¨Esta mañana he debido ir al cajero, a por pasta, antes de ir al estanco, porque no tenía un duro encima, lo que ha prolongado mi ansiedad por la espera para el primer cigarrillo, sobre todo porque el estanco que tenía mas cerca estaba cerrado y he tenido que ir a otro algo mas lejano.
Una vez en el estanco, me he dirigido al estanquero, en un tono un poco agitado. Un paquete de Lucky, blando, por favor. El estanquero me ha acercado el paquete, y era tal mi desesperación por fumar que lo he abierto allí mismo, delante de el.
Oiga, aquí solo hay serrín, ni un puto cigarrillo, deme otro por favor.
Me temo que si ese le ha salido con serrín, toda la partida estará igual, quiere probar con otra marca...
Antes, me puede explicar lo que pasa...
....
Verá, hace unos diez años, un tipo listo, nunca se supo quien fué, entonces se le llamó Mr. Sawdust, inundó los estancos peninsulares, de Baleares y Canarias, con una partida de millones de cajetillas que únicamente contenían serrín, luego colocó el tabaco bueno en Andorra, Ceuta y Benidorm, y se hizo millonario con esa sola operación, que nunca repitió, hasta ahora, se ve que con esto de la crisis..
Fue un golpe de suerte que quedó impune porque no se repitió y solo afectó a una marca, golpe de suerte, Lucky Strike, lo pilla, el juego de palabras...
Y, se sabe que fue de aquel tipo, que ahora aparece de nuevo.
Hay rumores, historias, nada en concreto que tenga algo de credibilidad. Se dice que se fué al Trópico, luego volvió en su avión privado y se dedicó al negocio de los hoteles en Mallorca, incluso hay quien sostiene que, durante un tiempo, se hizo con una naviera pero, como no sabía gestionarla ni tenía quien lo hiciera, se la vendió al supuesto capo de Mallorca, Abel Matutes.
Hay quien dice que aquella fue una venta figurada, y que Matutes solo es el testaferro del contrabandista, yo lo dudo, no porque los grandes negocios de Mallorca no tengan ese origen, véanse los March, sino porque no imagino a un tipo tan escurridizo y anónimo como Mr. Sawdust negociando con gente tan conocida como Matutes. Usted que opina...
Yo nada, y no pienso ir a Mallorca a averiguarlo, la primera semana de Agosto nos vamos a Santander, a ver si nos pilla allí una galerna, un chaparrón, lo que sea, y nos tiramos de encima, la basca, el bochorno, que hace por aquí.
Entonces qué, no hay Lucky, deme otra marca, que me aconseja....
Hombre, le sugiero Marlboro, la Reynolds ha sido condenada estos días a pagar unos 17.000 millones a la viuda de un fumador. Usted, está casado...
Claro...
Pues entonces lléveselo, si su mujer está informada, seguro que le hace gracia que cambie de marca...
Al salir del estanco, abrí el paquete, contenía cigarrillos, encendí uno, di una calada, y me pregunté cuanto
falta para que mi mujer pleitée también con la Reynolds. No sé.¨
En fin. Golpe de Suerte.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 25 07 14.
viernes, 25 de julio de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
DE TOMATES
He bajado a la calle y me he dirigido directamente a la parada del bus, para ir al taller mecánico donde reposa mi coche después de pasar la ITV. En la parada no había nadie. Enseguida han llegado tres señoras, de la bolsa que llevaba una de ellas han caído tres tomates al suelo.
Tenga cuidado, no se golpée el rojo, ya está para el sofrito, he sugerido. Enseguida, otra señora, a mi me gusta para el gazpacho. Una tercera, a mi para el salmorejo. El gazpacho, en Sevilla, o en Mercadona, el salmorejo, en Córdoba, he concluído.
Al regreso del taller, mientras me dirigía al Maravillas, iba pensando que sentido encontrar a esto de los tomates, cuando.....
..... Al volver una página de Levante he visto una foto con un montón de tomates abandonados en un terreno baldío que alguien se llevaba para favorecer a sus vecinos. Luego he visto un titular que explicaba que, al parecer, una comisión de expertos y políticos está maquinando quedarse con un tres por ciento de nuestras futuras pensiones.
Claro, he pensado, si la derecha que gobierna, se ha llevado con la mano izquierda, esa que los musulmanes usan para limpiarse el culo, buena parte de los Fondos de Reserva de la Caja de Pensiones, es lógico que no quede suficiente para pagar el cien por cien de las pensiones futuras.
Entonces me ha venido a la mente la imágen de la parada, con aquellos tomates que parecían un producto de la huerta. Una solución para la futura carestía podría ser un huerto marginal en cada calle. En cada calle, no como ahora que están lejanos y dispersos.
Volveríamos al urbanismo rural de los cincuenta del pasado siglo, como la alcaldesa de Monforte del Cid ha vuelto a la recogida de basuras con caballería. Volveríamos a unos ejemplares de tomates verdaderamente expresivos. Las tonalidades de su piel, variadas,muy cromáticas, nada uniformes, dirían, cómeme, y al cortarlos en rodajas tendrían hasta semillas.
Se han fijado en los tomates de Mercadona, son ejemplares sin personalidad individual, inexpresivos, mudos, clones de si mismos, se muestran ya perdido cualquier rasgo de individualidad, y sin embargo no son todos iguales, algunos son incluso peores que los otros.
Sospecho que a los políticos actuales de la derecha, sean de Madrid, de Galicia o de Castilla la Mancha, por decir algo, los han clonado, al menos en su materia cerebral, en algún sitio, pero así como de los tomates vulgares nos podemos librar, yendo a buscar los buenos a otro sitio, de estos no es tan fácil deshacerse.
Haces una transición política para hacerlos desaparecer, y al cabo de cuatro décadas regresan de nuevo. Tal vez, nunca se fueron.
En fin. De Tomates.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 24 07 14.
Tenga cuidado, no se golpée el rojo, ya está para el sofrito, he sugerido. Enseguida, otra señora, a mi me gusta para el gazpacho. Una tercera, a mi para el salmorejo. El gazpacho, en Sevilla, o en Mercadona, el salmorejo, en Córdoba, he concluído.
Al regreso del taller, mientras me dirigía al Maravillas, iba pensando que sentido encontrar a esto de los tomates, cuando.....
..... Al volver una página de Levante he visto una foto con un montón de tomates abandonados en un terreno baldío que alguien se llevaba para favorecer a sus vecinos. Luego he visto un titular que explicaba que, al parecer, una comisión de expertos y políticos está maquinando quedarse con un tres por ciento de nuestras futuras pensiones.
Claro, he pensado, si la derecha que gobierna, se ha llevado con la mano izquierda, esa que los musulmanes usan para limpiarse el culo, buena parte de los Fondos de Reserva de la Caja de Pensiones, es lógico que no quede suficiente para pagar el cien por cien de las pensiones futuras.
Entonces me ha venido a la mente la imágen de la parada, con aquellos tomates que parecían un producto de la huerta. Una solución para la futura carestía podría ser un huerto marginal en cada calle. En cada calle, no como ahora que están lejanos y dispersos.
Volveríamos al urbanismo rural de los cincuenta del pasado siglo, como la alcaldesa de Monforte del Cid ha vuelto a la recogida de basuras con caballería. Volveríamos a unos ejemplares de tomates verdaderamente expresivos. Las tonalidades de su piel, variadas,muy cromáticas, nada uniformes, dirían, cómeme, y al cortarlos en rodajas tendrían hasta semillas.
Se han fijado en los tomates de Mercadona, son ejemplares sin personalidad individual, inexpresivos, mudos, clones de si mismos, se muestran ya perdido cualquier rasgo de individualidad, y sin embargo no son todos iguales, algunos son incluso peores que los otros.
Sospecho que a los políticos actuales de la derecha, sean de Madrid, de Galicia o de Castilla la Mancha, por decir algo, los han clonado, al menos en su materia cerebral, en algún sitio, pero así como de los tomates vulgares nos podemos librar, yendo a buscar los buenos a otro sitio, de estos no es tan fácil deshacerse.
Haces una transición política para hacerlos desaparecer, y al cabo de cuatro décadas regresan de nuevo. Tal vez, nunca se fueron.
En fin. De Tomates.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 24 07 14.
miércoles, 23 de julio de 2014
JAVALAMBRE
Salimos desde Camarena de la Sierra, un lugar rodeado por densos bosques de pinos cuyo aroma resinoso se expandía por los montes, montados en un camión maderero, con la intención de que nos acercara lo mas posible al pico mas alto de Javalambre, unos mil novecientos metros de altitud, en la bolsa llevábamos un par de grandes bocados, no digo bocadillos porque eran sendas barras de cuarto con tajadas de lomo y tortillas llenando el pan.
El trayecto se prolongó unas tres horas y en algunos trechos tuvimos que vadear algún arroyo y bordear algun desnivel pero, al final, el camión nos dejó relativamente cerca del acceso a la cima, y solo nos costó un par de horas mas hacer cumbre.
.....
Hacer cumbre, al leerla otra vez, me parece una expresión desorbitada porque, ni soy Edurne Pasaban, ni ascendimos a la cumbre con cuerdas y clavos, sino que tomamos la senda mas cómoda y llegamos arriba andando, tranquilamente.
Allí encontramos una hornacina que guardaba la efigie de la Virgen de las Nieves, y un túmulo funerario, con flores frescas, a la memoria de Manolo Montoliu, un torero que murió en acto de servicio y al que le dedicaron una estatua que cualquiera puede ver junto a la plaza de toros de Heliópolis, además de un lugar para sentarnos a dar cuenta del super almuerzo que nos había colocado en el morral la señora que nos daba cobijo en Camarena.
Durante un tiempo, después de aquel viaje, llamé a Camarena de la Sierra, Camarena de las Moscas, ya imaginarán porqué. Estoy haciendo la crónica de un viaje que hice hace mas de cincuenta años y entonces la locomoción, tanto la urbana como la rural, se hacía mayormente por medio de caballos de tiro. Sí, eso que han reinventado ahora en Monforte del Cid, un pueblo de Alicante, para recoger la basura.
La abundancia de equinos en las calles no es ningún secreto que atrae a las moscas. Si volvemos al tiempo de los equinos pronto volverá el de las moscas, al del franquismo hace unos años que hemos vuelto.
La memoria de los viejos, como yo, es una cosa extraña, podemos evocar el momento en el que cruzamos un arroyo en una ascensión a Javalambre, hace mas de medio siglo, y no recordamos lo que comimos ayer.
Lo que si tengo claro es lo que voy a comer hoy, arroz al horno, porque es miércoles y vienen mis hijos, entre ellos el técnico de Software para todo, que ayer dejó el ordenador arreglado, segun él, y hoy han aparecido, de nuevo, unas diez páginas comunicando errores, todos muy variados, y todos graves.
Así que, aquí me tienen, terminando la entrada con un papel y un boli, para luego transcribirlo al blog, un sistema como el de los caballos soltando las boñigas por las calles para recoger la basura,en lugar de escribir en el teclado.
Algo mas propio del tiempo en el que visitamos Javalambre, que del siglo que corre ahora.
En fin. Javalambre.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 23 07 14.
El trayecto se prolongó unas tres horas y en algunos trechos tuvimos que vadear algún arroyo y bordear algun desnivel pero, al final, el camión nos dejó relativamente cerca del acceso a la cima, y solo nos costó un par de horas mas hacer cumbre.
.....
Hacer cumbre, al leerla otra vez, me parece una expresión desorbitada porque, ni soy Edurne Pasaban, ni ascendimos a la cumbre con cuerdas y clavos, sino que tomamos la senda mas cómoda y llegamos arriba andando, tranquilamente.
Allí encontramos una hornacina que guardaba la efigie de la Virgen de las Nieves, y un túmulo funerario, con flores frescas, a la memoria de Manolo Montoliu, un torero que murió en acto de servicio y al que le dedicaron una estatua que cualquiera puede ver junto a la plaza de toros de Heliópolis, además de un lugar para sentarnos a dar cuenta del super almuerzo que nos había colocado en el morral la señora que nos daba cobijo en Camarena.
Durante un tiempo, después de aquel viaje, llamé a Camarena de la Sierra, Camarena de las Moscas, ya imaginarán porqué. Estoy haciendo la crónica de un viaje que hice hace mas de cincuenta años y entonces la locomoción, tanto la urbana como la rural, se hacía mayormente por medio de caballos de tiro. Sí, eso que han reinventado ahora en Monforte del Cid, un pueblo de Alicante, para recoger la basura.
La abundancia de equinos en las calles no es ningún secreto que atrae a las moscas. Si volvemos al tiempo de los equinos pronto volverá el de las moscas, al del franquismo hace unos años que hemos vuelto.
La memoria de los viejos, como yo, es una cosa extraña, podemos evocar el momento en el que cruzamos un arroyo en una ascensión a Javalambre, hace mas de medio siglo, y no recordamos lo que comimos ayer.
Lo que si tengo claro es lo que voy a comer hoy, arroz al horno, porque es miércoles y vienen mis hijos, entre ellos el técnico de Software para todo, que ayer dejó el ordenador arreglado, segun él, y hoy han aparecido, de nuevo, unas diez páginas comunicando errores, todos muy variados, y todos graves.
Así que, aquí me tienen, terminando la entrada con un papel y un boli, para luego transcribirlo al blog, un sistema como el de los caballos soltando las boñigas por las calles para recoger la basura,en lugar de escribir en el teclado.
Algo mas propio del tiempo en el que visitamos Javalambre, que del siglo que corre ahora.
En fin. Javalambre.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 23 07 14.
martes, 22 de julio de 2014
PÁGINA EFÍMERA
Quienes hayan visitado la página Noche de Calor en su versión anterior habrán notado que contenía algunas ensoñaciones eróticas asociadas a un nombre de mujer. Quienes la visiten ahora, se percatarán de que nada de eso está presente en su texto.
La razón es que, por alguna misteriosa razón que ignoro, he sentido el impulso, por una vez, de mostrarme políticamente correcto y evitar alusiones a personas que puedan ser interpretadas como algo ofensivo, de mal gusto.
Creo que es la primera vez, en siete años, que me autocensuro después de escribir lo que me viene en gana, sin cortarme un pelo, y convierto una página escrita sin rubor y sin disimulos, en una página efímera, y creo que se porqué me ha sucedido esto.
Ocurre que mi viejo PC, después de escritas el último par de páginas que he añadido al blog estos días, ha cascado, uno de los módulos que lo hace funcionar con relativa, aunque lenta, normalidad, se ha roto. La mañana de ayer estuve intentando ponerlo en marcha, probé dos docenas de veces, y aquello no iba, al llegar a la página de inicio, se quedaba clavado y de allí no pasaba.
Llamé a uno de mis hijos, que es el técnico de Hardware para todo, pero acababa de regresar de Madrid, de una actuación en el Matadero de Legazpi, con su grupo artístico, en el que hace de técnico de video, y hasta la tarde no pudo pasar a ver la avería.
Le costó sus buenas dos horas localizar la avería, y cuando por fín encontró en uno de sus cajones un módulo sano para sustituir el averiado, era ya muy tarde.
Saben lo que creo que ha ocurrido....Cuando escribes una página detrás de otra, sin solución de continuidad, no te da tiempo de pensar en los contenidos ya escritos. Cuando, como ayer, te tiras veinticuatro horas sin poder añadir nada a lo ya escrito, es inevitable pensar en lo último que has escrito, lo recuerdas, lo contemplas con un sentido más crítico, y las cosas que te habían parecido tan normales, toman un tinte diferente, a la luz de una mirada mas reflexiva.
Ahora bien, creo que me he pasado en mi afán de ser políticamente correcto, tal vez no debí eliminar la ensoñación sobre los muslos de Lola, en la escena del despertar que cierra la página Noche de Calor. No sé.
En fin. Avisos y espantadas.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 22 07 14.
La razón es que, por alguna misteriosa razón que ignoro, he sentido el impulso, por una vez, de mostrarme políticamente correcto y evitar alusiones a personas que puedan ser interpretadas como algo ofensivo, de mal gusto.
Creo que es la primera vez, en siete años, que me autocensuro después de escribir lo que me viene en gana, sin cortarme un pelo, y convierto una página escrita sin rubor y sin disimulos, en una página efímera, y creo que se porqué me ha sucedido esto.
Ocurre que mi viejo PC, después de escritas el último par de páginas que he añadido al blog estos días, ha cascado, uno de los módulos que lo hace funcionar con relativa, aunque lenta, normalidad, se ha roto. La mañana de ayer estuve intentando ponerlo en marcha, probé dos docenas de veces, y aquello no iba, al llegar a la página de inicio, se quedaba clavado y de allí no pasaba.
Llamé a uno de mis hijos, que es el técnico de Hardware para todo, pero acababa de regresar de Madrid, de una actuación en el Matadero de Legazpi, con su grupo artístico, en el que hace de técnico de video, y hasta la tarde no pudo pasar a ver la avería.
Le costó sus buenas dos horas localizar la avería, y cuando por fín encontró en uno de sus cajones un módulo sano para sustituir el averiado, era ya muy tarde.
Saben lo que creo que ha ocurrido....Cuando escribes una página detrás de otra, sin solución de continuidad, no te da tiempo de pensar en los contenidos ya escritos. Cuando, como ayer, te tiras veinticuatro horas sin poder añadir nada a lo ya escrito, es inevitable pensar en lo último que has escrito, lo recuerdas, lo contemplas con un sentido más crítico, y las cosas que te habían parecido tan normales, toman un tinte diferente, a la luz de una mirada mas reflexiva.
Ahora bien, creo que me he pasado en mi afán de ser políticamente correcto, tal vez no debí eliminar la ensoñación sobre los muslos de Lola, en la escena del despertar que cierra la página Noche de Calor. No sé.
En fin. Avisos y espantadas.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 22 07 14.
domingo, 20 de julio de 2014
PONENTÁ
En mi pueblo, cuando el viento entra de Poniente, y al descender por el desnivel llamado El Portillo, la fricción eleva su temperatura y cuando llega a la franja costera convierte las calles de la ciudad en un auténtico infierno, sin un solo paseante por las aceras y con las terrazas de los bares vacías, a eso le llamamos Ponentá, no ola de calor, ni otras gilipolleces.
Ayer dediqué la entrada a una noche de calor, por lo que volver sobre el tema puede parecer redundante, pero ya les digo yo que no, la crónica de una noche calurosa, pero llena de gente que se divierte, nada tiene que ver con el fenómeno de la ciudad desértica que he contemplado al bajar a por tabaco.
Todavía no entiendo como he conseguido volver sin derretirme por el camino, será porque mi composición es mas ósea, calcárea, que grasa o acuosa. No conozco otra situación meteorológica que tenga la capacidad de parar la vida urbana hasta el extremo que lo hace la Ponentá.
Claro, la vida sigue, pero en el interior de las viviendas con aire acondicionado, en los vestíbulos de los hoteles de cinco estrellas, en los spas y todo eso, incluso en la playa, aunque no estoy seguro pues, aunque he visto una emigración masiva hacia la playa esta mañana, todos cargados con sus toallas y sus bolsas, seguramente mas informados que yo de los pronósticos para el día de hoy, amigos, cuando sopla de poniente, no lo hace de levante, o sea.
Tengo la fortuna de habitar una vivienda con aire acondicionado, y la poca fortuna de que mi mujer no es partidaria de enchufarlo, sobre todo desde que el ministro de Industria sale a dar explicaciones sobre las tarifas eléctricas, así que ella se queda en la habitación que da al norte con el ventilador puesto y a mi me dice, enchufa el aire, si quieres, pero con ese tono tan sutil que emplean las mujeres, que da la vuelta a lo que dicen, si no lo enchufas, mejor.
Así que aquí me tienen, en mi gabinete, que también da al norte, pero sin ventilador, escribiendo gilipolleces, por culpa del Karma, lejos del otro extremo de la casa, con su aparato de aire acondicionado apagado porque, si no estoy allí, para que lo voy a conectar.
Intento hacer memoria de otros episodios de viento de poniente, que en estas latitudes son frecuentes todos los veranos, y no consigo recordar ninguno. Debe ser por algún mecanismo inconsciente que se encarga de borrar la memoria de los episodios desagradables y conservar los agradables.
No les pasa que al rememorar algun viaje o experiencia lejana en el tiempo, solo recuerdan las cosas gratas que les sucedieron...
Para eso están los meteorólogos, entre otras cosas, para recordarnos con estadísticas precisas cuantos episodios de viento de poniente ocurren, cuando ocurren, y cual ha sido su capacidad de paralizar la vida urbana, en cada caso.
Mañana, cuando lea Levante en el Maravillas, lo miraré. Dejo ya esta entrada que solo ha sido un truco para no notar el calor porque, cuando haces algo, lo han notado, eres menos consciente del entorno. O sea.
En fin. Ponentá.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 21 07 14.
Ayer dediqué la entrada a una noche de calor, por lo que volver sobre el tema puede parecer redundante, pero ya les digo yo que no, la crónica de una noche calurosa, pero llena de gente que se divierte, nada tiene que ver con el fenómeno de la ciudad desértica que he contemplado al bajar a por tabaco.
Todavía no entiendo como he conseguido volver sin derretirme por el camino, será porque mi composición es mas ósea, calcárea, que grasa o acuosa. No conozco otra situación meteorológica que tenga la capacidad de parar la vida urbana hasta el extremo que lo hace la Ponentá.
Claro, la vida sigue, pero en el interior de las viviendas con aire acondicionado, en los vestíbulos de los hoteles de cinco estrellas, en los spas y todo eso, incluso en la playa, aunque no estoy seguro pues, aunque he visto una emigración masiva hacia la playa esta mañana, todos cargados con sus toallas y sus bolsas, seguramente mas informados que yo de los pronósticos para el día de hoy, amigos, cuando sopla de poniente, no lo hace de levante, o sea.
Tengo la fortuna de habitar una vivienda con aire acondicionado, y la poca fortuna de que mi mujer no es partidaria de enchufarlo, sobre todo desde que el ministro de Industria sale a dar explicaciones sobre las tarifas eléctricas, así que ella se queda en la habitación que da al norte con el ventilador puesto y a mi me dice, enchufa el aire, si quieres, pero con ese tono tan sutil que emplean las mujeres, que da la vuelta a lo que dicen, si no lo enchufas, mejor.
Así que aquí me tienen, en mi gabinete, que también da al norte, pero sin ventilador, escribiendo gilipolleces, por culpa del Karma, lejos del otro extremo de la casa, con su aparato de aire acondicionado apagado porque, si no estoy allí, para que lo voy a conectar.
Intento hacer memoria de otros episodios de viento de poniente, que en estas latitudes son frecuentes todos los veranos, y no consigo recordar ninguno. Debe ser por algún mecanismo inconsciente que se encarga de borrar la memoria de los episodios desagradables y conservar los agradables.
No les pasa que al rememorar algun viaje o experiencia lejana en el tiempo, solo recuerdan las cosas gratas que les sucedieron...
Para eso están los meteorólogos, entre otras cosas, para recordarnos con estadísticas precisas cuantos episodios de viento de poniente ocurren, cuando ocurren, y cual ha sido su capacidad de paralizar la vida urbana, en cada caso.
Mañana, cuando lea Levante en el Maravillas, lo miraré. Dejo ya esta entrada que solo ha sido un truco para no notar el calor porque, cuando haces algo, lo han notado, eres menos consciente del entorno. O sea.
En fin. Ponentá.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 21 07 14.
NOCHE DE CALOR
Yo esperaba que la noche del sábado fuera una noche contemplativa, ya saben, la conversación entre los ficus bajo el cielo azul de la iluminada noche valenciana, pero resultó una competición de velocidad trotando entre los distintos escenarios de la noche festiva, si, pero noche de calor, no ola calurosa, ni noche del trópico, solo noche de calor, como confirmaron los termómetros callejeros a las dos de la mañana, cuando ya nos retiramos, que marcaban, todos, treinta grados, como si sus leds se hubieran quedado detenidos a consecuencia de un shock.
.... >Lola y Antonio nos recogieron a las ocho, entramos en su inconfundible coche americano color naranja y nos dirigimos a la avenida del Regne, donde quedó estacionado. Luego nos dirigimos, a pié, hacia la plaza Redonda, no sin que antes se produjera un elaborado análisis entre mi mujer y Antonio sobre la ruta que debíamos seguir, que ganó Antonio, por lo que, después de seguir la ruta mas extravagante que puedan imaginar, llegamos allí cuando el cuarteto de cuerda ya había iniciado su actuación.
El rumor del ambiente, todo el mundo hablaba en voz alta sin parar, dificultó algo la calidad de la audición, pero permitió percibir, entre el guirigall, la profesionalidad de los intérpretes, aunque no la calidad de su música, en su integridad.
La plaza estaba llena de público, como los demás escenarios que visitaríamos después. Antes de dirigirnos a la plaza de la Virgen, para asistir a la audición de bel canto, decidimos pasar por Tapinería, donde, después de someterte a la compleja burocracia dispuesta para esta noche, entras en un chiringuito efímero de esos, luego tienes que salir a comprar unos puntos, para luego pagar con ellos, como si fuera el Monopole, un carnicero del Mercado Central que despacha sus hamburgesas artesanales, te sirve unos platos de jamón de Teruel, tan bien cortado que parece de bellota, me muero de gusto al pensar como sabría el de bellota, unas tablas de queso y unas copas de cava brut, que me produjo flatulencias toda la noche, y todo por cuarenta puntos, que aún nos sobraron para tomar un granizado de limón en otro chiringuito, aunque Antonio no pudo encontrar en ningún sitio su mojito, que es a sus antojos lo que a los míos la pornografía.
En uno de los varios recorridos que hicimos, antes de llegar a la plaza de la virgen, nos encontramos por la acera de la calle de San Vicente un grupo de músicos que, repasando ahora el programa, Gran Nit de Juliol, debieron ser Charanga Sitoband, pues así se comportaban, llamando la atención del público que pasaba por allí.
Llegados a la plaza de la Virgen, el aforo estaba completo, nos acomodamos sobre un desnivel de la plaza, que no llegaba a la categoría de banco y nos quedamos escuchando a los líricos que interpretaron un repertorio variado, desde lo propiamente lírico, arias y eso, hasta canciones de Serrat, y luego se metieron entre el público cantando a capela.
No les perdono lo de Granada, me encanta esa ciudad, pero tengo metida en la cabeza la vulgaridad de esa pieza, por las veces que la escuché a los tenores aficionados del barrio, desde niño, cuando acudía a los escenarios de los teatrillos de la falla.
Terminada la sesión lírica, nos fuimos a la flamenca, o fue al revés, en la plaza de la Merced, el aforo, lleno a rebosar, como en las demás sesiones. Un espectáculo muy digno, la voz, la guitarra, la percusión, pero sobre todo la danza, excelentes.
Una bailaora eléctrica, con algo de oriental en la delicadeza y la rotundidad de sus movimientos. Además de una sincera admiración por el arte del grupo, sentí una cierta conmiseración por la joven bailaora, imaginen, en bata de cola a treinta grados, mas los focos, en esta noche loca de calor, sin un pelo de aire. Afortunadamante, cuando volvimos a la plaza, para la sesión de Jazz, comenzó a soplar el airecito, pero, antes, estuvimos en la calle de la Paz.
Me sorprendió que el desfile de monstruos, con algunas figuras francamente enormes y monstruosas, no asustara para nada a los niños. Se ve que ven tantas cosas en la tele y los video juegos, que están curados de espanto. Me sale a mi un bicho de esos a los cuatro años, y me cago por la pata abajo. Los conductores de los engendros los acercaban al público para asustar, y un desconocido, se apresuró a proteger a mi mujer, concediéndose libertades táctiles, con la excusa de que se la iba a comer el monstruo.
Entre una y otra cosa, debían ser las doce, pasamos frente al Palacio del Marqués de Dos Aguas. La puerta del Museo estaba abierta. Esperé por si veía salir la carroza que se guarda allí, con Rita Barberá al pescante, tirada por bueyes, la carroza, no vayan a pensar, disponiéndose a continuar el desfile de monstruos por la calle de la Paz, cruzar el puente y dirigirse al Cabanyal, para asustar a sus niños, que es lo que mejor se le da. Pero no salió.
Terminado el desfile, deliberamos y decidimos volver a Merced, para el concierto de Jazz. Muy bien, el mismo grupo que vimos el otro día en Collado, con el mismo repertorio y las mismas bromas al público, pero esta vez el público, mas numeroso y participativo, colaboró mas y el resultado fue, en mi opinión, un éxito.
Jazz de Nueva Orleáns en estado puro. La cosa concluyó con los músicos dejando el escenario y pasando entre el público con la clásica Oh Machinín, así suena, no se escribirlo. Por un momento, me quedé ausente, enmimismado, no sé porqué. El fragor de los últimos aplausos, me sacó de mi enmimismamiento, me devolvió a la realidad y, concluída la noche de fiesta, enfilamos el camino hacia el coche para volver a casa.
Pensamos que no podríamos conciliar el sueño, pero no fue así, el cansancio acumulado pudo mas que las altas temperaturas nocturnas. Esta mañana, en plena duermevela, me ha parecido ver, en sueños, los monstruos que desfilaron por la calle de la Paz. Me lo tendré que mirar.
En fin. Noche de calor.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 20 07 14.
.... >Lola y Antonio nos recogieron a las ocho, entramos en su inconfundible coche americano color naranja y nos dirigimos a la avenida del Regne, donde quedó estacionado. Luego nos dirigimos, a pié, hacia la plaza Redonda, no sin que antes se produjera un elaborado análisis entre mi mujer y Antonio sobre la ruta que debíamos seguir, que ganó Antonio, por lo que, después de seguir la ruta mas extravagante que puedan imaginar, llegamos allí cuando el cuarteto de cuerda ya había iniciado su actuación.
El rumor del ambiente, todo el mundo hablaba en voz alta sin parar, dificultó algo la calidad de la audición, pero permitió percibir, entre el guirigall, la profesionalidad de los intérpretes, aunque no la calidad de su música, en su integridad.
La plaza estaba llena de público, como los demás escenarios que visitaríamos después. Antes de dirigirnos a la plaza de la Virgen, para asistir a la audición de bel canto, decidimos pasar por Tapinería, donde, después de someterte a la compleja burocracia dispuesta para esta noche, entras en un chiringuito efímero de esos, luego tienes que salir a comprar unos puntos, para luego pagar con ellos, como si fuera el Monopole, un carnicero del Mercado Central que despacha sus hamburgesas artesanales, te sirve unos platos de jamón de Teruel, tan bien cortado que parece de bellota, me muero de gusto al pensar como sabría el de bellota, unas tablas de queso y unas copas de cava brut, que me produjo flatulencias toda la noche, y todo por cuarenta puntos, que aún nos sobraron para tomar un granizado de limón en otro chiringuito, aunque Antonio no pudo encontrar en ningún sitio su mojito, que es a sus antojos lo que a los míos la pornografía.
En uno de los varios recorridos que hicimos, antes de llegar a la plaza de la virgen, nos encontramos por la acera de la calle de San Vicente un grupo de músicos que, repasando ahora el programa, Gran Nit de Juliol, debieron ser Charanga Sitoband, pues así se comportaban, llamando la atención del público que pasaba por allí.
Llegados a la plaza de la Virgen, el aforo estaba completo, nos acomodamos sobre un desnivel de la plaza, que no llegaba a la categoría de banco y nos quedamos escuchando a los líricos que interpretaron un repertorio variado, desde lo propiamente lírico, arias y eso, hasta canciones de Serrat, y luego se metieron entre el público cantando a capela.
No les perdono lo de Granada, me encanta esa ciudad, pero tengo metida en la cabeza la vulgaridad de esa pieza, por las veces que la escuché a los tenores aficionados del barrio, desde niño, cuando acudía a los escenarios de los teatrillos de la falla.
Terminada la sesión lírica, nos fuimos a la flamenca, o fue al revés, en la plaza de la Merced, el aforo, lleno a rebosar, como en las demás sesiones. Un espectáculo muy digno, la voz, la guitarra, la percusión, pero sobre todo la danza, excelentes.
Una bailaora eléctrica, con algo de oriental en la delicadeza y la rotundidad de sus movimientos. Además de una sincera admiración por el arte del grupo, sentí una cierta conmiseración por la joven bailaora, imaginen, en bata de cola a treinta grados, mas los focos, en esta noche loca de calor, sin un pelo de aire. Afortunadamante, cuando volvimos a la plaza, para la sesión de Jazz, comenzó a soplar el airecito, pero, antes, estuvimos en la calle de la Paz.
Me sorprendió que el desfile de monstruos, con algunas figuras francamente enormes y monstruosas, no asustara para nada a los niños. Se ve que ven tantas cosas en la tele y los video juegos, que están curados de espanto. Me sale a mi un bicho de esos a los cuatro años, y me cago por la pata abajo. Los conductores de los engendros los acercaban al público para asustar, y un desconocido, se apresuró a proteger a mi mujer, concediéndose libertades táctiles, con la excusa de que se la iba a comer el monstruo.
Entre una y otra cosa, debían ser las doce, pasamos frente al Palacio del Marqués de Dos Aguas. La puerta del Museo estaba abierta. Esperé por si veía salir la carroza que se guarda allí, con Rita Barberá al pescante, tirada por bueyes, la carroza, no vayan a pensar, disponiéndose a continuar el desfile de monstruos por la calle de la Paz, cruzar el puente y dirigirse al Cabanyal, para asustar a sus niños, que es lo que mejor se le da. Pero no salió.
Terminado el desfile, deliberamos y decidimos volver a Merced, para el concierto de Jazz. Muy bien, el mismo grupo que vimos el otro día en Collado, con el mismo repertorio y las mismas bromas al público, pero esta vez el público, mas numeroso y participativo, colaboró mas y el resultado fue, en mi opinión, un éxito.
Jazz de Nueva Orleáns en estado puro. La cosa concluyó con los músicos dejando el escenario y pasando entre el público con la clásica Oh Machinín, así suena, no se escribirlo. Por un momento, me quedé ausente, enmimismado, no sé porqué. El fragor de los últimos aplausos, me sacó de mi enmimismamiento, me devolvió a la realidad y, concluída la noche de fiesta, enfilamos el camino hacia el coche para volver a casa.
Pensamos que no podríamos conciliar el sueño, pero no fue así, el cansancio acumulado pudo mas que las altas temperaturas nocturnas. Esta mañana, en plena duermevela, me ha parecido ver, en sueños, los monstruos que desfilaron por la calle de la Paz. Me lo tendré que mirar.
En fin. Noche de calor.
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 20 07 14.
sábado, 19 de julio de 2014
NO CULPES AL KARMA...
He bajado al Maravillas, un poco tarde, y el poco rato que he permanecido allí no he dejado de escuchar a una anciana que hablaba de Proyecto Hombre, y los numerosos jóvenes del barrio que han pasado por allí. Proyecto Hombre es una institución dedicada a la rehabilitación de personas dañadas por la drogradicción.
Había pensado escribir algo así como El hombre como proyecto, pero me viene demasiado ancho. Al regresar a casa he visto encima de la mesilla un libro traído de la biblioteca que aún no he abierto, y su título, No culpes al Karma de lo que te pasa por gilipollas, me ha parecido tan sugerente que, sin leer una sola línea, me ha animado a comentarlo, el título, claro.
....
Para empezar, no tengo ni idea de lo que es el Karma. Puedo imaginar una nube de polvo de estrellas que viaja sobre nuestras cabezas aunque no la veamos. También puedo suponer que esa nube y nosotros, interactuamos, de modo que, si somos demasiado gilipollas, esa condición se infiltra en el Karma y lo convierte en gilipollas y al contrario, si un resto de la gilipollez que navega sola por el universo se infiltra en el Karma, nos vuelve mas gilipollas.
Lo que no puedo explicar es como opera el Karma de cada uno. Como consigue que, unos, conscientes de la existencia del Karma, y después de un acuerdo con el, se hagan dueños de una cadena de comida basura como Mc Donalds, o el pollo del coronel, otros se recluyan en un monasterio o un morabito para ayudar a las almas mendicantes, y otros, pasen por la vida sin la mínima conciencia de la existencia del Karma, y se hagan dueños de un negocio como Zara, o presidentes de la conferencia episcopal, mientras otros, la mayoría, están purgando su pecado de no haber sabido ponderar el tamaño de una gran casa y su consiguiente hipoteca con una evaluación realista de su futuro económico, sin que con esto quiera afirmar que se han comportado como gilipollas, por favor, no.
Y, ahora, antes de seguir desbarrando, me voy a ocupar del libro.
La autora, Laura Norton, tiene la deferencia de indicarnos con una breve frase, antes del texto,de que va a ir el rollo,
¨No sé que habré hecho en otra vida para que ahora todo me pase a mí. Yo sé que no es culpa mía, tiene que ser del Karma, o de él, sí, de Aarón, para que nos vamos a engañar. Porque desde que apareció en mi vida...Maldito Aarón.¨
O sea, con estas breves líneas y el dibujo de la portada, un par de flamencos de plumaje rojo, frente a frente, se supone que macho y hembra, ya sabemos de que va a ir el libro, de las relaciones de pareja.
Para confirmar esta intuición, transcribo las primeras diez líneas del capítulo primero, Una Guerra de Almohadas. Si encuentro una palabra, una sola palabra, que confirme lo que sospecho, que esta es una novela de chica y chico, doy la página por terminada y, ya ustedes, la sacan de la biblioteca y eso.
¨Recuerdo el día y el momento exactos en que descubrí a lo que me quería dedicar. Fue al sentir los aplausos encima de un escenario. Aunque lo mío nada tiene que ver con la interpretación, yo nunca he querido ser actriz. Ocurrió en el teatro del instituto, el último año antes de entrar en la universidad. En 1998 aún no existía Facebook, ni Twitter, ni Instagram. Aún escuchábamos la radio, porque un invento como el Spoty a nadie la cabía en la cabeza, y por aquel entonces sonaba Manu Chao a todas horas. ´Me llaman el desaparecido...¨. Y acabé participando en la representación de fin de curso por una razón tan simple y tan obvia como que me gustaba un chico. Aarón.¨
Lo dicho, me voy.
En fin. No culpes al Karma..
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 19 07 14.
Había pensado escribir algo así como El hombre como proyecto, pero me viene demasiado ancho. Al regresar a casa he visto encima de la mesilla un libro traído de la biblioteca que aún no he abierto, y su título, No culpes al Karma de lo que te pasa por gilipollas, me ha parecido tan sugerente que, sin leer una sola línea, me ha animado a comentarlo, el título, claro.
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Para empezar, no tengo ni idea de lo que es el Karma. Puedo imaginar una nube de polvo de estrellas que viaja sobre nuestras cabezas aunque no la veamos. También puedo suponer que esa nube y nosotros, interactuamos, de modo que, si somos demasiado gilipollas, esa condición se infiltra en el Karma y lo convierte en gilipollas y al contrario, si un resto de la gilipollez que navega sola por el universo se infiltra en el Karma, nos vuelve mas gilipollas.
Lo que no puedo explicar es como opera el Karma de cada uno. Como consigue que, unos, conscientes de la existencia del Karma, y después de un acuerdo con el, se hagan dueños de una cadena de comida basura como Mc Donalds, o el pollo del coronel, otros se recluyan en un monasterio o un morabito para ayudar a las almas mendicantes, y otros, pasen por la vida sin la mínima conciencia de la existencia del Karma, y se hagan dueños de un negocio como Zara, o presidentes de la conferencia episcopal, mientras otros, la mayoría, están purgando su pecado de no haber sabido ponderar el tamaño de una gran casa y su consiguiente hipoteca con una evaluación realista de su futuro económico, sin que con esto quiera afirmar que se han comportado como gilipollas, por favor, no.
Y, ahora, antes de seguir desbarrando, me voy a ocupar del libro.
La autora, Laura Norton, tiene la deferencia de indicarnos con una breve frase, antes del texto,de que va a ir el rollo,
¨No sé que habré hecho en otra vida para que ahora todo me pase a mí. Yo sé que no es culpa mía, tiene que ser del Karma, o de él, sí, de Aarón, para que nos vamos a engañar. Porque desde que apareció en mi vida...Maldito Aarón.¨
O sea, con estas breves líneas y el dibujo de la portada, un par de flamencos de plumaje rojo, frente a frente, se supone que macho y hembra, ya sabemos de que va a ir el libro, de las relaciones de pareja.
Para confirmar esta intuición, transcribo las primeras diez líneas del capítulo primero, Una Guerra de Almohadas. Si encuentro una palabra, una sola palabra, que confirme lo que sospecho, que esta es una novela de chica y chico, doy la página por terminada y, ya ustedes, la sacan de la biblioteca y eso.
¨Recuerdo el día y el momento exactos en que descubrí a lo que me quería dedicar. Fue al sentir los aplausos encima de un escenario. Aunque lo mío nada tiene que ver con la interpretación, yo nunca he querido ser actriz. Ocurrió en el teatro del instituto, el último año antes de entrar en la universidad. En 1998 aún no existía Facebook, ni Twitter, ni Instagram. Aún escuchábamos la radio, porque un invento como el Spoty a nadie la cabía en la cabeza, y por aquel entonces sonaba Manu Chao a todas horas. ´Me llaman el desaparecido...¨. Y acabé participando en la representación de fin de curso por una razón tan simple y tan obvia como que me gustaba un chico. Aarón.¨
Lo dicho, me voy.
En fin. No culpes al Karma..
LOHENGRIN )CIBERLOHENGRIN) 19 07 14.
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