jueves, 28 de enero de 2010

LA TREGUA

Ha salido el sol en Heliópolis y su luminosidad invernal conforta mi ánimo. ¿Existe la depresión por falta de luz? No sé. Alguna vez he leído que en los países escandinavos sufren de eso. Yo no soy
escandinavo, pero si un poco planta, quiero decir que las variaciones estacionales y meteorológicas me afectan algo mas que a quienes no lo son. Será por eso que, en los días luminosos, veo el mundo con mas optimismo.

Además de ese efecto solar, conforta mi animo comprobar que en el artículo de Jesús Civera de hoy, 'La paella solidaria', no encuentro rastro de sectarismo y que Piera ha vuelto a usar la expresión 'Nuestro Amado Líder', todo vuelve, pues, a la normalidad, o mejor, a una cierta tregua de normalidad.

El 'otro' que habita mi naturaleza hipercrítica me recuerda mi compromiso de abandonar los excesos sectarios en los que a veces incurro y me exige que me sume a esa tregua, sin renunciar a observar la realidad y a comunicarla como tengo por costumbre, pero tratando de evitar los excesos viscerales, a veces derivados de la falta de luz.

Lo que he observado estos días es una abundancia de imágenes que muestran el almacén de residuos nucleares en Holanda y los plenos municipales habidos en relación con la futura ubicación de esa instalación en este o aquel lugar.

Esa información me sugiere, al menos, cuatro consideraciones.

1.- Los residuos nucleares, actualmente, ¿Están casi a la intemperie, como parece que ocurre en Sicilia, o en lugares menos seguros que el almacén que se proyecta? Parece que algunos están en las propias centrales, pero me gustaría disponer de una información mas precisa.

2.- Un almacén con muros de metro y medio parece mas seguro, pero ¿Sobre que suelo debe construirse? ¿Hay estudios geotécnicos sobre la naturaleza del suelo mas adecuado para ubicarlo? ¿Es mejor un suelo compacto que otro poroso? No lo sé. Echo en falta en las informaciones difundidas una consideración técnica sobre el suelo mas adecuado para su ubicación.

3.- Si la naturaleza del suelo donde debe construirse el almacén es, como yo supongo, una condición técnica y de seguridad imprescindible para tomar una decisión final, ¿Tiene algún sentido hablar de consenso social para decidir algo así?. Lo único que se me ocurre que podría justificarlo es que todos los municipios candidatos tengan las mismas condiciones geológicas, o bien que la técnica constructiva incluya el refuerzo del suelo, en caso necesario, pero me falta información sobre esta cuestión.

4.- Aunque un asunto como este tiene implicaciones políticas, que son las que han destacado todos los medios, creo que hay un déficit de información técnica y de seguridad en un asunto que nos concierne a todos, a los anti nucleares, a los pro nucleares y a los indiferentes. Por favor, que alguien nos informe. Gracias.

Bien, tal vez por el día soleado que ha salido, creo que he tratado un asunto tan controvertido como este, sin rasgos de sectarismo. El que viene ahora es mas peliagudo.

Anoche vi en la tele pública un reportaje estremecedor sobre la vida cotidiana en la Cañada Real, un lugar al sur de Madrid donde la realidad de lo irreal se impone con un dramático surrealismo. Mi mujer, que estaba conmigo, y es una persona muy sensible, se preguntó si no se podía hacer algo para solucionar ese problema.

Ese problema no tiene solución, dije yo, sin reflexionar demasiado. Esa afirmación está basada en la experiencia recurrente de que, cuando intentas resolver un problema, aparecen otros nuevos. Supongamos que se erradica esa realidad lacerante de la Cañada Real. ¿Se habrá resuelto el problema? Mas bien, aparecerá en otro sitio, la experiencia lo confirma.

La experiencia también indica que la prohibición del alcohol en el Chicago de los años treinta hizo aflorar una letal actividad delictiva, con la que los traficantes se enriquecían, hizo aumentar el precio de las bebidas y generó una ola de corrupción en las instituciones de aquel lugar que culminaron en una situación insostenible, que solo cambió con su legalización.

¿Significa esto que la legalización de los consumos de sustancias prohibidas y la atención sanitaria a los enfermos dependientes acabaría con el problema? No sé. Personalmente, simpatizo mas con esta idea, que con dejar las cosas como están. Pero una decisión así tendría que tener un alcance global, no nacional, lo que la hace mas complicada de poner en práctica.

Gómez Dávila, a quien sigo leyendo, tiene un repertorio de aforismos sobre la solución de los problemas. Citaré los que tengo ahora a mano.

'Las “soluciones” no resuelven problemas graves'.

'Los problemas sociales no son solubles.
Pero podemos minorarlos evitando que el empeño de aliviar uno solo los agrave todos'

'Las soluciones dadas por este siglo a sus problemas (s.XX) son menos interesantes que los problemas nacidos de ellas'.

'No pretendamos al acierto.
Contentémonos con el error inteligente'.

Citar a Gómez Dávila no significa que comparta todas sus opiniones, pero hay una cosa en la que coincido y la enuncio a mi modo:

Cuando pienses en solucionar un problema, has de estar preparado para afrontar los problemas nuevos que generará esa solución.

En fin. Creo que el ambiente luminoso de este día me ha permitido terminar la entrada de hoy sin pisar los charcos de radicalidad injuriosa en los que a veces me mete mi tendencia visceral. Es una tregua, pero también un esfuerzo por ser amable. La amabilidad no es una de mis cualidades.

De nada.

(Agradezco el amable comentario de MJTH a la página 'El Otro'. No pasó nada mas que lo que ya conté, pero celebro que mi modo de contarlo haya resultado, al parecer, algo inquietante.)


LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 28-01-10.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios