jueves, 7 de abril de 2016

LAS CÚPULAS

En mi barrio no hay cúpulas. Cuando salgo de paseo por el centro histórico de Heliópolis, al dirigirme a la parada del bús junto al cauce del río viejo, siempre me maravilla la belleza arquitectónica de la cúpula de San Pío V, desde hace años restaurada, de modo que el azul de sus tejas vidriadas refleja la luz del sol que ilumina la perfección geométrica de esa forma clásica, que las restauraciones sucesivas convierten en algo perenne, intemporal.

Cuando alguna vez me he asomado al mirador de las Torres de Serranos, he disfrutado del panorama insólito de las muchas cúpulas que habitan el centro histórico, marcando con su presencia los hitos de la vieja historia de la ciudad.

Una sensacióin similar a la que experimenté cuando visité Roma, Florencia, Venecia, Siena, observando que, con sus particularidades específicas, esas arquitecturas son la evocación de unas culturas que podríamos denominar mediterráneas.

No entiendo como, siendo esas cúpulas un bien cultural, se denomina de igual modo a las pandillas de sinvergüenzas que han gestionado las cajas de ahorros, no todas, alguna se ha salvado, en nuestra particular cultura mediterránea.

La Audiencia Nacional exige a la cúpula que gestionó la CAM una fianza de mil tropecientos millones de Euros, para responder de las estafas perpetradas cuando la gestionaron, según la fuente consultada,'Levante', mientras tomaba el tercer café de la mañana, después de acompañar a Encarna a una analítica en el Peset, en el Maravillas.

Esa Entidad se hacía llamar Caja de Ahorros del Mediterráneo, pero esa cúpula, más que en un mar, vivía en una cloaca, chapoteando durante años entre aguas pestilentes. Puede parecer insólito, pero yo mismo chapoteé en aguas pútridas, en la vieja desembocadura del Turia, a los quince años, junto a mis amigos, y a ninguno de nosotros nos causó infección alguna nadar en aguas purulentas.

Esto podría explicar porqué los señores de la cúpula de la Cam siguen tan campantes, después de aquella inmersión en la mierda. Ahora estarán preocupados, supongo, con los requerimientos de la Audiencia Nacional, pero los imagino contratando a pulcros abogados, con puños de la camisa impolutos, pagándoles con los cuartos que se habrán reservado de sus latrocinios, porque el dinero, no huele mal, con independencia de cómo se haya conseguido.

Porqué me centro hoy en la CAM, por dos razones, la primera por la noticia del periódico, la segunda porque, qué casual, el sábado estuvimos en el salón de actos de una sucursal de esa entidad en Benidorm, ya que su fundación del mismo nombre ofrecía una sesión de cine, el visionado de unos cuantos cortos, con entrada libre al público en general.

Se notaba que esa sala había estado cerrada algún tiempo y ahora se reabría después de pagar con nuestro dinero las chapuzas, las estafas, de su cúpula.

Que bonito el primer corto que se proyectó. Unos equipos de fútbol de chavales muy jóvenes, 8 o 10 años, diciendo ante la cámara sus impresiones de esa experiencia deportiva. A unos no les importaba que les hubieran marcado diez o doce goles, otros no tenían claro sobre cual de las porterías del campo debían chutar. Todo muy deportivo, a la vez que ingénuo.  Dos condiciones, deportividad e ingenuídad, bastante alejadas de la conducta de los estafadores de la cúpula

Por favor, dejen de llamar cúpula a quienes han gestionado los negocios, financieros o no, en este país, durante la época loca en que era normal que muchos metieran la mano en la caja con impunidad. Llámenles, los de la cloaca, huele peor, pero es mas descriptivo.

En fin. Las Cúpulas.
LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 7 04 16.

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