domingo, 7 de abril de 2013

EL EJEMPLO DE PORTUGAL

La decisión del tribunal constitucional portugués de echar abajo parte de las medidas impuestas por la troika a su gobierno, dejando sin efecto la rapiña que consistió en entrar a saco en la paga extra de los funcionarios y en las pensiones, como método para aliviar los desequilibrios presupuestarios que sufre ese país, como otros del Sur europeo, entre ellos el nuestro, restableciendo así el principio de igualdad que habían conculcado esas medidas, abre la puerta a un cambio de actitud en los gobiernos europeos en el modo de afrontar la crisis económica y financiera que ya dura cinco años.

Es de cajón, que el modo mas efectivo y equitativo de apuntalar esos presupuestos, es por la vía de los ingresos públicos, no solo de los gastos. Si consideramos el volumen de los depósitos de fortunas nacionales en paraísos fiscales, que comienzan a ser del dominio público por la vía, de momento, de citar los cientos de miles de cuentas abiertas en lugares libres de impuestos por nacionales que no los pagan en sus respectivos países, queda claro que el problema de los desequilibrios presupuestarios y su solución, hay que afrontarlo por el lado de las rentas públicas de los capitales evadidos, mas que por el lado de reducir el gasto de las clases menos favorecidas. Esto no tiene nada que ver con la chapuza de Montoro, de la que ya conocemos
sus ridículos resultados.

Si a esta impunidad en la evasión de capitales, que en los últimos tiempos alcanza cifras astronómicas, añadimos el trato favorable a las sociedades patrimoniales (Sicav), el escaso uso de los impuestos sobre sucesiones y sobre patrimonio, y la indecisión en la aplicación de tasas generalizadas sobre las transacciones financieras (téngase en cuenta que ahora la economía es mas financiera que real), el cuadro fiscal que presentan los gobiernos de los países del Sur, de una manifiesta desigualdad en la gestión de los impuestos,  es la causa principal de los desequilibrios presupuestarios, que se tapa con la falsedad de que la política de austeridad en el gasto, junto con el incremento de los impuestos indirectos, es el único camino posible para afianzar las finanzas gubernamentales.
(...)
La pertenencia a la Unión Europea de los países mas afectados por la crisis, no debería ser incompatible con la constitución de un grupo de trabajo ibérico/mediterráneo que, sin llegar a constituir una federación, pusiera en común las experiencias, necesidades, peculiaridades, de griegos, chipriotas, portugueses, españoles, y algún otro país, de modo que formaran un grupo de presión capaz de oponerse a los países del norte, sin por eso cortar su relación con ellos, haciendo valer la dimensión conjunta de sus mercados consumidores de las exportaciones del norte, y exigiendo un trato mas equitativo para sus nacionales en la salida de la crisis.

Probablemente, una de las primeras medidas que debería salir de ese grupo de trabajo es el rescate, la recuperación de los capitales evadidos, pues no se puede reclamar la solidaridad del norte, si los del sur se llevan la pasta impunemente dejando a sus haciendas en la ruina. 

Naturalmente, algo así, requeriría acuerdos mas extensos, pues la cuestión de los refugios fiscales, mal llamados paraísos, afecta, en mayor o menor medida, a todos los Estados. La cuestión de la complejidad de una medida como esta, no es tal, no es compleja, aunque al exigir la voluntad política uniforme de una serie de países, entra en un marco de orden internacional que excede de nuestra condición geográfica de países del sur europeo.

Esta, y no otra, es la razón por la que las haciendas de nuestros países sureños en crisis están haciendo sangre en las economías mas modestas, en lugar de trincar a las mas poderosas. Mientras se le mete mano al espinoso asunto de los refugios fiscales, nada impide una política impositiva que grave con contundencia, no con tipos inferiores a los que se vienen aplicando, a quienes se han llevado los capitales fuera, seguida de la recuperación de los impuestos sobre sucesiones y patrimonio, y una reconsideración de las escalas que gravan los impuestos sobre la renta, y sobre sociedades, una revisión de las deducciones que convierten en papel mojado estos impuestos, además de la que ya se ha llevado a cabo eliminando la deducción por adquisición de viviendas. 

Solo un aumento significativo de la recaudación fiscal permitirá hacer políticas de recuperación de la demanda con dinero público, lo que a su vez permitirá hacer frente, de una manera sólida, a los compromisos de la deuda, aumentará la solvencia de los países del sur, y permitirá disminuir el endeudamiento, sentando las bases fiscales para una recuperación de sus economías. 

Esto, no lo va a hacer la derecha, por lo que lo primero, es echarla de las responsabilidades de gobierno. Solo entonces comenzaremos a vislumbrar un panorama mas positivo, mas esperanzador y mas justo. Las soluciones están, pues, al alcance de los electores de los países del sur. Otra cosa es que tal cosa suceda en el corto plazo.

No me reconozco, la verdad, proponiendo soluciones. En las últimas entradas solo he sido capaz de pedir que se eche a los tiburones al holandés del Eurogrupo, que se queme en la plaza pública a Rajoy y sus colegas, o que se le mutile la mano a Fátima Báñez, por haber puesto en peligro la caja de pensiones. 

Será que el paseo dado  por el marítimo, entre la multitud que lo llenaba en esta mañana de sol, me ha puesto mas constructivo. Es un progreso ¿no?. Por cierto, no se molesten en proponerme para ministro de Hacienda. Yo, por menos de la presidencia del gobierno, no me pongo.

En fin. El ejemplo de Portugal. 

LOHENGRIN (CIBERLOHENGRIN) 7/04/13.

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