jueves, 29 de julio de 2010

TERROR

Imaginen un espacio cerrado, sin posibilidad de evasión, habitado por una comunidad controlada por un psicópata que somete a los recién llegados, por su condición de novatos, a toda clase de vejaciones y castigos físicos infligidos por niños, envía a la celda de castigo al mas díscolo, a los demas los encierra en jaulas, y convierte al rebelde del grupo, por medio de su reprogramación mental, en el mas feroz carcelero de sus antiguos compañeros.

Cuando el grupo de recién llegados consigue fugarse en el camión de la basura, acaba en una cinta transportadora, con todos sus miembros tomados de la mano, mientras se aproximan a la boca incandescente de un horno de fundición.

No estoy hablando de Alcatraz, ni de San Quintín, sino de Walt Disney y su guión de Toy Store 3. Es cierto que sus protagonistas son juguetes, pero considerando su humanización en la historia de animación que he visto esta tarde, junto a mi nieto, en los cines de Aqua, tengo la sensación de que han contado alguna historia de Abu Grahit, y que lo que he visto no es una película para niños, sino una historia carcelaria salpicada con escenas de terror algo angustiosas, incluyendo el personaje del bebé medio tuerto que evoca a la niña de 'El Exorcista'.

Sin embargo, debo decir que esto es solo una impresión subjetiva, puesto que los numerosos niños presentes en la sala no han manifestado en ningún momento esta sensación de terror a la que aludo. No he escuchado gritos, ni tampoco risas, en la sala, como si los niños de ahora, acostumbrados al impacto permanente de las imagenes casi desde que nacen, no tuvieran la necesidad de exteriorizar ninguna emoción al verlas.

Mi memoria retrocede en el tiempo para evocar las sesiones de tarde en los cines de barrio de mi infancia, y la algarabía de gritos y pateos, aplausos y risas que acompañaba esas proyecciones, sobre todo si se trataba de un western, parece ser cosa del pasado, un pasado marcado por la ingenuidad y la ausencia de ofertas alternativas a la pantalla grande en las salas oscuras. O tal vez, simplemente, éramos mas salvajes.

Los capotes moralistas que tiran los guionistas sobre esta tremebunda historia carcelaria, edulcorados con el amor, la amistad y la fraternidad solidaria hacia el final de la cinta, para tratar de equilibrar lo que es, en realidad, una descarnada experiencia de abandono, no cuelan del todo. Siempre pensé que el cine de Disney era bastante sádico, incluyendo Dumbo, Bamby, y a la maltratadora Cruela Devil.

Es cierto que es un cine de emociones básicas que trata de conmover al público al que va destinado, pero la gama emocional básica es bastante amplia, y no parece que sea deseable recurrir a esquemas carcelarios, con toques sádicos y personajes psicópatas para conmover a los niños, aunque repito que no los he visto conmovidos en absoluto.

En fin. Toy Story 3. En los cines Aqua, y en todos los demás.Que cada quien juzgue por si mismo.

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN.COM) 30-07-10.

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