónica de nuestro viaje, hasta que, gracias a Marcel Proust, he transformado lo que iba a ser una crónica en una breve reflexión sobre la búsqueda del tiempo perdido.

Lo dejo, voy a leer la prensa,  seguro que viene calentita, sí.

En fin. Albarracín 7,8,9 Octubre ( 3 )

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 11 10 17.

martes, 10 de octubre de 2017

ALBARRACIN, 7,8,9 OCTUBRE ( 2 )


"Nuestro paseo en la tarde del primer día por las callejas, plazas, palacios, miradores y murallas de Albarracín fué, en cierta medida, un paseo por la memoria. En nuestra primera estancia aquí, hace décadas, nos alojó en su palacio, convertido en hotel, como tantas residencias de otros nobles en la campiña inglesa, el último Señor de Azagra y al caminar ahora por la calle que lleva su nombre, evoco su figura imponente, con un aire de nobleza decadente pero digna, moviéndose en discreto silencio por los salones del hotel palaciego.

No sé porqué, esta evocación me mueve a una reflexión. Los revolucionarios de 1.789 que acabaron con el poder de la nobleza en Francia, si estuvieran ahora con nosotros y contemplaran como ha degenerado el poder plebeyo, quedarían estupefactos.

Una hipótesis que intente explicar esta decadencia de la política representativa aquí en España, debe partir de un hecho constatado, la ausencia del mérito como condición indispensable para permitir el ejercicio de la política, es lo que nos ha llevado a este paroxismo de mediocridad que envuelve el conflicto actual, que tiene su centro en la reivindicación catalana y la respuesta del gobierno central, pero que hunde sus raíces en el ejército de mediocres que domina la escena política en general.

Como siempre, son las jerarquias las que crean los conflictos, y si encima son estúpidas, pues, no te digo.

Accedimos al casco histórico por la cómoda rampa que tras un corto recorrido por las primeras calles desemboca en la plaza mayor. En esa plaza hubo un bar que frecuentamos en nuestra primera visita, quien lo regentaba, recitaba la lista de sus especialidades, tenemos.......que siempre concluía así, chorizo al jerez y menudillos de perdíz.

Desde el mirador de la plaza, la sinfonía cromática de los tonos dorados de la chopera, nos ofrece una variedad que parece un órden musical orquestado por un otoño incipiente que no acaba de dominar el paisaje.

Nos adentramos en la calleja que va a dar a la arcada junto a la cual está la casa torcida. Una jóven que conduce allí una visita guiada, explica que es la casa de la C...., una expresión derivada de un nombre de mujer, que en mis notas es ilegible y que no he conseguido verificar en Wikipedia, y aclara que su peculiar forma se debe a que antes fué una garita desde la que se oteaba la presencia de extraños cuando se acercaban al pueblo.

Desde el mirador junto a la catedral, la luz serrana de las seis de la tarde ilumina con perfección cinematográfica la extensión amurallada que rodea el castillo desde el que Ibn Razín defendía su taifa, un reino de lo más afortunado en su ubicación, pues en esta sierra nacen y discurren multitud de ríos aunque, ahora mismo, el escaso caudal que circula por el Guadalaviar da cuenta de la escasez de agua, como la escasez de ideas en muchos políticos, que prevalece en este otoño tan seco.

Terminada la visita bajamos al parque arbolado donde me llama la atención un enorme abeto, cuyo tronco, en su base, tiene un perímetro no inferior a cuatro metros, aunque el árbol más extraordinario que me ha sido dado contemplar estos días lo descubrí al día siguiente, en nuestra visita al Algarbe.

Nos fuimos al Algarbe cargados con los bolsos, las chuletas y el embutido. Nos llamó la atención el gran número de escaladores que entraban al lugar provistos de unos extraños acolchados, pensamos que eran para pernoctar, pero no, se trataba de sistemas de seguridad para protegerlos en su caída, porque se encaraman a las rocas solo con sus manos y piés.

Encendida la hoguera en el paellero, mientras esperábamos que surgieran las brasas, dimos un paseo por el lugar, y allí fué donde lo encontré, el árbol. Un enorme pino, con una apertura triangular en su base, que permitía adentrarse en su tronco, tenía una ruptura en el otro extremo que dejaba pasar la luz, como una ventana. Hicimos una foto a mi nieto, que no publicaré, la mejor foto de los centenares que hemos hecho estos días. Solo había visto algo parecido en la ilustración de un libro, una enorme secuoya americana, cuyo tronco había sido perforado para permitir el paso de vehículos.

La espera paciente hasta que la leña se convirtió en brasas, ofreció un resultado excelente, las chuletitas de cordero que trajimos de Barracas, una vez procesadas en el rescoldo del fuego, resultaron de un sabor extraordinario y una textura delicada, tanto, que hasta yo, que llevo una prótesis dental que hace dificil consumir carne, me las comí como si tal cosa fuera fácil. Más fácil aún fué hincarle el diente a la longaniza de Aragón, cuya singularidad respecto a otras, según explicó el carnicero, es su contenido en pimienta.

Quedan cosas que contar, nuestra visita a Frias y a Gea, entre otras, pero antes de cerrar esta página quiero referirme a nuestra visita al día siguiente al Pinar de Rodeno, las pinturas rupestres, pero, sobre todo, al paisaje pétreo que sigue hasta el mirador de la sierra, por un camino nuevo que han abierto, que la otra vez cuando estuvimos por aquí, no existía.

He leído muchas veces la expresión la Edad de Piedra, pero solo en esta visita he percibido con intensidad la realidad de este concepto, los abrigos prehistóricos, la enorme dimensión de las rocas de rodeno que parecen dejadas caer por algún cíclope, el carácter salvaje, primigenio, de esta naturaleza, te transporta al paleolítico sin que puedas evitarlo.

Los hombres de la edad de piedra, no solo usaban herramientas de silex sino que vivieron, literalmente, en la piedra. Parece un milagro de la naturaleza que en esta apoteósis pétrea encontráramos algún ejemplar de Agaricus Silvester, un hongo, cuya foto trataré de publicar aquí, cuando Jordi, mi asesor informático, venga por aquí."

 Continuará...

En fin. Albarracín, 7,8,9 Octubre ( 2 )

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