lunes, 11 de agosto de 2008

MERLINA

No acostumbro contestar los correos que recibo, pero hoy voy a dedicar esta entrada a contestar el de un/a amable comunicante, Merlina, y de paso aclararé un posible malentendido, solo imputable a mi torpeza, que se puede derivar de mi elección del nombre de Lohengrin, que es completamente ajena a la afición a los mitos y leyendas, que podría deducirse de su uso.


Ante todo, quiero agradecer a Merlina sus amables palabras, y hacerle llegar la contrariedad que siento por mi absoluta ignorancia sobre el mito de Lohengrin, el nombre de su espada, y los demás detalles que enriquecen el personaje, de quien solo se que fue protagonista de la ópera de Wagner del mismo nombre y que su origen se remonta a la mas antigua mitología alemana, por lo que no puedo ser de ninguna ayuda en su búsqueda.


Dicho esto, siento la necesidad de aclarar porqué, ignorándolo todo sobre el personaje, me he atrevido a usar ese nombre como emblema para identificar el Blog. Es, creo, una cuestión sentimental. Mi abuelo, además de libertario, compañero del Noi del Sucre, fue un admirador de Wagner. Tanto, que los nombres que puso a sus hijos, Sigfrido, Genoveva, Walkyria, entre otros, estuvieron inspirados en su afición wagneriana.


Uno de sus hijos, Sigfrido, también libertario, pasó once años en la cárcel por su militancia anarco-sindicalista, y yo le visitaba en la antigua prisión de San Miguel de los Reyes, cuando todavía vestía pantalón corto, y así fue como me enteré de que su nombre en clave entre sus compañeros de encierro, era, precisamente, Lohengrin.


Los niños, ya se sabe, somos muy impresionables y, para mi, Sigfrido, el libertario encarcelado, siempre tuvo algo de héroe, siempre le vi como un hombre excepcional, un humanista, que dejó en mi contradictorio carácter, que el definía como una extraña mezcla de idealismo puro y pragmatismo cínico, el poso humanista que a veces aflora, cuando consigue romper la corteza de cinismo.


Es por esa razón, familiar, sentimental, completamente ajena a los mitos y leyendas medievales, por la que los usuarios del blog, y los amables comunicantes como Merlina, Marco Aurelio y otros, a quienes agradezco muy sinceramente su interés por los contenidos del Blog, me conocen como Lohengrin.


Comprendo que ha sido una elección desafortunada, puesto que, después de visitar la información que la red ofrece alrededor de esa palabra, es evidente que quienes la teclean buscan otra cosa distinta de la que yo les puedo ofrecer, pero me temo que ya es tarde para cambiarla.


En fin, Merlina, si ves esta entrada a ti dedicada, te agradeceré que dejes un comentario en esta página. Para mi será un placer saber que has recibido por esta vía la respuesta que le debo a tu amabilidad


Antes de concluir, quiero que sepas que me he documentado en los treinta kilos de saber enciclopédico, algo anticuado, que conservo en las estanterías, sin encontrar el nombre de la espada de Lohengrin.


Me permito sugerirte que busques en la web de alguna universidad alemana. Si ellos no lo saben, posiblemente es que no existe. Si fuera así, nada te impide darle tu un nombre. Quizás, si lo popularizas en la red, los futuros internautas aficionados a los mitos y leyendas medievales, disfrutarán de esa sorpresa.


Lohengrin. 11-08-08.

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