domingo, 5 de abril de 2015

TODO CAMBIA

"Sentado en el banco de piedra que da al Sur, se impone el silencio de la Sierra. Un silencio, por cierto, lleno de señales inaudibles. El almendro está vacío de flores, a pesar de que, de camino, hemos visto huertos enteros en plena floración, variedades más tardías, seguramente, o a menor altitud que el nuestro. En cambio, los lilos ofrecen sus racimos de flores a punto de reventar y los romeros presumen con su floración azulada.
 .....
Al otro lado del camino, un macizo verde con florecillas amarillas engaña a la vista, parece manzanilla, pero faltan todavía tres meses para que florezca. Las vides permanecen dormidas, alrededor de los campos comienzan a aparecer los ramilletes blancos propios de abril. En un mes o dos, los viñedos despertarán y sus pámpanos cubrirán de verde el paisaje de arcilla que ahora predomina. 

La ausencia total de insectos parece indicar que aún están en fase larvaria. No sé porqué fijo la mirada en la cumbre del monte mas alto de la Sierra, donde están las instalaciones de observación meteorológica e imagino que la montaña entera se hunde y trato de estimar el efecto de ese hundimiento en las tierras más bajas. Absurdo, ¿no? 

No hay vida humana en los alrededores, ningún vecino, solo hemos escuchado al llegar los ladridos de los perros de caza confinados en una caseta próxima. Sus dueños vienen a ponerles comida y a pasearlos de vez en cuando, pero hoy no los hemos visto, porque hemos llegado pasadas las diez, 

Hemos hecho una parada en Las Nogueras para beber agua, la aldea donde nos aprovisionamos de agua para beber, pero hoy no llevábamos ninguna garrafa en el maletero, así que deberemos volver a aprovisionarnos para una estancia de cinco días. 

Escucho por la radio que hay una plaga de conejos en esta sierra, pero aseguro que no hemos visto ningún bicho viviente todavía. El macizo de los lirios no presenta signos de actividad y en la lejanía, los olivos parecen esperar, alineados, la llegada del otoño. 

Todo cambia. Nada permanece. Lo dijo Heráclito. Todo permanece. Nada cambia, se atribuye a Parménides. Yo soy más de Heráclito. 

De madrugada, al salir a oscuras de la habitación, he notado una mano posada en mi hombro. La mano parlante, me ha dicho,

 --No te aflijas, cuando llegue tu hora. Nada se destruye, solo se transforma. Un puñado de tus moléculas residuales quedará flotando en el viento, y podrás ir al mercadillo de los sábados, a comprar pensamientos. 

--¿Pensamientos? ¿Que pensamientos? 

--Pensamientos positivos, los hay muy baratos, tirados de precio. Hoy en día, casi en cada casa hay un libro, una revista, un artículo de prensa, dedicado a esa especialidad, tal abundancia indiscriminada los pone al alcance de cualquiera, los necesite o no.

 --¿Y que hay de los pensamientos reflexivos? 

--Eso son palabras mayores, no están a tu alcance, su progresiva escasez, próxima a la extinción, por falta de uso, hace que su precio sea altamente prohibitivo, solo al alcance de minorías muy selectas. En cambio, podrás adquirir pensamientos corrientes, muy singulares y útiles. 

--¿Pensamientos corrientes? 

--Si, por ejemplo, puedes adquirir por poco dinero algo del tipo...'He de ir a la ITV', ya sabes, la inspección técnica de vehículos...

 --Pero... si ya no tendré coche...

--No importa, la idea de que tienes que hacer algo cotidiano te ayudará en el tránsito de humano cumpleto a moléculas residuales. 

Intenté sacudirme del hombro la mano que me importunaba, pero ya no estaba allí.

Todo cambia, nada permanece. Nada se destruye, solo se transforma."

En fin. Todo cambia.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 5 04 15.

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