jueves, 10 de septiembre de 2009

EL MISTERIO DE LAS CAJAS AMARILLAS

De niño asistí a la sesión matinal de un espectáculo llamado entonces, muy propiamente, ilusionismo, porque iba dirigido al público infantil y los niños suelen ser personas a medio construir que todavía no han decidido optar entre la realidad y el sueño. Un artista vestido con capa roja y tocado con chistera daba unos pases mágicos y ante los ojos asombrados de la audiencia infantil, cubría con su capa un montón de cajas amarillas apiladas sobre el escenario y, voilá, al retirar de nuevo su capa, las cajas habían desaparecido.

Las cajas del caso Gürtel que el TSJ (Tribunal Superior de Justicia) de Madrid envió a Heliópolis, no aparecen (Levante, primera). Parece un asunto burocrático, funcionarial, entre distintas dependencias de la justicia. Ya se sabe que la justicia es laberíntica (Algo así escribió Kafka), y pueden estar en cualquier rincón oculto de sus muchos recovecos. Ahora que soy adulto, pienso que el ilusionista que hizo desaparecer las cajas amarillas en el escenario de mi infancia, solo pisó un resorte que activó un montacargas de la tramoya que las ocultó.¿ Han mirado ustedes, los de las cajas del caso Gürtel, en el sótano?

La profesión de mago se ha ido diversificando y vulgarizando desde los tiempos de Houdini, en algunos casos se ha vuelto mas espectacular, ¿recuerdan aquel tipo que hacía desaparecer aviones comerciales?, o mas cutre, limitada a un fullero desdentado que hace de las trampas con las cartas de póquer el centro del espectáculo.

En este asunto de la desaparición de cajas de documentos objeto de investigación judicial, hay al menos cuatro presuntos fulleros aficionados al juego sucio, altos cargos del Partido Popular o del gobierno de Heliópolis, cuyos nombres figuran, en calidad de protagonistas, en los carteles del espectáculo que desde hace años se representa en función continua y permanente ante el público de aquí que, en su mayoría, aplaude complacido la habilidad de los artistas, contribuyendo así a la continuidad de la función.

Quien quiera que sea el que ha olvidado el lugar adonde han ido a parar las misteriosas cajas, les hace un favor directo y personal a esos personajes públicos, que últimamente pasan de un sobresalto a otro, de un sobreseimiento a otro, sin que la causa de su desazón, la lenta, pero insistente, acción de la justicia, que con impertinente coherencia quiere seguir investigando sus trucos de ilusionista, cese del todo de incordiar, facilitando así sus planes de seguir en escena, al menos durante el mismo dilatado tiempo que duran las obras de Agatha Christie en los teatros de Londres.

No es la primera vez que desaparecen testimonios documentales de sedes judiciales. No se si es el caso de las cajas que menciona hoy Levante, que pueden haber sido objeto de extravío, pero si finalmente se dieran por desaparecidas, podrían dar nombre a un nuevo número de ilusionismo que, con toda probabilidad, se conocerá por los profesionales del gremio como 'la caja Gürtel'.

Lo que sigo sin entender es como el público adulto de Heliópolis se sigue complaciendo, año tras año, con el espectáculo ofrecido por los mismos fulleros. Ya somos adultos. Tal vez nos cuesta asumir esa mayoría de edad. Nos cuesta, todavía, optar entre la realidad y el sueño. Entre la ilusión y la dureza de la evidencia cotidiana. Algunos se aprovechan, en su propio beneficio, de esa falta de madurez democrática, de la ausencia de un criterio exigente con la conducta pública, de la preferencia por el Elogio de la Mugre, en lugar de por la sana alternancia democrática.

En fin. El Misterio de las Cajas Amarillas. Todos los días en sesión continua y permanente. Teatro político de Heliópolis. Ultimas representaciones. (Supongo).

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 10-09-09.

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