domingo, 29 de enero de 2017

EL MUÑECO DE NIEVE



"La foto del muñeco de nieve, que pienso colgar aquí en cuanto venga Jordi, mi asesor informático, y me diga cómo se hace eso, será la mejor síntesis de la crónica de la magnifica jornada que hemos pasado hoy en la sierra.

Hemos atendido la sugerencia que nos hizo el vecino de la sierra que nos mandó una foto el otro día, dejar el coche estacionado junto a la carretera, antes de bajar a la casa, porque el camino rural que lleva hasta allí estaba impracticable para el tráfico rodado.

Bajar, a pié, cargados con el equipaje hasta la casa, no ha sido ningún problema, ha sido peor el regreso cargados con los trastos de la nieve, la basura, y eso, por la cuesta. Cuando Encarna ha alcanzado el lugar donde estaba el coche estacionado, a la vuelta, ya no le quedaba resuello.

Antes de bajar a la casa nos hemos detenido junto a la piscina, que estaba congelada, y hemos contemplado la cascada de agua que cae de la montaña, que nuevamente vuelve a estar potente por las precipitaciones de estos días, en cuanto a los caños de la fuente que está junto al lavadero desagüan con una fuerza inusitada.

Las viñas de las proximidades permanecen cubiertas por un manto blanco, como el tejado de la casa, y el pino que está plantado cerca de la entrada, presentaba averías en su ramaje, por la acción del viento, que estos días ha derribado más de un centenar de árboles.

Por el camino hemos podido observar varios destrozos, además de alguna torre eléctrcia desmochada y, de hecho, en la pendiente que baja al lavadero había ramajes rotos. Pero ese paisaje ofrecía también unas suaves pendientes habitadas por la nieve, por las que se han deslizado los chavales --mis nietos-- que nos acompañaban, que han disfrutado de lo lindo con sus trineos durante la mayor parte del tiempo que hemos permanecido allí, además de construir el muñeco de nieve cuyo testimonio gráfico pondré aquí en cuanto pueda.

Lo mío ha sido, más que deporte de invierno, trabajo de cocina. Después de encender la estufa he prendido la leña de la chimenea, luego Encarna ha puesto en marcha la estufa de leña. Entre una cosa y otra, esta tarde el termómetro de la sala donde hemos comido marcaba catorce grados, que no está nada mal, considerando que el sol se ha dejado ver poco hoy.

Nunca había asado las chuletas de cordero del modo en que lo he hecho hoy. En lugar de poner la parrilla directamente en el fuego, la he puesto encima del trévelez, a cierta distancia de la llama, aunque ha requerido un poco más de tiempo que si hubiera dejado la parrilla sobre las brasas, el resultado ha sido un asado jugoso y tierno que ha superado mis expectativas.

En cuanto a las patatas asadas, que han permanecido más de hora y media, envueltas en papel de aluminio entre las brasas, han resultado exquisitas, si bien la piel estaba totalmente quemada, la pulpa estaba deliciosa, ligeramente retocada con un poco de sal y aceite, se dejaba comer con cucharilla como si fuera un pastel.

Guay. Sí. Y todo esto, tanto el trabajo de cocina, como su fruto, alegrado con la música de Radio 3, que hoy ha sido excepcionalmente buena.

No tenía claro yo, por los datos previsibles de nieblas, temperaturas y presencia solar, que la jornada fuera a resultar tan gratificante pero, la niebla, ni la hemos visto, y la temperatura exterior debía estar en los seis o siete grados y, como no hacía viento, la belleza del paisaje nevado se disfrutaba mejor.

Solo por ver disfrutar a los chavales con sus trineos en la nieve, ha valido la pena esta modestísima aventura dominical, aunque debo precisar que, cuando vamos a la sierra para volver en el mismo día, sea invierno, o sea verano, siempre regresamos hechos polvo, porque el cuerpo necesita más tiempo para adaptarse a las diferencias de altitud, temperatura, humedad, que las escasas horas empleadas entre la ida, la estancia y la vuelta."

Es una pena que Jordi no esté aquí, para colgar ya la foto del muñeco de nieve, pero aún está regresando de Barcelona, donde ha actuado con su grupo, 'Los Cien Duros', en la sala Freedonia. He hablado con él, dice que les ha ido muy bien, y que han pernoctado en Poble Nou, si no recuerdo mal, el lugar de donde salió Serrat. Enhorabuena, Jordi.

En fin. El muñeco de nieve.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 30 01 17.

AVISOS Y ESPANTADAS

"¡Nos vamos a la nieve..!, bueno, a la niebla, más bien, pués, según las previsiones, en la sierra hay un neblón persistente, que aún tardará en clarear.

Acompañamos a mi hija y mis nietos, ella tiene el hábito de sacarlos por ahí, llueva o truene, para que no se pasen todo el jodido día festivo ante las pantallitas.

A nosotros, que hacemos lo mismo, también nos lleva hoy. Llevamos un caldito y unas chuletitas para asar en la chimenea, así que, supongo, que lo pasaremos bien.

Sirva este aviso para los usuarios del blog, no hay entradas nuevas, aunque, como siempre, recomiendo las viejas, son mejores.

Hasta la vuelta, ya contaré, seguramente, la crónica de nuestra estancia en la sierra en este día de niebla/nieve."

Un saludo cinernauta.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 29 01 17.

viernes, 27 de enero de 2017

POBREZA ENERGÉTICA

"Después de un ciclo que ya dura más de una semana dedicado por todos los medios de in? comunicación a una explotación monotemática de la realidad a costa dal precio de la factura de la luz, me veo obligado, constreñido, inducido, empujado, sin posibilidad de resistencia, a decir algo, ¿original?, sobre el concepto de 'Pobreza Energética'.

No es mi intención infravalorar la tragedia doméstica que supone para millones de personas hacer frente al incremento del gasto energético, que los más informados atribuyen al incremento en el precio del petróleo, los aficionados a la meteorología a la ausencia de viento, y los educados en la cultura del western americano, a nuestra poca gracia para invocar a la lluvia, como el aburrido Rajoy, por medio de una danza ritual, pero quiero recordar que la falta de capacidad monetaria para afrontar el recibo de la luz, suele ir acompañada de otras tremendas insuficiencias que parecen haberse olvidado, y que no voy a nombrar, porque el motivo central de esta entrada es otro, enfocar el concepto de 'pobreza energética' con otra mirada, más neurobiológica que economicista o ecológica, sí.

Algún sabio, no sé si fué aquel a quien echaron de la escuela por torpe y luego cambió, el solito, la concepción de la ciencia universal, y nos dejó algunas perlas, 'la materia (y la energía) no sé destruye, solo se transforma', o, la curiosidad es la virtud humana que nos permite tratar de entender el mundo, (algo bastante complicado, por otra parte), nos dejó muchas lecciones inspiradoras, cómo aprender a mirar, a ver, las cosas, desde diferentes ángulos, para mejor percibir su compleja naturaleza, por eso, mi mirada hoy a la pobreza energética no se dirije a Iberdrola, a las centrales nucleares, a la eólica y la solar, y su vil tratamiento penalizador por el inefable Rajoy y sus muchachos, sino a la ausencia de reacción social adecuada a una agresión de esa naturaleza, aparte de manifestar unas inocentes protestas en las entrevistas callejeras o en los mercados (de frutas y verduras).

De modo, afirmo, que no hay solo una pobreza energética, la que se deriva de la incapacidad para afrontar el recibo de la luz, sino otra mucho más preocupante, la ausencia total de energía de las fuerzas sociales, de las gentes que habitamos de modo pasivo y resignado las sociedades que han surgido con el siglo, y que hemos perdido nuestra capacidad de influir en las medidas de los gobiernos por medio de la protesta, nuestra energía social más valiosa, como quedó demostrado en otros hitos históricos, sin esa fuerza, sin esa energía colectiva, a veces manipulada por individualidades que la aprovechaban en su favor, sí, no se habría materializado la Revolución Francesa que, pese a su ciclo del Terror y todo lo que quieran está en la base de la cultura democrática europea que estuvo viva hasta finales del siglo pasado.

No soy, para nada, un nostálgico de las revoluciones, que a veces concluyen en involuciones, pero sí un fiel defensor de la energía social, esa capacidad de protesta incruenta, pero todo lo insistente, lo permanente que haga falta, único modo de poner freno a los abusos de poder que vemos cada día, amparados en nuestros efímeros votos, y en el poder permanente de los grupos, de los oligopolios, que pululan a la sombra de nuestros representantes electos, y tienen la desfachatez de ofrecerles sus sillones cuando han perdido su carisma, como premio a los servicios prestados.

Tal sistema solo puede prevalecer si se sustenta, más que en esos poderes fácticos, en la ausencia de  energía social suficiente para oponerse, pacífica, pero frontalmente, a sus abusos.

En conclusión, es la pobreza energética social de nuestras sociedades, acentuada desde que el capital monopolista ya no tiene oposición en el mundo, la falta de reflejos ciudadanos para salir a la calle el tiempo que haga falta, sin armas, con argumentos, lo que favorece la perpetuación y aceleración de un sistema de explotación una de cuyas consecuencias más visibles, si atendemos a estadísticas no manipuladas, es el creciente peso de las rentas de los millonarios, en relación con las de los grupos sociales más desfavorecidos, pero no solo eso, hay otros signos de ese aumento de poder desaforado, el cuasi monopolio de los medios de comunicación, la manipulación permanente de la información, que consigue, entre otras cosas que, cuando se habla de pobreza energética, se piense en el recibo de la luz, no en la pérdida de energía democrática de las sociedades hijas del cambio de siglo.

Nunca supe solucionar problemas, ni cuando estaba en la escuela, ni luego, ni ahora, como mucho, solo supe enunciarlos, por eso, seguramente, me dediqué a la economía de empresa.

Pienso que los directores de cine hacen más por estimular la energía social que los economistas. Una prueba, algo estrafalaria,de lo que afirmo, la tuve ayer al visionar en televisión la peli de Carles Mira, 'Con el Culo al Aire', con la impagable participación de Ovidi Montllor, Eva León y Joan Monleón, entre otros, que cuenta, de un modo cómicamente extravagante, la rebelión de un colectivo humano, los internos de un psiquiátrico duramente gestionado por una comunidad de monjas de las de antes.

Me hizo evocar, esa película tan loca, la de Nicholson, 'Alguien voló sobre el nido del Cu-Cú'.

Y digo yo, ¿es que solo los locos tienen la capacidad de rebelarse contra las injusticias? Que nos está pasando?."

Hace falta estar loco para soportar, sin protestar de modo permanente y eficaz, no efímero, el ejercicio acumulado del poder global en lo que va de siglo, orientado a convertirnos en sujetos inanes, conformistas, asistentes a las rebajas de los centros comerciales en masa, pero incapaces de reconocernos como sujetos colectivos de derechos inalienables y obrar en consecuencia.

En fin. Pobreza Energética.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 27 01 17.

miércoles, 25 de enero de 2017

CICLOS

"Hoy les voy a hablar de Ciclos. Ojo, no de bicicletas, monociclos, ni de esos cachivaches eléctricos de dos ruedas que se ven cada vez más por nuestras calles y aceras, conducidos por personas que adoptan una postura de una tiesura, de una firmeza vertical envidiable, tampoco me voy a referir al carril bici que, por fín, nuestro tripartito, o lo que sea, parece que va a eliminar de las aceras, para colocarlo, ampliado, en las calzadas, como debe ser, sino de otro asunto, que ya traté en otra página, 'Las Crecidas del Nilo' y que, hasta cierto punto, he negado también con mi afirmación de que el tiempo es un contínuo, y nuestros vanos esfuerzos por fraccionarlo en pedazos, por nombrarlo y reonocerlo en fracciones, solo es fruto de nuestra ignorancia de las magnitudes siderales, universales.

Contradictorio como soy, hoy reconozco que, si bien el tiempo es un contínuo, eso no contradice la existencia de ciertos hitos temporales que el devenir histórico pone de manifiesto, a quien tiene la curiosidad de mirar, no solo a su alrededor, sino al pasado histórico, admitamos que tal cosa existe, aunque solo sea una convención más o menos oportunista.

Descubrí la importancia de los Ciclos, ayer, mientras tomaba un café cortado en el Trinquete de Pelayo y leía en un cartel que esa instalación deportiva, la más antigua de Europa, --decía el cartel-- data de 1.868. Mientras veía dar pelotazos a los chavales en la cancha del trinquete, pensaba que 1.868 debió ser un hito temporal excepcional, un ciclo próspero y creativo, pues, de otro modo, no se concibe que aquella iniciativa socio deportiva de construir el trinquete llegara a culminarse justo en ese año.

Un siglo después, sucedió otro excepcional hito temporal, la revolución de mayo del 68, que cambió, no solo las costumbres de toda una generación, sino las modas, la política, y hasta la concepción del mundo que se había tenido hasta ese momento.

Ahora intuyo que 2.018, va a volver a ser un hito temporal de excepcional importancia para las sociedades humanas.Basta ojear la 6 de 'Levante' de hoy, 'Un perfil psicopatológico de Tramp', escrito, nada menos que por un médico, quien afirma que Tramp es, además de narcisista, megalómano egocéntrico, y se pregunta si a este tipo le gusta hacer locuras, o es que, verdaderamente, está loco. Basta este punto de vista clínico sobre Tramp, para adquirir la razonable certeza de que 2018, una vez Tramp haya confirmado sus veleidades de gallito narcisista y misógino, será un hito temporal que recordaremos durante mucho tiempo.

Otra demostración de que los ciclos existen, es decir, una repetición --solo aparente-- de hechos, desmentida por los distintos escenarios donde suceden estas repeticiones, la constituye el reciente discurso de Aznar, un puto plagio de Ortega, pues ya aquel filósofo, que escribió tonterías como aquel librito cursi, 'Estudios sobre el amor', que no recomiendo a nadie, además de que se agotó hace muchos años, este autor tan celebrado por 'La Rebelión de las masas', también escribió, España Invertebrada, o La España Invertebrada, no sé, y ahora el musculitos Aznar que tiene más neuronas en los abdominales que capacidad creativa, se descuelga con la 'desvertebración' de España, un plagio descarado, como se vé, de Ortega, que Aznar no tiene el menor reparo en instrumentalizar, porque sabe que la memoria de las gentes está en otra cosa, y no se lo van a pillar.

Esto de los ciclos, como casi todo, es bastante relativo, que le hablen de ciclos al Imperio Romano que, pese a su lenta decadencia, dominó el mundo durante muchos siglos, con emperadores de todas las calañas, incluso, hemos de suponer, peores que Tramp, Calígula, sin ir más lejos, que le dió un cargo público a un caballo, peor de lo que puede suceder con Tramp.

Lo peor de Tramp, del ciclo que me atrevo a suponer que se acaba de abrir, y del que tengo el atrevimiento de afirmar que será en 2018 cuando sea visible en toda su terrorífica intensidad, es que no viene solo, sino acompañado de una crisis europea, cuya mayor visibilidad ahora mismo es el ascenso de los políticos xenófobos nacionalistas que, como en el otro ciclo, el que llevó a Hitler al poder tras los fracasos de la República de Weimar, demuestra que los ciclos de la democracia tienen un punto débil, se pueden colar en el poder, democráticamente, los tipos más destructivos, entendiendo el concepto de destructividad como, sabiamente, lo entendió Erich Fromm."

No me tomen demasiado en serio, en realidad, los ciclos que me preocupan ahora son los del sueño. Desde que he dejado el Psicoctrice, unas pastillas milagrosas que me hacían dormir diez horas seguidas, pero con el desagradable efecto secundario de mis erecciones nocturnas, de modo que me despertaba con un dolor de huevos que te cagas, solo duermo hasta las cinco y media o las seis. Lo prefiero a dormir diez horas y despertarme con los huevos escaldados, sí.

En fín. Ciclos.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 25 01 17.

martes, 24 de enero de 2017

FINALES ABIERTOS

"Fuí un lector voraz, sobre todo en mi infancia. 'El Guerrero del Antifaz', 'Roberto Alcázar y Pedrín', 'Capitán América', pero, sobre todo, Superman y otros superhéroes que venían embalados en una caja de cartón, cada mes, desde el lejano exilio mexicano de Helenio, que trabajaba en Espasa Calpe de allí y me convirtió, con sus envíos regulares de cómics, en el niño más influyente del barrio en materia de literatura infantil, me visitaban todos los vecinos para que les prestase tebeos.

Una vez leídos aquellos tebeos, eran objeto de intercambio en los quioscos, a cambio de los Mortadelo y Filemón, Carpanta, Familia Cebolleta y tantos otros personajes de la edad dorada del tebeo.

Aquel afán lector fué compatible con la lectura diaria del Quijote, en la escuela particular de una maestra represaliada, en el barrio de Russafa, en la calle de Cádiz , creo que el 53, que fué mi única experiencia escolar hasta los doce años, en que comencé a trabajar de meritorio en una consultoría fiscal de la época.

Aquella castellanización de la educación infantil, propia de la época, aunque yo ignoraba entonces mi destino lingüístico, me convirtió en lo que los maulets reconocen ahora como un valenciano callante, o sea, un escritor castellano escribiente.

Ahora, no leo prácticamente nada, me he vuelto perezoso para la lectura, aunque, de aquella etapa infantil conservo mi afición por las onomatopeyas, Oh!...Ah!..y por alguna expresión de las que usaba mi abuela, 'Recontrarecollóns', que no tengo claro si es puramente vernácula o algo mixta, no sé.

Además de esa remota afición, con la edad me ha dado la vena de la escatología, así, al pronto, recuerdo una rara interpretación escatológica de la espiritualidad creacionista que hice en el blog al comentar una tonta película americana, 21 gramos, que sostenía la peregrina conclusión de que el espíritu de la divinidad que, según los guionistas, nos habita a todos, creyentes o no, tiene peso corporal.

Aquello se podía comprobar al pesar el cuerpo humano, antes y después del último tránsito. La estúpida conclusión de los tíos que hicieron la película es que esa diferencia de peso, veintiún gramos, era la demostración, no solo de nuestro contenido espiritual, sino de su peso corporal.

Creo que fué al reflexionar sobre aquella estupidez cuando me aficioné a los finales abiertos, incluso aunque se presentaran cerrados por una certeza absurda. Concluí que, veintiún gramos, no era exactamente el peso de nuestra espiritualidad, sino el peso desalojado de nuestra vejiga, al orinarnos de miedo en el momento crítico.

No vayan a pensar por estos argumentos que niego la existencia de la espiritualidad, no, solo declaro mi escepticismo por los creacionistas, lo que no es obstáculo para mi aprecio hacia otras divinidades, por ejemplo, Lao Tsé, pero, sobre todo, Buda. Cada vez que hago carrilladas, las paso por el chino, tengo una estampa de Buda en la cocina y nunca dejo de ofrecer el plato a medio hacer, seguido de la oración, --Buda, que me salga bien la salsa.

He dejado de ser un lector, no ya voraz, sino simplemente regular, cotidiano, solo leo los titulares de 'Levante' y no todos los días, porque suelen repetirse bastante, ahora con lo del temporal, no te digo, pero mi mujer se ha convertido, ella que no fué una lectura precoz, porque empezó a trabajar muy jóven, en jornadas extendidas, en una lectora auténticamente voraz, hasta el punto de que devuelve los libros tomados en préstamo a la biblioteca, antes del plazo, para pillar otro enseguida.

Ahora acaba de terminar un libro de Dolores Redondo, que le ha llamado especialmente la atención, a mi también, por su final abierto. Esto de los finales abiertos no ha sido demasiado frecuente en el cine. En general, por cada peli que te empujaba a elucubrar sobre lo que habría sucedido si el asesino no fuera quien lo parece, había diez que ofrecían un final herméticamente cerrado, sin sombra para la duda, que solía ser coherente con los antecedentes de la trama, sin sorpresas ni montajes raros como los que se hacen ahora, sobre todo para desconcertar a los espectadores ya mayores, que comenzamos a carecer de reflejos neurológicos.

Dolores Redondo, una escritora muy sobresaliente de la literatura de género española, ha irrumpido en la actualidad mas pública, sobre todo, después de haber recibido el Premio Planeta. Antes, sin duda, sería muy conocida en los círculos editoriales, literarios, y meta literarios, pero no ha sido hasta después de ese galardón que Encarna la ha buscado con insistencia en las bibliotecas, y el premio a su perseverancia ha sido poder leer su trilogía completa, aunque no en el órden en el que fué escrita y publicada.

Anoche, Encarna dió por terminada la lectura del tercer volúmen de su trilogía, 'Ofrenda a la tormenta', una novela más que policíaca, que usa el escenario del valle del Baztán, y disecciona con una minuciosidad preciosista las circunstancias de unos crimenes horribles allí sucedidos.

Lo que me ha fascinado de ese tercer libro, que no he leído en su integridad es, precisamente, su final abierto, después de mas de mil quinientas páginas escritas, la autora no ha considerado oportuno dejar la historia cerrada, y bien cerrada.

Daré dos ejemplos de ese final abierto. En la página 536, una frase de seis palabras, muy inquietante, "Un ataúd que resultó estar vacío". La última página, 539, termina, nada menos que así, "Había anochecido cuando recibió la llamada que esperaba. --¿Ya es de noche en Baztán, inspectora...? --Sí. --Ahora necesitaré su ayuda...".

O sea, queda claro que la historia no termina aquí, su autora, después de más de mil quinientas páginas de intrigas, emociones, y escenas impregnadas, según la solapa del libro, 'de un magnetismo eléctrico y perturbador' aún tiene historia para rato, pues ha dejado ese no final completamente abierto, dispuesto para ser continuado, o no, porque después de un premio literario como el Planeta, por ganas que tenga el autor de continuar escribiendo, los viajes de promoción, las entrevistas, las tareas de divulgación de su producción editorial, se lo impiden, al menos durante un tiempo bastante prolongado.

Algo que nunca me sucede a mi, que jamás he pisado una editorial, escribo las historias que me da la gana, con el formato, el tema y la extensión que prefiero, así, durante diez años ya, y no me arrepiento, para nada, de haber escogido este medio para hacer públicas mis chorradas que, a veces, tienen un final abierto, aunque hoy no es el caso.

En fin. Finales Abiertos.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 24 01 17.

lunes, 23 de enero de 2017

HOY

"Hoy, he acompañado a mi mujer al Hospìtal Dr. Peset. Ha sido una visita afortunada, porque la han llamado la primera y, aunque he bajado a tomar café al Desván, suponiendo que la visita se prolongaría un par de horas, antes de acabar de tomar el café cortado, Encarna ya estaba allí, de vuelta, con el alta definitiva en el bolsillo de su afección de Hepatitis C que, como en un caso de justicia poética, el mismo sistema de salud que le inoculó el virus, hace más de veinte años, ahora se lo ha erradicado, aunque con un tratamiento que al parecer cuesta una pasta, y no se lo dan a todo el mundo, por ejemplo a mi cuñada, a la que le están dando largas, se vé que porque ya es octogenaria, esperando que salga una fórmula mágica más barata que la actual.

Hoy, de vuelta del Hospital, he entrado en el Maravillas y, mientras tomaba un agua Perrier, he pegado la hebra con una vecina y cliente, cuya familia tiene una casa en la villa vieja de Requena, un lugar de obligada visita por su pintoresquismo, su historia, su arquitectura urbana, que muchos que se van a Punta Cana, o a la Rivera Maya --faltaría más, las preferencias viajeras pertenecen al dominio individual, sí-- no conocen.

La clienta y vecina se ha extendido sobre los detalles de ese barrio, la villa vieja de Requena, yo he aprovechado para referirle algo que me contó un requenense hace años, el origen del nombre de esa Villa.

Al parecer, si damos crédito a aquel relato, Requena se llamó, antiguamente, Roqueña, cuando su urbanismo estaba dominado por un penal que estuvo allí --tal vez, no sé, las torres del viejo castillo que aún permanecen al acceder a la villa vieja fueron parte de ese lugar carcelario-- y la única población que residía allí eran los reclusos, desterrados a este lugar para apartarlos de la villa y corte, sus guardianes y las mínimas infraestructuras de servicios necesarias para atender a unos y otros.

Hoy, Requena tendrá, por lo menos, veinte mil habitantes, y la visita a la villa vieja, sin dejar de entrar a ese mesón que tiene una cueva en sus bajos, y probar unas longanizas al vino, o un gazpacho y ese otro guisote oscuro y pegajoso que no recuerdo como se llama, ah sí, Morteruelo, produce grandes satisfacciones, por lo enrevesado del urbanismo de ese lugar, que recuerda con sus calles laberínticas más a una medina árabe que a un enclave cristiano.

Hoy, al salir del Maravillas me he dirigido a la Multióptica, a recoger una montura nueva para mis viejas gafas, que aún sigo necesitando, aunque no veo un pijo, con ellas o sin ellas, esperando el turno para que me liberen de esas cortinas ópticas que llaman cataratas.

Ha sido allí, conversando con la heredera de la antigua óptica, ahora con el nombre cambiado, cuando me he inspirado para escribir esta entrada y ponerle, justamente, este título, Hoy, que tanto estoy repitiendo.

La cosa es que he tenido que esperar un ratito, pese a que esperaba que el montaje de mis viejas/nuevas gafas estaría concluído. Le he dicho a mi interlocutora: --Ya veo cual es vuestra política de servicio al cliente, cuando un anciano como yo hace un encargo, no lo realizáis hasta que viene a recogerlo, por si acaso ha palmado y os quedáis con el encargo hecho y sin cobrar. ¿Es así?

--Para nada, yo tengo la culpa del retraso, le he dicho a mi oficial que antes de hacer lo tuyo, preparara la faena del día, y te pido disculpas por el retraso. Ahora bien, tú, no me pareces un anciano, si mi padre oyera esa palabra, que odia, la repudiaria.

--Claro, eso de la edad es bastante relativo, yo siempre cito a Alejandro Casona, cuando hace decir a uno de sus personajes en La Dama del Alba que la edad de cada uno es algo que no tenemos, porque ya lo hemos gastado, que los años que todavía nos quedan por vivir son los únicos que tendremos, y no sabemos cuantos son.

Y, ya, sin citar a otros, te doy mi punto de vista, 'El tiempo es un contínuo, y el fraccionamiento que hacemos de sus magnitudes es algo muy convencional, yo, de todos esos conceptos artificiales que hemos inventado para medir el tiempo, me quedo solo con uno, Hoy."

--Parece un mensaje muy vitalista, pero el sábado cuando viniste no te ví así, o sea, que tu concepto del Hoy, no es igual todos los días, verdad?.

--He de reconocer que es así, ayer sin ir mas lejos, --el ayer también existe, a despecho de mi teoría--en lugar de añadir una página al blog, me dediqué a borrar otra que había dejado escrita antes, 'Bar Maravillas: Un Thriller', porque al releerla, no solo me pareció detestable, sino injusta con el vecindario que vive por allí, y que no merecía los terribles comentarios sobre el barrio que contenía.

La borré, no sé porqué. Pocas veces me he arrepentido de algo escrito, se ve que estaba pesimista, a causa de haber reducido el litio, para cuidar sus efectos secundarios, sin considerar los principales, su efectiva acción estabilizadora del ánimo cuando tiendes a la depresión nerviosa.

Hoy, reanudada la toma de litio en su dósis óptima, tres medias pastillas repartidas en desayuno, comida y cena, he vuelto a descubrir mi preferencia por el Hoy, la convención temporal aplicada al contínuo del tiempo que prefiero a cualquier otra, porque de poco sirve, para orientar y realizar las acciones del día, por ejemplo, escribir esta nueva entrada en el blog, pensar en el pasado, o en el siempre incierto futuro.

Respecto del pasado tengo que expresar una preferencia, es una lástima que el viejo penal de Roqueña haya desaparecido, ahora que se requieren tantas plazas carcelarias para alojar a los múltiples manguis que nos han gobernado por aquí en los últimos quince años, son tantos los candidatos, tantos los múltiples sumarios en espera de resolución que sospecho que Picasent ya se ha quedado pequeño, y no estaría mal rehabilitar aquel penal que hubo en Roqueña, aquel lugar que las leyendas urbanas dicen que dió nombre a la actual Requena."

En fín. Hoy.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 23 01 17.

viernes, 20 de enero de 2017

SINGIN' IN THE RAIN

"He bajado al quiosco, cruzando la calle en medio de un maravilloso paisaje lluvioso, reforzado por los efectos sonoros de rayos y truenos que nos regala hoy una perturbación que entra por el mar, las gotas de lluvia resbalan por mi rostro, protegido solo por un sombrero chino de dos pavos y evocan aquella maravillosa función que interpreté con el grupo de teatro de Rovella, Cantando bajo la lluvia.

Interpreté el papel de Gene Kelly con un paraguas prestado que, lamentablemente, se me rompió, para disgusto de la compañera que me lo prestó. Aquella función fué el mayor éxito que disfruté en los seis años que llevo participando en el Aula de teatro, pero, por desgracia, después de aquello, un grupito de miserables conspiradoras que deseaban alcanzar el poder en aquella humilde compañía teatral consiguió expulsar al profesor del centro, aprovechando un incidente que menguó su prestigio.

Actualmente, ese grupo de manipuladoras, conseguido su propósito de acabar con la actividad de teatro en el centro de Rovella, mangonean como jefas de la actividad teatral en un centro de mayores de Monteolivete. No les perdono que, por su culpa, deba hacer yo dos horas de autobús cada tarde de martes y jueves, para continuar como alumno de aquel profesor repudiado de Rovella, ahora en el Aula de Teatro de la Malvarrosa.

Sucede que, pese al mensaje optimista de aquel musical, 'al mal tiempo buena cara' o 'bien está lo que bien acaba', o 'la vida es maravillosa, llueva o luzca el sol', yo qué sé, siempre hay alguien que te jode, sean las miserables conspiradoras de Rovella, o las inútiles autoridades de Tráfico que no han sabido cerrar la A3 antes del desastre que se ha producido con centenares de coches atascados, cogidos en esa trampa que las autoridades centrales han evitado en otros trazados y en este no. Imbéciles, sí.

Ayer asistimos a una fiesta teatral en el Principal de Valencia, a pesar de la fea tarde que hizo, disfrutamos con el homenaje a la canción del Tío Caña y al grupo que la popularizó, Al Tall, aunque al final del espectáculo me oprimió un poco la euforia nacionalista que se respiraba en los parlamentos de quienes llevaban la voz no cantante, llevándome a la reflexión de que todo nacionalismo es, también, una especie de religión, con sus mitos, sus símbolos, sus enemigos y sus adeptos. La incompetencia, la dejadez de las autoridades de Tráfico en el tratamiento de los riesgos en la A3, parece expresar un desinterés, una falta de atención a todo lo que no sea la centralidad, que dá la razón a los defensores de la simbología nacionalista patriótica de Tío Caña.

Hoy, sin embargo, prevalece en mi el optimismo, --será porque he bajado la dósis de litio, que me producía, otra vez, tembleque-- me agrada  la caricia húmeda de la lluvia en mi cara al cruzar la calle para comprar un paquete de Lucky, la marca de tabaco más teatral, pues forma parte del atrezzo de aquella obra de Tennessy Williams, Un Tranvía llamado deseo, que también interpretamos en al aula, pero no quedaba en la máquina, y me he conformado con Marlboro, otra marca mítica, anunciada durante años por un vaquero que murió de cáncer en el ejercicio de aquella propaganda.

Llueva, o no llueva, nos lo hemos de pasar bien, o al menos intentarlo,  nosotros, hoy, tenemos comida familiar, el riesgo de lluvia es para los comensales, no para los cocineros que permanecemos en casa, tan ricamente.

Antes del cambio climático, cuando el norte no estaba soleado por estas fechas, sino que la lluvia era el meteoro más frecuente cada día, los vascos, aprovechando su arquitectura de plazas y calles porticadas se iban de vinos por ahí aunque lloviera, y aquí nos asustamos cuando caen cuatro gotas.

Cantando, o no, me encanta pasear bajo la lluvia, con mi sombrero chino, sin paraguas, disfrutar del simple hecho de estar vivo porque, las variables meteorológicas solo son el atrezzo de la comedia humana, en la que cada uno es libre de elegir su papel, un paseante anónimo bajo la lluvia, o un hijo de puta funcionario de Tráfico, responsable con su incompetencia de las angustias de miles de viajeros atascados en la A3 por la falta de criterio de quienes deben velar por la seguridad del tráfico, adecuando sus medidas a los riesgos ciertos."

En fin. Singin' in the Rain.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 20 01 17.

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