sábado, 31 de marzo de 2012

AMNISTÍA

Todos los periódicos del día llevan en primera la noticia de la Amnistía Fiscal que el gobierno de Mariano Rajoy incluye en los presupuestos que recogen también una reducción de 27.300 millones (El País y Levante) en el gasto público presupuestado.

Para que nos entendamos, Amnistía, en este caso, significa el perdón a quienes han robado al Estado por la vía de no pagar impuestos, a cambio de una modesta multa del diez por ciento. Esta noticia no hace sino confirmar algo que sospechábamos, que el Sr. Rosell, los rostros de la patronal, madrileña o no, que han aparecido con frecuencia en televisión con expresión seria y exigente con los trabajadores, no representan sino a un numeroso grupo de pandilleros, salteadores, estafadores y ladrones que han saqueado el Estado por la vía de dejarlo sin ingresos, generando el déficit que ahora invocan para que nos apretemos el cinturón.
(...)

Una jugada perfecta, cuya perfección se completa ahora por la vía de la Amnistía Fiscal. Solo hay un problema. Los movimientos sociales de protesta ante una situación que ahora se confirma que no ha sido provocada por los trabajadores, reciben con esta insólita noticia el combustible necesario para crecer en amplitud, influencia y presencia permanente en la vida social, de modo que es previsible que los empresarios deban cambiar las caras que los representan, como ya ocurrió con Diaz Ferrán, y que Rajoy deba remodelar su gobierno antes de lo previsto, si la presión de los movimientos sociales continúa sin ninguna piedad, hasta lograr que todo o parte del gobierno de Rajoy deba abandonar la Moncloa en helicóptero.

Es improbable que en el país vecino, Francia, el gobierno y los empresarios se atrevan a tanto como se han atrevido aquí los poderosos, porque allí, el poder teme al pueblo, al contrario de lo que sucede aquí, pero es posible que después de los excesos de nuestras clases dirigentes y empresariales, la relación de fuerzas e influencias sociales entre dirigentes y dirigidos cambie. No estoy hablando de revolución, solo de un incremento de la presión social tan fuerte que el poder, en España, respete al pueblo como lo hacen sus homólogos franceses y europeos.

No tengo una bola de cristal para medir el resultado de la confrontación social entre fuerzas que hasta hoy se han decantado en favor de los poderosos, pero si tengo clara una
cosa. Nadie es poderoso sin que los otros se dejen esclavizar. Nadie adquiere la condición de esclavo si se resiste a ella.

El argumento de los 'empresarios' de que estemos calladitos porque cada expresión de protesta cuesta un huevo, queda desautorizado a la vista del coste de la evasión fiscal, y del perdón que trata de aflorar el producto de un robo de 25.000 millones desviados a la economía sumergida, solo una cuarta parte de lo que debe andar por ahí.

Rosell, cuando le preguntaron por la huelga general, dijo que no iba a dedicar un minuto a comentarla, porque había mucho que hacer. Nosotros, los ciudadanos de a pie también tenemos mucho que hacer, y no vamos a parar hasta que usted dimita y Rajoy y los suyos salgan en helicóptero desde el patio de la Moncloa. Al menos, hasta el 1 de mayo. Después, ya veremos.

En fin. Amnistía.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN)31-03-12.

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