lunes, 7 de abril de 2008

EL AMOR EN LA EDAD TARDÍA

Ayer fui a ver “El amor en los tiempos del cólera”, pero antes de contar la película, que probablemente habrán visto, me voy a permitir lanzar un manifiesto sobre el tema que, por ser rigurosamente personal, es absolutamente discutible.


No conozco ninguna forma de amor, sea conyugal, extraconyugal, amor/sexo, sexo/amor, amor/amor o sexo/sexo, que no tenga efectos benéfícos en el ánimo de los afortunados mortales que son parte de ese rico y variado suceso, sin exclusiones.


Hecha esa afirmación, conviene insistir en la no exclusión de ninguna persona ni grupo social,
--salvo la lógica protección a los menores-- de esa experiencia, cualquiera que sea su situación conyugal, su orientación sexual o su edad. Hago especial referencia a la edad porque, demasiado a menudo, las personas que están en la edad tardía son consideradas amortizadas para este tipo de experiencias, por otros grupos de edad, o por convenciones sociales, que decretan su muerte sexual antes de que su fisiología la certifique, o miran con escándalo relaciones físicas entre amantes tardíos, solo por prejuicios que tienen su origen en deficiencias culturales.


Una vez puesta en claro mi posición sobre el asunto, voy con la película.


Florentino Ariza (Bardem) es un joven sin posición social consolidada, que se enamora de Fermina y que la pierde porque se casa con un médico culto muy apreciado por su ejercicio en la Colombia sacudida por las guerras civiles y el cólera, a finales del siglo XIX y principios del XX.


Lo característico de la historia es que Florentino mantiene su enamoramiento durante mas de cincuenta años, hasta conseguir a la mujer que quiere, después de muerto su marido, cuando ambos han alcanzado una edad provecta.


La belleza paisajística y humana de la película, el telón de fondo sobre el que sucede la escasa trama, muestra los espectaculares lugares del interior montañoso de Colombia, la majestuosa navegación de los vapores por sus grandes ríos, y las celebraciones populares que acompañan el paso del tiempo están rodadas con un ritmo trepidante y unos subrayados musicales que aportan el ritmo necesario para que la historia no resulte demasiado morosa.


La potente interpretación de Bardem, su encarnación física del personaje, con sus andares y sus posturas tan característicos, le llevó, si no recuerdo mal, a competir en los Oscar, y es una demostración de sus sobradas virtudes camaleónicas de actor/actor.


Hay dos cosas que me interesa subrayar de esta historia. La perfecta naturalidad con que Florentino hace compatible el mantenimiento de su enamoramiento durante mas de medio siglo, con el conocimiento carnal de mas de seiscientas mujeres, entre las que están todos los tipos posibles, desde casi adolescentes, hasta mujeres maduras, casadas, solteras, viudas. De esas relaciones, una termina trágicamente, con el asesinato de una de sus amantes por el marido celoso. Un riesgo que siempre esta presente en las relaciones extraconyugales.


Pero, sobre todo, es el final, que enlaza con los argumentos de mi modesto manifiesto, lo que me ha conmovido. Tenemos a dos personas amortizadas, según los modelos convencionales de las relaciones amorosas, bien entradas ya en el último tramo de la vida, capaces –por la insistencia irresistible de una de las dos-- de iniciar una relación amorosa, física, a bordo de un vapor que se desliza por los grandes ríos colombianos en un periplo al que Florentino le da una continuidad imposible al hacer izar la bandera de cuarentena convirtiendo así su mundo fluvial, en un espacio propio y compartido imposible de abordar.

Es ese carácter de insularidad lo que hace posible la aventura, y eso es un reconocimiento implícito del rechazo social que su relación provocaría en un entorno social ordinario.


Esa historia es de otra época, pero ahora mismo, aquí y ahora, una relación de esa naturaleza provocaria el mismo rechazo entre los mas próximos a los concernidos, que en la Colombia de principios del siglo XX. ¿Porqué?


Hay un desconocimiento enorme, que viene de tópicos y convenciones socio culturales, sobre la sexualidad de las personas mayores. En particular, sobre la sexualidad de las mujeres mayores.

El peso que las mujeres de este país han soportado durante siglos, en forma de su consideración casi exclusiva como hembras reproductoras, y la demonización del placer sexual por los valores religiosos, son dos elementos centrales que explican, en alguna medida, la situación actual. No son ajenos estos factores al hecho de que el final de la ovulación, la famosa menopausia, se haya interpretado, erróneamente, como el fin de su etapa sexual activa, cuando, visto desde otro punto de vista, es el comienzo de otra etapa, la liberación de la gestación y la maternidad, que la hace mas libre para las relaciones sexuales –conyugales o extraconyugales, que para eso son ya mayorcitas.


No se puede caer en generalizaciones, porque no todas las mujeres están afectadas de igual modo por los factores bioquímicos que inciden en el declive del ciclo de ovulación, pero tengo la sensación, por propia experiencia y por el conocimiento indirecto de otras, de que hay un gran número de mujeres que dejaron de ovular hace años, y ahora mismo disfrutan del placer sexual, con mayor intensidad incluso que lo hicieron cuando eran mas jovenes, pero carecían de la experiencia necesaria que el arte del amor exige. Claro, para eso hace falta un buen amante, y quizás eso abunda menos de lo que pensamos.


En resumen. Si ya han cumplido los sesenta, vayan a ver “El amor en los tiempos del cólera” Si alguien les corteja, aún a su edad, no tengan complejos ni prejuicios. Todos tenemos derecho -y obligación- a amar y ser amados. No importa que se trate de un amor conyugal, extraconyugal,
amor/sexo, sexo/amor, amor/amor, o sexo/sexo. En cualquiera de sus formas, tendrá efectos beneficiosos en su ánimo.


De nada.


Lohengrin. 7-04-08.



viernes, 4 de abril de 2008

EL DELTA

Es una buena noticia que el proyecto de Jean Nouvel para construir un delta en la desembocadura del viejo Turia se haya incorporado al planeamiento urbano de Heliópolis. Aunque un delta es una acumulación de aluviones en la que el río se divide en una intrincada red de brazos, y la vieja desembocadura fluvial hace decenios que está seca, no siempre lo estuvo.


El nuevo delta, una franja verde surcada de canales artificiales hará que el último tramo del río vuelva a ser navegable. Puedo dar fe de que lo fue. Al menos una barca cruzaba de orilla a orilla, ayudándose el barquero de una soga tendida de una margen a otra, y los chavales de doce años nos lanzábamos a esas aguas, con tanta temeridad como ignorancia, no ya por la configuración de sus fondos, sino porque sus caudales arrastraban toda la mierda sin depurar de la ciudad, que ya entonces era mucha, y la inmersión en esa sopa orgánica aseguraba un alto riesgo de infección. Tal vez, esa brutal vacuna es la responsable de que los de mi generación nos resfriemos menos.


Ahora Nouvel proyecta devolver la navegabilidad a ese tramo del viejo río, y con ella nos devuelve a nosotros a los tiempos gloriosos de la infancia y la primera juventud, cuando el agua era nuestro elemento natural y en los canales de riego de la feraz huerta que se confundía con los espacios urbanos, nos bañábamos desnudos, y las niñas coronadas de jazmín nos observaban, ocultas en los cañaverales, burlándose de nuestros cuerpos enjutos y angulosos, mientras el aire de abril, colmado de aromas vegetales, secaba nuestros cuerpos al sol..


Todavía no se había generalizado el uso de fertilizantes químicos, ni había apenas residuos industriales, por lo que los caudales que conducían aquellas acequias de riego, eran tan transparentes y estaban tan libres de sustancias químicas, como en los tiempos de árabes y romanos, antiguos usuarios del agua del Turia, o Guadalaviar, como aún lo llaman aguas arriba.


Informa el diario “Levante” de que el plan concentra la edificabilidad del proyecto en cuatro edificios de altura, liberando así mayor espacio público. Nouvel se opone a dar protagonismo al tráfico de vehículos en el nuevo espacio urbano, por lo que se estudia que el tráfico se corte al llegar al delta de modo que se genere un espacio verde continuo entre la desembocadura y la marina. Un espacio paseable, que podría ser también un lugar de la memoria, si a alguien se le ocurriera varar en el aquella vieja barca que hacía el recorrido entre las dos orillas, con la fuerza de los brazos del barquero, desplazándose con la ayuda de la soga tendida entre sus márgenes.


Ningún tiempo pasado fue mejor, pero las imágenes conservadas en los viejos armarios de la memoria son, en si mismas, como los restos arqueológicos que dan cuenta y testimonio de como era la vida cotidiana, antes de que el viento del cambio barriera los viejos modos pre industriales.


Ya no hay niñas coronadas de jazmines, ni aguas límpidas en las acequias de riego, ni siquiera las acequias que quedan son visibles ahora, y el aire de abril trae, junto a los aromas vegetales, las dioxinas de las industrias químicas, pero Jean Nouvel, al devolver la navegabilidad al viejo río, nos devuelve lo mejor de los tiempos gloriosos de nuestra infancia.


La gente de mi generación le debe a Nouvel, por restaurar nuestra memoria mas antigua, un sincero agradecimiento.


Por cierto, no se olviden de varar la barca. Le dará cierta autenticidad a la cosa.


Lohengrin. 4-04-08.

jueves, 3 de abril de 2008

EL PARE VICENT

Ayer fui a La Nau, sin información previa, esperando asistir a un concierto, y lo que encontré fue mucho mas interesante. Una dramatización de la prédica de Vicente Ferrer, construida con fragmentos extraídos de sus sermones, titulada L´Angel de l´Apocalípsi.

Setenta minutos de predicación apocalíptica ininterrumpida, en un entorno eclesial, oscuro, alumbrado con velas, respirando el humo del incienso, con un clérigo aterrado por la culpa que se le viene encima, Ferrer dándole a la lengua como si fuera una espada flamígera...tuve una idea aproximada de como debió ser la vida de los habitantes de Heliópolis en el siglo XIV, añadida a su condición de súbditos, bastante deplorable de por si, la de presuntos pecadores, que Ferrer acentuaba con sus contínuos recordatorios de que arderían en el infierno.

Un monje oculto tras su capucha recibe al público en la Capella de la Sapiència, recomendando en voz baja, --las mujeres a la derecha, los hombres a la izquierda. Aparte de Xavier Rico, el actor que encarna a Vicente Ferrer, los demás actores no dicen una palabra, salvo sus escasas intervenciones en grupo y en latín. Ni el secretario, ni los monjes, intervienen en el texo. Tampoco el clérigo, pero éste hace una creación actoral, expresando en su rostro, con una gran economía de gestos, el terror pánico que debía inspirar Ferrer a todos aquellos que se sentían atrapados por la culpa, en este caso se trata de la certeza de que el predicador va a incluir en su discurso su pecado de fornicación.

Un cornetín, una tuba y una guitarra se encargan de los subrayados musicales de cada situación, y puedo asegurarles que la expresión de pánico que ponen las mujeres sentadas a la derecha, cuando Ferrer se dirije a ellas como un energúmeno, para condenar sus debilidades en un tono amenazante, no es fingida. El colirio o recurso semejante que Xavier se ha puesto en los ojos, consigue que su mirada brille con una intensidad turbadora y acentúa el efecto aterrador de su discurso.


El folleto informa de que Antonio Amorós ha dado el ritmo y la estructura de un texto dramático a los numerosos fragmentos extraídos de las docenas de sermones vicentinos escritos de acuerdo con el principio de la Retórica medieval, pero desde mi punto de vista de espectador lego, les aseguro que a mi me ha parecido un guión de película de terror, no inferior al de Viernes 13, o No es país para viejos, con la diferencia de que la sensación de terror no es aquí personal, no te sientes concernido, pero llegas a vislumbrar los mecanismos de control social de la vida medieval, la milicia, la jerarquía y la culpa, que operaban como un sistema total de terror, y la figura del Pare Vicent, sin desmerecer sus virtudes, su cultura, su capacidad para criticar a los propios estamentos de la iglesia, a los poderosos y a los abusadores, es, naturalmente, una figura de su tiempo, de ese tiempo en el que las grandes catedrales, y las grandes prédicas, se usaban para infundir temor en el ánimo de las gentes, como un arma represiva.


Aunque es dudoso que no existieran, también entonces, gentes discrepantes a quienes aquella parafernalia retórica les sonara a música hueca, no podían atreverse, como ahora, a expresar ese pensamiento en público.


Nunca he visto a un actor expresar durante mas de una hora, sin recurrir a la palabra, un sentimiento de terror tan creíble, tan verdadero, como el que consigue transmitir Roberto Martínez, el clérigo que está esperando recibir en su iglesia al predicador implacable, hasta que, incapaz de resistir esa presión, trata de liberarla mediante la catarsis dolorosa de la autoflagelación.


El apocalíptico predicador no deja títere con cabeza, los clérigos, las mujeres, los gobernantes, los usureros, los adúlteros, todos son objeto de sus diatribas encendidas, y algunas de sus alusiones, especialmente las de la usura y el mal gobierno no han perdido apenas actualidad. Si Vicente Ferrer nos visitara ahora, en 2.008, comprobaría que en eso, no hemos cambiado.



No puedo recomendar que vayan a verla, por tratarse de una única representación, pero si sugerir que si se enteran de otra actuación del Teatre de L´aire, no se la pierdan.


De nada.


Lohengrin. 3-04-08.

miércoles, 2 de abril de 2008

TIERRA

"Es la tierra moviéndose viva
agujereada por millones de insectos
en cada agujero, larvas, gusanos,
raíces poderosas, esféricas gotas
de agua cristalina.

Una historia épica y mínima,
cruel y despiadada,
de supervivencia, de predominio.
Ejércitos de hormigas,
disciplina y masa jerarquizada
contra la libre individualidad.


En la superficie, a ras de tierra,
ciclos de vida de color cambiante.
En las grandes alturas,
la nada eterna, la ausencia de vida,
el frío helador, la negación del color.


Gusanos, larvas, raíces.
Un tumulto de vida se mueve
cambiante, sin ser visto.
En el subsuelo de las ideas
la vida subterránea,
cada vez mas potente,
crece.


Gusanos,
devoradores de nuestros sueños
aún no soñados.
Antes de que los dibujemos
en la nocturnidad,
los roerán con sus mandíbulas
depredadoras, solo lo que deseche
su voracidad, será soñado.


Es la tierra moviéndose viva,
agujereada por millones de insectos,
infatigable actividad depredadora.
Un subterráneo ignorado,
debajo de nuestros sueños”.


Lohengrin. 2-04-08.



martes, 1 de abril de 2008

LA HIDRA

Ahora que Soraya Sáenz de Santamaría declara la intención de su partido de hacer una oposición constructiva, emerge una hidra de tres cabezas que amenaza la legislatura tranquila que algunos analistas políticos, convencidos de que el pulso de la vida parlamentaria depende sobre todo de las actitudes de los políticos, mas que de los acontecimiento que no pueden controlar, habían vaticinado.


La Economía, el Agua, el estado de la Justicia, son las tres cabezas que emergen amenazantes, por encima de las declaraciones de concordia de los políticos, para recordarnos que las fuerzas exógenas tienen mas influencia en la vida pública, que las actitudes de sus protagonistas.


En lo económico, ya no podemos hablar de crisis, porque esa expresión alude a las expectativas de cambio y el cambio ya se ha producido. Hay abundantes signos que lo confirman. Desde un conglomerado de negocios urbanísticos que subido al carro dorado de la especulación continuada financiaba una orquesta sinfónica, obligada ahora a interpretar un Réquiem por sus contratistas arruinados, hasta el insoportable ritmo de crecimiento de los precios del petróleo en un país dependiente en materia de energía como el nuestro, pasando por el efecto en los bolsillos de los hipotecados de la crisis financiera exógena y la cotidiana realidad de los precios inflacionistas de la cesta de la compra que alcanzan niveles insoportables para las economías domésticas. Las peores expectativas se han confirmado y ya no hay crisis, ahora es una evidencia que estamos peor que antes.


Lo del agua, en mi opinión, adquiere rasgos de esquizofrenia colectiva y va a crear muchos problemas en la familia política obligada a sacar adelante esta legislatura. En tiempos, los ingenieros de las confederaciones hidrográficas eran dueños y señores de los recursos hídricos, y si bien esa situación tenía resabios autoritarios, a la vez garantizaba una administracón única de un bien público que debe estar al servicio de todos, no siendo propiedad de nadie en particular.


Me parece absolutamente surrealista que políticos de comunidades por donde pasan las cuencas de los ríos en su discurrir por territorios supra comunitarios, se arroguen la propiedad de sus aguas y citen artículos de sus estatutos para argumentar la naturaleza jurídica de ese bien público.


La gestión del agua debe ser supra comunitaria, ningún territorio, ninguna comunidad jurídica que no sea el conjunto de los beneficiarios de ese bien público, puede atribuirse competencias sobre el. Otra cosa es que en los organismos supra comunitarios estén representados los legítimos intereses de cada comunidad jurídica, y los conflictos sobre su uso, se resuelvan por la vía del diálogo y la transacción, respetando un punto de vista común en cuanto a los objetivos de aprovechamiento y mejor uso de los caudales disponibles.


Además de la Economía y el Agua, el estado de los órganos que imparten Justicia en este país, es tan lamentable, como se ha demostrado recientemente, --ver página Democracia y Justicia-- que no es exagerado suponer que este asunto va a ser uno de los desafíos mas relevantes para la vida parlamentaria en los próximos años.


En resumen. A la vista de las variables exógenas que comienzan a apuntar su peso esencial en los asuntos políticos, no sería de extrañar que esta legislatura, en lugar de tranquila, fuera la del desgaste de las fuerzas socialistas y que el partido popular, haciendo una oposición constructiva, esté en condiciones al final de la misma de recoger los frutos de ese desgaste, en forma del millón de votos que le han faltado en las últimas elecciones.


Es la Economía, sobre todo, la cabeza de la hidra que mas dientes afilados presenta y, según sea la duración del período de vacas flacas, lo que se retarde en el tiempo la percepción de los síntomas de recuperación, yo no descartaría, incluso, una legislatura mas corta que las anteriores.


Los escritores carecemos en absoluto de dotes de adivinación, pero tenemos la capacidad de observar lo que tenemos delante de nuestras narices, tal vez un poco mas desarrollada que otros observadores de la realidad.


Volveré sobre este asunto al final de la legislatura que, naturalmente, ignoro cuando sucederá.


Lohengrin. 1-04-08.





domingo, 30 de marzo de 2008

LOS GRIMALDI

"Bibí.- Oye Pedro, estoy acohoná, que hasemos aquí, estos tíos son lo mas corrompío que he visto nunca..yo creía que lo había visto to, pero estos tíos....me superan.


Pedro.- Sitúate, nena... se trata nada menos que de los Grimaldi, la nobleza mas antigua de Europa. Dominan el principado de Mónaco desde el siglo trece....ocho siglos de poder político, aunque sea en un territorio pequeñito como este......a su lao, el príncipe de Salinas, que pasa por ser el paradigma de la decadencia y el cinismo político es un aficionao.....mira..es Karl Lagerfeld, nena, estamos en el mogollón...cientos de millones de espectadores nos contemplan....para eso estamos aquí...


Alaska.- Cuando empezamos la movida en Madrid, nos divertíamos enseñándole el culo a la pacata sociedad de la España casposa, pero no teníamos ni idea del nivel de sofisticación que, ya entonces, tenían estos de aquí...yo creo que superan ampliamente el nivel de provocación que nosotros hayamos alcanzado nunca.....fíjate en ese...detrás del sillón....la fiesta que se está montando con su perro...nosotros, ni siquiera con la lluvia dorada, llegamos a tanto..que opinas tu Paco?


Paco.- Me encanta, nena, me acocora, la capacidad de esta gente para hacer de la vida ociosa un verdadero arte...los envidio.


Novio de Alaska.- No te equivoques, Paco, esto es brillante y sofisticado, pero es solo espectáculo. Se trata de llamar la atención de toda la prensa internacional, con el baile este de la Rosa, que este año os ha escogido a vosotros y de conseguir la audencia de quinientos millones de telespectadores, con la única finalidad de mantener el nivel del producto nacional bruto del Principado que, al fin y al cabo, también es una economía que vive de los servicios..


Pedro.- No seas prosaico...no puedes reducir a meras cuestiones económicas el talento para el espectáculo que tiene esta gente....observa la puesta en escena de esto que han montao ..ni en mis mejores películas he llegao yo a este nivel...


Bibi.- Cuando te ponías la peluca y te vestías de mujer para las actuaciones musicales en Malasaña, en tu estilo, hacías una puesta en escena muy provocadora....por eso no acabo de entender que hacemos aquí, tu vestido de esmoquin, y yo con traje de noche..


Pedro.- Todos hemos tenido siempre claro, y yo creía que tu tambien, que hay que promocionarse, sin promoción no hay ningún impacto en el público, y sin ese impacto, tu trabajo creativo no llega a nadie..


Bibi.- Lo se, Pedro, lo se, pero esto es demasiao..juntarme con esta gente, tan extrema en su decadencia cínica, me produce urticaria....será que aun conservo algo del espíritu de la movida, esa tensión rebelde, ese gusto por la provocación y la burla de lo convencional...aunque reconozco que estos tíos son cualquier cosa menos convencionales..


Alaska.- Déjate de chorradas, Bibi, en nuestra movida nunca hubo otra intención que glorificar la sofisticación y proscribir la vulgaridad.....quien mejor ha recogido nuestra herencia es esa chica que canta aquello de “antes muerta que sencilla”..y la prueba de que nos hemos alejado hace mucho de la marginalidad es el trato que dan en Hollywood a las películas de Pedro....cuando alcanzas ese estatus, no puedes, ni debes, renunciar a exhibirte publicamente con los Grimaldi, ni mucho menos dejarte llevar por prejuicios morales pequeño burgueses, que es lo que reconozco debajo de esa urticaria que dices sentir..


Bibi.-¿ A mí, que me he enfrentado a todos los tabúes sociales para defender mi libertad personal, me acusas de prejuicios pequeño burgueses? ¿Y lo haces tú, que has vivido de la provocación por las noches y de día te has comportado siempre con una racionalidad teutona, con una frialdad heladora, sin apartarte ni un milímetro de los límites que impone el sistema?


Pedro.- Chicas, chicas, dejadlo estar. Disfrutad de la fiesta, mirad que chicos, que bellezas, y no olvideís que si estamos aquí es, única y exclusivamente, para nuestra promoción. Mira Bibi, por ahí viene Alberto. Se amable con él, y deja las discusiones para otro momento.


Bibi.- Vale Pedro, está bien, pero mira, Alberto no viene por mi. Va buscando a Paco.


Paco.- Hay mi madre, el divino Alberto viene hacia mi. Nunca lo habría soñado."


(continuará)


Lohengrin. 1-04-08.


PUESTA EN ESCENA

En la cálida mañana del domingo, mientras en el marítimo de Heliópolis cien mil personas contemplan las evoluciones de las cometas sobre el mar, en la mas infantil de las competiciones deportivas, en los jardines del río viejo el ayudante de dirección, provisto de un megáfono y con maneras de autoridad, da instrucciones al pelotón de figurantes que se apresta, despistado, a seguir sus indicaciones.


Con un gesto de su brazo derecho, acompañado de la voz de acción que suena por el megáfono, se inicia la escena bucólica de parque dominical con la puesta en marcha de los surtidores del estanque del Palau. La música vienesa subraya las permutaciones de los chorros de agua que se mueven al ritmo de la música de Strauss, mientras los primeros extras hacen su aparición. Patinadores, ciclistas, parejas de homosexuales que se fotografían en el borde del estanque. El trecenillo turístico entra en escena, avisando con su bocina a un paseante despistado, y justo cuando suena el vals de las olas, entra en el encuadre un rapero que exhibe sus habilidades en las baldosas del paseo, rodeado de niños que dudan entre quedarse a contemplar el espectáculo o lanzarse al borde del estanque para recibir en sus rostros las gotas microscópicas del agua de los surtidores.


Parejas jóvenes con niños se dejan ver por la cámara y una jóven vestida de negro, con una larga cola que sujeta su pelo muy estirado evoluciona en el centro del plano, siguiendo con los patines el ritmo de la música. Potentes focos instalados en el Palau se encienden cuando la luz solar declina,
ocultada temporalmente por las nubes, y la voz firme del ayudante de dirección ordena, por el megáfono, corten.


En realidad no hay ningún director de escena, y la mañana bucólica descrita es la manifestación espontánea de la gente en los jardines del río viejo, en un domingo soleado cualquiera de la ya larga etapa de democracia consolidada en Heliópolis.


Inmerso en este clima de normalidad y placidez, no puedo evitar evocar a tantas personas que murieron antes de conocer los enormes cambios que han sucedido en nuestro país, en nuestras ciudades, desde la época oscura y patética de la dictadura, hasta el esplendor de los tiempos democráticos actuales.


Desde la penuria municipal de los ayuntamientos sin recursos, y la ausencia de competencias autonómicas, propias de la dictadura, hasta la plenitud de nuestras ciudades actuales, hay un mundo

que separa aquellos patios de luces donde las mujeres cantaban las canciones de la Pîquer, para auyentar los fantasmas de sus maridos presos o muertos, de la plenitud de los derechos de las mujeres que ahora gobiernan, juzgan, dirigen, trabajan fuera de casa, firman operaciones de compra venta sin necesidad de consentimiento marital, o viven con una compañera de su mismo sexo, aunque aún pervive la lacra del maltrato de género, que no somos capaces de erradicar


Nuestros mayores, las mujeres de la época pre democrática, vivieron en ciudades sin parques, sucias y mal iluminadas, en entornos abandonados por la miseria de los presupuestos municipales, y para poder contemplar una escena de normalidad democrática de un domingo de 2008, tenían que ir al cine, porque solo en las películas les era dado imaginar como era la vida plena en libertad, despojada de las limitaciones que a ellas les tocó vivir.


Debemos un homenaje a aquella generación de mujeres que tendía la colada en la galería de su casa, cantando sin cesar para seguir sobreviviendo a una época oscura y que, por razones generacionales, o por la crueldad de una muerte temprana, se fueron de nuestra existencia sin poder contemplar el escenario de normalidad democrática de un parque urbano, en la mañana cálida de un domingo de abril de ahora mismo.

Para ellas, he imaginado hoy esa escena bucólica, dirigida por un improbable y ficticio ayudante de dirección. Salud.


Lohengrin. 30-03-08.

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