sábado, 9 de abril de 2016

ROBIN HOOD

He bajado a la cafetería La Fuente en esta mañana soleada. He tomado un cortado en su terraza y he sacado un paquete de West de la máquina. De regreso, he entrado en el quiosco para comprar un ejemplar de Levante.

Le he dado un billete de diez euros al quiosquero. Me ha deevuelto, un billete de cinco de dudosa legalidad, dividido en dos mitades unidas por un celo, y al darme las monedas que completaban las vueltas, se quedaba con dos euros, según he comprobado al salir a la calle, he vuelto a entrar al quiosco, con las vueltas en la palma de la mano, el quiosquero ha comprobado el error y me ha devuelto las monedas que no eran suyas, sino mías.

Mientras cruzaba el paso de peatones para volver a casa, al mirar la prmera de Levante, me ha parecido entender lo que quizás ha sido un reflejo involuntario del quiosquero, quedarse con lo que no es suyo, tal vez influido por el medio ambiente socio político que domina la actualidad.

'Un recaudador entregó 245.450 euros de donantes anónimos al PP de Valencia', 'Gerardo Camps responsabiliza a Presidencia del fichaje de Iñaki Urdangarín', 'El fiscal asegura que el concurso se amañó para 'dárselo a quien querían'', 'El presidente del PP de Valencia alega que rompió una hucha para justificar, (que cutre, no?) 750 E', 'Los robos en el campo ya han costado este año 23 millones a los agricultores valencianos'.

Menuda página, tan monotemática. Te acercas a estos titulares, añades la anécdota del quiosquero, y recibes la impresión de que vivimos en un país de ladrones, pero no es así.

Después de esta impresión periodística, reflexionas sobre la cantidad de buena gente que te rodea, familiares, amigos, vecinos, de los que no te consta que anden perseguidos por ningún fiscal, extrapolas esa impresión al conjunto del país, y concluyes que son mucho más numerosas las víctimas de los latrocinios que los ladrones.

¿Entonces?, que está sucediendo para que la primera página entera de cualquier periódico te dé la sensación de que este es un país de ladrones. Quiero creer que esto se debe a que, en otro tiempo, estos tipos operaban en la oscuridad y el silencio, con la mayor impunidad, pero ahora han aparecido las huestes de Robín Hood, en forma de fiscalías y juzgados en todo el país, y su febril actividad, pese a sus limitados medios, impregna la actualidad, dando la sensación de que están sucediendo ahora, cada día, cosas que, en realidad, habían sucedido antes, pero que los protocolos de la justicia hacen que parezcan diferidas en el tiempo.

Quienes, cuando éramos pre adolescentes, íbamos a los cines de barrio en las tardes de invierno, recordamos a un actor, Errol Flynn, quien, con la pluma en su sombrero de arquero rebelde, comandaba una pandilla de maleantes que se dedicaba a robar a los ricos para sostener la precaria vida de los pobres.

Nuestros jueces y fiscales actuales son la nueva encarnación de Robín Hood, pero tienen mas difícil acceder a los caudales que algunos han robado a los pobres, porque ya no manejan efectivo, sino apuntes contables en sociedades radicadas en Panamá o en otros países cómplices de quienes huyen de la fiscalidad o la justicia penal.

A quienes argumentan que los tiempos no cambian, que solo manifiestan otras apariencias, que siempre, desde la noche de los tiempos, ha habido corrupción, corruptores, corrompidos, en la vida pública, y actividades puramente delictivas en la privada, les sugiero que se fijen en los cambios en el paisaje fiscal y financiero que nos ha traído la cultura neoconservadora, mal llamada neoliberal, y que imaginen las dificultades que tendría ahora Robin Hood para restituir a los pobres lo que les robaban los ricos.

Bien, piensen en las limitaciones tecnológicas que tienen las fiscalías y los juzgados para seguir aquella tarea justiciera del mítico Robin Hood, para intentar que vuelvan a su lugar los caudales que nunca debieron salir del seno de lo público, y concluirán conmigo en que esta labor, que a pesar de las limitaciones en sus medios, es capaz de llenar una página entera con noticias sobre los casos que están intentando llevar adelante, es algo heróico,sí,como las cabalgadas de Robin por el bosque de Sherwood intentando acceder a las bolsas de los nobles depredadores.

 En fin. Robín Hood.

 LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 9 04 16.

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