martes, 3 de noviembre de 2015

GESTIÓN PRESUPUESTARIA

En los años setenta del pasado siglo, ¿que lejos, no?, comenzó a ponerse de moda entre los directores financieros de medio pelo, entre los que yo me contaba, la Gestión Presupuestaria, una técnica de gestión que tenía la indudable ventaja de que podías hacerle la pelota al jefe haciéndole ver que estabas al día.

Agotado el efecto del clásico La Gerencia de Empresas, de Peter Drucker, y el Método de los Ratios, y a punto de emerger la Dirección por Objetivos y el Presupuesto Base Cero, aquello fué un puente que cambió la gestión empresarial, aunque en el fondo no era para tanto, pues consistía en transformar en unidades monetarias, magnitudes no monetarias, como unidades de producción, horas de trabajo, coeficientes de productividad,etcétera, y hacerlo proyectándolas en un horizonte temporal hasta entonces mas corto.

Durante años apliqué esa técnica en una de las empresas del grupo donde trabajaba, dedicada a la elaboración de mosto concentrado, y las desviaciones entre el presupuesto y las cifras reales obtenidas después, nunca rebasaron el dos por ciento. No fué, en absoluto, mérito mío, esa estabilidad solo reflejaba el hecho de que la empresa tenía su producción vendida, siempre al mismo cliente, su plantilla y sus métodos de producción eran estables y por tanto, su gestión también lo era.

En nuestro tiempo, las grandes corporaciones han cambiado su lenguaje, se habla de responsabilidad corporativa, de su identificación, de su empatía con el cliente, de responsabilidad social. Es otro lenguaje, aunque todas disponen, claro, de sus presupuestos.

Imagino lo que sería ahora, aplicar una política presupuestaria, mejorada con la dirección por objetivos, a los centros de Educación Pública de este país, y vincular los salarios de docentes y directores de Centros, a los resultados de los estudiantes, es decir del sistema educativo.

Algo así me pareció escuchar al nuevo ministro fugaz, eventual, efímero, de Educación, en una entrevista de pasillo.Supongo que sería postureo, pues ese caballero con apellidos, Méndez de Vigo, y figura de almirante de la armada invencible, si no estoy mal informado, por la situación de interinidad del gobierno en funciones, no tendrá tiempo de hacer alguna otra cagada como las de su predecesor, de quien he oído renegar a su hermano en una entrevista de la Sexta.

El último intento de pacto por la educación pública, con el fin de que tuviera un solo cliente, la sociedad española, y un sistema de normas estable que permitiera obtener algún progreso en sus resultados, según el informe de Europa, lo realizó, sin éxito, Gabilondo, el hermano del otro Gabilondo.

Uno de los fracasos mas sangrantes de la sociedad española pos franquista, ha sido su sistema educativo, que ha caído en manos de visiones sectarias en cada campaña electoral, y con tanto vaivén, tantas idas y venidas, ignorando el espíritu de la Constitución que ahora tanto se invoca por quienes lo han vulnerado, una y otra vez, en beneficio de los de siempre, los de los abusos apoyados en un concordato que debió ser dado por concluído hace decenios.

Ahora bien, en el supuesto de que la derecha volviera a ganar las elecciones, y Méndez de Vigo recibiera de nuevo el encargo de ocuparse de la educación en España, sería muy de agradecer que nos explicara con detalle cómo va a ser eso de determinar una parte de los salarios del personal docente, en función de los resultados. ¿De qué resultados? ¿Cómo van a medirse?.

Esto, suponiendo que el almirante tenga algo en la cabeza, que lo que ha declarado no sea una simple parida, como las de este blog.

En fin. Gestión Presupuestaria.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 03 11 15.

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