martes, 23 de septiembre de 2008

PETRÓLEO

Ahora que estamos a punto de entrar, de verdad, en el siglo XXI, una vez que se resuelvan los graves problemas en que nos han metido los fulleros de las finanzas, una empresa de investigación petrolífera pide al gobierno de España ampliar el área de su búsqueda de combustibles fósiles frente a las costas de Heliópolis.

Los fósiles, como su nombre indica, son cosa de paleontólogos, y no deberíamos permitir que la industria los use para ensuciar el planeta. Sobre todo, porque ha transcurrido demasiado tiempo desde que las caravanas de camellos cruzaban el desierto cargadas con petróleo para la iluminación de la ciudad de Bagdad –Marco Polo dejó testimonio escrito de haberlos visto-- y dos mil años son suficientes para que la tecnología energética haya progresado. Si no lo ha hecho, es porque nos hemos acomodado a fuentes energéticas antiguas, y ya es hora de exigir las nuevas.

A ver si los científicos se aclaran, arreglan el acelerador de partículas de una vez y, si el choque de materia desconocida no nos arroja por el sumidero de un agujero negro, nos enchufamos allí y mandamos al carajo el jodido petróleo, que no nos da mas que disgustos.

El mundo de energías limpias que sospecharon quienes escribieron sus anticipaciones futuristas cuando la revolución industrial excitó las intuiciones que anunciaban un progreso tecnológico indefinido, parece una de las pocas cosas en que no han acertado. Uno se pregunta porqué, y una posible respuesta es que los intereses monopolísticos de quienes han conformado el mundo energético de acuerdo a sus preferencias inmediatas, tal vez ha frenado las investigaciones que iban en la dirección de superar esos viejos recursos.

Ahora, según cuenta “Levante”, en su página 15, Capricorn Spain, una filial de Cairn Energy, se apresta a ampliar su búsqueda de una piedra filosofal, al parecer del tamaño y la calidad de la de los yacimientos del Mar del Norte, frente a la Albufera y las Islas Columbretes. La Albufera, por su cercanía, la conozco como la palma de mi mano y se de un biólogo que vivía en una masía de Castellón, y se pasaba meses investigando en la reserva marina de las Columbretes. Los petroleros afirman que su intervención no pone en riesgo ninguno de esos ecosistemas, pero también nos decían los fulleros de las finanzas que todo iba bien, y ya ven.

En este asunto, coincido con la posición del Gobierno de Heliópolis, que se opone a la autorización del permiso de investigación, aunque al parecer no tiene competencias para denegarla. No solo por la vecindad de esos ecosistemas al área investigada, sino porque el petróleo me parece, a estas alturas, una solución arcaica al problema de las necesidades energéticas de las sociedades avanzadas.

Tengo la convicción de que, si todos los recursos empleados desde hace mas de cien años en la investigación petrolífera, se hubieran dedicado a la búsqueda de fuentes energéticas alternativas, ese combustible maloliente sería, ahora, un auténtico fósil, solo de interés para los paleontólogos,y nosotros viviríamos en un planeta mas saludable. Lo que no comprendo es porqué, los monopolistas del petróleo, se han negado a ello. Ahora serían, sin duda, los monopolistas de las energías limpias de ese planeta saludable.

Nos acomodamos. Todos. Es mas fácil dar continuidad a un negocio trillado, que buscar otro nuevo.
Es mas fácil convertirse en un fullero de las finanzas, hacer, uno tras otro, todos los chanchullos que hagan falta para vivir del cuento, que establecer fórmulas responsables para que los sistemas funcionen con un nivel mínimo de responsabilidad social, para darles continuidad y solidez.

En fin. Ahora que puede estar cerca, cuando arreglemos los líos de los fulleros financieros, el verdadero comienzo del siglo XXI, nos ponemos a descubrir petróleo, un combustible fósil que ya se usaba hace mas de dos mil años. Lo nuestro, no tiene remedio.

Lohengrin. 23-09-08.

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