jueves, 9 de agosto de 2012

BANDERAS II

He bajado a por el pan y todos los putos hornos del barrio están cerrados. He debido ir a una panadería en el parque de otro barrio y, como también van a cerrar he traído varias baguettes para congelar. Claro, me he pasado del presupuesto, pero, como en esta casa, Encarna se encarga de la seriedad de los presupuestos, he comprado el tabaco en el estanco, en lugar de en el bar de los locos, y renuncio a la prensa, aprovecharé la de ayer que, con la emoción de saber que la página Banderas estaba batiendo un record, 63 visitas incluido el spam, que para mi es como una medalla olímpica de cobre robado, me dejé varios recuadros señalados con boli sin citar.

Esto de los presupuestos no es ninguna broma. No puede ser que el PP, desde sus gobiernos autonómicos, centrales y estratosféricos, haga presupuestos de usar y tirar que duran una semana y luego, hala, se saque otro de la manga, en lugar de hacer que se cumplan, como hace Encarna, con dos cojones.

Cuando trabajé de economista de empresa --entre otros oficios, vendedor de libros, pompas fúnebres, asesor fiscal...-- si las desviaciones en el presupuesto de gastos del que era responsable excedían del dos por ciento, me daban una patada en el culo y, búscate la vida.

 Estos gobiernos neo conservadores lo privatizan todo, menos la mentalidad presupuestaria de la empresa privada, que suele ser un modelo de seriedad en el cumplimiento de los presupuestos, en cambio cualquier parecido entre las cifras ejecutadas de gasto y las presupuestadas por cualquiera de los ministerios o consejerías que dependen de Montoro, es una puta coincidencia.

Al regreso de comprar el pan, me he vuelto a fijar en la bandera de mi vecino de la sexta planta, y en mi vecino, que estaba al lado, apoyado en la baranda, asomado al balcón. Me he agarrado a eso, otra vez, la bandera, para escribir la entrada de hoy con un ahorro de un euro diez en mi presupuesto de gastos. Parece poco, pero teniendo en cuenta el tamaño de ese presupuesto, no es una tontería. En fin. A lo que voy.
(...)
Decía que he reconocido a mi vecino junto a su bandera. Es un maestro nacional, de los antiguos, ya jubilado. Ahora lo entiendo, tantos años acostumbrado a los símbolos franquistas en sus aulas, bandera y retrato del finado, puedo entender su alegría porque el ambiente político actual le estimule a recobrarlos. El retrato no se ve, pero seguro que lo tiene en un lugar preferente del salón. Bueno, cada cual tiene sus gustos. 

He recuperado el 'Levante' de ayer del montón de los periódicos viejos, pero está tan troceado que ordenar sus pliegos dispersos es un trabajo adicional, si. Una vez puesto en orden, de la uno a la sesenta y tres, mas la primera y la última, sin numerar, estoy en la tediosa tarea de identificar los recuadros señalados y no aprovechados ayer.

 Prescindo de 'El doctor vibrador', en la 11, porque no está señalado, pero recomiendo su lectura a quienes van a las bibliotecas a leer la prensa y lo hacen desapareciendo discretamente en los lavabos. Después de una búsqueda minuciosa, pasando por los recuadros ya citados ayer, y por los no señalados, por fin encuentro, en la veintinueve, lo que buscaba. 

'La Tristeza de la calle Alboraya', una opinión de Agustín Zaragozá Granell, nada menos que Profesor de Ética y Filosofía, sobre los 'alrededor de 500 trabajadores (despedidos) de Teletech'. No recordaba porqué señalé ese recuadro, ahora veo que es por mi tendencia al expresionismo y a la prosa efectista, si. Juntar, en la misma página, los presupuestos del PP, y la ética, es como pintar un lienzo en tonos opuestos, el blanco y el negro, al amor y la sangre, lo eterno y lo fugaz, en fin, esas cosas.

 El sensible profesor de ética se fija en la tristeza y pesadumbre en los rostros de los trabajadores sentenciados en las últimas semanas. Añade que la empresa se deshará de 1500 trabajadores en toda España. Ahondando en un enfoque mas filosófico, Zaragozá cita a Adorno, quien advirtió de los peligros de cosificar al individuo mediante trabajos carentes de alma, en donde cualquier trabajador deviene en engranaje de una máquina. 

 Solo añadiré a la Égloga de Zaragozá una reivindicación. Ya está bien de llamar parados a los desempleados. Ellos no están parados. La mayoría se mueven, muy activos para no sentirse una carga para los demás, ni para ellos mismos. Eso sí, necesitan que se les ofrezcan, mas, y mejores, oportunidades de formación para buscarse la vida aquí, o en otros lugares. ¿Nos podría decir Montoro que cantidades dedican sus presupuestos a esta finalidad, y cual es su grado de ejecución?. 

En la 45, debajo de una foto del envejecido --musicalmente hablando-- Bosé, hay un recuadro que también llamó mi atención. 'Siete de cada diez valencianos ha hecho el amor --o sea follado-- en el coche por no tener alternativa'. Por principio, descreo de las estadísticas, porque nunca me preguntan a mi. En este caso, soy de los tres de cada diez, no que no hacen el amor en el coche, sino a los que no han preguntado, o no han respondido.

 Tampoco me creo, para nada, la motivación que declaran, 'por no tener alternativa'. Yo hice el amor en el coche, una vez, cuando ya era talludito, y estoy en condiciones de asegurar que el chute de adrenalina que supone añadir la sensación de riesgo --me pillará el guardia del estacionamiento?-- a la excitación puramente coital, es una experiencia que mejora, considerablemente, la relación doméstica en una cama en la que chirrían los muelles.

 Cualquiera que haya tenido una experiencia así, seguro que desea repetirla. Bueno, reconozco que, como la bandera, es cuestión de gustos. Llego a la última del 'Levante' de ayer sin encontrar nada mas señalado. Es lo que hay, todo sea por el cumplimiento de los presupuestos.

 En fin. Banderas II.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 9-08-12.

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