domingo, 12 de octubre de 2008

LA CUMBRE

Los grandes hombres de Estado y de las finanzas se han venido revelando, hasta ahora, como unos completos inútiles, cada vez que han dado un discurso y han vaciado un poco mas las arcas públicas para hacer frente a una situación excepcional, que no es del todo nueva, pero opera en un espacio distinto, construido casi sin reglas de juego por ellos mismos, las bolsas han seguido cayendo, quizás porque los agentes que operan en esos mercados les conocen bien, y no se fían de ellos.

Como niños en un patio de colegio, han formado grupitos, unos separados de otros, porque al parecer ha primado mas su instinto de huir de la soledad individual, y sus afinidades mas próximas, que la conciencia de formar parte de una comunidad global, de la que tanto han hablado en los últimos quince años.

El emperador a punto de ser destronado se ha juntado con la banda de los siete y desde su sede social apela a las provincias del imperio para que entre todos le salven el culo. En Europa, el idilio entre Angela y Sarkozy, es una respuesta de sálvese quien pueda que abandona a sus socios políticos para centrarse en un enfoque exclusivamente doméstico de la solución de los problemas globales.

Por si fuera poco, Gran Bretaña, fuera del paraguas del Euro por propia voluntad, se ve obligada a enfrentarse en solitario con la tormenta, de momento financiera, ya veremos si monetaria, y se ha quedado sola, con su libra esterlina, en el patio del colegio. Les deseo, de verdad, que esa soledad insular elegida no se vuelva contra ellos, ahora.

Pero con quienes me siento mas solidario es con los manifestantes anti globalización, que se dejaron romper la cara en Seattle hace unos años, por nada. Han luchado, como don Quijote, contra gigantes que, en realidad, han resultado ser molinos. A la vista está que la globalización, el capitalismo financiero del nuevo siglo, era solo un concepto.

Todo esto lo resume El País de hoy con un gran titular en primera, en el que aparece la expresión, “gran crash”, lo que me lleva al núcleo de este artículo.

Para comenzar a vislumbrar la solución a todo este desbarajuste, hace falta una cumbre mundial, pero no de jefes de estado ni de magos de las finanzas, sino de los principales medios de comunicación. Si todo el mundo está de acuerdo en que esta crisis es, además de otras cosas, una crisis de confianza, nadie mejor que los medios para, no con censura, sino con autoregulación, contribuir a una restauración paulatina de la confianza.

A esa cumbre deberían asistir, como mínimo, los editores de New York Times, Der Spiegel, Corriere della Sera, Le Monde, Moscow Times, Finanstidingen, Financial Times, El País, O Globo, The China Daily, The Indian Express, Japan Times, entre otros. Además, estarían representados los Blogs mas leídos, los principales Foros de Internet, las Webs mas visitadas, los diarios digitales mas populares, en fin, lo mas representativo del ciberespacio, y las cadenas de televisión y radio. Una muestra abundante y variada del mundo de la comunicación global.

El orden del día podría ser de un único punto. Autoregulación. Entre las conclusiones, nada de titulares catastrofistas o sensacionales del tipo “gran crash”. En su lugar, análisis ponderados y profesionales, propuestas de soluciones, todo ello, combinado con noticias alentadoras, que sin duda las hay, y los domingos, nada de regalar ordenadores o chorizos. Manuales, suplementos y decálogos, todos orientados a que la conducta adaptativa de consumidores, empresarios, dirigentes políticos y financieros, en fin, de todos los sacudidos por la crisis, se vea enriquecida con opciones y sugerencias que les hagan mas llevadera la travesía temporal del desierto que sin duda nos aguarda a todos, aunque a unos mas que a otros.

Es solo una sugerencia. No quisiera ser malinterpretado. No estoy hablando de censura, ni de manipulación, solo de un énfasis positivo en el modo de comunicar la realidad, que es una opción de línea editorial tan legítima como la de subrayar lo negativo. Por un tiempo, podría abandonarse la proposición teórica de que una buena noticia, no es noticia.

Igual, si se pone en práctica mi modesta propuesta, en poco tiempo, las bolsas se recuperan, o no. No se pierde nada con intentarlo. Digo yo.

Lohengrin. 12-10-08.

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