sábado, 18 de noviembre de 2017

LA CONFERENCIA 2

"Ayer por la tarde tuve el privilegio de asistir, junto con Encarna, en la biblioteca Al Russafi, a una charla que dió Isaac Rosas, un escritor 'comprometido', sevillano, sobre literatura y sociedad, con una asistencia de público que llenó la sala, por cierto decorada con una espléndida colección de óleos de una pintora de cuyo nombre no consigo acordarme.

En su intervención, que duró más de una hora, Isaac hizo una extensa mención a los acontecimientos que han marcado la vida de este país desde 2009, aunque en la mesa del conferenciante, se veían unos libros en rústica con el título 'La Mano Invisible', ya saben, aquello de Adam Smith y David Ricardo, economistas liberales, lo de que no ha de haber interferencias del gobierno en los mercados, sino que hay que dejarlos a su aire, pues esa mano invisible se encarga de regular los necesarios equilibrios. ¡Y una mierda!, ya ven como nos ha ido desde que la globalización ha hecho suya lo de la mano invisible.

Pues no, la charla no ha ido de nada de eso. El sevillano, con el gracejo propio de su origen sureño, ha descrito las cosas que han pasado en este país desde 2009, en particular el movimiento 15-M, lo de los yayoflautas, Podemos y la Colau, todo eso, con una imaginación muy lírica, como si se tratara de un movimiento literario, una revolución de autores y lectoree que ha puesto de moda la 'literatura comprometida' .

Isaac escribe en muy diversos medios, tanto impresos, como de Internet, y ha sido un auténtico placer escuchar sus sabidurías literarias. Su intervención se ha prolongado más de una hora. Al término de la misma, el moderador ha dado la palabra a un jóven del público que en su pregunta ha usado un término que yo no tengo ni idea de lo que signfica.

Isaac ha dedicado una media hora a contestarle, mientras yo empezaba a estar nervioso, como cuando espero el autobús y no llega, porque un raro estado de ansiedad me empujaba a decir mis argumentos en público, hasta el punto de que levanté la mano para pedir la palabra antes de que Isaac terminara.

Cuando el moderador, al darse cuenta de mis prisas por intervenir me concedió la palabra, dije lo siguiente:

Voy a exponer, primero, dos premisas. Luego hago la pregunta.

"Llevamos diez años hablando de crisis, una cosa que no existe, porque lo que hemos sufrido en los últimos años en este país es una Depresión, muy semejante a la de Estados Unidos en 1.929. Una crisis representada gráficamente, es justo el punto en que una curva ascendente, alcanza su punto más alto, cambia de dirección y comienza a caer. Eso es una crisis, y dura muy poco, cuando esa curva se desploma y queda abajo en el plano durante casi diez años, en términos precisos, es una depresión económica.

Me toca las pelotas que todos, sin excepción, hablen de crisis. Me lleva a la cuestión de la importancia del uso del lenguaje en la descripción de la realidad"

Isaac me concedió que llevaba razón, puntualizó que el cuando se refiere a ese asunto matiza: 'Lo que venimos llamando crisis..'

La segunda premisa:

'La Economía no es una ciencia, es solo una disciplina académica. Cómo va a ser una ciencia algo que se traslada a la opinión pública, a través de los políticos, una y otra vez, en base a una macro magnitud como el PIB, que crecemos al 3%, como si esto fuera un éxito a compartir por toda la población, cuando lo que significa, por ausencia de políticas de redistribución, es que 3 se forran y 97 se joden."

Y, ahora, viene la pregunta:

"Si quienes tienen el dinero tienen el poder, y quienes ejercen el poder representativo lo suelen hacer en favor del dinero, ¿Quien le va a poner el cascabel al gato?"

 En ese momento,yo ya estabo algo nervioso, excitado, y se me quebró la voz al decir, ¿hay algún partido en España preparado para meter en cintura a los que nos están robando desde tiempo inmemorial?, o habremos de traer a algún finlandés, noruego, costarricense o lo que sea, para que mueva una nueva política? Porque, yo, la verdad, no veo en el PP, en el PSOE, en Ciudadanos, en Podemos, en ningún lado del espectro político español, a alguien con altura moral, ética, intelectual y política, para hacerse cargo de tamaño encargo.

Sí, soy un escéptico, que le voy a hacer.

Isaac contestó, "Para curar tu escepticismo, lo mejor es que salgas de tu rincón del blog y te hagas, yo que sé, trabajador social, colaborador de una ONG, en fin que te conviertas en un militante activo en favor del progreso social, no siempre un cambio necesario, histórico, se consigue desde la política, aunque se acabe luego en la política, mira Ada Colau."

Cuando terminó el coloquio, nos fuimos a Mercadona a comprar unos quesos, de rulo, de cabra, Chéddar, y lonchas para las tortillas. La temperatura había bajado tanto, que la salida de la sala de la biblioteca, calentita, a la puta calle desierta fue un trauma.

En fin. La Conferencia2.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 18 11 17.

viernes, 17 de noviembre de 2017

EL CASAL DE LA PAU

"He bajado al Maravillas, después de un breve paso por La Fuente, porque me he quedado sin tabaco y necesitaba con urgencia una ración de Ducados rubio largo, que es la marca que me mola ahora, y tomar algo caliente, porque hacía un frío de cojones.

En el Maravillas me he encontrado con José Luís, el chaval que duerme en la calle y además sufre un trastorno bipolar, como yo. Hemos quedado en ir el lunes al Casal de la Pau, para tomar un café y hablar con sus responsables, a ver si yo puedo ayudar algo en esa Institución, dada mi larga experiencia con la bipolaridad, desde hace cuarenta años, pues supongo que entre las personas que allí atiendan habrá, aparte de José Luís, más de uno y más de dos jóvenes con ese trastorno y desde hace días me ronda la extravagante idea de que yo puedo ayudar con mi experiencia personal en el tema

Se trataría de dar una charla divulgativa, y voy a aprovechar esta página para tratar de diseñar su contenido.

Primero, la presentación. Un relato de mi infancia y primeras experiencias.

"Nací en el seno de una familia dual de anarquistas y carboneros. De ahí creo que viene el carácter dual de mi personalidad adulta. Mi abuelo materno, Vicente Catalá fué impresor y periodista. Por su condición de anarquista militante, fué compañero del Noi del Sucre, vivió los tremendos sucesos de la Semana trágica en Barcelona y el conflicto con Marruecos marcó su vida. Publicó un artículo en la prensa, llamando a las madres a que se opusieran a la leva de sus hijos para la guerra con Marruecos. Como consecuencia de aquello tuvo que emigrar y estuvo bajo la protección de Abd el Krim. Murió antes de los cuarenta, de un tiro en la cabeza. Nunca supe quien disparó, la versióln familiar es que fué un accidente involuntario con un arma cargada. Vaya usted a saber. Antes de desaparecer, tuvo cinco hijos, Sigfrido, Genoveva, Helenio, Walkyria y Alpina --mi madre-- al parecer le gustaban los nombres wagnerianos.

La rama paterna se dedicaba a quemar encinas en la Sierra de Espadán para hacer carbón. Cuando mi tía Pepica enfermó, se vinieron todos a Valencia y abrieron una carbonería en el barrio de las putas, en la calle Guillém Sorolla, cuando paso por allí, ahora, veo que hay un jardín en el lugar donde estuvo la carbonería de mi abuela Cármen. Mi padré se dedicó a la carga y descarga y perteneció a varias collas, la última la de abastos

Yo nací en el año de gracia de 1943, cerca del mercado de Russafa y cuando he evocado mi educación algo salvaje en las calles de ese barrio, lo cuento así:

 "En el espacio sin tiempo de nuestra infancis, vivíamos ajenos a todo aquello que no formaba parte del escenario lúdico de nuestros juegos, hasta que una tarde lluviosa de noviembre, un caballero con polvo en la levita nos leyó en el barro de las calles los avatares de nuestras vidas adultas, y la fecha exacta de su término, en algún caso ya cumplida..."

Ahora, una referencia a mi currículo, por si puede interesar a quienes han de decidir si les interesa o no mi aportación voluntaria al casal:

 "Comencé a trabajar por cuenta ajena, a los doce años, en una consultoría fiscal. Cumplido el servicio militar, me entró el gusanillo, la curiosidad, por las empresas de verdad y busqué y encontré trabajo en una empresa tecnológica, dirigida por un ingeniero industrial, que se dedicaba a la calafacción para naves industriales. El mismo ingeniero, un par de años después, creó una empresa gasística y me destinó allí como director financiero, yo debía tener veintisiste años y ninguna titulación académica que avalara ese puesto. La empresa quebró enseguida y encontré, sin mucha demora, un trabajo en una empresa familiar exportadora de vinos en la calle Arquitecto Alfaro, de Valencia,.

LA BIPOLARIDAD. Fué entonces cuando comenzaron mis problemas, que se han prolongado hasta la actualidad, aunque no con la misma virulencia ni mucho menos. Mi jefe se metió en un proceso de fusión de media docena de empresas vinateras del grao, que incluyó, como es lógico, una reestructuración de sus plantillas, lo que originó muchas tensiones de todo tipo. Lo cierto es que yo acabé de director financiero en la nueva empresa que aglutinó a todas las demás, y fué en esa etapa cuando comencé a hacer cosas raras, como cantar coplillas con mi guitarra comprada en el Corte Inglés, a los directores de Banco con los que me relacionaba por mi trabajo, hasta que uno de ellos llamó a mi jefe y le contó lo que yo estaba haciendo.

Fué la primera vez que tuve que ir al psiquiatra, además de mis tonterías con los Banqueros, por las noches, a las 3 de la mañana, salía de casa provisto de un talonario de cheques gasolina, convencia a los gasolineros para que me dieran dinero efectivo por los cheques, y me iba de juerga por ahí.

La primera vez que me pusieron en tratamiento por esas extravagancias, estuve dos meses en cama mientras me inyectaban antipsicóticos en vena, de día y de noche. Al término del tratamiento, después de unos días de adaptación, continué con mi vida. Por entonces, ya había aido admitido en la universidad, por la puerta de los mayores de 25 años sin bachiller superior, así que reanudé mis estudios, interrumpidos por la crisis maníaco depresiva, y me incorporé de nuevo a mi trabajo, aunque en otro puesto más divertido que el que ejercía antes de la crisis.

Aquello debió suceder un mes de Noviembre. Recuerdo que, en los primeros años que siguieron a aquel suceso, entraba en un cuarto de casa donde habia una pizarra, escribía Noviembre, y contemplaba esa palabra con cierta ansiedad y algo de terror, con el temor de que se fuera a repetir aquella crisis que tanto influyó en mi vida. Y se repitió, claro que se repitió, no todos los años, y por supuesto con menor intensidad, porque la bipolaridad, también llamada psicosis maníaco depresiva, se llama además, ciclotimia, es decir que tiene un carácter cíclico, repetitivo.

Es posible que no podamos hacer nada para impedir que, a lo largo de la vida, estas cosas sucedan más de una vez. En mi caso, después de cuarenta años desde que me diagnosticaron la primera vez, se ha repetido varias veces, pero lo que si podemos hacer es aprender de la experiencia de cada episodio, detectarlos a tiempo, solicitar ayuda médica, siempre en los inicios de la crisis, no cuando ya se han consumado sus efectos, recurrir al carbonato de litio que, pese a sus efectos secundarios, tiene un efecto estabilizante del ánimo, de las emociones, yo lo uso desde hace más de treinta años,  haciendo litemias periódicas para controlarlo, a pesar de sus efectos secundarios, a mi me ha permitido una vida laboral activa, con uns sola interrupción, en toda mi larga carrera profesional. La bipolaridad no me ha impedido licenciarme en Economía,hacer un Máster y progresar en mi vida laboral y personal, igual que no le impide a Juanjo Millás, que sospecho por sus textos que también es bipolar, escribir cada día en los medios públicos.

Solo una vez me despidieron del trabajo, y no fué por estar sumido en una crisis. Cuando trabajé en el vino, lo dejé para ganar más dinero en una industria de fabricación de maquinaria para panadería -el espabilado ingeniero que la dirigía se iba a las ferias alemanas, copiaba los modelos de máquina que veía allí, luego las fabricaba y las vendía aquí-- donde solo duré un mes.

Eso fué porque el listo ingeniero tenía un hermano tonto, y cuando yo entré allí con demasiado ímpetu queriendo comerme el mundo de la gestión de aquella empresa, no reparé en los celos que provocaba en el hermano del jefe, en cierto modo apartado por mi fogosidad, quien terminó exigiendo a su hermano mi despido, pues vió peligrar enseguida su estatus en la empresa.

Tuve la guasa,antes de irme, de organizar un partido de fútbol de empresa. La plantilla permitía formar dos equipos, y así lo hicimos. Me alinié con uno de ellos, en cuanto marcamos el primer gol me pasé al otro, y conseguí que marcaran. Salí despedido de la empresa, pero creo que le mostré al hermano tonto del jefe en que consiste la dirección de equipos, aunque solo fueran de fútbol."

La conclusión de todo esto es que la bipolaraidad puede ser una putada, pero la repetición de sus crisis es una gran oportunidad para aprender de ellas, cómo tratarlas, cómo vivirlas, pero sobre todo, como conseguir minimizar sus efectos y que se distancien en el tiempo todo lo posible.

Se que seré bipolar hasta el día de mi muerte, pero ya no me preocupa, puedo hacer vida normal con esa singularidad. Para cuando llegue ese momento, el de mi muerte, tengo dicho en un papel que me incineren junto a un cartón de Ducados rubio largo, es la marca que me mola ahora.

En fin. El Casal de la Pau.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 17 11 17.

jueves, 16 de noviembre de 2017

EL ANTIEPILÉPTICO

"Esta mañana al levantarme, a una hora más normal, las siete y media --pensaba yo que debido a la pastilla que tomé anoche por recomendación de la doctora Palop, que atiende mi situación de leve crisis de euforia --solo dos puntos por encima de la normalidad, me dijo-- he ido caminando dando tumbos, sin pizca de equilibrio, por el pasillo y, al entrar al baño me he dado una hostia en la frente contra el lavabo, que me ha dejado un visible hematoma.

De momento, he pensado que se trataba de un episodio de vértigo, luego se me ha pasado, he salido con mi mujer a comprar el marisco de navidad, unos langostinos, una caja de gambones, otra de cigalas. Las bocas las dejamos para última hora, las compramos en un puesto de Ruzafa, desde hace años, son las mejores.

En esa salida no he notado ningún síntoma de la molestia matutina. Luego, después de comer, he hecho una pequeña siesta pero al bajar para tomar el autobús para ir al Aula de Teatro, nuevamente he sentido la sensación de sufrir una verticalidad precaria, he tomado un café y me he sentido algo mejor pero luego, en el Aula de Teatro, le he dicho al profesor, --Patxi, estoy todo el día con sensación de vértigo, de modo que, si no te parece mal, hoy no realizaré los ejercicios físicos de expresión corporal, de baile, etc., no vaya a ser que me rompa la cabeza en alguna de esas evoluciones. OK. ha dicho Patxi.

Por cierto, el próximo jueves, día 23, a las cinco y media, representamos en el Aula de la Av. Malvarrosa, ' La Barraca-17', una obra coral, basada en la novela de Blasco Ibáñez, para la que nos estamos preparando a marchas forzadas, con el fin de dar al público que venga un buen espectáculo, gratuíto, por cierto.

Al volver a casa de la clase de teatro, lo he hecho con la obsesión de confirmar si mis molestias físicas de hoy están relacionadas con la pastilla que tomé anoche por indicación de la doctora que cuida de mi salud psíquica. Se trata de Rivotril, un nombre que no me dice nada. Leído detenidamente el prospecto, he descubierto que su principio activo es la benzodiacepina, que es, nada menos, que un antiepiléptico.

Eso me ha recordado que mi antiguo psiquiatra se empeñó en que tomara, además del litio, Tegretol, otro antiepiléptico que, por cierto, cuando me puse en manos de la doctora actual lo eliminó, por los destrozos que me causaba en la piel. Sin embargo, ahora, me receta otro antiepiléptico, ¿porqué?

Reflexionando sobre el tema, llego a la siguiente hipótesis, dado que yo no soy epiléptico, ni nunca lo he sido, o bien la bipolaridad tiene alguna remota conexión con la tendencia a la epilepsia aunque esta no se manifieste, o bien la benzodiacepina tiene unos efectos, además de antiepilépticos, beneficiosos para tratar las fases eufóricas leves en los maníaco depresivos como yo.

No sé. Lo que sé es que he estado todo el día pensando que sufría un episodio de vértigo, y para nada, se ha tratado de eso, según he confirmado en el prospecto, se trata  de ataxia, descoordinación de los movimientos voluntarios, ahora comprendo porqué he ido dando tumbos por el pasillo, y me he pegado una leche en el lavabo, si añadimosa a esto que esta pastillita de los cojones también puede producir aumento del riesgo de caídas y fracturas en pacientes de edad avanzada, comprenderán mi hostilidad hacia este medicamento cabrón

Sin embargo, en aras de mi sentido de la disciplina,no voy a dejar de tomar estas pastillas, voy a seguir tomándolas todos los días, pero la mitad de la dósis, hasta el día veintisiete de este mes, en que tengo hora con la doctora, a las 14h. A ver si así, cuando llegue ese día, los dos puntos por encima de la normalidad que apreció la doctora, se han reducido a uno, o ninguno.

Mientras llega ese día, sin embargo, voy a hacer algo que tal vez se considere extravagante. El otro día descubrí, por casualidad, que el mozo colega del Maravillas a quien invite al teatro en Lo+Baix, no solo es indigente, sino que además, tiene un trastorno bipolar, como yo.

He quedado con él para ir a tomar café un día de estos al Casal de la Pau, un sitio solidario donde atienden, dan de comer, y ofrecen charlas, a gentes desamparadas de toda condición. Me interesa ir, porque voy a proponer a los responsables del centro dar yo una charla a los jóvenes, entre los que seguro que hay más de un bipolar, sobre mis experiencias con ese trastorno, de más de cuarenta años.

Pienso relatar como fué mi primera crisis, como fueron las sucesivas, y como he ido aprendiendo de ellas a transformar unos episodios tan dramáticos, en una molestia, digamos, crónica, fácil de controlar, con la oportuna asistencia médica y con algo de disciplina para seguirla.

Creo que vale la pena, y tengo la esperanza de poder ayudar a los demás con mi experiencia personal, sí, aunque no sé que pensará la doctora Palop de esta iniciativa, si me quitará o me sumará puntos.

Cuando vaya el día 27, lo sabré.

En fin. El Antiepiléptico.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 17 11 17.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

LA CONSULTA

"He salído de la consulta de la doctora Palop entusiasmado. Llegué al ambulatorio a las doce menos diez, como no había nadie más esperando me atendió a las doce en punto. Me leyó el contenido de la analítica general que había pedido, además de la litemia, y esos resultados fueron los que me pusieron en un estado de euforia.

--Tiene usted unos parámetros analíticos como un jóven de veinte años. Algo así, dijo. El papel del analísis que tengo ahora delante se refiere a: Glucosa, Urea, Creatinina, Ácido úrico, Colesteroles varios, Triglicéridos, Bilirrubina (eso que cantaba un cantante latino), Proteínas, Albúmina, Calcio, Sodio.. No me lo puedo creer, todos los valores que aparecen en el papel están dentro del abanico de parámetros que indican normalidad, o sea, ausencia de patologías detectables por medio de la analítica. Puta madre, sí.

El litio, por el contrario, nos ha planteado muchas dudas. el valor 0,81, tomando solo tres medias pastillas, es muy elevado. Una hipótesis que ha sugerido la doctora es que esté tomando algo más que interactúe con el litio y esa sea la causa del elevado valor de su medición. Couldina, le he dicho, que he estado tomando. Nada, eso es paracetamol, no interfiere, el Ibuprofeno sí, no hay que tomarlo junto con el litio. ¿La jalea real vitaminada?, la nueva fórmula que comercializan este año, no sabemos lo que lleva. Deja la jalea, ha dicho la doctora, el día veinticuato te haces otra litemia, y el día 27 vienes a verme, y a ver. Ah, y toma el Rivotril, una pastilla por la noche, cada día.

A la órden, mi teniente coronel, le he dicho a la doctora, antes de darle las gracias por haberme atendido de un modo tan amable.

He salido del consultorio con la alegre conclusión de que mi salud física es excelente, y con la menos optimista de que mi salud psíquica está como siempre. La bipolaridad, que me acompaña desde que se reveló por primera vez, hace más de cuarenta años, parece que, no solo no se ha ido con los años, sino que no se irá nunca, me acompañará hasta mi muerte, para cuya eventualidad he dejado un papel escrito para mi familia, con el ruego de que me incineren junto a un cartón de Ducados rubio largo, que es la marca que ahora me mola.

No quisiera dar la impresión de que me quejo de mi bipolaridad, también llamada ciclotimia, o bien, de modo más dramático, psicosis maníaco depresiva. Llevo tantos años acompañado de este trastorno temporal, ligado en ocasiones a las variaciones estacionales, que ya no lo considero una enfermedad, sino una singularidad que me permite vivir una vida más variada e interesante que la mayoría de mis congéneres, pues estos rebotes del ánimo, hacia arriba o hacia abajo, cuando aprendes a conocerlos, a saber controlarlos --con ayuda médica-- son como un viaje a Disneylandia, en las euforias, o unas etapas de lirismo meláncolico, en las depresiones.

No siempre fué así, los principios de esta enfermadad fueron más dramáticos, por sus efectos, por sus consecuencias, de lo que lo son ahora. Haré un relato breve de aquellas primeras experiencias.

En la primera fase maníaca, hace más de cuarenta años, me dió por comprar una guitarra en El Corte Inglés, me iba con mi R-5, la guitarra y una botella de fino frente a lo que hoy es la casa de Blasco Ibáñez, en la Malvarrosa, entonces una ruína sin restaurar, habitada por una familia de gitanos ocupas, quienes, cuando oían el cláxon de mi coche, salían a saludarme y a la puerta de esa casa nos corríamos unas juergas cantando fandangos y bebiendo fino, que ni te cuento.

Lo peor fué que, entonces, trabajaba de director financiero en una de las mayores empresas exportadoras del país, --aún no había cumplido los veintisiete años-- y comencé a cantar coplas con la guitarra a los directores de los Bancos con los que tenía relación por mi profesión, hasta que uno de ellos, creo recordar que del difunto Banco de Valencia, llamó a mi jefe, el Presidente de la firma, y allí se armó la de Dios.

Tuve que ir al psiquiatra --tuve la suerte de que fuera uno de los mejores-- darme de baja en el trabajo, estar en cama mientras me pinchaban antipsicóticos en vena, de día y de noche, durante dos meses, cuando me recuperé de aquello y salí por primera vez a la calle, parecía tener veinte años más, con una barba de apóstol y la lentitud en mis desplazamientos a consecuencia de los medicamentos, cualquiera que me viera entonces no habría dado un duro por mí.

Pero tuve suerte, mucha suerte. A cualquiera en mi situación, lo habrían despedido del trabajo. Mi Presidente, cuya esposa sufría un síndrome semejante y sabía que aquello se podía controlar, no me despidió, a pesar de que el Director de la firma, un alemán de familia de origen nazi, cuyo hermano luchó en la Segunda Guerra Mundial ametrallando paracaidistas aliados desde tierra insistió en que me despidiera, el Presi no lo hizo, me trasladó a una de las compañías del grupo, que había sido suya, durante seis meses y me tuvo allí, digamos, en observación.

Al término de ese tiempo, viendo que yo había abandonado mis actitudes estrafalarias, me reincorporé a la compañía matriz del grupo. Naturalmente, en esos seis meses, otro espabilado se había hecho con mi puesto, pero a mi me dieron la nueva función de controlador de las diversas filiales que tenía el grupo, en Requena, en San Juan, en Las Palmas y en Madrid, y pasaron quince años más antes de que dejara la empresa,por voluntad propia, para irme a ganar más dinero a otro sitio, gracias a que aproveché en esos años para obtener titulación universitaria y un máster que me dieron mas capacidades para elegir empleo fuera del mundo del vino, al que se dedicaba aquel negocio.

Estoy muy agradecido a mis jefes y compañeros del vino que me dieron la oportunidad de reincorporarme al mundo laboral, en un puesto incluso más interesante que el que tuve antes de mi crisis.

Así pude conocer muchas cosas curiosas, en la empresa de Requena, que se dedicaba a fabricar mostos concentrados, descubrí que los japoneses se llevaban casi toda la producción, para luego vender en los supermercados de París botellas de vino blanco 'japonés', a pesar de que ellos no tenían viñas ni de coña, fabricado a partir del mosto de Requena, le ponían una etiqueta blanca con una gamba pintada a las botellas, y se forraban.

O la delegación de Las Palmas que, por tener un régimen especial, servía para eludir la prohibición de exportar sangria a granel. Los barcos de vino tinto a granel zarpaban del Puerto de Valencia con destino a Las Palmas, allí, en una bodeguita pequeña, se ocupaban de añadir el carbónico y las esencias en los depósitos del barco y, ala...glub glub .el barco seguía hasta su destino en Bremen, donde los clientes alemanes llenaban garrafas de medio galón con la sangría made in spain, que tenía un éxito que te cagas.

O cuando tuve que viajar todas las semanas a Madrid, en avión, durante varios meses, para supervisar la Empresa importadora de tractores rusos, Agrucosa, que ya no existe, que tenía una base logística en Requena.

Esa empresa estaba participada por la sociedad matriz que me empleaba, pero su gestión estaba confiada a los otros socios. Muy curiosa, la razón de ser de Agrucosa, mientras existió. La firma matriz exportaba vinos a granel a Rusia, en tiempos de ls URSS, en cantidades masivas, 500.000 hectólitros por campaña, a veces más. La Rusia de entonces no disponía de divisas para pagar esos envíos con dinero, entonces se creó Agrucosa, que importaba tractores agrícolas de fabricación rusa, de la marca AVTO --aún queda alguno por ahí, modelos pequeños para trabajar las viñas-- los comercializaba, y con el producto de esas ventas, los vinateros cobraban, al final de la cadena, su dinero por el vino exportado.

 En una de mis visitas a Madrid, descubrí que las cuentas de Agrucosa habían sido adulteradas, que figuraban en sus cuentas beneficios ficticios, producto de una mera revalorización de sus activos, no de las transacciones de importación y venta de tractores. Cuando presenté mi informe, se decidió la liquidación de la firma, pero yo en eso me negué a intervenir, no me gusta hacer de verdugo ni de enterrador, así que fué el hijo del Presidente quien me sustituyó en esa labor de derribo.

Unos años más tarde, dejé la firma y me aventuré en la jungla empresarial de media docena de negocios,a cual más variopinto, desde bragas de señora, tecnología industrial, hasta manufactura de mármoles, especulación inmobiliaria, fabricación de joyería... y ya nunca volví a tener crisis como la primera, que amenazara mi estabilidad laboral, aunque mis variaciones de ánimo, con mayor suavidad, se han repetido a lo largo de los años, hasta llegar a la situación actual, en que de nuevo estoy en trance de un ánimo eufórico, pero como ya estoy jubilado, no es tan dramático como entonces.

Estoy seguro de que, si sigo al pié de la letra las indicaciones de la doctora Palop, el riesgo de que esta fase eufórica desencadene un episodio maníaco, es mas bien bajo, y todo estará más controlado cuando vuelva a verla el próximo día 27.

Ustedes van a ser los primeros en enterarse de mi mejoría, pues los contenidos del blog, últimamente, dan mucha información, --quizás demasiada-- de la evolución de mi estado de ánimo."

La parte desagradable de todo esto es que me enrollo como una persiana en temas que no interesarán a la mayoría, la parte buena es que si entre los usuarios del blog existe algún ciclotímico con poca experiencia de su enfermedad, seguro que encuentra en estas páginas algo que le sirva de ayuda para saber como proceder, en su caso.

En fin. La Consulta.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 16 11 17.

LAS TORTILLAS

"Estoy un poco hiperactivo, sobre todo en las últimas semanas, ya lo habrán notado los seguidores del blog, en agosto no alcancé las veinte entradas, y eso que no salí de vacaciones, en octubre apenas rebasé la veintena, en cambio ahora, en noviembre, estamos a quince, y van a ser quince de quince.

Además, estoy algo rarito, sí. Una muestra es que nunca he tenido, en setenta y cuatro años de vida, la costumbre del almuerzo. Es más, cuando veía a una cuadrilla de albañiles almorzando opíparamente en la terraza de un bar, poniéndose ciegos de alcohol --luego, alguno se caía del andamio-- me decía que yo nunca haría eso.

De hecho, desde que comencé a trabajar, me llevaba un yogur al trabajo, y nunca dejé mis tareas para ir a un bar a almorzar. Pues bien, lo raro, pero raro de verdad es que ayer, al volver a casa del Maravillas, me metí en la cocina, y preparé el primer y único almuerzo de mi vida, y aún no sé porqué lo hice.

En un plato de porcelana, batí un huevo y un chorrito de clara de botella, troceé unas lonchas de jamón de Teruel, unas lonchitas de queso Cheddar, piqué un poco de perejil, lo añadí todo al huevo, calenté un poco de aceite de oliva en una sartén, añadí la mezcla, le di un par de vueltas a la tortilla, y luego, me la comí, estaba de puta madre, sí.

Pero esto no es todo, el día anterior me fijé en La Fuente en los pinchos de tortilla que había en el mostrador de la barra, eran unos cuadraditos de tortilla de patatas, adornados con unas mariconadas. ¿Que llevan los pinchos? --Un poco de ajoceite y atún. Mmmm...que buenos deben estar, pero ahora no puedo entretenerme ya vendré otro día.

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, tengo un platito sobre la mesa del ordenador con un pincho de tortilla de patatas, que preparé esta mañana a una hora muy temprana, pero en lugar de ajoaceite y atún, le he puesto paté de setas del puesto de Gea, en el mercado de Ruzafa. Está de puta madre, sí.

Todo esto puede parecer una tontería, si no fuera porque yo sé que todo esto, la hiperactividad, las rarezas, mi sobrevenida afición por almorzar, son signos que indican que algo está pasando por mi cabeza que, si no lo controlo, me alejará aún más de la normalidad, esa cosa tan aburrida, tan denostada, pero sin la que no podemos practicar una vida completa, en su más amplio sentido.

No soy médico, pero tengo la experiencia personal derivada de mi condición de bipolar,de las etapas anteriores por las que ya he pasado. Ahora dudo si es el efecto de la jalea real vitaminada que vengo tomando desde hace un mes la causa de mi extraordinaria energía, o los errores que he cometido en la toma del litio, un estabilizante que dejé de tomar durante ocho días, con motivo de nuestra estancia en Benicassim, de la que publiqué la oportuna crónica.

Sea lo que fuere, dejo la solución en manos de la doctora Palop, con quien tengo visita concertada dentro de una hora.Tenía que haberme acompañado Encarna, en su calidad de testigo más informado de mis rarezas, ya que vivimos juntos desde hace más de medio siglo, siempre le pido que me acompañe para que de su versión a la doctora de mis extravagancias, pero ha tenido que marchar, de modo imprevisto, a la Pedanía del Saler, para cuidar de nuestro nieto mayor, que ha pillado un síndrome de enfriamiento con vómitos --parece un virus-- porque su madre esta sujeta a sus obligaciones docentes y ha tenido que dejarlo solo en casa."

Pues nada, ya vale, no me quiero extender más. En otro momento relataré el resultado de mi entrevista con la doctora Palop.

En fin. Las Tortillas.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 15 11 17.

martes, 14 de noviembre de 2017

SOROLLA

"Son las cinco de la mañana. Un poco pronto para estar aquí dándole al teclado. Qué le voy a hacer. si me he despertado pronto, tal vez por la ansiedad de comenzar una mañana que va a ser excepcional. Hacia las diez, o las once, vaaos a ir a visitar en la Fundación Bancaja una exposición de cuadros de Sorolla, bajo el lema Jardines... que presenta 120 obras que no hemos visto nunca

Para dejar morir el tiempo, hasta que abra el Maravillas, como me siento bien, después de haber dormido cinco horas, inicio la introducción a la crónica de esa visita.

Valéncia no cuenta, aún, con un Museo Sorolla, su obra, la que se conserva por aquí, al parecer está dispersa, sobre todo en despachos de personajes políticos, entre otros lugares, y nadie ha conseguido reunirla para que habite un museo con la dignidad que el artista plástico merece, aunque Monreal decía el otro día en 'Levante' que esa ausencia no se debe solo a la desidia con la que tratamos aquí, en ocasiones, a nuestras personas ilustres, sino a la actitud de los herederos del artista, que ya exhiben en Madrid, en la Casa Sorolla, la obra del pintor de la luz, y no han manifestado interés en hacer lo propio en la ciudad que le vió nacer, crecer, y realizar las primeras obras que le dieron fama.

Sorolla, como tantos otros, decidió residir en Madrid, donde hizo una cuantiosa fortuna al convertirse en el retratista de políticos y aristócratas, porque ya entonces, en su época, como ahora, este era un puto país centralista en el que si querías ser alguien, tenías que triunfar primero en la capital del Estado.

No ha sido el único artista que siguió ese camino, pero Picasso, por ejemplo, tiene, desde hace décadas, un museo en su ciudad natal, Málaga, que visité hace años, aunque recuerdo que abundaba más la cerámica --me impresionó su aire primitivo, casi paleolítico-- que la pintura.

Picasso no eligió Madrid para residir, sino Francia, con lo que demostró, creo yo, muy buen gusto, pues el Madrid de aquella época fué más sucio y provinciano que el de ahora.

Manolo Valdés, por su parte, que comenzó aquí, formando parte del Equipo Crónica, superó a Picasso en buen gusto cuando decidió irse a Nueva York para consolidar su carrera de artista plástico, escultor, y no sé cuantas cosas más, hasta convertirse en lo que es ahora mismo, un señor que cobra un millón y medio de Euros por una de sus macroesculturas, adquirida por una Fundación vinculada a Mercadona, que finalmente, después de haber sido exhibida en el Jardín del Turia, gracias a los votos de la ciudadanía que la ha elegido entre otras, se ubicará en el puerto, en la Marina Real.

Tengo una litografía colgada en la pared, a mi izquierda, en el cuarto donde escribo, enciendo la luz de arriba y contemplo la maravilla de La Pesca de los Atunes, de Sorolla, claro. Me maravilla, como el primer día, la cantidad de matices cromáticos que aparecen en el supuesto blanco de los uniformes de los marinos, la luz que se refleja en el mar, en la mitad superior del lienzo, y entiendo perfectamente porqué a Joaquín Sorolla y Bastida se le ha llamado el pintor de la luz

En ocasiones, al escribir mis crónicas del blog, valga como ejemplo 'Los helechos iridiscentes' lo he hecho bajo la influencia de la misma luz que dá personalidad propia al arte plástico de este pintor, que también fué a Estados Unidos, donde, gracias al encargo de otra fundación, el ente de los Huntington, realizó una obra extraordinaria, de gran formato, que fué un relato plástico de las distintas regiones de España, una épica costumbrista realizada con los dólares del hispanista norteamericano, que también diseminó por esta ciudad algunas esculturas en bronce.

Me está saliendo una introducción demasiado larga, así que lo dejo ya, voy al salón de lectura, a continuar con 'Un Jardín en Badalpur', cuya lectura tengo algo abandonada, hasta la hora de bajar al Maravillas a tomar un ron quemado."

Luego, a la vuelta de la visita a la Fundación Bancaja, espero, si no hay nada que lo impida, contar lo que he visto allí.

 ......

(Continuará)

...He vuelto de la Fundación Bancaja algo perplejo, después de dedicar dos horas a contemplar las obras de Sorolla expuestas bajo el lema 'Un jardín para pintar', que se prolongará hasta el 19 de marzo. Antes de entrar en lo de la perplejidad, con el fín de dar una opinión más autorizada que la mía, reproduzco a continuación algunos fragmentos seleccionados del texto del catálogo de la exposición.

"En 1911 Sorolla empieza a cumplir uno de los grandes sueños de su vida: unir en un solo espacio su estudio y su casa, su pintura y su familia, todo ello amparado por un bello jardín..."

"La 'lección' de los patios y jardines andaluces resultaría crucial para la configuración del 'jardín de artista' que Sorolla construiría en su casa de Madrid... la exposición relata como Sorolla concibió su jardín de artista en su casa de Madrid como un espacio para la intimidad familiar, la belleza, el deleite sensorial y la creación pictórica. Sus lienzos de patios y jardines en los Reales Alcázares de Sevilla y en la Alhambra de Granada le enseñaron a mirar y comprender el jardín español conforme iba realizando su propio jardín"

Ahora, lo de la perplejidad. Conociendo la obra de Sorolla más divulgada, en la que la luz mediterránea y el mar son protagonistas, creo que no he sabido disfrutar del todo las mas de cien obras expuestas, en las que, salvo en media docena, ese tratamiento de la luz está ausente.

Se trata, en su mayoría, de lienzos que el pintor ni siquiera firmó, evidentemente porque eran para él. Después de leer el folleto de la exposición, entiendo algo más lo que he visto. Así como yo mismo he metido en dos ocasiones, en la sección de Cocina del blog, dos menús, pensando solo en mí, para que la página me sirviera de agenda a la hora de meterme en la cocina, sin ninguna intención divulgadora, sin concesión alguna al usuario, Sorolla hizo lo mismo con estos lienzos, que para él solo debieron ser bocetos, cuya única finalidad era que le sirvieran de ayuda en su proyecto del jardín.

Para nada pintó estos cuadros como cuando expuso en 1900 en la Exposición Universal de París, o en Londres, o para sus exposiciones americanas. Esta colección sería, mas que otra cosa, su bloc de notas pictóricas para su proyecto doméstico.

Está muy bien, pero cuando vas a ver algo de Sorolla piensas en las grandes obras que lo han consagrado, y te falta, quizás, conocimiento pictórico para valorar lo que ves que ha sido hecho en un plano más doméstico.

Terminada la visita a la exposición, hemos ido, Encarna y yo, a vender el oro de mi hija --bueno las cosas de oro que conservaba de los abuelos, porque este mes anda mal de tesorería, debido a unos gastos extra que debe afrontar-- Nos han dado 1200 pavos por algo más de 50 gramos, que le daremos a la ex propietaria. Bien, ¿no?"
Aquí lo dejo, esta tarde tengo clase en el Aula de Teatro, pero esa es otra historia.

En fin. Sorolla.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 14 11 17.

lunes, 13 de noviembre de 2017

EL JUICIO

"El sábado por la tarde tuvimos el privilegio de asistir a una función teatral, 'El Juicio', en el bajo de la calle Planas que tienen Flora y Antonio, en beneficio de su hijo David, la Asociación cultural Lo+Baix.

A las cinco y media, acompañados de Quique, cargado con un trípode y un maletón, pues fué el encargado de grabar en vídeo ese evento cultural, nos presentamos en el local, reformado, pintado y puesto a punto para la ocasión, y una hora mas tarde el local estaba lleno hasta la bandera, todas las sillas ocupadas, también los sofás que han añadido, y un público expectante esperaba la aparición de Flora, Antonio, David, y dos actores profesionales que se sumaron al espectáculo.

Cuando apareció Flora en escena, con uniforme de policia y unas esposas, Antonio, David, vestidos de magistrados ingleses, con espectaculares pelucas, y los dos actores profesionales, de fiscal y abogado defensor, un aplauso atronador les dió la bienvenida.

Antonio, después de pedir que se silenciaran los móviles, inició la representación con la frase, 'pónganse todos en pié', el público secundó la orden, en cada butaca había una cartulina bicolor, de modo que al término de cada juício improvisado, el público, cual jurado popular, exhibía el color amarillo para condenar o el azul para absolver. Luego, el juez, como en la vida real, pronunciaba su veredicto final, sin hacer ni puto caso a la decisión popular.

Antes de comenzar el espectáculo, el público asistente fué invitado a depositar en una gran chistera, papelitos escritos con los temas que deseaba cada uno ver reflejado en el escenario. Se trataba de poner delitos para ser juzgados. Nosotros pusimos el fantasma de Camps, nuestro ex presidente meapilas, que no es propiamente un delito, sino un personaje que ha pasado por los juzgados, sin pena ni gloria, y tal vez, tenga que volver a pasar por los flecos que ha dejado pendientes. Casi todas las sugerencias fueron atendidas por los actores.

Para quien no lo sepa, Camps, el meapilas, gobernó la Comunidad Valenciana en su época áurea de Fórmula 1, Copa América, visita del Papa, y otros eventos que nos pusieron en la cima de la notoriedad periodística. Desafortunadamente, los contratos que se hicieron para los medios audiovisuales con motivo de la visita del Papa, fueron tan surrealistas como la función representada esta tarde en Lo+Baix, y ahora son parte de los flecos que siguen inquietando a Camps.

Lo cierto es que el desenlace de la parodio del juicio a Camps terminó, en el escenario, con la fuga del imputado del brazo del juez, a través del pasillo del local, mientras el resto de los personajes asistían, atónitos, a esa fuga.

Yo había depositado un papelito en la chistera con la expresión 'Robo de una peluca' con la intención de ver la improvisación en escena del jocoso tratamiento jurídico de ese delito, pero no se ha representado. Lo hice pensando en Chimo Puig, nuestro morellano Presidente de la Generalitat que, aunque no se lo crean, lleva peluca. Bueno, decir que lleva peluca es una simplificación, su cabeza es una obra de arte creativo peluqueril, tan perfecta, que es imposible que cualquiera de sus gobernados descubra esa ocultación, su calvicie.

Por principio, desconfío de quienes están calvos y llevan peluca, por sofisticada que esta sea. Se trata, en realidad, de una ocultación, además prolongada indefinidamente. Se empieza por ocultar la calvicie, y se puede acabar ocultando cualquier cosa, una vez adquirido el hábito de la ocultación, no digo que sea el caso de Puig, pero no me fío de esos tipos, sean políticos, arquitectos, o arciprestes de lo que sea.

Pero, lo más surrealista del acto no fué lo que pasó en el escenario, sino mi comportamiento. Sentado junto a mi mujer en la primera fila de butacas, salí a fumar a la calle, me encontré con José Luís, un colega del Maravillas que no trabaja, es casi un indigente amparado por entidades de caridad, como el Casal de la Pau, del que me dió un folleto, lo invité a entrar y me senté junto a él, en la última fila. Cuando se lo dije a mi mujer, no lo entendió, --Me dejas aquí, sola, y te vas con un individuo que es casi un desconocido... --Encarna, compréndelo, es que no estoy bien...el miércoles cuando vayamos a ver a la doctora Palop, a ver lo que hacemos para que vuelva a la normalidad..

El espectáculo 'El Juicio' de Lo+Baix resultó un rotundo éxito, de actores, de público, de textos improvisados. En particular, Antonio, con su estupendo disfraz de magistrado inglés, con su peluca, tuvo una notable presencia actoral en el escenario, David, su hijo, a pesar de sus múltiples limitaciones físicas, le echó una energía a la cosa que, si bien lo dejó agotado, lo convirtió en protagonista del acto.

Flora, algo rellenita como está, estuvo fantástica con su uniforme policial, su placa, las esposas, y su hermoso cabello presidiendo el disfraz, y los dos actores profesionales que elevaron el acto con su presencia a función de teatro profesional, nos sorprendieron cambiando de papel en cada improvisación, lo mismo hacía cada uno de ellos de fiscal, que de defensor o juez."

En resúmen, un 10, le ponemos un 10 a todo el mundo. Lástima que hasta febrero no volveran a hacer un espectáculo como éste. En Febrero tenemos una boda, que también será una puesta en escena, no?. Ya lo contaré, en su momento.

En fin. El Juicio.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 13 11 17.

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