miércoles, 24 de marzo de 2010

HAPPY, UN CUENTO SOBRE LA FELICIDAD.

Ayer vi, por segunda vez, en un pase de la universidad de mayores, una película que ya conocía de cuando la estrenaron, pero que había olvidado completamente.

El eje central de 'Happy, un cuento sobre la felicidad' es la confrontación, en clave de comedia, entre dos personajes opuestos, claramente diferenciados por su actitud y su visión de la vida. Poppy una profesora treintañera, un espíritu libre que va por la vida con un optimismo explosivo, que resulta insultante para la personalidad lóbrega, amargada, reprimida y negativa del profesor de autoescuela que es el reflejo opuesto de todo lo que la chica representa.

Alrededor de esa línea central del guión, nominado al Oscar en 2.008, se extienden algunas ramas que van, desde el análisis crítico de la vida convencional de pareja en la persona de la hermana de la protagonista, hasta unas pinceladas de los problemas educacionales de los niños cuando los padres tienen conflictos que repercuten en la estabilidad emocional de sus hijos, con un apunte sobre las conductas de violencia precoz en la escuela a causa de esos conflictos no resueltos, pasando por un momento en el que la optimista irreductible se enfrenta con la dura realidad de la locura en un encuentro callejero que es un enfrentamiento directo entre una mente trastornada y una actitud vitalista incapaz de aportar nada ante la evidencia de la tragedia.

El tono y el ritmo de comedia prevalece durante toda la película sobre esas cuestiones de fondo que se plantean, que quedan algo sumergidas bajo la superficie de la locuacidad alegre de Poppy, el personaje que monopoliza el interés del espectador durante toda la proyección, y que mereció un Globo de Oro para Sally Hawkins, la actriz que lo encarna, que también obtuvo el premio a la mejor actriz en el Festival de Berlín.

En cuanto al personaje del profesor de autoescuela, no puedo citar quien lo interpreta, porque en la ficha que me han dado figuran dos actores masculinos, y no se si es Eddie o Stanley. Es un buen hallazgo de guión, que permite un juego de contrarios a lo largo de la película, en el que se van cargando las tintas con humor, desde una simple incompatibilidad de caracteres opuestos, al principio, hasta una franca hostilidad cercana a la psicopatía, pues el optimismo militante de la chica termina por destruir las defensas de la represión y el autoengaño del amargado profesor, que culpa a una sociedad imaginariamente hostil de su cobardía, sus debilidades, y sus limitaciones de hijo único que vive con su madre y se siente incapaz de establecer relaciones normales con sus congéneres y con el mundo.

Hay una cierta ambigüedad en el guión, o al menos yo lo he percibido así, en las preferencias sexuales de la protagonista que, en un momento dado, al preguntarle el profesor, se declara lesbiana y, aunque vive con una compañera desde hace años, no hay ninguna escena explícita que confirme esa condición que ella declara.

Como, además, tiene una relación hetero con un varón, asistente social, mi impresión es que, dado el carácter libre de la chica que toma de la vida lo que le ofrece, tal y como viene, sin complejos ni limitaciones, la condición de lesbiana que ella misma se atribuye no responde a su verdadero carácter, pues dada su condición de persona que ve todas las cosas a través de la óptica del amor a la vida, lo mismo puede enamorarse de un hombre, de una mujer, de un marciano, o de una farola.

Mientras visionaba la película y trataba de enterarme de estas cosas para contarlas aquí, confieso que la mayoría de mis compañeros y compañeras que asistían a la proyección se partían de la risa, por lo que cualquier análisis crítico que se pueda hacer de la historia y su realización, que corre a cargo del director Mike Leigh, puede ser sustituido por el mucho mas útil comentario de que se trata de una comedia, y de que la gente se ríe.

Al tratarse de una película estrenada en 2008, no la encontrarán en las pantallas de los cines, pero si pueden hacerse con ella en versión DVD, o la pillan en el cable, o en otro soporte, no se arrepentirán de su visionado.

En el fondo, se trata del viejo tópico de que la vida es del color del cristal con que se mira, o también de que la vida es un tango y hay que saber bailarlo, o este otro tópico (que es mío), la vida es un viaje que suele terminar en estafa, lo mejor es divertirse durante el camino. Todo ello reforzado con un guión premiado, una interpretación premiada, y un tono y un ritmo de comedia que aligeran mucho la película.

En fin. Happy, un cuento sobre la felicidad.

De nada.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 25-03-10.

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