lunes, 4 de mayo de 2009

TENIS

Hace unos días nos invitaron a comer un arross amb carranc en el Tropical, que está en la playa de Pinedo, en Heliópolis. Al lado, un grupo de religiosos ocupaban una mesa alrededor de una paella.
El cura, abandonado el uniforme, vestía con cierto aire deportivo, un jersey negro y vaqueros. Me parece un signo de normalidad que los sacerdotes, antes enclaustrados en los templos con actitud hierática, mas cerca de los dioses que de los hombres, adopten hábitos seglares que no son incompatibles con la dignidad de su representación.

Acompañaban al sacerdote, cuatro monjas que no optaron por el vaquero por debajo del ombligo, enseñando las braguitas, sino que vestían el hábito oscuro que las caracteriza, con ese tocado blanco con alas que parece una metáfora del espíritu volador que acompaña a muchas personas. Unos, como Teresa de Calcuta, trataron de encauzarlo dedicando su vida a consolar a los desesperados, otros, como Malcom Lowry o Serge Gainsbourg trataron de volar con la muleta del metzcal o el L.S.D.

Es fantástico que la Iglesia se acerque a nuestros tiempos por medio de los atuendos deportivos. Puedo imaginar a Martínez Camino y Pablo Cabellos o el ex arzobispo, jugando un partido de dobles frente a Camps y Costa, para probar las pistas de tierra batida antes del Open de Tenis, como una expresión mas del carácter ultraliberal y confesional de la derecha autonómica en Heliópolis.

Eso explicaría la pregunta que recoge hoy un titular de Levante, ¿Porqué la Luz de las Imágenes –un proyecto expositivo de la Generalitat y la Iglesia-- pagó gastos del Open de Tenis? Esta pregunta, algo ingenua, refleja un cierto desconocimiento sobre el funcionamiento de los mecanismos presupuestarios de la Generalitat. Los Presupuestos públicos, por estos pagos, suelen ser una mera declaración de intenciones, luego la realidad se impone y hay que tapar agujeros como sea.

Ciertas especies animales, como los pájaros carpinteros, hacen agujeros en la corteza de los árboles para anidar en ellos y los suelen conservar de una temporada de nidificación a otra. La rara especie córbida que sobrevuela las prácticas presupuestarias en Heliópolis, también suele hacer agujeros, como el del Open de Tenis, pero, cosa rara en el mundo animal, después trata de taparlos con otra materia arbórea distinta, con lo que la liquidación de los presupuestos públicos se suele convertir en un bosque enmarañado y laberíntico, donde es imposible verificar el destino final de los fondos públicos que fueron consignados para una finalidad, y la urgencia de los hechos siempre impone que se destinen a otra bien distinta.

Nada de eso nos debe preocupar en exceso. Al final, hay que suponer que los fondos públicos se dedican al gasto público, por lo que, visto así, en bruto, no hay motivo de preocupación. En cambio, debería ser motivo de jolgorio y alegría para todos nosotros constatar que, por fin, los representantes y jerarcas de la Iglesia proto franquista comienzan a abandonar el uniforme y acuden a los restaurantes con ropa informal y tal vez a las canchas de tenis con ropa deportiva reglamentaria.

Es un signo de modernización de un colectivo que, en otros tiempos, paseaba por nuestras aceras
con uniforme castrense, y el anillo tendido para que se lo besaran los muchos vecinos que, no compartiendo la devoción por la iglesia, no se atrevían a negar el saludo porque el peso del miedo que les infundían aquellos conspicuos representantes del mas rancio nacional catolicismo, se lo impedía.

Los curas de aquí, no han llegado todavía a la teología de la liberación, pero su creciente informalidad en el vestir es un cambio que debe ser saludado con optimismo.

En fin. Tenis. Me ha salido así.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 4-05-09.

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